Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Baldíos en la Lengua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial Baldíos en la Lengua. Mostrar todas las entradas

El dolor de la ausencia

El dolor de la ausencia
Omar Ramos
Baldíos en la Lengua, 2019
Novela, 136 pp.

por Rubén Sacchi

Cuando creemos que la historia de la última dictadura ya fue contada de todas las maneras posibles, descubrimos una otra mirada que ubica el punto de vista en un lugar diferente. Es que resultan tantas las perspectivas para hablarla, como tantos somos los que la hemos padecido.
El dolor de la ausencia hace un recorrido, que no deja de ser parte del itinerario de otros relatos, con un escenario común en ellos, pero recala en el papel de la justicia.
En todo gobierno de facto, la República sufre la eliminación del Poder Legislativo y la apropiación del Poder Ejecutivo pero ¿qué pasa con ese tercer poder que en apariencia sigue funcionando para garantizar justicia y equidad? La novela echa algo de luz sobre ese interrogante.
Con expresiones que pintan la situación con claridad, como “En la esquina vivía un suboficial que se jactaba de haber matado a varios terroristas” o “cuando llegan las sotana se acaban las libertades”, recorre el Vía Crucis que atravesaron los familiares de los detenidos-desaparecidos frente a una justicia tan apropiada como los cientos de bebés de aquellos.
Ramos aborda la doble moral de un poder que hace rato perdió la venda que debería tapar su vista, para formar parte de ese otro poder, el político-económico, algo tan evidente en los tiempos que corren.

INZOMBIO y relatos fantasmas

INZOMBIO y relatos fantasmas
Sandra Gasparini y Hernán Bergara
Baldíos en la Lengua, 2018
Relato, 126 pp.

por Rubén Sacchi

El primer relato, El lobo (precuela y secuela), podría ser una recreación de los dichos que La Biblia adjudica a Jesús: “quien a hierro mata, a hierro muere” o, para llevarlo a lenguaje criollo y cotidiano, “a cada chancho le llega su San Martín” que, dicho sea de paso, también tiene su origen religioso. Desde allí, el lector puede intuir de qué va el resto del volumen.
Mucho humor y sobre todo ironía ocupan estas páginas que, sin embargo, tienen un tinte militante en lo referente a diversidad de género. Lo que proponen, son otras miradas que nos acercan a la inclusión, en tiempos en que el individualismo y la intolerancia reinan y atraviesan el tejido social.
Gasparini y Bergara (colectivo V&Z, iniciales que aluden a vampiros y zombis) se proponen como una especie de dupla, al mejor estilo Lennon-Mc Cartney y abordan la temática desde un lugar cercano al anonimato. Para mayor enmascaramiento de roles Cadorna, un supuesto editor, recorre las hojas en disparatadas notas al pie.
Entre los textos, se deslizan frases interesantes, como “las manos, que son la ideología de los dedos”, “todo lo que acompaña a la belleza (...) parece alguna versión de la estupidez”, “la mediocridad, aunque suene contradictorio, siempre va por más”;  o dramáticas: “el futuro es un subgénero de la muerte”, “el pasaje del es al era es la única propiedad de todas las lenguas de todos los mundos” o “Cuando se acabe la sangre, recién entonces se acabará la tinta de la Historia”.
El volumen despliega un amplio abanico de preferencias sexuales, aborda fetiches y rompe tabúes, ironizándolos en ­historias de aliens que interactúan con humanos muy particulares. También rezuma feminismo, y lo expresa sentenciando: “ningún tipo se banca una mujer que sabe lo que quiere, porque sin dudas prefiere persistir en recriminarle que no sabe lo que quiere”.

Machos de campo

Machos de campo
El Púber P
Editorial Baldíos en la Lengua, 2017
Cuento, 130 pp.

por Rubén Sacchi

Macho y campo. Dos conceptos que en el imaginario popular se nos antojan de la mano, inseparables y cuasi sinónimos. Es que el llamado “campo” requiere de gran esfuerzo físico si lo adoptamos como medio de vida, vale decir, exige cierta rudeza “viril”.
Pero, como casi todo lo que compone ese supuesto canon, no pasa de ser un estereotipo cultural. Un concepto sin rigor alguno, puesto que el ser humano es el mismo en cualquier ámbito y, por ende, pasible de sueños y deseos similares.
De cuestionar ese mito se encarga El Púber P, seudónimo que Cristian Molina adopta para firmar este libro, a lo largo de una docena de variadas historias donde el hilo conductor es la homosexualidad y hasta el nudo de las mismas se centra en esa identidad sexual.
Los relatos, concebidos como una novela (hay lugares, situaciones y personajes subsidiarios entre las ficciones) tuvieron un recorrido difícil antes de consagrarse en formato de libro impreso, los diferentes avatares pueden conocerse en un apartado hacia el final del volumen, pero mucho obedecieron a prejuicios y moralinas que a esta altura deberían estar más que superados.
Algunos de los argumentos alcanzan la bizarría, pero la trama tiene su fuerza en la generación de climas tensos, atmósferas en las que la alternativa entre las posibles resoluciones cambia diametralmente el futuro de los personajes.
Machos de campo es un libro que provoca. Que sacude esquemas que la sociedad se empeña en cristalizar a perpetuidad.