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Luis Benítez, breve antología poética


Luis Benítez, breve antología poética
de Luis Benítez
Selección y notas: Elízabeth Auster
Ediciones Juglaria, 2008
Poesía, 112 pp.
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por Rubén Sacchi

Acaba de publicarse, de manera digital a través de la editorial española Publicatuslibros.com y en tres tomos, la Obra completa de la poética de Luis Benítez. Ese maravilloso y arduo trabajo puede bajarse del sitio web de manera gratuita y viene a cubrir la ausencia de varios de los títulos que la integran, muchos de ellos inhallables.
Pero como siempre digo: soy un piojo de papel, aunque muchos lo tilden de anticuado, pero sé que tantos otros hay como yo. Por eso, y sin la mínima intención de quitar mérito a la iniciativa peninsular, que hace justicia en muchos aspectos, quisiera recomendar lo último impreso del autor, que no pretende ser un trabajo exhaustivo, pero que rescata para nuestros anaqueles parte de esa bibliografía ya de culto para los lectores de poesía argentina, en general, y de la generación del 80, en particular.
Buen trabajo de compilación de la escritora Elízabeth Auster, a cargo también de la introducción y las notas.
Por eso esta sugerencia, porque esta breve antología nos acerca una vez más este autor de elevada calidad, en tiempos que, a su decir: “apenas los ascensoristas/ se levantan de entre los demás”.

Las piedras del deseo


Las piedras del deseo
de Diana Sánchez
Ediciones Juglaría, 2009
Cuento, 100 pp.

por Rubén Sacchi

Una particular prosa nos lleva por las historias que la escritora vuelca en este trabajo. Allí, los elementos de la realidad se mezclan con la fantasía en una total armonía.
Dieciocho relatos componen este nuevo libro de Diana Sánchez, en los que se describen particulares vivencias humanas indagando en lo más profundo de su alma. Sin embargo, no es una labor resumida a lo intimista, hay en estos cuentos firmes denuncias de los oscuros manejos de poder que ejercen las instituciones sobre los más débiles, ya contra Evangelino Marañón, habitante del monte que se opone a la deforestación en Deuda interna o la joven periodista Constanza de El árbol de la vida.
Los textos no están guiados por una unidad temática. Saltan del fresco realista a la quimera y no descartan cierta dosis de humor, evidenciando "una espontaneidad que arroja la luz de los descubrimientos", según palabras de la escritora María Granata.
"Yo, poseída nuevamente, bajo la cabeza y, condenada a las palabras, empiezo a escribir". reza el final de La condena, a la vez que del libro. Tal vez Diana Sánchez se encuentre en estos momentos cumpliendo esa sentencia y, en poco tiempo, nos obsequie con otro jugoso volumen.