Mostrando entradas con la etiqueta Theodosio A. Barrios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Theodosio A. Barrios. Mostrar todas las entradas

El cazador

El cazador
Theodosio A. Barrios
th Barrios Rocha Ediciones, 2004
Cuento, 228 pp.

por Rubén Sacchi

Hay libros que escapan al histrionismo, que guardan con humildad su contenido que, puestos en los anaqueles, pasan desapercibidos a la vista y, sin embargo, atesoran jugosas historias y tradiciones. Es el caso de El cazador, de Theodosio Barrios, editor y escritor misionero, que compendia más de una veintena de cuentos en formato de 7 x 10 cm. lo que, sin dudas, es más pequeño que un libro de bolsillo, práctico y afirmativo de aquello de que “el saber no ocupa lugar”.
El autor desgrana relatos, ora universales ora folklóricos, en los que la mitología de la tierra colorada se expone en toda su riqueza, dando vida a seres fabulosos, que habitan las tradiciones de los pueblos del litoral y que en más de una ocasión se originan en ancestrales culturas originarias. Para el lector que desconoce algunos términos específicos, un glosario acompaña los textos y lo acerca a la diversidad lingüística propia de esas latitudes.
Las páginas encierran un gran poder descriptivo, de la mano de metáforas de gran riqueza plástica, como en el cuento que da nombre al libro: “un metro ochenta y cinco de músculos malolientes a tabaco y caña”.
Sabemos que las políticas culturales distan de ser democráticas. Difícil es hacerse de estos libros en los sitios habituales, pero bien vale la pena rastrear en las Ferias del Libro, estas perlitas de producción regional

O Misiones


O Misiones
Theodosio A. Barrios
th Barrios Rocha Ediciones, 2009
Poesía, 72 pp.

por Rubén Sacchi

O Misiones es una imploración y una denuncia. Una imploración a través del canto y la poesía a una tierra rica y generosa y la condena de una política de “olvidos” cómplices del saqueo que la están devastando y la llevan a su destrucción.
Arremetiendo contra los poderes, identificados en quienes dicen ser nuestros representantes: “Estrujado de omisiones/ en el brazo no obra un puño/ y el coraje carece de agudeza”, plantea la acción, no exenta de autocrítica: “Siete veces siete pedí por tregua/ y exactamente el doble cerré los ojos/ cómplice de la masacre de mi suelo”.
La realidad que expresan estas páginas, deja a la luz la calamidad que sufre el monte misionero, pero que es un calco de otras geografías nacionales, donde la tierra sea pródiga en algo traducible en dinero.
La rebeldía se plantea como única alternativa, trayendo a la memoria la figura de Andresito Guazurarí, hijo adoptivo de Artigas y luchador inclaudicable contra el invasor imperialista.
Estos versos urgentes, son un llamado de atención, sin dilaciones, para trocar por pájaros el canto de las motosierras.