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Con mis botas Kosakas


Con mis botas Kosakas
de Timo Berger
Editorial La Propia Cartonera, 2009
Cuento/poesía, 48 pp
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por Rubén Sacchi

Tres cuentos y una treintena de poemas componen el trabajo de Timo Berger, autor que en su vida cerró un periplo: Alemania - Latinoamérica - Alemania. Su origen se percibe en la temática, pero en su estilo es insoslayable su paso por estas pampas.
Los cuentos son historias duras, violentas, siempre sexuadas, como si ambas cualidades fuesen inseparables, inmersos en un clima de odio racial.
Los poemas son fotografías experimentales que no se contentan con describir situaciones, sino que denuncian la problemática social: “solidaridad resulta una palabra al sacar/ los muebles a la calle, heladeras en trueque” o “No teníamos para romper/ el ayuno, ni migas/ para las gaviotas”.
Todo llevado a través de un lenguaje rayano al lunfardo, donde palabras soeces encuentran un cauce adecuado y generan un clima marginal, cualidad que condice con el caracter under de las editoriales donde publica. Esas características no impiden que el autor se adentre en temáticas muy actuales, como la represión ilegal: “Haceme un escrache/ pero con tutti/ :huevos y color rojo fuerte/ los nombres de los milicos/ como bombones en tu boca”.

La muerta


La muerta
Pablo Giordano
La Propia Cartonera, 2009
Cuento, 34 pp.

por Rubén Sacchi

El primer contacto con la prosa de Pablo Giordano lo tuve al recibir la antología Es lo que hay, un panorama bastante ilustrativo de la joven narrativa cordobesa, que publicara Babel Ediciones un año atrás.
En esta oportunidad, al cuento entonces publicado, Dos siluetas de Simulcop, se agregan otros cuatro de similar clima angustiante. Porque si hay algo que no hacen los relatos de Giordano es divertir.
Estos cuentos son crueles, pero no al estilo de Abelardo Castillo, poseen una crueldad cotidiana, casi natural pero muy humana, porque son horrores que resultarían evitables más allá de lo cultural y lo social.
Sartre decía que para que el suceso más trivial se convirtiera en aventura, era condición necesaria y suficiente contarlo. Yo sumo a esto que, si la manera de referirlo lo vuelve atrapante, podemos estar en presencia de una promesa para el género.
En estos dramas, que trascurren con la imperceptibilidad de la vida, hay una interesante capacidad descriptiva con mucho trabajo interior en los personajes. Parece ser la receta del autor y la aplica magistralmente.