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Cuentos Breves


Cuentos Breves
de Rafael Barrett
Grupo Mil Botellas, 2009
Cuento, 120 pp.
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por Rubén Sacchi

Es increíble la vigencia de este libro que el año entrante cumplirá un siglo de editado. La única obra de ficción que escribiera Barrett está imbuida de actualidad.
Esas historias pueden ser escritas únicamente por alguien que conoce en profundidad la vida y el alma humanas, así como sus miserias: “En aquellos tiempos compraba el amor hecho, como las camisas (..). Ahora me lo encargo a la medida”.
De ideas libertarias, expone los manejos del capitalismo con destreza: “Había allí varios reyes de productos textiles, metalúrgicos y alimenticios, los únicos reyes auténticos de la tierra, capaces de comprar naciones y con derecho de vida y muerte sobre cientos de miles de proletarios”. Basta este párrafo para describir las ideas que desarrolló en diversos ensayos y que en el Paraguay le costaran la tortura y la deportación.
La crueldad social aparece también en metáforas: “Los árboles parecen soñar, balanceando apenas su follaje. Me temo que se trata de una paz fingida: bajo tierra las raíces se estrangulan entre sí”, sintetiza su oscura visión de ayer, tan sugerente de nuestros días.

El romance del Aniceto y otros cuentos


El romance del Aniceto y otros cuentos
Zuhair Jury
Grupo Editor Mil Botellas, 2010
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi

“Los gallos se apartaron temblando. Bajo el pico del colorado corrió la sangre caliente sobre las plumas resecas. Amagó y cargó de nuevo en un atropellar desordenado hasta que el cenizo le volvió a hundir el espolón debajo del pico y un borbotón de sangre le salió a ronquidos”.
Pequeña muestra de la prosa cruel de Zuhair Jury; el párrafo es de El romance del Aniceto y da nombre a un libro de historias tan despiadadas como atrapantes.
Sus personajes son seres trágicos. Sus vidas no anticipan un final feliz y su camino es un descenso, lento e inexorable, a alguno de los infiernos que habitan la pobreza y el desamparo.
Se podría decir que Jury aborda distintos temas, cuando en verdad son matices de una misma geografía y una única idea: la supervivencia, tomada desde su lado más animal. Una mirada sobre lo que puede llegar a hacer el hombre cuando la desesperación y la brutalidad se dan cita.
Estos cuentos duros, pintan frescos suburbanos de manera impecable, donde las carencias son el común denominador, pero donde también tienen lugar los sueños.

contra la corriente


contra la corriente
de Juan Bautista Duizeide
Grupo Editor Mil Botellas, 2009
Relato, 104 pp.

por Rubén Sacchi

Decir que Juan Bautista Duizeide se mueve en estos relatos como pez en el agua, sería una figura poco imaginativa pero más que apropiada para definir la destreza con que aplica su pluma y el medio donde supo transcurrir buena parte de su vida y que nutre la naturaleza de su prosa.
Quien haya frecuentado zonas portuarias, habrá percibido un común estigma de los hombres de mar, y no me refiero a estereotípos fáciles como tatuajes o una voz aguardentosa, sino a que jamás dejarán de navegar. Algunos hallarán la muerte en cubierta; otros, aún en tierra, seguirán derrotando en sueños los siete mares; pero están quienes ocuparán páginas intentando exorcizarlo para volver cada día a enfrentar su fantasma.
El mar, en estas historias, posee un poder de seducción sobre las vidas de quienes lo atraviesan: sobre los moribundos ejerce una suerte de euforia vivificante y su mística erótica no se agota ni aún en tierra firme.
Eduardo Belgrano Rawson escribió: “Hay buenos escritores que nunca pisaron un barco y navegantes que ignoran todo acerca del arte de narrar. Luego vienen los menos, duchos en ambos rubros. Duizeide integra este último grupo”.

Balbuceos (en noviembre)


Balbuceos (en noviembre)
de Ramón D. Tarruella
Editorial Mil Botellas, 2008
Novela, 170 pp.

por Rubén Sacchi

Un suicidio no es la mejor manera de empezar el día, pero puede ser un excelente detonante para dar comienzo a una novela.
De ese acontecimiento brutal parte el autor para referirnos, intuyo de manera cuasi autobiográfica, la vida en la adolescencia y primera juventud durante una época que sólo propició el vacío y se dio en llamar el menemismo.
Ese vacío es lo que sobrevuela el clima general del escrito. Chicos con mucho en su interior y sin un sitio donde volcarlo provechosamente.
Ramón Tarruella, integrante del Grupo Editor Mil Botellas, debuta en el género y no lo hace nada mal. Logra un fresco suburbano que describe con maestría los barrios y calles del sudeste del Gran Buenos Aires, donde el alcohol, las drogas y la música de rock acunan los sueños de miles de muchachos faltos de oportunidades y con ansias tremendas de vivir.
El libro se divide en tres partes. La primera cuenta el proceso de elaboración de una novela; la segunda es el desarrollo de esa historia; por último están los Epílogos, cinco de ellos, como para cerrar esa historia, que no queden cabos sueltos y, de ser posible, cicatrizar las heridas.

Dos clásicos rescatados del olvido


Alias Gardelito y Kid Ñandubay
de Bernardo Kordon
Editorial Mil Botellas, 2009
Novela, 180 pp.

por Eva De Bartolo

Con gran acierto Mil Botellas acaba de reeditar un volumen con dos novelas cortas de Bernardo Kordon, Alias Gardelito y Kid Ñandubay, con prólogo de Germán García. Kordon fue un escritor excelente y prolífico con un permanente compromiso con el testimonio de la realidad social quien, sin embargo, integra la larga lista de olvidados de la literatura nacional.
Quería ser director de cine más que escritor, según un reportaje que en 1990 le hiciera Mempo Giardinelli para la revista Puro Cuento; la literatura fue para él una pasión pero nunca aspiró a dedicarle su tiempo completo ni fue su medio de vida. Sin embargo, a la luz de la lectura de estas dos novelas se comprueba una vez más esa naturalidad para expresar el mundo de los suburbios y sus habitantes, mostrando sin juzgar, a través de su penetrante mirada. Así, lo cotidiano cobra intensidad en el tránsito de los personajes por la vida en la lucha por la supervivencia, debatiéndose entre lo que quisieran ser y lo que la realidad les ofrece. En Alias Gardelito, Toribio Torres quiere comerse el mundo sin importarle los medios, utilizando la traición como moneda corriente. Jacobo Berstein, Kid Ñandubay, en cambio, trata de sobreponerse a los infortunios para no perder la dignidad. Ambos quieren remediar inútilmente la soledad, el aislamiento a que los condena la gran ciudad a la que anhelaban llegar y que los rechaza con crudeza, ese triunfo que desean y que los esquiva permanente y dolorosamente. Kordon pinta con maestría a estos perdedores que viven con la tristeza de saberse actores de un guión al que, aunque intenten, no pueden cambiar.
Podemos hacer nuestras las palabras del poeta chileno Pablo Neruda quien, en el prólogo a Viaje a Tombuctú, dijo “…en Kordon hay un verdadero que no le teme a la espantosa aparición, ni al canasto de la inmundicia ni a la demencial borrachería de cantinas y escupientes tugurios, ni a la insólita belleza de las soledades terrestres. Así… este escritor vagabundo nos enseña a andar con él entre los precipicios sin dejar de soñar, entre muy dormido y muy despierto, como debe ser.”
Sin duda, es un libro recomendable y necesario.