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Conjeturas sobre la escritura poética


Conjeturas sobre la escritura poética
Julio Bepré
Ediciones Ultimo Reino, 2008
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Antes de comenzar la lectura del presente volumen debemos tener en cuenta el texto que, con el título de Descargo, el autor escribió a modo de advertencia. En él aclara que no pretendió un trabajo exhaustivo, ni la confección de un manual de instrucciones y sólo tuvo la intención de, mediante ideas y experiencias, generar disparadores motivantes para lectores y escritores.
En el capítulo Entidad de la lectura, Bepré afirma: “el hombre continuamente habla, incluso cuando no pronuncia palabra alguna” y a esa expresión vital se refiere, incursionando en los diferentes vínculos con la realidad que posee el arte en general y la poesía en particular, en tanto construcción de un paralelismo que interactúa con ella y la modifica.
El autor aborda las relaciones , o su ausencia, entre la lírica y otras cuestiones del pensamiento humano, tales como política y religión considerando, además, otras disciplinas inherentes a la literatura, como la traducción y la ­crítica porque, como nos recuerdan las palabras de Goethe: “Se llega a la poesía incluso a través del estudio de la mineralogía”.

Arraigo inasible


Arraigo inasible
Julio Bepré
Ediciones Ultimo Reino, 2006
Poesía, 48 pp.

por Rubén Sacchi

El tiempo, su paso inexorable, ha sido tema constante del pensamiento humano. Pero ¿por qué ese desvelo en destejer los intrincados hilos que construyen el tejido de los días? ¿por qué esa obsesión en contabilizar el minuto? Es que, junto al tiempo, transcurre también la vida, que comparte con aquel un mínimo segmento de esa infinita recta y el ser humano es el único animal que percibe esa fatalidad.
Arraigo inasible parte de un oxímoron para mostrar ese conflicto que nos ocupa y que, quizás, sea el motor de la creación artística.
En él, el poeta habita un pasado de impronta tan contundente que lo lleva a ocupar el hoy, haciendo del presente una imagen deslucida por su brillante reflejo. Es que la conciencia nos lleva, impiadosa, hacia la temida meta donde no sólo acaban animales y plantas, sino “también esa piedra que los años desgastan”.
Sin embargo, pese a la dureza de lo vivido y la felicidad esquiva, el autor encuentra una salida en la poesía. Se extasía en “las miles variables de una nube” y se esperanza compartiendo “simplemente el arribo del día”.