Fueron los varones


Fueron los varones

y otras amonestaciones

Alvaro Fernández
Poesía, 106pp.
Serial Editorial, 2026

por Rubén Sacchi

Cuando era pequeño, en el barrio todos los pibes eran más grandes o más chicos y yo elegía juntarme con los grandes. Cierta vez, un hondazo me acertó en medio de la frente y entré a mi casa en lágrimas. Mi viejo me dijo: “si querés ir a la calle, andá, pero no vengas llorando porque no salís más”. Ante esa repentina e inesperada orfandad aprendí a endurecer mi actitud y el llanto dejó de ser una opción. En el prólogo, Miss Therya dice: “La charla, el diálogo, la voz en alto, habituales entre pares y amigos, casi nunca van acompañados por relatos profundos en los que se expongan vulnerabilidades” y creo que esa es una buena caracterización del transcurrir del Mundo Macho que habitamos.

Hay un derrotero por la vida del autor señalizado por el sexo. Desde el despertar de las primeras sensaciones hasta su culminación, que no elude el plano dibujado por un sistema que, así como define roles entre clases sociales y hasta entre países, también lo hace con el género. Ese orden establecido sabe que cualquier aparición disruptiva, que no se hubiera contemplado en sus planes, puede ponerlo en jaque. Por eso cuesta tanto cambiar el status quo, por eso, todo lo que excede los márgenes suele ser cercenado.

De igual manera como el capital se apropia del trabajo ajeno (la posesión es también una forma de poder) el varón se apropia de su antagónico sexual, lo que alguna vez definió tan claramente Karl Marx: “la mujer es el último bastión de la propiedad privada”, ya que el patriarcado es un eslabón fundamental del capitalismo o, dicho de otra manera: El capital es macho.

El libro se divide en tres partes y pueden interpretarse como el proceso del varón para soltarse el corsé de unas prácticas heredadas desde que el mundo es mundo, y no por ello dignas de reivindicación. La primera, Toda adentro, arranca por los inicios de su educación sexual, donde la exploración “nuestras miradas atentas/ a lo que pueda suceder/alertas al frenesí de su muñeca” da paso a la atracción en el poema Un asco o en Almanaques; el abuso cuando “en la pantalla/ Ornella se quita el corpiño/ y en las butacas inmundas/ otra película/ se empieza a rodar” o el Edipo manifiesto al reconocer que “Camila Perissé/ haciendo topless en las revistas/ no era más que mi vieja/ pasando sin corpiño/ del baño a la pieza”. No falta el pibe en edad de "debutar", en Isla Maciel y la dura historia de Aborto.

Una segunda etapa se desarrolla en De pies y manos, en la que se suceden diferentes experiencias donde el personaje de Acabadora alecciona diciendo “que los maridos impotentes/ eyaculan en criptomonedas” y continúa con la fantasía de una ministra en Fetiche. Lo habitan también una femme fatal de los márgenes y alguna experiencia travesti y sexo ocasional. La metáfora de la metralla con que comienza Erótica esotérica, hacia el final muestra que no hay una sola manera de relacionarse o hacer el amor.

El libro cierra con Abrieron la jaula, la parte más reflexiva en cuanto a los mandatos. desde la educación machista en La cara de Dios, la paternidad que interpela en Piropos, el mea culpa en Mano negra, donde asume ser “un machista/ que apoya al feminismo” , juega con significado y significante de las palabras en Puta y hasta ensaya una autocrítica de la infidelidad en No lloran.
Fueron los varones es una apuesta interesante con un lenguaje que nos interpela desde su sinceridad y llaneza, que aporta a un debate que lejos está de saldarse en estos tiempos mal llamados libertarios donde el oscurantismo domina la escena.

Se despide el campeón

 

Se despide el campeón

de Fernando Zabala

Itaca Complejo Teatral

Humahuaca 4027, CABA

Martes de julio: 20:45 hs.

por Rubén Sacchi


El ser humano enfrenta a la muerte de distintas maneras. Entre otros artilugios, inventó las religiones, que prolongan su vida espiritual luego de que ésta acaba tal como la conocemos. Algunos van más allá y también intentan preservar el cuerpo.

Desde los antiguos egipcios, pasando por varios pontífices y otras celebridades, asistimos al rito del embalsamamiento. Lo recibieron Lenin y Evita, para ubicarnos más próximos en el tiempo, y lo tuvo el boxeador puertorriqueño Christopher Rivera, alias Perrito, velado de pie en el cuadrilátero. Este hecho, de ribetes grotescos, disparó la imaginación de Fernando Zabala, autor de Se despide el campeón.

Una salita de club de pueblo, presumiblemente en Córdoba. Lopecito, entrenador de box, le describe a su padre su relación con el muerto, el púgil Bicho González, entre recuerdos de toda índole: deportivos, mundanos y amorosos. Allí también hay un ser que permanece presente luego de muerto, pero momificado en el recuerdo.

La pieza transcurre a caballo de un único parlamento, que comienza con la ligereza de una comedia para irse adentrando en un clima dramáticamente trágico, cuando el amor roza la locura, para encontrarse con la muerte. En tanto el personaje, que se descubre íntimamente, sufre la discriminación social.

No es fácil que un relato mantenga la atención del público durante una hora, pero el excelente texto de Zabala no sólo lo logra, sino que deja con ganas de más. La historia que se va desgranando por boca de Lopecito muestra y esconde. Frases y balbuceos retacean la información, que el espectador va componiendo a medida que nuevas piezas se agregan a un rompecabezas con un final inesperado.

La actuación de Cristian Thorsen es impecable. La solidez del personaje que compone, las expresiones que logra, exhiben a un actor experimentado, pero lo que destaca notablemente son el tono y el acento de su voz y su mirada, muy bien dirigido por Mariano Dossena en medio de una escenografía mínima y luces adecuadas.


Ficha técnico artística



Autoría: Fernando Zabala

Intérprete: Cristian Thorsen

Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni

Iluminación: Claudio Del Bianco

Asesoramiento En Boxeo: Sergio Maravilla Martínez

Foto Estudio: Jaqueline Puyó

Foto Escena y Diseño: Patricio Vegezzi

Asistencia General: Tadeo Goldstein

Producción Artística: Pablo Silva

Dirección: Mariano Dossena 

 

Sobre Mariano Dossena: A lo largo de su trayectoria, ha puesto un total de 30 obras en escena, recibiendo diferentes premios y nominaciones de galardones tales como: ACE, Teatro del Mundo, Estrella de Mar, María Guerrero, Florencio Sánchez y Luisa Vehil. Se destacan, entre otros, los siguientes trabajos: “Sacco y Vanzetti” (Teatro Nacional Cervantes), “Copenhague” de Michael Frayn (Centro Cultural de la Cooperación); “Blum” (Teatro Regio Complejo Teatral de Buenos Aires), “Los Invertidos” de José González Castillo (El Extranjero) y "Espectros”, del dramaturgo noruego Henrik Ibsen (junto a Walter Quiroz e Ingrid Pelicori; CC de la Cooperación).

Sobre Cristian Thorsen: Es actor, director y docente de Teatro con más de una treintena de obras en su haber. En su labor como actor abarca drama, comedia y géneros intermedios. Premiado en varios festivales y criticado con éxito por medios especializados, es un profesional con una larga preparación. Se ha formado con grandes maestros de la escena nacional, tales como: Raúl Serrano, Norberto Gonzalo, Beatriz Spelzini y Pompeyo Audivert, etc. Entre las obras de teatro representadas se destacan: Las manos de Eurídice, Diario de un loco, Tartufo, Tosco, la obra teatral, Los soviets de San Antonio y Jarra de Porcelana. En todas las mencionadas fue protagonista. Ha sido dirigido y ha compartido escena con artistas de primera línea como Pablo Alarcón, Emilio Bardi, Alejandro Awada, Mariano Dossena, Fabián Vena y Ana María Cores, etc. Como aporte a una carrera muy prolífica podemos apuntar una considerable cantidad de trabajos cinematográficos y televisivos.

Sobre Fernando Zabala: Es docente, actor, director, productor y dramaturgo. Cursó la Licenciatura en Teatro en la Universidad Nacional de Córdoba y es egresado como actor de la Escuela de Teatro de Manuel González Gil. Realizó seminarios de dramaturgia con Mauricio Kartun, Ricardo Halac, y Pompeyo Audivert, entre otros. Tiene más de diez obras de su autoría estrenadas en diferentes provincias argentinas y el exterior, entre ellas, “Dispositivo B”, “Parietal”, “Vocacional Sampacho”, “La voz del comandante”, “Como un aire de ilusión” y “Silogringo”. Es fundador del grupo de teatro independiente Teatro Teatro de la ciudad de Córdoba, con el que lleva trabajando como docente y dramaturgo desde el año 2006.