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¿Quiénes eran, en realidad, Ernesta y don Camilo?


¿Quiénes eran, en realidad, Ernesta y don Camilo?
Jorge Andrade
Deldragón, 2023
Cuento, 134 pp.

por Rubén Sacchi

Un par de años atrás, la humanidad debió enfrentar una de sus más terribles crisis sanitarias, que la puso delante del precipicio. Mucho se especuló al respecto: experimento masivo de control social; fuga bacteriológica en la carrera de armas químicas; negocio de la industria farmacéutica y hasta hubo una corriente negacionista que objetaba su existencia. Lo cierto es que la pandemia del COVID19 nos recluyó puertas adentro de nuestros hogares y hubo que reinventar el uso del tiempo.
Una de las maneras que eligió nuestro autor fue la escritura. Esta serie de 13 cuentos, número cabalístico si los hay, nos acerca algo de esa producción y, quizás por el clima que se respiraba, en varios de ellos sobrevuela la parca.
Drama, humor y frescura componen estos relatos de lectura atractiva, en los que hallaremos, desde la ágil imaginación de un niño para urdir intrigas hasta la nostalgia ajena que transmite una casa vacía, proyectando poéticamente una idea de vida. Claro que, como es marca en los trabajos de Andrade, no puede faltar la mirada aguda y crítica de la realidad que atraviesa el mundo.
Encontraremos al triunfador pragmático que minimiza el dolor por la muerte de una mascota, como "la frustración del soñador empedernido que nunca llega a asentar los  pies sobre la tierra", mientras considera que "los momentos no eran acontecimientos autónomos, sino que formaban una serie vinculada armoniosamente por una relación de causalidad lógica en la que no cabían sorpresas, sino la aceptación pasiva de lo inevitable". También, como en Sacrificio, .aborda la problemática ecológica y, en el marco de la tala de una araucaria, desnuda al capitalismo en toda su dimensión, o la postal costera en tiempos de crisis en Food trucks.
Sin embargo, hay un trabajo que por sí solo justifica el libro. Se trata de La trampa que resume, en menos de tres páginas, la lucha por la supervivencia en medio de eso que llamamos existencia. Toda una lección y una paradoja. Como siempre, gran trabajo de este escritor que sabe sorprendernos gratamente.

Quiero tener todas las noches esos sueños

Quiero tener todas las noches esos sueños
Mirta Ovsejevich
Ediciones Deldragón, 2018
Novela, 84 pp.

por Rubén Sacchi

Aparecida en simultáneo con su otro trabajo, Gstaad, 1996, esta nouvelle de Ovsejevich es mucho más intimista, como contada en voz baja.
Se estructura inteligentemente como un diario íntimo víctima de un fuerte viento que hubiera revuelto sus hojas y que, al compaginarlas, el escriba hubiese mezclado algunas de ellas.
Cada entrada, la protagonista denuncia tener cierta edad, pero esa suerte de entrecruzamiento la lleva y trae, ora hacia el pasado, ora hacia el futuro, y es el lector quien va componiendo el itinerario correcto.
Los saltos suelen darse dentro de una misma franja generacional, recurso que nos lleva a ir insertando vivencias hasta afirmar una etapa.
En la historia se intuye un gran componente autobiográfico y otra buena dosis de fantasía, aunque describe una vida posible, quizás una proyección de la propia hacia una longevidad apacible. Deseo de la gran mayoría de los mortales.
Hacia la llamada tercera edad, los saltos son hacia adelante, a veces bruscos, como si los años viniesen en alud. No hay retroceso que los frene en su carrera. Entonces, la autora apela a ese comodín que sabemos que está en el mazo y puede salvarnos la partida. Esa carta mágica son los recuerdos, para Mirta vienen en forma de sueños.

Gstaad, 1996

Gstaad, 1996
Mirta Ovsejevich
Ediciones Del Dragón, 2018
Novela, 160 pp.

por Rubén Sacchi

Gstaad es una pequeña ciudad del sudoeste de Suiza. Una estación invernal donde vacaciona gente de altos recursos económicos. En la novela, esa palabra sumada a la fecha 1996 es apenas la referencia detrás de una fotografía. También es la historia de un joven, en ese período de la vida en que deja la adolescencia y, más allá de su crianza, siente la necesidad de convertirse en adulto. En ese derrotero, su historia y sus raíces pasan a ser fundamentales, como cimientos que sostengan la construcción de su identidad.
La única persona a la que puede acudir es a su madre, pero ella está demasiado ocupada de su propia vida para poder ocuparse de la de su hijo. Sin embargo, la necesidad de encontrarse con su pasado lo hará acudir a otros ámbitos, donde innumerables personajes matizarán este relato que, si bien se plantea en un estrato social que condiciona parámetros y posibilidades, es común al que atraviesan los jóvenes enfrentando sus miedos e inseguridades.
“Al tener todo, te falta la falta (...) te falta el deseo”, dice un artesano con dotes de filósofo, y esa realidad sintetiza el ambiente familiar en el que las necesidades, tanto materiales como ­afectivas, son atendidas con chequeras y tarjetas de crédito.
La novela es a la vez una muestra al desnudo de la alta burguesía, donde el trabajo no representa la preocupación cotidiana y donde muchas veces el día a día está marcado por el aburrimiento y el tedio que provoca esa sensación de quietud, carente de los sobresaltos que la vida conlleva y sólo puede ser alterado por el capricho.

Amor ciego y otros cuentos

Amor ciego y otros cuentos
Florencia L. Ghio
Ediciones Del Dragón, 2017
Cuento, 134 pp.

por Rubén Sacchi

El escritor colombiano Gabriel García Márquez decía, respecto de la escritura de cuentos, que “Inventar el mundo es lo más maravilloso que hay”. Florencia Ghio inventa situaciones, pero el mundo que describe en muchas de sus historias lamentablemente es el real.
Fiel a su primer libro, la novela El ciudadano, aborda problemáticas sociales muy actuales desde un lugar para nada cómodo: el de los más desprotegidos; y suele deambular por ese ambiente que le es tan propio, como lo es el sistema judicial. Allí transcurre la primera pieza, que da nombre al libro y describe un amor obsesivo hasta la locura.
De tópicos diversos, puede observarse un fresco de Colonia del Sacramento, seguido de un truculento policial. Salta de la neurosis de Blancura salvaje a la sátira humorística de Doctor, Doctor, pero en todos está la búsqueda del mensaje que dé sentido a la escritura.
En El último debate plasma un conflicto interior, tal vez el propio, donde la gran ausente es la certeza. Sin embargo, el texto es concluyente en referencia a la sociedad actual y al sistema judicial. La autora toma compromiso con su tiempo y en El nuevo Fuhrer puede referenciarse el rechazo de los hijos de los genocidas por sus padres, así como la trata de mujeres en Lulú, labios de hielo.
Amor ciego es un libro interesante, dieciocho cuentos inteligentes abordando el alma humana en toda su dimensión amorosa, así como también en su crueldad, esa de que esta especie, de la que nos enorgullecemos, es tan capaz de ejercer.

El chico que relataba partidos de fútbol

El chico que relataba partidos de fútbol
Pablo Di Pietro
Ediciones Del Dragón, 2017
Novela, 128 pp.

por Rubén Sacchi

En casa hay una vieja radio de madera que era de mis padres. Cuando paso cerca y la miro, siento aún el eco de las palabras que salieron aquel día de su parlante: “Si quieren venir, que vengan, les presentaremos batalla”. La sentencia, más cercana a la bravuconada que a la gesta heroica, era proferida por el dictador Leopoldo Fortunato Galtieri y se refería al Reino Unido. Era el 10 de abril del 82, a poco más de una semana de ocupadas las Islas Malvinas.
La guerra de Malvinas es un tema recurrente, tanto en el cine como en la literatura contemporánea. Lo difícil no es abordar el tópico sino hacer una historia novedosa.
El fútbol, como todas las grandes pasiones populares, es utilizado por los estamentos del poder para manipular a las masas, pero su práctica no deja de encerrar un despliegue de destreza física y, en casos contados, cierta exuberancia artística. De ahí que su público incluya un gran número de intelectuales que saben leer la entrelínea de la noticia y pueden separar, como dice el vulgo, la paja del trigo.
Di Pietro desarrolla una historia tan entrañable como el personaje que la habita. Recorre la etapa que comenzó con el regreso de Perón y que forjó dos generaciones de revolucionarios, a los que sólo pudo frenar un plan de exterminio. En ese trayecto, se detiene en hitos cotidianos: el egoísmo; el despertar del deseo; la religión y “su reparto habitual de miedos” o el servicio militar obligatorio en que recuerda a “un sargento (...) Te cagaba a palos, pero qué tipazo, che”. Todas esa vivencias son atravesadas por el fútbol, ya sea con el ardor del hincha, la efusividad del relator o la expectativa del jugador, que ve en ese deporte su modo de vida.
Un buen libro para estos tiempos en que un submarino puede desaparecer sin dejar rastros, cerca del archipiélago austral y que en nuestro puerto amarran buques ingleses custodiados por ­nuestra propia tropa. Hoy, hablar de Malvinas resulta una tarea indispensable.

Nunca llega a amanecer

Nunca llega a amanecer
Jorge Andrade
Ediciones Deldragón, 2017
Cuento, 178 pp.

por Rubén Sacchi

Acostumbrado a las novelas de profundo contenido social de Andrade, este nuevo volumen de cuentos muestra a un autor de temática abarcadora, aunque no por ello de lectura relajada. La mirada que tienen los relatos es más íntima, apuntan al sujeto en su esencia y su particularidad.
El cuento que da nombre al conjunto lo sintetiza. La fantasía es sólo un ardid, una alegoría de la soledad y la vida. También de la muerte. Y en ese terreno transcurren las historias que lo conforman. Las habrá con final trágico, como en Lluvia, o perverso, como en Amor en braile; será fantasioso, en Vuelo AZ-0666, o abierto en El nadador y el perro, pero todas exhiben una pluma sensible, que sabe delinear la esencia humana en su más amplio abanico.
Aunque no aborde conflictos universales, su escritura no es aséptica. Toma posición y compromiso desde desarrollos filosóficos que ponen a la luz el vacío de la existencia. En Ajeno, texto duro como una piedra echada en el abismo del alma, reflexiona: “la nostalgia omnipresente, algo así como la percepción invertida del presente absoluto de Dios, la ausencia absoluta”.
Es que Andrade es un escritor de ideas seguras y las juega en sus trabajos, tal como los estudiantes de su oscuro cuento Viajeros en la caverna “vociferaban declaraciones de principios que los comprometerían para toda la vida”.

Veo veo... ¿qué ves?

Veo veo... ¿qué ves?
María Cristina Thomson
Ilustraciones: Alfredo Grondona White
Ediciones Deldragón, 2017
Ensayo, 92 pp.

por Rubén Sacchi

Que “una imagen dice más que mil palabras” no quedan dudas, pero ¿qué se lee en esa imagen? ¿cuáles son las mil palabras que visualiza cada uno?
Para acercar elementos a ese interrogante, María C. Thomson propone un recorrido por estampas de álbumes ilustrados, más conocidos como libro álbum, en el que propone al lector analizar los diferentes elementos que componen la imagen en función expresiva.
Para esto, nos introduce en lo que bien denomina El ABC de las artes visuales porque, sin las pretensiones de las Leyes de la Gestalt o la Regla Aurea, acerca al lector una serie de herramientas que resultan fundamentales a la hora de mirar, y ver, una imagen pictórica.
Un tercer apartado aborda la producción contemporánea de literatura infanto juvenil en nuestro país, en una selección que la autora asume subjetiva pero que sirve de muestra introductoria a un universo bastamente poblado de excelentes artistas.
El poeta español Ramón de Campoamor escribió la famosa cuarteta: “En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”. Y así, pero con otras palabras, lo refiere Thomson: “...tanto la obra de arte como quien la recorre e interpreta (...) son partes de un contexto socioeconómico y cultural diverso que invita a considerar perspectivas distintas a la par que enriquecedoras”.

El ciudadano

El ciudadano
Florencia L. Ghio
Ediciones Deldragón, 2016
Novela, 240 pp.

por Rubén Sacchi

Franz Kafka dedicó buena parte de su talento a la crítica de las instituciones. Superando la catarsis, desarrolló verdaderos ensayos en los que evidenciaba los laberintos irresolubles de la justicia y mostraba a la ciudad como una maquinaria devoradora. De eso trata El ciudadano, una novela de la Patria Grande, que a veces no es más que una hermosa aspiración.
El libro cuenta las vicisitudes de un joven peruano, aspirante a poeta, que intenta escapar de su pequeño infierno hacia el espejismo de la metrópolis. Huye de una madre que “no le había dado la vida, lo había traído a ella para dejarlo librado a su propia suerte”, de la falta de horizonte, del flagelo de la droga. Buenos Aires exhibe, sin solución de continuidad, sus dos caras: la solidaria y la represiva.
El azar lo cruza con una defensora oficial que hará todo lo posible para sacarlo de la gran trampa burocrática donde las personas son fojas de un expediente y su salvación o su condena no pasan de ser un trámite más.
De una prosa cuidada, Ghio va armando la trama que termina por convertirse en la tela de araña donde, al decir del Martín Fierro, sólo se enredan los pobres.
Con una buena cuota de agnosticismo, propia de quien padece la injusticia cuestiona, en más de una oportunidad, la existencia divina. Ante la ignominia, interpela: “¿Era necesario? ¿Esa era Tu voluntad?” para, más adelante, concluir: “Evidentemente no estaba en los planes del Creador -si es que existía- que él fuera feliz”.
Por veraz, la historia deja un sabor amargo, desnudando un sistema inhumano que es menester cambiar.

Gud Nius

Gud Nius
Carlos Alvarez de Toledo
Ediciones Deldragón, 2016
Periodismo, 88 pp.

por Rubén Sacchi

El material que compone Gud Nius, periodismo de autor, más que de noticias, se integra de comentarios acerca de acontecimientos de la realidad cotidiana, unas veces cándidos, otras ácidos, pero que invariablemente intentan aportar una pizca de humor y de absurdo a la dura realidad que sobrevino a la Argentina, deslizando sutiles críticas al actual gobierno.
En la contraportada advierte, con fina ironía, su contrapropósito: “Estamos convencidos de que alcanzaremos uno de nuestros objetivos principales: evitar ser de consumo masivo”.
Frases como “La importancia de las barreras en este juego nos marca la tendencia al proteccionismo del país en que vivimos”, en una nota deportiva; “Los estudiantes avanzados de segundo año actuarán como trapitos, actividad que será considerada una pasantía”, en la sección Educación y Tecnología ó, en la de Política, y acerca del sistema electoral y la representación parlamentaria: “Se propondría que en el ejercicio de la presidencia participe el voto en blanco. ‘No es democrático que quien obtuvo el 51% de los votos gobierne el 100% del tiempo’”.
También aborda la cuestión económica, como en una remake de lo peor del neoliberalismo menemista, anuncia Adiós al peso: Llega el dólar argentino, y en el cuerpo del informe, declara: “Como forma de buscar mayor aceptación para nuestra divisa en el mundo, el billete de cien llevaría a Benjamín Franklin”.
Con esta y otras secciones, Gud Nius da un pantallazo humorístico acerca de la realidad y propone otra manera de enfrentarla, con decisión de cambiarla y hacerla más humana pero, sin lugar a dudas, con una sonrisa.

Sólo pido que sea presentable

Sólo pido que sea presentable
Mirta Ovsejevich
Ed. Deldragón, 2015
Novela, 120 pp.

por Rubén Sacchi

El libro, es la primera novela de la autora, aunque no su primer trabajo narrativo, ya que precedentemente ha experimentado el guión de largometraje cinematográfico.
De estilo fluido, pinta un personaje interesante: mujer en la cincuentena, hija de familia de tradición judía y posición burguesa, no se le conoce trabajo pero detenta un holgado pasar económico que proviene de la renta que le deja el alquiler de inmuebles. Reside en Las Cañitas y exhibe un buen abanico de frivolidades que van desde una colección de perfumes importados hasta el deambular entre centros de estética y alta costura y, si el nene aprueba, le paga un viaje al Caribe, allí no pierde oportunidad para decir que “en la Argentina las mujeres nos cuidamos mucho, (...) envejecer está mal visto” en obvia reducción del análisis a su clase social. Su entorno es acorde: la felicidad es en función del triunfo económico y su hija adolescente es una consumista compulsiva.
Sin embargo, acepta el devenir del tiempo con estoicismo, rechaza todo tipo de cirugías y tratamientos invasivos, dice: “el espejo es la ciencia al servicio de la realidad”. Su vida amorosa intenta ser independiente, pero encuentra el límite en el mandato paterno, que maneja su vida y pretende arreglar su segundo matrimonio con alguien de la colectividad. A partir de allí, una serie de acontecimientos le ponen sal a la historia y precipitan el final.

Nadie tiene por qué saberlo

Nadie tiene por qué saberlo
Beatriz Mosquera
Ediciones Deldragón, 2014
Novela, 248 pp.

por Rubén Sacchi

La vieja sentencia “pueblo chico, infierno grande” cobra vigencia en este libro. La autora desarrolla la vida de una familia tradicional del interior de la Provincia, con todo lo que se ve y el vasto universo que se silencia. Un sitio donde sus habitantes se obstinan en que el tiempo sea un objeto tan estático como el mobiliario heredado de sus ancestros o, al menos, tan manejable como las cabezas de ganado que acorralan.
En un clima cargado de prejuicios y en el que todos se enteran de todo, el título Nadie tiene por qué saberlo es apenas una expresión de deseo. Una historia de amor homosexual es el detonante para que afloren las peores cualidades humanas, mientras el miedo al qué dirán supera al amor filial.
La trama se presta para que la escritora desarrolle una serie de ideas que pueden considerarse políticamente correctas, desde el actual progresismo; tal el caso del matrimonio gay, la opción religiosa por los pobres o el blanqueo de los trabajadores no registrados, por citar sólo algunos.
La novela muestra a los protagonistas como figuras grises, que van cobrando brillo y luz propia al enfrentarse a los puntos de ruptura del convencionalismo. Las viejas estructuras no pueden ya mantenerse
en pie y, necesariamente, deben dejar paso a otras aunque, como asegura la anciana doméstica Antonia, acerca de “las cosas inútiles: Una no sabe donde ponerlas y tampoco se anima a tirarlas”.
Sin embargo, en esta historia, muchos se arriesgan al llamado de los derechos individuales, llegando inclusive a romper los pactos de clase que sostienen a las capas dominantes. En esos casos, vale recordar la fábula del pollito que Mosquera desarrolla en la novela: el animalito a diario disfrutaba el alimento de su dueño. Cada día lo recibía feliz y, al verlo, una sonrisa invadía su alma. Hasta que un buen día, la mano que lo alimentaba decidió que era hora de romper su cuello.