Mostrando entradas con la etiqueta Luis Cano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis Cano. Mostrar todas las entradas

Escuela de marionetas

Escuela de marionetas
Luis Cano
Libro Disociado Editores, 2012
Teatro, 496 pp.

por Rubén Sacchi

En los últimos años tuve la suerte de presenciar diversos trabajos del dramaturgo Luis Cano. Todos maravillosos, ninguno de esa clara sencillez a la que nos acostumbra el teatro tradicional. Su obra trae a mi mente viejos ensayos de Antonin Artaud y su frase: “Parece que en ella se hubiese concentrado un drama de alta importancia intelectual, como una repentina concentración de nubes que el viento, o una fatalidad mucho más directa, ha reunido para que midan sus truenos”.
Supongo que no es una asociación demasiado subjetiva, ya que el autor confiesa sentirse identificado con la figura y la obra del irlandés Samuel Beckett y, tanto éste como aquel, trabajaron sobre el teatro como algo vivo, experimentando nuevas formas y estéticas.
Y las piezas de Cano respiran un aire propio, lo demuestran los escritos compilados en este volumen, que incluye varias obras y algunos textos poéticos de profunda intensidad.
Sus trabajos interpelan la existencia y su propuesta es ambiciosa: “Escribo para insistir, para seguir preguntando. También puedo decir que escribo para no olvidar algo. Tomo notas, escribo para recordar”

Imágenes de una novela


Imágenes de una novela
Luis Cano
Ediciones Artes del Sur, 2010
Teatro, 152 pp

por Rubén Sacchi

La brevedad, en ocasiones, ejemplifica un universo más vasto, y lo que hallamos en estas seis piezas cortas es la representación de esos estratos infinitos que hacen al todo y a los que solemos aludir como la vida.
Mauricio Kartun escribió acerca de Imágenes de una novela que es “la novela enhebradora de imágenes íntimas que (...) constituyen el relato mítico que nos expresa”, vale decir que le adjudica carácter autobiográfico. Como sea, estas instantá­neas personales cobrarán la condición de generales en el momento que el público las enfrente, tal la función especular del arte.
Hay en las historias personajes absurdos de tan reales; situaciones donde la apariencia de no ocurrir nada deja pasar la existencia, porque ¿es la vida una cadena eslabonada de historias alucinantes? La respuesta de Luis Cano pareciera sostenerse en la máxima sartreana “Para que el suceso más trivial se convierta en aventura es condición, necesaria y suficiente, contarlo”. Y el autor lo hace con maestría angustiante, porque proyecta en la cotidianeidad todo el peso del vacío existencial, perfectamente acompañado por esa crueldad, tan única, de la especie humana.