Desde el fondo
Eugenio Polisky
Editorial textosintrusos, 2015
Poesía, 108 pp.
por Rubén Sacchi
El nuevo libro de Eugenio Polisky describe el proceso de escritura: desde la inspiración hasta la praxis, pasando por situaciones propias del desarrollo creativo. Dicho así, resultaría una obra rayana en la vulgaridad, casi un ensayo para taller literario o un manual de principiantes, pero nada más lejos de esa simpleza que el libro de este interesante autor, tanto por su propuesta como por su contenido.
Es que todo desarrollo creativo atraviesa infinitas fases. Se direcciona y redirecciona permanentemente y, también de manera constante, es atravesado por la vida del creador, y es justamente este elemento un protagonista primordial en el libro.
El poeta toma todos los elementos habitualmente perturbadores del hecho artístico y los convierte en poesía. Cada contingencia, interior o exterior, se resume en versos, porque “las palabras/ (...)// no viven/ una vida/ banalmente/ cotidiana”. El simple proceso de preparar una sopa instantánea funciona como disparador y metáfora.
Dicho esto, se puede inferir que el trabajo de Polisky es profundamente vital y terreno, despega al poeta de ese Olimpo ideal que suele imaginarse y lo arroja entre los mortales, casi como uno más. Casi, porque ese individuo logró sacar lo oscuro que lo habita desde el fondo y sublimarlo en luz.
Mostrando entradas con la etiqueta Eugenio Polisky. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eugenio Polisky. Mostrar todas las entradas
Quimera Bulevar
Quimera Bulevar
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 116 pp.
por Rubén Sacchi
Algo huele bien en Buenos Aires y es precisamente el libro de poemas que nos acerca Eugenio Polisky y que reúne las condiciones que, para Laura Cerrato, constituyen la “marca de Shakespeare: obras incuestionablemente dramáticas, de una extrema poesía y capaces de narrar una historia como nadie”.
En este libro no encontrará el lector los escenarios propios del modernismo, pero el espíritu shakesperiano se respira en cada verso.
A poco de cumplirse los 450 años de su natalicio, el autor reescribe las historias del dramaturgo con maestría, resaltando la actualidad que de por sí conservan inalterables.
Esta puesta en tiempo de su obra, la realiza de manera inteligente, analogando sus temas con la problemática contemporánea, dejando en evidencia que las pasiones humanas se perpetúan a lo largo de la existencia y la tragedia es una de las construcciones preferidas por el hombre de todos los tiempos.
No sé si “el poeta es un espía de Dios”, como pretendía el inglés, pero estoy seguro de que el lector que se adentre en estas páginas gozará de un placer paradisíaco.
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 116 pp.
por Rubén Sacchi
Algo huele bien en Buenos Aires y es precisamente el libro de poemas que nos acerca Eugenio Polisky y que reúne las condiciones que, para Laura Cerrato, constituyen la “marca de Shakespeare: obras incuestionablemente dramáticas, de una extrema poesía y capaces de narrar una historia como nadie”.
En este libro no encontrará el lector los escenarios propios del modernismo, pero el espíritu shakesperiano se respira en cada verso.
A poco de cumplirse los 450 años de su natalicio, el autor reescribe las historias del dramaturgo con maestría, resaltando la actualidad que de por sí conservan inalterables.
Esta puesta en tiempo de su obra, la realiza de manera inteligente, analogando sus temas con la problemática contemporánea, dejando en evidencia que las pasiones humanas se perpetúan a lo largo de la existencia y la tragedia es una de las construcciones preferidas por el hombre de todos los tiempos.
No sé si “el poeta es un espía de Dios”, como pretendía el inglés, pero estoy seguro de que el lector que se adentre en estas páginas gozará de un placer paradisíaco.
de reinos y desiertos
de reinos y desiertos
Alvaro Olmedo
Ediciones de autor, 2013
Poesía, 160 pp.
por Rubén Sacchi
Como un tuareg, un beduino rodeado de una soledad tan absoluta como inmensa, el autor plantea este peregrinaje por el interior del alma, “un reino más grande que cualquier desierto”.
La idea de un hombre nuevo domina ese desierto fundacional, donde la palabra es “bañada con voz de iguales” y la mujer el oasis que provoca el “milagro de no caer sediento”. Pero el tiempo deja “aquellos sueños/ bajo cemento y rutina”, esa cruel asesina de besos y proyectos como “un retazo de polvo volándose del puño”.
También explora situaciones límites. Los poemas son figuras y cada lector ve la que su mente le dicta, pero la escritura plástica de Alvaro Olmedo dibuja con maestría sugerente, como en el poema silenciosa, donde sobrevuela la violación; el alcohol “donde rezar al calor/ donde gozar de olvido” de no tan; la soledad que acerca a dos personas “como si ahí estuviera la verdadera palabra que encontramos jamás”, de buscábamos o la prostituta de amante infame.
El poeta explora su interior (“me calcino/ en las dunas innúmeras de la búsqueda”) y halla el lugar del compromiso. No sólo encuentra que la rutina “occidental” roba la magia del sexo, sino que encara temas urgentes, universales. Aborda tanto el fracaso del Mayo Francés (“si los barbados anudan su corbata al calendario sin mayo/ y los sobrevivientes se cuentan en pedazos”) como la heroica lucha de las Madres de Plaza de Mayo, “Las locas” que “seguían girando en un reino que de cuerdo nada”.
Hay también una dura mirada hacia la sociedad intolerante, que privilegia la propiedad privada pidiendo pena de muerte, sin reparar en las miserias que nos rodean, mostrando como el asesinato de congéneres es condecorado al cobrar características de genocidio.
Algunos de estos poemas cuentan con su versión bilingüe en inglés, traducidos por el poeta y traductor Eugenio Polisky que, a mi escaso manejo del idioma, parecieran una suerte de inteligente reescritura.
De reinos y desiertos tiene un mensaje encriptado en sus versos: “hay palabras/ que dejan orificio de salida”. Si abrazamos esa sentencia, que posee la contundencia suficiente de la bala podremos “en este plagio de vivir en blanco”, “...sentir que otro cielo es posible”.
Alvaro Olmedo
Ediciones de autor, 2013
Poesía, 160 pp.
por Rubén Sacchi
Como un tuareg, un beduino rodeado de una soledad tan absoluta como inmensa, el autor plantea este peregrinaje por el interior del alma, “un reino más grande que cualquier desierto”.
La idea de un hombre nuevo domina ese desierto fundacional, donde la palabra es “bañada con voz de iguales” y la mujer el oasis que provoca el “milagro de no caer sediento”. Pero el tiempo deja “aquellos sueños/ bajo cemento y rutina”, esa cruel asesina de besos y proyectos como “un retazo de polvo volándose del puño”.
También explora situaciones límites. Los poemas son figuras y cada lector ve la que su mente le dicta, pero la escritura plástica de Alvaro Olmedo dibuja con maestría sugerente, como en el poema silenciosa, donde sobrevuela la violación; el alcohol “donde rezar al calor/ donde gozar de olvido” de no tan; la soledad que acerca a dos personas “como si ahí estuviera la verdadera palabra que encontramos jamás”, de buscábamos o la prostituta de amante infame.
El poeta explora su interior (“me calcino/ en las dunas innúmeras de la búsqueda”) y halla el lugar del compromiso. No sólo encuentra que la rutina “occidental” roba la magia del sexo, sino que encara temas urgentes, universales. Aborda tanto el fracaso del Mayo Francés (“si los barbados anudan su corbata al calendario sin mayo/ y los sobrevivientes se cuentan en pedazos”) como la heroica lucha de las Madres de Plaza de Mayo, “Las locas” que “seguían girando en un reino que de cuerdo nada”.
Hay también una dura mirada hacia la sociedad intolerante, que privilegia la propiedad privada pidiendo pena de muerte, sin reparar en las miserias que nos rodean, mostrando como el asesinato de congéneres es condecorado al cobrar características de genocidio.
Algunos de estos poemas cuentan con su versión bilingüe en inglés, traducidos por el poeta y traductor Eugenio Polisky que, a mi escaso manejo del idioma, parecieran una suerte de inteligente reescritura.
De reinos y desiertos tiene un mensaje encriptado en sus versos: “hay palabras/ que dejan orificio de salida”. Si abrazamos esa sentencia, que posee la contundencia suficiente de la bala podremos “en este plagio de vivir en blanco”, “...sentir que otro cielo es posible”.
Silencio en la nada luz
Silencio en la nada luzEugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 112 pp.
por Rubén Sacchi
Palabra, silencio, nada, luz. Cuatro temas que Eugenio Polisky aborda en su primer libro de poesía y, para hilvanarlos, elige un hilo que los enhebre, ese elemento unificador es el ojo: “ojos sin párpados/ (no los necesitan:/ están siempre abiertos una vez abiertos)”.
No obstante, si el lector contrasta esos tópicos con el título del libro, resaltará una ausencia, el vocablo palabra, faltante de la tapa pero con pleno dominio de los poemas. La palabra viva, como entidad latente, donde el lector “cree tener el poder de abrirnos porque cree leernos/ (...)/ en su interior estamos/ (...)/ más adentro que la sangre o la esperanza de salvación”.
Entonces, ojo y palabra se emparentan, “un pensamiento se oculta en el rabillo de la palabra”, la palabra es un ojo que nos mira y nos lee.
El poeta juega con el tamaño de la tipografía, hay versos con caracteres más pequeños, como si el tono del discurso bajara y llegara a niveles de susurro o de confidencia.
Silencio en la nada luz, transita un mundo falso: “los de la casa (...) miran televisión simulan/ (...) algo blando como la felicidad”, donde “cantar es ahogar el olvido”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


