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Mapas

Mapas
Gabriel Bellomo
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 224 pp.

por Rubén Sacchi

Pocas veces una prosa reviste un carácter tal que se mimetiza con el título que la nombra. Es el caso de Mapas, de Gabriel Bellomo, una historia descripta con la minuciosidad de un cartógrafo. Cada límite e hito en su lugar, los detalles mínimos componiendo la orografía de la historia, como para poder hallar un norte.
Una antropóloga y su padre, fotógrafo, van a recorrer una geografía frágil: la de sus vidas y las relaciones que los unen y separan.
Hay un indagar en el vacío en la obra de Bellomo. En su anterior trabajo, El médano, el personaje sufría una amnesia y transitaba parajes desolados. Aquí, la ceguera progresiva del padre y el entorno hostil del paisaje “¿Qué otra evidencia hay del hombre en esta tierra que la de su muerte?” ubican la historia en un clima semejante.
El libro habla de las cuestiones que se tornan obsesivas, vitales, todas diferentes entre sí, y de los ocultos sentimientos que se enmascaran tras nuetras actitudes aparentes.
Un trabajo notable, que reafirma al autor dentro de una narrativa contemporánea, intimista, que interpela lo más profundo del alma humana.

El médano


El médano
Gabriel Bellomo
Paradiso Edicones, 2010
Novela, 204 pp.

por Rubén Sacchi

Dicen que uno de los acontecimientos más difíciles de remontar es la amnesia. Aún para aquellos que añoran el olvido, es inaceptable esa mancha lechosa en la gráfica de nuestra historia; porque una cosa es tapar un hecho puntual, molesto o doloroso, y otra muy distinta no recordar nada de lo que nos ha pasado durante cuatro meses de nuestra vida. Eso le ocurre a Roberto Ballestrero, víctima de una exótica enfermedad marroquí (lugar que jamás visitó) y que despierta, luego de un coma, en un hospital, junto a una joven que vela por su cuidado, a la que tampoco conoce, pero que le habla de su vida con total familiaridad.
La novela transcurre en ambas márgenes del Plata, entre Palermo y Valizas, una pequeña playa uruguaya. Aunque bien podría ubicarse en otra geografía, porque contempla características universales.
A través de los intentos de reconstrucción de su pasado, el personaje ahonda en el alma humana, haciendo eje en la vejez y lo que ésta conlleva: la cuota de soledad, manías arraigadas y el miedo a la decrepitud.
Un médano puede verse como algo sólido, pero está a merced de una constante mutación. El viento y el agua modifican su estructura, así como el tiempo hace otro tanto con el hombre.