Infidelidad
Susana Aguad
Paradiso Ediciones, 2012
Relato, 136 pp.
por Rubén Sacchi
Cuando la palabra infidelidad resuena en nuestros oídos, llega a nuestro cerebro en su acepción más universalizada: la que ocupa las relaciones de pareja.
Sin embargo, esa imagen casi excluyente del imaginario popular, deja fuera otras tantas variables posibles, algunas de ellas quizás mucho más crueles que la anterior.
Es que las relaciones que incluyen a los humanos nunca son lineales. Suelen tener muchos recodos en su recorrido, detrás de los cuales puede encontrarse la traición en sus múltiples formas: a la pareja, al amigo, al compañero o a uno mismo.
De algunas de ellas se ocupa Susana Aguad en esta serie de relatos, algunos con final abierto a múltiples resoluciones, en un estilo narrativo que en nada se aproxima a su última novela Lejana y oscura.
Diversos también son los sitios que sirven de escenario a la autora, quizás una manera de hipotetizar que la infidelidad no respeta confín alguno. Tal vez pueda asimilarse a la frase de Ricardo en el relato Retrato de muchacha: “La cuestión reside en el cómo, cómo lograr hacerlo lo mejor posible”.
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Lejana y oscura

Lejana y oscura
Susana Aguad
Paradiso Ediciones, 2011
Novela, 318 pp.
por Rubén Sacchi
Lejana y oscura es la historia de una familia cordobesa: un médico pródigo, que despilfarra el dinero en mesas de “juego fuerte” en el Jockey Club y un ama de casa que, en la pasividad, cría a sus cuatro hijas. También es la historia de un tiempo convulso, devenido tragedia, circunstancia que, en mayor o menor medida, atravesaron los paises del Cono Sur con sendor gobiernos dictatoriales, agrupados en el nefasto Plan Cóndor.
No es una imagen grosera, sutiles pinceladas delinean un paisaje generoso en promesas, el de la juventud -“Al menos ahora teníamos ese refugio al que podíamos volver cuando quisiéramos y sentir, cada vez, que éramos jóvenes y que nunca moriríamos”-, donde colores luminosos se mezclan a los pastel, para terminar cubiertos por el negro más negro.
Ese proceso en la paleta de Susana Aguad desemboca en el exilio, como única alternativa de revertir aquel tono sombrío.
Con una notable capacidad descriptiva, casi de cartógrafo, nos permite recorrer las calles, bares y edificios parisienses por los que deambulan los personajes en el duro oficio de sobrevivir en ese clima adverso, donde todo les es ajeno y lo único que les pertenece son ellos mismos y el drama que los contiene en la unidad.
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