La camisa hawaiana


La camisa hawaiana
Carlos Aprea
De la Talita Dorada, 2010
Poesía, 52 pp.

por Rubén Sacchi

El título de este volumen remite a un clima de alegría, festivo; de atmósfera cálida y sensual. Sin embargo, no bien abrimos su primera página, hallamos “el invierno” que “consume las derrotas”, y quizás haya que prestar atención a una vocal que, modificada, cambiaría por completo el significado de la frase. Sólo trocando la a por la e de consume, muy otro sería el mensaje.
Tal vez, para adentrarme en esas sutilezas de la escritura de Carlos Aprea, cuento con un comodín, tres líneas más que cualquier otro lector del libro, una dedicatoria de su puño y letra que reza: “Por las épicas que/ perduran en el corazón/ y serán parte del futuro”.
Esa épica la personifica un imaginario maestro que guía sus pasos para desandar las derrotas, para compartir con los compañeros de ese extraño viaje, sabiendo que “la verdadera confianza/ tiene los ojos abiertos”.
Este libro habla de pérdidas pero también de retoños, en el lento y trabajoso proceso de volver a amar. Cuando creemos que el “amor es una roca ajada”, de pronto una “mujer me rehace hombre” cuando “ella aire mis pulmones tiemblan/ ella mar surca mi barca/ ella tierra a labrar”.

adagios réquiems allegros


adagios réquiems allegros
Jeu Azarru
Arandurá Editorial, 2006
Poesía, 76 pp.

por Rubén Sacchi

Jeu Azarru es el pseudónimo de Juan E. de Urraza, poeta argentino nacido en la ciudad balnearia de Mar del Plata y que los vientos, o la vida, llevaron a residir en el vecino Paraguay. De esas tierras proviene el presente volumen de poemas, cuyo título remite al universo de la música y reúne la obra poética del autor hasta 2006.
En sus páginas encontramos in­quie­tudes espirituales sobre el hombre y su entorno. Una visión cósmica lo lleva a reflexionar: “No somos más que un planeta dando vueltas en círculos”. Ese tono metafísico recorre Adagios, su primer capítulo.
Réquiems está cargado de fatalidad. De atmósfera más intimista, nos habla de desencuentros amorosos e inequidades sociales: “y allí me di cuenta que/ a pesar de las barreras sociales,/ políticas, ideológicas o del idioma,/ de las creencias religiosas,/ (...)/ hay algo que unifica nuestros países.../ Y es que los pobres son todos iguales”.
Por último, Allegros asume un clima eufórico, como para elevar el espíritu con un final a toda orquesta: “y los pensamientos fluyen/ como la letra que emana de mi puño/ y como siempre lo viejo se renueva/ y los sueños se hacen realidad”.

Conjeturas sobre la escritura poética


Conjeturas sobre la escritura poética
Julio Bepré
Ediciones Ultimo Reino, 2008
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Antes de comenzar la lectura del presente volumen debemos tener en cuenta el texto que, con el título de Descargo, el autor escribió a modo de advertencia. En él aclara que no pretendió un trabajo exhaustivo, ni la confección de un manual de instrucciones y sólo tuvo la intención de, mediante ideas y experiencias, generar disparadores motivantes para lectores y escritores.
En el capítulo Entidad de la lectura, Bepré afirma: “el hombre continuamente habla, incluso cuando no pronuncia palabra alguna” y a esa expresión vital se refiere, incursionando en los diferentes vínculos con la realidad que posee el arte en general y la poesía en particular, en tanto construcción de un paralelismo que interactúa con ella y la modifica.
El autor aborda las relaciones , o su ausencia, entre la lírica y otras cuestiones del pensamiento humano, tales como política y religión considerando, además, otras disciplinas inherentes a la literatura, como la traducción y la ­crítica porque, como nos recuerdan las palabras de Goethe: “Se llega a la poesía incluso a través del estudio de la mineralogía”.

El padre muere


El padre muere
Ana Emilia Lahitte
Editorial Vinciguerra, 2006
Poesía, 36 pp.

por Rubén Sacchi

La muerte del padre es lo más natural que puede acontecernos aunque no por eso menos traumático. El dolor ante la muerte es atávico; sin embargo, no terminamos de aceptar esa inapelabilidad. ¿Cómo enfrentar el trance, entonces? Mediante la catarsis de la palabra.
La autora exorcisa el desconsuelo mediante la poesía y lo hace de manera magistral y minuciosa, tanto, que los detalles nos llevan a participar del momento necrológico acariciados por el bálsamo de los versos.
Pocas veces lo terrible puede resultar bello, pasa sólo cuando ocurre esa maravillosa alquimia practicada por el arte. Lahitte describe la agonía: “Viejos olores/ músicas unciones/ se mezclan con sudor./ Sólo la muerte abierta/ huele a parto./ A humanidad./ A llaga cancelada”.
Esa lenta despedida produce una ruptura inevitable “Quien muere/ quiebra el tiempo de los vivos”, pero todo caos se equilibra, es ley natural que cada esquema se reacomode con las piezas restantes cuando “El vacío/ del pulso/ nos deslumbra./ Es la serenidad.// Ya nada existe/ sino esa extraña máscara/ dormida”.

A dónde van los muertos (Lado B)

A dónde van los muertos (Lado B)
de Grupo Krapp
Espacio Callejón
Humahuaca 3759, CABA
Jueves 3, 4, 10, 11, 16, 23, 30 de marzo y 6 de abril, 21 hs.

por Eva De Bartolo

¿Qué es la muerte? ¿qué se siente al morir? ¿hay otra vida después de la muerte? ¿cómo pensamos que vamos a morir? Todas estas preguntas que no tienen respuesta y otras, muchas, sobre el mismo tema se plantea y plantea al espectador el Grupo Krapp en éste, su nuevo espectáculo, entablando un diálogo que no tiene fin, donde cada uno de los interrogados trata de acercarse a un tema del que nadie tiene certeza alguna. No hay palabras, éstas no alcanzan para explicar la muerte, y el grupo intenta dar, si no respuesta, por lo menos una interpretación a través del cuerpo y el movimiento, en esta obra que refiere a otra que se está ensayando y que trata de la muerte.
Cuando no alcanzan las palabras para expresar lo inexplicable, el cuerpo puede llegar a articular la aceptación ante lo irreversible, pero también el deseo y la esperanza. Una vuelta de tuerca, no premeditada -pero que apareció y produce un efecto vital ante un tema que, generalmente, se prefiere evitar- es que mientras presentan este espectáculo, una de sus intérpretes, Luciana Acuña, que es además quien ejerce la dirección conjuntamente con Luis Biasotto, esté embarazada. Es la vida que resurge siempre, a pesar de todo, en medio de la angustia existencial y de este caminar hacia el inexorable fin.
Este es un destacado trabajo conceptual, en el que el grupo demuestra un certero conocimiento de su arte y solvencia profesional, con una coreografía ajustada y excelente manejo corporal. Muy buena la música y la integración de sonidistas en escena, con lo que desmitifican y exponen la trastienda del espectáculo, evidenciando el artificio de la actuación, la producción y sus mecanismos.



Creación GRUPO KRAPP: Luciana Acuña, Gabriel Almendros, Luis Biasotto, Edgardo Castro, Fernando Tur.

Dirección: Luciana Acuña, Luis Biasotto
Música original en vivo: Gabriel Almendros, Fernando Tur
Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte
Asistente escenográfico: Gonzalo Córdoba Estévez
Iluminación: Matías Sendón
Dirección video y montaje: Alejo Moguillansky
Operación video en vivo: Alejo Moguillansky y Ignacio Masllorens
Sonido video y sonido en vivo: Rodrigo Sanchez Mariño y Gabriel Barredo
Imágen video: Agustín Mendilaharzu
Asistecia edición de video: Santiago Esteves
Entrevistados: Julián Tello, Gabriel Barredo, Horacio Barredo, Rodrigo Sanchez Mariño, María Villar, Alejandro Karasik, Nele Wohlatz, Luciana Kirschenbaum, Sebastián Lingiardi, Maitina De Marco, Ambra Maniscalco, Ivan Rudnitzky, Claudia Schijman, Natalí Claut, Gaston Claut, Nicolás Claut, Luis Fernandez Arroyo, Ema Fernandez Arroyo, Martín Sandoval, Guilherme Morais.

Las chicas de ahora lo hacen oral


Las chicas de ahora lo hacen oral
Autores varios
Zediciones, 2010
Poesía, 15 audiotextos.

por Rubén Sacchi

Este CD, atendiendo a su título, debiera hacer las delicias de los caballeros, y en efecto las hace, pero no solo; también logra dar placer a las damas, que disfrutan de esta completa entrega de lo más profundo que las chicas poseen: su poesía.
¿Qué tienen en común las rapsodas? Amén de su condición de género, todas apuestan a la producción independiente y, salvo excepciones, deambulan por Cuyo y los barrios porteños. Luego, no debe buscarse parentesco alguno entre sus artes orales.
Abordan diferentes temáticas y los diversos estilos de escritura y lectura conforman un delicioso caleidoscopio, agradable al oído y despabilador de ideas. Si debiéramos buscar un hilo conductor entre las diversas autorías, podríamos coincidir en la libertad creativa.
Las autoras son: Flora Nativa, Patricia Jawerbaum, Débora Benacot, Rocío Navarro, Meck, Violeta Percia, María García, Madame Barfly, Patrica Pietrafesa, Griselda García, Romina Freschi, Anahí Ferreyra, Dafne Mociulsky, Ledem y Luli a Secas.
Destacable el diseño y armado del art-book a manos de Meck, que incluye fotos y biografías de las autoras.

Estros perdidos


Estros perdidos
Rodolfo Virginio Leiro
Creadores Argentinos, 2011
Poesía, 108 pp.

por Rubén Sacchi


No es común encontrarse con un libro de poesía compuesto de sonetos, mucho menos que estos guarden una correcta estructura y puntillosa métrica; es inhabitual, salvo que hablemos del poeta Rodolfo V. Leiro, ese casi nonagenario escritor juninense, a quien ASOLAPO (Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas) propusiera como candidato 2010 al Premio Nobel de Literatura.
De este prolífico autor escribe en el prólogo Nieves Lorenzo Córcoba: “Su poesía es un diálogo con el mundo que lo rodea, sincero, desgarrante, implicado en la sociedad, en la igualdad, en la paz, en la justicia...”, tópicos que uno descubre al sumergirse en la lectura.
Estros perdidos nos remite al celo del animal, vinculado a su potencialidad. La fuerza del verbo, no obstante, en el poeta no decayó, aún asumiendo el inevitable trance: “Cuando no quede nada de mi Nada”, rechaza a quienes auguran el cielo hipócritamente: “y arribando al final, premonitorio,/ me arrojen sin piedad al crematorio/ ¡prohíbo un vil repique de campana!”, para augurar: “me encontrarán quizás en el nectario,/ en mi predio de verso proletario/ que brincará en la página del libro”.

Disculpas del irascible


Disculpas del irascible
Néstor Mux
De la Talita Dorada, 2008
Poesía, 96 pp.

por Rubén Sacchi

Esta antología de Libros de la Talita Dorada incluye la producción poética de Néstor Mux, a excepción de sus tres primeros trabajos, escritos durante su juventud. En contrapartida de esas ausencias, el editor agregó algunos trabajos aparecidos en la revista de poesía El espiniyo y el sitio de Internet Aromito.
El poeta describe con maestría pasajes de la vida que asumen el carácter de universales. Escenas sencillas pero poseedoras de detalles, movilizadores de esos resortes que llevamos en nuestra mente -y el corazón- a los que muy pocas cosas tienen la capacidad de accionar.
Mux asume la poesía como compromiso vital: “Si la poesía no alcanzara revelaciones/ y apenas fuese ademán inconcluso/ porque depusimos armas ante el desaliento/ (...)” habla de una cuestión ética y se embandera con ella al titularla Identidad.
Sería injusto obviar el prólogo que Mario Arteca escribió para la edición, titulado Diez miradas acerca de Disculpas del irascible y que constituye una suerte de exégesis de la obra del autor. Un verdadero micro-ensayo que disecciona todos los tópicos incluidos en su producción literaria.

Manhattan song


Manhattan song
Cinco poemas occidentales

Luis Benítez
El Fin de la Noche, 2010
Poesía, 62 pp.
.
por Rubén Sacchi

Manhattan, ciudad enigmática de enormes torres que arañan el cielo del Dios Dinero y pozos nocturnos, dominios de su opuesto en el infierno del jazz. Escenario del delicioso cine de Woody Allen y del demencial apocalipsis del World Trade Center.
Benítez escribió estos versos hace casi dos decenios, según sus palabras: “en una isla famosa, que la codicia europea le compró por 24 dólares a la codicia americana, esta última convencida de que los compradores eran unos idiotas, porque ¿quién puede creer que la tierra es algo que se compra o se vende?”. De este intríngulis y aquel absurdo surgen estas historias un poco despiadadas, de pura vida, con un dejo de literatura beatnik y otro de policial negro.
En ese entorno, se desarrolla una lírica fantástica: “Desde una mota de polvo que tal vez sea el sol” y aleccionadora: “No hay que quejarse despierto/ de las miradas que toleramos en sueños”. Contiene cinco poemas duros, que nos recuerdan que “La vida es algo que siempre/ hay que cuidar de las polillas”, y ha de ser nomás, porque bien lo saben los veteranos de Vietnam en el quinto piso del Garbo’s Building: aquí “Nadie recuerda nada eso es lo bueno de este país”.

Recuérdate que no sabes recordar


Recuérdate que no sabes recordar
Carlos Sánchez
Edizioni Librati, 2010
Poesía, 142 pp.
.
por Rubén Sacchi

Luego de La poesía, las nubes y el ajo, nos llega este nuevo volumen de Carlos Sánchez, en deliciosa edición bilingüe que nos permite sumergirnos en sus profundos pensares, a la vez que repasar, en mi caso, la lengua paterna, repleta de imágenes queridas y adobadas con at­mós­feras de ollas humeantes que convocan los afectos.
Escribe Alessandro Centinaro en el prólogo, que el autor es un poeta de “... regiones hechas de espacios amplios y abiertos, (...), no ama las jaulas...” lo que resulta una verdad incuestionable, ya que no hay mayor libertad que la poesía, y el hombre, y cualquiera de los sistemas que éste imaginó, no ha logrado fabricar los barrotes capaces de encerrarla.
Carlos Sánchez habla de la memoria, cuya materia prima son los recuerdos, y que necesita para desarrollarse de ese espacio intangible que llamamos tiempo, “el gran saboteador de sueños”, el que empuja a que “el misterio se haga pedazos”. El tiempo y su imparable transcurso que nos enfrenta a ese momento culminante de la vida llamado muerte y que trae conciencia de la inutilidad de proyectar hacia el futuro pero, y por eso mismo, otorga plenitud al presente; “el tiempo es un reloj de arena/ vacío”.

La historia del señor Sommer

La historia del señor Sommer
de Patrick Suskind
Belisario Club Cultural
Av. Corrientes 1624, C.A.B.A.
Viernes y Sábados, 21 hs
Domingos, 20 hs

por Rubén Sacchi

Dicen que todo perseguidor es, a la vez, un perseguido. Pero lo habitual no es ser acosado por aquel o aquello que procuramos. Sin embargo, el señor Sommer cumple con esa condición, que conscientemente o no arrastramos todos los humanos: mientras huimos de la muerte, nos aproximamos inexorablemente a ella.
Esa es la parábola central de la historia, aunque el libro no se agota allí: el hermoso fresco de la campiña alemana reproduce un paisaje bucólico que enmarca la historia de un niño hasta su madurez, sus alegrías y frustraciones. Sus ansias de volar y la acartonada educación que, una y otra vez, se ocupa en cortarle las alas.
La historia del señor Sommer es una pieza trágica, a cuyo narrador el director catalán Xicu Masó reubica en una especie de café concert para quitarle algo de tensión. En ella se van desarrollando las interminables caminatas de ese enigmático personaje, quien rehusa la utilización de cualquier vehículo así como todo tipo de ayuda en general. La música de samba acompaña el relato, alternada con acordes de Alfonsina y el mar, que le otorgan una atmósfera anticipatoria.
Este unipersonal es brillantemente interpretado por Pep Tosar, actor catalán que se conociera profesionalmente en los 90 por su participación en series televisivas, aunque también trabajó en diversos largometrajes y, fundamentalmente, en teatro. Su muy buena dicción, no deja perder detalle de la riqueza literaria del texto de Suskind.

Narrador: Pep Tosar
Dirección: Xicu Masó
Traducción al catalán: Lluís Massanet
Traducción al castellano: Ana María de la Fuente
Fotografías: Blai Tomás
Diseño gráfico: Montse Lapuyade
Prensa: Duche & Zárate

Código de familia

Código de familia
de Ponciano Funes
Teatro del Globo
Marcelo T. de Alvear 1155, CABA
Funciones: Miércoles a Sábados 21,30 hs.
Domingos 21 hs

por Rubén Sacchi

La inauguración o apertura de una sala teatral siempre resulta un hecho auspicioso, máxime cuando se realiza mediante una puesta de alto nivel. Esta conjunción sucedió el lunes 10 del corriente con el estreno de Código de familia en el reinaugurado Teatro del Globo.
La pieza en cuestión, con libro de Ponciano Funes y la dirección de la prestigiosa Eva Halac, toca un tema casi oximorónico: la justicia en la dictadura militar. Quienes, por entonces, atravesamos los tediosos pasillos de algún tribunal sabemos que el “extravío” de alguna foja, o de un trámite completo, era algo más que el argumento de una comedia y que una cuestión del fuero civil bien podía derivarse a lo penal.
Un abogado novato, con ansias de progresar en su profesión, aunque un tanto iluso, se hace cargo de un caso curioso de separación. No se trata de la típica disputa de bienes, cuota alimentaria o tenencia de los hijos, sino de la intención del marido de que la esposa mantenga el vínculo matrimonial. Maravillosamente representado por Tomás Fonzi, el letrado logrará su fin pero, para hacerlo, casi deberá pactar con el Diablo.


Con excelentes actuaciones, algo esperable si se atiende al elenco, la obra se desarrolla en un escenario que combina los diferentes ámbitos de acción con un hábil cambio de luces. Tal vez, como contrapartida, haya que advertir que el sonido por micrófonos inalámbricos empasta un poco los diferentes planos sonoros.
El Teatro del Globo vuelve a engalanar la noche porteña bajo la tutela de la Biblioteca de la Asociación de Mujeres, con nuevas programadoras. La periodista Rosario Lufrano, junto a la asociación Armar Artes Escénicas (Graciela Rodríguez y Silvia Pritz) y la directora Eva Halac estarán al frente del proyecto. Detrás de escena, trasunta un segundo propósito, idea de Margarita Biondi, hija del recordado Pepe: parte de la recaudación irá a financiar la actividad del Programa Solidario Pepe Biondi - Tearapia de la risa, que permite que un grupo de payamédicos lleve alegría a niños hospitalizados.

Elenco:

Tomás Fonzi: Dr. Ponciano Funes
Arturo Bonin: Amado Mubarak
Raúl Rizzo: Comisario
Alejandra Darin: Stella
Gabo Correa: Portero, Empleado judicial, Mozo y Empleado Morgue.

Equipo:

Dirección: Eva Halac
Asistentes de dirección: Silvio Lang y Victoria Rodríguez Monte
Asesor de dramaturgia: Silvio Lang
Dirección de arte: Micaela Sleigh
Música original: Negro García López
Diseño iluminación: Ernesto Bechara y Eva Halac
Diseño gráfico: Adrián Alvarez
Fotografía: Photomonteleone.com
Asesor de vestuario: Jorge García
Diseño técnico de sonido: Gonzalo Berdes
Asistente de escena: Iván Stilman
Comercialización: Roberto Lufrano y Luciana Llermanos
Prensa y difusión: Ana Albarellos
Producción ejecutiva: Graciela Rodríguez - Armar Artes Escénicas
Producción general: Rosario Lufrano

De Alfonsín al menemato



De Alfonsín al menemato
(1983-2001): literatura argentina
siglo XX, Tomo 7
Director: David Viñas
Compiladores: Rocco Carbone y Ana Ojeda
Paradiso Ediciones, 2010
Ensayo, 360 pp.

por Rubén Sacchi

De Alfonsín recuerdo su negativa de recibir a Julio Cortázar, en la que sería su última visita al país luego de un largo exilio; de Menem, sus libros de cabecera, las Obras Completas de Sócrates. Ambos, por desidia o ignorancia, contribuyeron con una palada de tierra para la sepultura de la literatura argentina. Era evidente que de ninguno de ambos podía esperarse una respuesta comprometida con la cultura. Todo fueron parches y medidas más o menos improvisadas, no para el fomento sino más bien para la canalización de múltiples expresiones, que se desarrollaban en el hombre tan naturalmente como éste.
Entre esos dos momentos, muchos acontecimientos signaron nuestras letras, que apenas asomaban luego de una feroz dictadura y una guerra demencial: el primer juicio a los represores, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los decretos de indulto.
Este libro agrupa interesantes ensayos que nos acercan a aquella realidad y la relacionan con la producción artística de entonces. Con un criterio amplio en cuanto a lo literario, incluye cine, historieta, ensayo, entrevista, periodismo de investigación y otras formas de la palabra escrita.
Cada trabajo toma en profundidad un icono del período y lo desmenuza de manera inteligente, embebido de un componente ideológico que viene a ser un pequeño acto de justicia contra aquellos representantes políticos y en reivindicación de piezas fundacionales de la literatura de esas dos décadas. Acompañados todos de textos complementarios seleccionados muy adecuadamente.
Compilado por Rocco Carbone y Ana Ojeda y bajo la dirección del escritor David Viñas, nos llega este 7º volumen de una colección que, sin pretensiones de faro, contribuye a iluminar lo que ocupa los anaqueles de las bibliotecas.

Carnalval


Carnalval
Hernán Jaeggi
Babel Editorial, 2010
Poesía, 80 pp
.
por Rubén Sacchi

Carnalval es un neologismo formado por las palabras carnal y carnaval, pero ¿pueden esas palabras separarse, diferenciarse?
El carnaval es lujuria, desenfreno. Momo, con su burla, se toma de la mano de Baco y, junto a los sátiros, inauguran la fiesta de la alegría del cuerpo, la celebración de la carne y el reinado del sexo. Por eso, la comparsa recorre los cuerpos en la carroza del deseo.
Carnalval es la cópula hecha verso, la poética del erotismo donde “van mis deseos/ como vacas/ a abrevar/ en tu ojo/ de agua oscura”.
Hay una suerte de canibalismo bienechor que habita en las palabras; órganos que se fagocitan de deseo, se entrelazan y absorben sus jugos en un “amor medieval”,
Hernán Jaeggi hace de la poesía un ritual festivo donde Dios es el gran ausente: “Dios solo,/ mirando./ Gran voyeur/ insatisfecho/ por toda/ la eternidad/ se pregunta/ ¿qué hice mal?/ ¿por qué me/ han abandonado?”. Allí, las imágenes se suceden con contundencia orgásmica dejando en claro que “sexo/ es una palabra/ que le pone/ el cuerpo/ a la muerte”.

Sentir óseo


Sentir óseo
María Victoria Verzura
Viajera Editorial, 2010
Poesía, 146 pp.

por Rubén Sacchi

Sentir óseo se divide en tres partes, que a la vez se articulan en una historia de fracturas: del corazón, del hueso y de la vida.
La primera es contada desde el despecho por la traición. Le habla a quien no es más “el centro” pero al que, sin embargo, dedica la primera parte del libro. Quiere golpearlo, lastimarlo hasta la sangre y lo hace con palabras duras, secas, contundentes.
La segunda es un viaje trunco. Un camino hacia el dolor, al daño físico concreto que nos muestra el otro sufrimiento, más terrenal, y también otra pérdida. Pero, en el punto más álgido de esa parábola invertida se hace inevitable el balance, reagrupar las pocas fuerzas restantes si se desea salir de allí.
La tercera habla de la muerte y es, a la vez, una declaración de principios: “y desafiar a Dios/ .../ hasta lograr que lo olviden” o “ni estado/ ni papeles/ solo carne y piel” definen una ideología que enarbola quien lo perdió todo y aún desea “soñar con fuego”.
Verzura nos entrega un libro, quizás, demasiado catártico pero, como todo lo óseo, medular y descarnado; en definitiva, lo único que nos sobrevive a nuestro paso por este mundo.

Poesía argentina


Poesía argentina
Autores varios
Univ. Nac. de Quilmes, 2010
Poesía, 368 pp.

por Rubén Sacchi

La publicidad de la primera edición de esta obra rezaba: “Un volumen de 312 páginas con lo más representativo de la poesía argentina actual”. Obvia­mente que toda selección implica discutibles subjetividades, pero el valor de este libro es inobjetable, como lo es el hecho de que, aún hoy, la poesía sigua siendo un género rehuído por los editores y falto de difusión masiva. Desde esa perspectiva, la iniciativa de la Universi­dad de Quilmes es altamente loable.
Raúl G. Aguirre, Rodolfo Alonso, Edgar Bayley, Alberto Girri, Julio Llinás, Francisco Madariaga, Enrique Molina, H. A. Murena, Olga Orozco y Aldo Pe­lle­grini son los autores escogidos y a cada uno de ellos se le dedicó una veintena de páginas, no poco espacio, lo que ayuda a que los lectores puedan tener un panorama bastante aproximado de sus diferentes poéticas. Muchos de ellos resultaban prácticamente inhallables a no ser en librerías de viejo.
En el prólogo original, a cargo de Enrique Oteiza, una sentencia final sintentiza el espíritu que condujo a los editores: “El día que nos reencontremos, encontraremos la poesía o, quizás, el día en que encontremos la poesía, nos reencontraremos”.

Miradas


Miradas
Martín Andrade
Proa Amerian Editores, 2010
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

“Cuando yo sólo sea la imagen de una antigua fotografía, miradla piadosamente”, tal sentencia el epígrafe con que Martín Andrade abre su último libro de poemas y que la humildad del autor implora, cuando, en verdad, más allá de la imagen lo sobrevivirá su obra, lúcida y profunda.
¿Cuál de los cinco sentidos es más importante para el hombre? difícil decirlo, cada quien arrisgará una opinión diferente, mas me atrevo a afirmar que es la vista. A través de ella podemos imaginar al resto, por lo tanto, no es descabellado que en el poema La creación apócrifa sea la que reemplace al verbo.
Luego de ese génesis, cada verso pasa por los ojos: imágenes que entran, se elaboran o escapan de ellos, sin interesar de quiénes sean, pueden pertenecer a un enigmático viajante, a un niño que, inocente, mira por vez primera el mar o a un torvo traficante de armas, al Cristo en su martirio o a la incorporeidad del tiempo; la mirada será siempre la gran protagonista.
En este libro se percibe un aire de ausencia y honestidad, que se define en dos versos del poema final Escritura: “Si el amor escribe, que no explique /.../ Si el ojo escribe, que no mienta”.

El médano


El médano
Gabriel Bellomo
Paradiso Edicones, 2010
Novela, 204 pp.

por Rubén Sacchi

Dicen que uno de los acontecimientos más difíciles de remontar es la amnesia. Aún para aquellos que añoran el olvido, es inaceptable esa mancha lechosa en la gráfica de nuestra historia; porque una cosa es tapar un hecho puntual, molesto o doloroso, y otra muy distinta no recordar nada de lo que nos ha pasado durante cuatro meses de nuestra vida. Eso le ocurre a Roberto Ballestrero, víctima de una exótica enfermedad marroquí (lugar que jamás visitó) y que despierta, luego de un coma, en un hospital, junto a una joven que vela por su cuidado, a la que tampoco conoce, pero que le habla de su vida con total familiaridad.
La novela transcurre en ambas márgenes del Plata, entre Palermo y Valizas, una pequeña playa uruguaya. Aunque bien podría ubicarse en otra geografía, porque contempla características universales.
A través de los intentos de reconstrucción de su pasado, el personaje ahonda en el alma humana, haciendo eje en la vejez y lo que ésta conlleva: la cuota de soledad, manías arraigadas y el miedo a la decrepitud.
Un médano puede verse como algo sólido, pero está a merced de una constante mutación. El viento y el agua modifican su estructura, así como el tiempo hace otro tanto con el hombre.

Soma, El árbol de la vida


Soma
El árbol de la vida
Pablo Banini
Taller Palabras, 2010
Novela, 496 pp.

por Rubén Sacchi

Quienes contamos algunas décadas, supimos hamacar las hojas de aquellos volúmenes de tapa amarilla y rígida de la Colección Robin Hood. Muchos, yo entre ellos, aún conservamos no pocos ejemplares en nuestras bibliotecas.
Desde sus páginas, héroes y aventureros, como Sandokán o Bomba, acompañaron nuestra infancia, pero aquellas historias tuvieron siempre parangón en otras épocas. Tal es el caso de Soma, el árbol de la vida.
En el tradicional estilo de las sagas, Banini nos hace atravesar los escenarios más diversos, donde hallaremos bosques de eternas lluvias e imaginarios monstruos de piel más gruesa que el muro de un castillo, que no puede ser atravesada por espada alguna.
Los nombres de lugares y personajes ambientan la historia en una atmósfera medieval, propia del género, habitada por caballeros y maleantes que confrontan permanentemente los poderes del bien y del mal.
Una obra, en definitiva, que apunta al lector joven, pero que bien puede leer cualquier adulto que no haya perdido el don de la fantasía. Además, es industria nacional.

Arraigo inasible


Arraigo inasible
Julio Bepré
Ediciones Ultimo Reino, 2006
Poesía, 48 pp.

por Rubén Sacchi

El tiempo, su paso inexorable, ha sido tema constante del pensamiento humano. Pero ¿por qué ese desvelo en destejer los intrincados hilos que construyen el tejido de los días? ¿por qué esa obsesión en contabilizar el minuto? Es que, junto al tiempo, transcurre también la vida, que comparte con aquel un mínimo segmento de esa infinita recta y el ser humano es el único animal que percibe esa fatalidad.
Arraigo inasible parte de un oxímoron para mostrar ese conflicto que nos ocupa y que, quizás, sea el motor de la creación artística.
En él, el poeta habita un pasado de impronta tan contundente que lo lleva a ocupar el hoy, haciendo del presente una imagen deslucida por su brillante reflejo. Es que la conciencia nos lleva, impiadosa, hacia la temida meta donde no sólo acaban animales y plantas, sino “también esa piedra que los años desgastan”.
Sin embargo, pese a la dureza de lo vivido y la felicidad esquiva, el autor encuentra una salida en la poesía. Se extasía en “las miles variables de una nube” y se esperanza compartiendo “simplemente el arribo del día”.

Otro lugar


Otro lugar
Elena Bossi
Ediciones Del Copista, 2008
Novela, 116 pp.

por Rubén Sacchi

Hay dos grandes maneras de contar la historia: desde una posición general, pararse arriba y contar, casi como un dios, qué les pasa a los mortales, o desde lo individual, a través de esos pequeños acontecimientos que suelen pasar desapercibidos para los demás pero, sin los cuales, el resto no sería posible.
Elena Bossi parte de esta última, intentando universalizar los hechos para llegar a aquélla.
Patricia juega a ocultarse debajo de la mesa bajo el mantel y entre las piernas familiares, construye una máquina del tiempo que navega a través de la sangre ancestral hasta sus orígenes europeos.
En esos escenarios se encuentra su pasado, pero también el e tantos otros que llegaron a estas tierras empujados por el hambre, la guerra o alguna cuenta pendiente con un acreedor innoble, aunque poderoso.
Hay mucho de autobiográfico en estas páginas y como una música de cuenta saldada con quienes pasaron antes y son responsables de nuestro existir. Expone toda la crudeza cultural de antaño, pero sin morbosidad.
Otro lugar es el sitio al que alguna vez volvemos, indefectiblemente, en busca de nuestras raíces.

Trata de encontrar tu blues


Trata de encontrar tu blues
Flor de Corvette
Producción independiente, 2010

Por Diego Luis Forte
.
Los sesenta han vuelto y aparentemente para quedarse. Trata de encontrar tu blues, el nuevo disco de Flor de Corvette parece sostener esta hipótesis desde varios ángulos. En una crítica anterior sobre uno de sus shows he hablado de la estética y las letras de la banda, así como también de su sonido en general. Este disco no varía en lo más mínimo ninguno de esos elementos, todo lo contrario, parece intensificarlos. Sonido crudo, básico y estridente. Las guitarras sucias, desprolijas de Chico Génesis crean un ambiente casi prostibulario. Podridas de a ratos, se mantienen precisas en su creación de climas sin abusar de la distorsión y los efectos. La base rítmica conformada por Blacky Moreno y Funny Rogers es impecable y hasta exuberante a veces. Las voces se insertan perfectamente dentro de la ya extensa tradición argentina de cantantes masculinos de blues, aportando un toque roquero que las ensombrece lo suficiente como para crear un buen ensamble con la guitarra de Chico. De cualquier forma este es un punto que necesita profundización: Las voces suenan perfecto, pero eventualmente los Corvette deberán decidir quién de ellos tomará la posta como vocalista y frontman. Blacky Moreno es nuestra primera opción.
Recomendaciones: Si no hay rock es una contundente introducción con muy buenas melodías vocales. Si bien Densorama puede ser clasificado despectivamente como “blusacho baladesco” es una gran canción que podría haber sido incluida en Let It Bleed si a los Stones se les hubiera ocurrido primero. Grag parece provenir de Alabama o cualquier otra parte del sur profundo de Estados Unidos, donde algún gringo ranchero podría escucharla mientras maneja su F100. Recuerda muy gratamente a Embryonic Journey de Jefferson Airplane. Finalmente la que merece una mención aparte es el track 9, Como pornostars. Es probablemente el track que más respeta el formato tradicional de canción, tanto por su estructura como por su melodía. En lo personal la consideraría como corte de difusión.
El disco es muy parejo y la banda presenta un sonido y una estética muy consistente. Cualquier persona que haya escuchado rock en los últimos treinta años considerará éste uno de los discos a tener en cuenta dentro de las bandas de los últimos años. En un marco donde la basura reina es imprescindible que las buenas bandas nos recuerden cómo era el rock.

Tracklist:

1. Si no hay rock
2. No es verdad (es falso)
3. Densorama
4. Trata de encontrar tu blues
5. El hombre de blues
6. Grag
7. Inapetente blues
8. El bozal
9. Como pornostars
10. Su cuerpo manda
11. Mr. Big

De diez en diez



Un relato ausente
de Pablo Baca
Intravenosa Ediciones, 2009
Poesía

por Elena Bossi

En 2000, hace diez años, presenté He visto vivir, el segundo libro de poemas de Pablo Baca, editado por la Universidad Nacional de Jujuy y lo que entonces era la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia de Jujuy. Su primer libro de poesías, que curiosamente lleva el título de Cuentos de la mujer y el solitario, data de 1989 y fue editado por la entonces Dirección Provincial de Cultura de Jujuy. Ahora, en este noviembre, me conmueve tener a cargo la presentación de Un relato ausente -Intravenosa ediciones-.
Su título recuerda el juego de géneros del primero: poesías a las que se les da el nombre de “cuentos” o de un “relato”. El epígrafe de Mark Strand sirve a modo de declaración para explicar lo de “relato” y, sobre todo, lo de “ausente”. Strand concibe el poema narrativo como relato ausente; esta ausencia se contagia al poeta y al lector que desaparece mientras aquel está todavía hablando. Estos relatos ausentes, según el subtítulo, fueron “escritos en la niebla” -que todo lo disuelve y desdibuja más todavía- y “reescritos” (es decir borrados o tachados y vueltos a escribir)- al “atardecer” -cuando el día se va borrando-. Dividido a su vez en cuatro libros que van desde los poemas más recientes hacia aquellos lejanos cuyas palabras el poeta ya no reconoce como propias, el volumen se presenta como los restos de un naufragio, aquello que permanece y se puede recoger a lo largo de una existencia.
Una mirada lúcida y nostálgica por la vida que se escurre, por lo poco que queda entre las manos, por lo mucho que se pierde y se olvida. Una vuelta de tuerca: se dice diciendo que no se dirá y las palabras y los lenguajes se arrastran como una carga pesada, una responsabilidad, por momentos, una deuda que se paga. Hay en el poeta una conciencia del modo en que lo ausente permanece en el recuerdo y en las palabras a pesar de su relación contradictoria con ambos:

Yo estuve a un costado de las vías del tren. Era verano
y por atrás de las cañas, corría una acequia. Había una
mesa y estaban mi padre y unos hombres. Esa
imagen es lo único que queda; lo demás ha sido
cortado por el vacío.

Fraile Pintado. Así dijo mi padre. Me llamó la atención
el nombre. Después he vuelto y lo recorrí de punta a
punta. Las vías estaban cubiertas de yuyos y no había
ninguna acequia.


Se escribe sobre lo que se pierde y se lo rescata diciendo que es imposible rescatarlo y advirtiendo al mismo tiempo que la belleza y la poesía no existirían de no ser por esa ausencia latente que amenaza, por ese naufragio. Se escribe para dar cuenta del tiempo y de la belleza que románticamente van siempre de la mano, pues el tiempo se escapa y esta condición nos hace temblar frente a la belleza.
Lo único que nos redime de la muerte es lo cotidiano: la mujer y los hijos seguros en casa al llegar la noche y algunas imágenes que logramos retener; el resto se resuelve en aceptar la nada y el sentido con el que podamos recubrirla.

Las distancias aumentan con la muerte.
Ya mi padre no puede atravesar el puente,
ir desde su casa a la ciudad.
Sus caminos han sido suprimidos;
todo es para él demasiado lejos.
Voy viajando a través de la frontera
y recorro una carretera que sigue y sigue.

Experiencia, Sensibilidad y Dialéctica


Manhattan Song (Cinco poemas occidentales)
de Luis Benítez,
Ediciones El fin de la noche, 2010
Poesía, 58 pp.

por Juan Arabia

“Luego el vaso blanco de su delicado y dignísimo gesto
Entre saltos y reverencias y miradas a otra parte
Sin abandonar el otro lado desde donde no nos miraba”.
Underground New York

Rescatar un momento histórico, “recuperarlo” en el sentido de fijar sus condiciones materiales, sociales y estéticas, significa –al menos en el ámbito de la poesía- un gesto además de heroico, imposible.
Tan difícil como explicar las causas que hicieron al hombre el portavoz de la poesía: género relativamente autónomo del ser; caprichoso, austero, esclarecedor de una fugacidad temporal y verídica.
Recuperar vestigios, combinar en ellos las grandes narrativas y los grandes estilos con la misma experiencia, supone no sólo la recreación de un sentimiento, sino también de una circunstancia, un tiempo y un lugar.
Dos palabras convendría por ahora retener para acercarnos al menos de una manera superficial a los gigantes cinco poemas que reúnen paradójicamente este pequeño volumen: sensibilidad y experiencia.
Pero es preciso, antes que nada, entender lo que estos términos nos han querido decir en un pasado no muy lejano.
Deberíamos desprendernos, primero, del sesgo de la sensibilidad como una cualidad personal, es decir emotiva, para reencontrarla con lo propuesto por T.S. Eliot en tanto disociación de la sensibilidad: una supuesta disyunción entre “pensamiento” y “sentimiento” que necesita ser unificada.
La misma generalidad, podríamos encontrarla también en la palabra experiencia, es decir, una experiencia que no sólo nos hable de lo vivido o lo conscientemente sujeto a una condición o estado. Podríamos pensar también en Blake o Burke, que en un mismo momento se atrevieron a comprender la experiencia en contraste con la inocencia.
Incluyo esta mínima reflexión, puesto que el mismo lector encontrará una advertencia muy parecida –y mucho más clara y bella- en el prólogo que reúne a los cinco poemas occidentales del Manhattan Song: “Hay aquí detalles que pertenecen a la realidad y otros que provienen directamente de la imaginación (…) todo poema es un fractal, una pieza anómala que altera el sistema al que corresponde, modificándolo y siendo modificado por otras parte del conjunto, en este caso, un libro”.
Y es que me atrevería a conjeturar que el lector no se enfrentará ni con un “poema” ni un “poeta”: el poema vendrá a sustituir lo que no se hace presente. Benítez nos invoca a un lugar vacío en muchos de sus versos, momentos que se inscriben fuera del tiempo y de lo discursivo.
¿Cómo llenar ese vacío? ¿Cómo recuperar lo perdido de la secuencia simbólica que a la vez vislumbra y traiciona ese mismo momento, dejándonos solos en medio del intelecto de la Nueva crítica, en la cueva que proponían esconderse los Confesionalistas, en el mural que proponía derribar la Generación beat?
Toda escuela, movimiento poético, estilos y vanguardias confluyen y se bifurcan en el Manhattan del multiculturalismo; la voz de Benítez deja de ser literal, se rompe y cada página se transforma en muchas voces.
Se trata de advertir al lector de un gesto que es promulgado por el mismo Benítez, pero que seguramente, es superado y doblegado de manera inconsciente por su cualidad misma de poeta.
Y es aquí donde me gustaría introducir una nueva palabra representativa del Manhattan Song: dialéctica vivencial y poética.
Luis Benítez no sólo nos presenta un determinado momento histórico, la sensibilidad misma confluye con su experiencia de escritor sudamericano, que lejos de su tierra natal intenta pero no puede cambiar de vestimenta: una cultura que lo ha atravesado se mezcla dentro de una nueva cultura que lo atraviesa en tiempo presente.
Comenzamos pronto a ver, a sentirnos extranjeros pero cómodamente. Ni Jim Morrison, ni la esplendorosa vista al Central Park o la misma Japanese Food, logran enajenar al amigo hispano que sabe que no hay un piso para él en aquella rota “pocilga”, del bárbaro que circula “en la farsa de Roma”.
La vida cotidiana se presentará sórdidamente. Tanto “Una tarde en el jurásico” o “Garbo´s building” nos ofrecen incluso hasta un trabajo etnográfico, que reconstruye con el registro directo las voces mismas de los personajes la vida de la clase obrera, de una raza o etnia en particular.
Es un Manhattan donde confluyen y se vislumbran los orígenes de la migración europea de principios de siglo. Una ciudad que se apodera del poeta y que desde su ventanales más íntimos logran y sienten ser sólo uno: desde un criminal, un drogadicto, hasta una asustada mujer universitaria que teme caminar por las calles en la noche.
Manhattan, entonces, no será más que una metáfora de la decadencia de la cultura contemporánea.
Si bien esta dialéctica, como dijimos, es representada temáticamente, encontraremos también en su forma retórica y enunciativa un nuevo desafío.
Dialéctica poética, por tanto, en el sentido de cómo se construyen los cinco versos occidentales: podríamos decir que sólo nos queda un idioma que nos permite leer; una moneda gastada, casi destruida, pero que sin embargo todavía insiste en su valor de cambio.
Benítez se valdrá, para realizar semejante empresa, de una pluralidad poética que no lo define sólo como escritor, sino como uno de los lectores más importantes del género en nuestro país.
Desde las improvisaciones de la Escuela de Nueva York, hasta romper con ellas; desde el Vallejismo que pulveriza formas estéticas y gramaticales, hasta hacer de ese acto lo representativo de la poesía; Benítez, con la síntesis de Borges por momentos, con el delirio exacto, medido y comprensible de Dylan Thomas, con su pluma misma hoy día ya inconfundible, nos deja un retrato necesario y maravilloso del género.

Si el lector permite las comparaciones, me gustaría terminar este breve artículo recordando otro gran poemario, que sin dudas el tiempo lo convertirá en hermano del Manhattan Song: hablo de Poeta en Nueva York, de García Lorca.
Como sabemos, los hermanos no sólo presentan similitudes –podemos pensar en el valor cultural emergente de ambas obras, por ejemplo- sino también claras y evidentes diferencias. Lo más importante del contraste, sin dudas, estriba en que Lorca intentaba denunciar un determinado modelo de sociedad; mientras que en Benítez lo denunciado ya se encuentra incorporado en su cuerpo, en sus palabras, en lo fijado nuevamente sobre la ennegrecida huella de la muerta hoja.
Que sean del lector y del poeta las últimas palabras:

“Aunque con pesar los modernos debamos
Lamentarnos de no poder escribir
Una larga oda de maldiciones
Al que cien años antes plantó
La encina que casi nos aplasta,
Como podía Quinto Horacio,
Ésta sigue siendo una buena inocencia”.

No tengo tiempo


No tengo tiempo
María Pía López
Novela, 120 pp.
Paradiso Ediciones, 2010

por Rubén Sacchi

Una vieja canción del grupo de rock Manal, compuesta por Javier Martínez, sentenciabaa: “... No hay tiempo de más, no hay tiempo de más, una hora es fatal, un minuto: igual...”, ese pánico de Cronos parece coincidir con la advertencia que abre el volumen: “la acción interna de la novela no es otra cosa que una lucha contra el poder del tiempo”. Sin embargo, la confrontación va más allá del tiempo porque, si bien éste es sinónimo de eternidad, para los humanos significa la muerte y esa es la real fobia que recrea la narradora.
La historia es el recorrido en la vida de una mujer adulta durante escasos once meses, a través de su diario íntimo. Elige ese medio porque todo es mentira, asevera, salvo, tal vez, la escritura; nada de fotos o recuerdos que nos confronten con un pasado del que no aceptamos el exilio.
La protagonista busca, quizás, un paraíso en el frecuente infierno de la soledad. Por las páginas desfilan las relaciones familiares, afectivas y amorosas. También todos los conflictos que puede arrastrar la única viva de cuatro hermanos que murieron al nacer antes que ella. La culpa del sobreviviente y la angustia de su existencia la llevan a analizar los hechos desde una perspectiva empirista, donde los nacimientos son “prueba y error” y “el suicida también cree que decidió”. Todo atravesado por la maternidad, que sobrevuela la historia desde el vínculo con su progenitora hasta los hijos que no tuvo.
No tengo tiempo es un libro profundo, que incursiona en el alma humana y se adentra también en el lenguaje, enarbolándolo como única verdad, para luego cuestionarlo evidenciando sus contradicciones: “A tener se llamaba falta, a no tener regla. Es raro el lenguaje”.
La autora es socióloga, ensayista, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Integró el grupo editor de las revistas El ojo mocho y La escena contemporánea. De ella, escribe Liliana Heer: “María Pía López, como Céline, excede la apuesta, pacta fractura, convoca el más acá de la pose, hace experimentar al lector el barro, la tregua, el entusiasmo y el hastío”.

Entre mujeres solas

Entre mujeres solas
de Jorge Palant
Teatro del Pasillo
Colombres 35, C.A.B.A.
Viernes, 21 hs.

por Rubén Sacchi

Se nace y se muere solo, sin embargo, en el medio de esos límites, la vida del ser humano suele transformarse en un acontecimiento gregario. Buscando razones a todo lo que compone su existencia, el hombre es el único animal que no sabe qué hacer con su presencia en la tierra y la socializa, para que el estar frente a tanta inmensidad sea menos vertiginoso. Pese a ello, las relaciones humanas son complejas y muchas veces nos empujan al ostracismo. Es en medio de esa vacuidad que las protagonistas de esta obra flotan o, mejor aún, se hunden.
.


Dos piezas cortas, Griselda en la cuerda y Al pasar por un cuartel componen la propuesta, con la soledad como línea directriz. En ambas se vislumbra la obstinación en mantener el aislamiento que atraviesan y la dificultad en ceder espacios en pos de una mejor relación.
Con buenas actuaciones, ambas actrices delinean dos situaciones diferentes pero con un mismo nudo central. Como es habitual, Jorge Palant (Capítulo V: La cuestión armenia; Requiem; Tres piezas con prostitutas; Las visitas, entre otras) se vale de su experiencia como psicoanalista para sumergirse en lo más profundo de la mente y sus conflictos.


Elenco:

Beatriz Dos Santos
Dora Mils

Equipo:

Dirección: Jorge Palant
Asistente de Dirección: Agustina Suárez
Diseño escenográfico: Jorgelina Herrero Pons
Realización escenográfica: Leandro Illescas
Música (original): Antonio Zimmerman
Diseño de luces: Eduardo Safigueroa
Producción ejecutiva: Claudio Santibañez
Prensa: Laura Castillo

Con mis botas Kosakas


Con mis botas Kosakas
de Timo Berger
Editorial La Propia Cartonera, 2009
Cuento/poesía, 48 pp
.
por Rubén Sacchi

Tres cuentos y una treintena de poemas componen el trabajo de Timo Berger, autor que en su vida cerró un periplo: Alemania - Latinoamérica - Alemania. Su origen se percibe en la temática, pero en su estilo es insoslayable su paso por estas pampas.
Los cuentos son historias duras, violentas, siempre sexuadas, como si ambas cualidades fuesen inseparables, inmersos en un clima de odio racial.
Los poemas son fotografías experimentales que no se contentan con describir situaciones, sino que denuncian la problemática social: “solidaridad resulta una palabra al sacar/ los muebles a la calle, heladeras en trueque” o “No teníamos para romper/ el ayuno, ni migas/ para las gaviotas”.
Todo llevado a través de un lenguaje rayano al lunfardo, donde palabras soeces encuentran un cauce adecuado y generan un clima marginal, cualidad que condice con el caracter under de las editoriales donde publica. Esas características no impiden que el autor se adentre en temáticas muy actuales, como la represión ilegal: “Haceme un escrache/ pero con tutti/ :huevos y color rojo fuerte/ los nombres de los milicos/ como bombones en tu boca”.

Luis Benítez, breve antología poética


Luis Benítez, breve antología poética
de Luis Benítez
Selección y notas: Elízabeth Auster
Ediciones Juglaria, 2008
Poesía, 112 pp.
.
por Rubén Sacchi

Acaba de publicarse, de manera digital a través de la editorial española Publicatuslibros.com y en tres tomos, la Obra completa de la poética de Luis Benítez. Ese maravilloso y arduo trabajo puede bajarse del sitio web de manera gratuita y viene a cubrir la ausencia de varios de los títulos que la integran, muchos de ellos inhallables.
Pero como siempre digo: soy un piojo de papel, aunque muchos lo tilden de anticuado, pero sé que tantos otros hay como yo. Por eso, y sin la mínima intención de quitar mérito a la iniciativa peninsular, que hace justicia en muchos aspectos, quisiera recomendar lo último impreso del autor, que no pretende ser un trabajo exhaustivo, pero que rescata para nuestros anaqueles parte de esa bibliografía ya de culto para los lectores de poesía argentina, en general, y de la generación del 80, en particular.
Buen trabajo de compilación de la escritora Elízabeth Auster, a cargo también de la introducción y las notas.
Por eso esta sugerencia, porque esta breve antología nos acerca una vez más este autor de elevada calidad, en tiempos que, a su decir: “apenas los ascensoristas/ se levantan de entre los demás”.

Siguiendo al conejo


Siguiendo al conejo
de Leónidas Lamborghini
Paradiso Edicones, 2010
Poesía, 56 pp.
.
por Rubén Sacchi

Una imaginaria tertulia five o‘clock entre Lewis Carroll y su famoso personaje, Alicia. Como si se desarrollara, tras bambalinas, una charla entre el autor y el actor de una obra de la que ninguno de ambos tiene muy clara idea e intentan encontrar su significado.
A través de un inteligente ping pong (como el tic tac del reloj) de respuestas e interrogantes, desarrollan un juego de palabras cuyo tema central es el tiempo.
La locura y el infierno comparten un espacio que domina la charla, muy lejos del maravilloso mundo que creara el escritor inglés: “si no es loco no es verdad”.
Un aire de absurdo ronda el diálogo y nada es lo que parece. “Una sola palabra puede cortarte la cabeza si dices perecer por parecer”.
El hermetismo y el juego son características de la obra de Lamborghini, pero en esta ocasión no se ocupa de la problemática nacional ni de sus movimientos populares, sino de temas que ocupan el alma humana desde los albores de la humanidad.
Siguiendo al conejo se lee rápido, pero es un libro que requiere, y tiene, más de una lectura. No obstante, la clave la da el autor: “Si quieres entender una cosa del todo, no la entenderás jamás”.

De mar y madres


De mar y madres
de Silvia Loustau
Editorial Martin, 2010
Poesía, 64 pp.
.
por Rubén Sacchi

Dicen que el mar es el principio de la vida, que allí se originaron los seres vivientes que luego poblaron el planeta. Por eso ¿qué mejor analogía para el mar que la madre?
Pero esa dupla de creación, paradójicamente, nos remite a la muerte, a esos cercanos años en los que cuerpos llenos de sueños eran arrojados a las aguas para ser acallados. Entonces, también las Madres siguieron el derrotero de sus hijos.
De mar y madres es un libro de la memoria de la lucha y de su proyección al futuro: “crecerán nomeolvides/ en cada huesito”. También es la poesía de la esperanza, la que burla al mal y resucita en esas viejas ceremonias de ocultar lo prohibido y esperar, pacientes, su desentierro al sol: “ensombrece el miedo./ palabras guardadas en cestos secretos./ palabras sembradas/ en las quintas de Magdalena./ salvadas del hurto/ de la hoguera./ .../ hoy brillan/ junto a las manzanas/ que están permitidas morder”.
En absoluta concordancia con lo expresado en A manera de epílogo, afirmo que la poeta da voz al silencio y agrego que arroja un cándido rayo de luz sobre las oscurecidas almas.

Cuentos Breves


Cuentos Breves
de Rafael Barrett
Grupo Mil Botellas, 2009
Cuento, 120 pp.
.
por Rubén Sacchi

Es increíble la vigencia de este libro que el año entrante cumplirá un siglo de editado. La única obra de ficción que escribiera Barrett está imbuida de actualidad.
Esas historias pueden ser escritas únicamente por alguien que conoce en profundidad la vida y el alma humanas, así como sus miserias: “En aquellos tiempos compraba el amor hecho, como las camisas (..). Ahora me lo encargo a la medida”.
De ideas libertarias, expone los manejos del capitalismo con destreza: “Había allí varios reyes de productos textiles, metalúrgicos y alimenticios, los únicos reyes auténticos de la tierra, capaces de comprar naciones y con derecho de vida y muerte sobre cientos de miles de proletarios”. Basta este párrafo para describir las ideas que desarrolló en diversos ensayos y que en el Paraguay le costaran la tortura y la deportación.
La crueldad social aparece también en metáforas: “Los árboles parecen soñar, balanceando apenas su follaje. Me temo que se trata de una paz fingida: bajo tierra las raíces se estrangulan entre sí”, sintetiza su oscura visión de ayer, tan sugerente de nuestros días.

Las irregulares


Las irregulares
Bs. As. horror tour
de Massimo Carlotto
Babel Editorial, 2009
Novela, 248 pp.
.
por Rubén Sacchi

Daniel Viglietti cantaba: “Los ríos son como venas/ de un cuerpo entero extendido/ y es el color de la tierra/ la sangre de los caídos”.
Ese cuerpo único y sufriente es una gran cicatriz provocada por un daño que, si bien infligido en sitios diversos, apuntaba
al mismo blanco.
Las irregulares, Buenos Aires horror tour es un recorrido por los años más infaustos de la reciente historia argentina sobre la directriz de las Abuelas de Plaza de Mayo.
Dentro del gran relato de un turista comprometido con la lucha por los derechos humanos, se despliega un intrincado enjambre de otros tantos que van conformando el duro rompecabezas de ignominias que debieron atravesar los desaparecidos.
El protagonista realizará una serie de paseos nocturnos que lo irán adentrando en ese otro país, ese que el extranjero no suele conocer.
La narración llevará a otras latitudes que atraviesan una historia común, demostrando que nada de lo ocurrido fue un hecho aislado o producto de algún trasnochado demente, sino un macabro
plan finamente concebido en aras de implementar la dependencia.

La logia de los anillos de amatista


La logia de los anillos de amatista
Jorge A. Colombo
Grupo Ed. Latino­­­americano, 2010
Novela, 240 pp.
.
por Rubén Sacchi
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El desarrollo del pensamiento, que debiera ser el objetivo último de la humanidad para confirmar su condición de “animal inteligente” fue, por el contrario, combatido, perseguido y condenado reservando, en actitud oscurantista, su privilegio solo a unos pocos elegidos.
“El pensamiento libre solía ser una mercancía muy cara que hasta podía pagarse con la vida”, dice el padre Vicario a sus interlocutores y el lector no puede menos que remitirse a aquel clérigo, pionero del librepensamiento, que fue Giordano Bruno.
En medio del paisaje de la Colonia, atmósfera en que se mueve como pez en el agua, Jorge Colombo alterna una narración que llega hasta nuestros días, jugando con personajes y hechos de la historia y valorando el legado que los grandes pensadores y humanistas intentaron dejar a las generaciones venideras, quizás en el espíritu de evitar que el mundo se pierda en un caos sin valores.
Mediante una prosa rica y atrapante, nos sumerge en pozos del tiempo a través de los que los protagonistas rescatan sucesos de antaño, en una ciudad donde “la ambición del lucro inmobiliario parece condenar las memorias ocultas a la triste muerte de la destrucción y el olvido”.

Detrás de la forma

Detrás de la forma
de Alfredo Martín
Andamio 90, Paraná 660, C.A.B.A.
Viernes, 22:30 hs

por Rubén Sacchi

Intentar llevar Ferdydurke al teatro es una empresa arriesgada. Difícil hacer una abstracción de lo que Ernesto Sábato definía como "especie de grotesco sueño de un clown, con páginas de irresistible comicidad", pero Alfredo Martín lo logra maravillosamente a través de una adaptación que no deja detalle del libro fuera. Resulta una obra un tanto larga, pero que no aburre en ningún momento.
El duro y difícil proceso para salir de la inmadurez, el abandono de la inocencia, importa un parto, el nacimiento de una nueva persona con responsabilidades, que ya jamás podrá mostrarse ante una sociedad hipócrita de la misma manera que antaño sin recibir la censura más despiadada.
La palabra inocencia automáticamente remite a su opuesto, de lo que deviene que, si se perdió su condición, se es culpable. ¿Y de qué es culpable el hombre adulto? Basta mirar alrededor y darse cuenta del mundo que construye y sobre qué pilares lo asienta.
Ese tema es el que el escritor Witold Gombrowicz, descendiente de la nobleza polaca, planteaba en su novela, allá por el año 37, tópico que escapa a su tiempo y conforma la trama de sucesivas obras de arte. Tal vez, la más recordada sea la ópera rock The Wall, del grupo Pink Floyd, en que al joven se lo intentaba uniformar convirtiéndolo en "un ladrillo más en la pared".


Económica en escenografía, apenas unas cuantas sillas y un par de mesas procuran lo necesario para representar los diferentes ámbitos; todo acompaña para que la atención recaiga en los actores, de muy buen desempeño en general.
Con momentos desopilantes, y entre juegos y risas, la pieza expone planteos sociales, sexuales y clasistas. Una mirada cáustica y existencialista de un modelo de vida perimido pero que se resiste a morir.

Elenco
(por orden de aparición)

Guillermo Ferraro
Gabriela Villalonga
Fidel Cuello Vitale
Martín Savo
Gonzalo Camiletti
Julian Belleggia
Rubén Di Bello
Francisco Gonzalez Franco
Ignacio D’Olivo
Cecilia Antuña
Luis Dartiguelongue
Luciana Procaccini
Victoria Fernandez Alonso
Alberto Astorga
Alfredo Martín.

Equipo
Dirección: Alfredo Martín
Asistente de dirección: Natalia Vozzi
Asistente artístico: Marcelo Bucossi
Asistente de movimiento: Armando Schettini
Escenografía: Alejandro Alonso
Iluminación: Pehuén Stordeur
Vestuario y Utilería: Ana Revello
Gráfica: Julieta Selem
Fotografías: Daniel Goglino
Prensa: Simkin & Franco

Album de esperas y otros asuntos



Album de esperas y otros asuntos
Jorge Prieto
Ediciones El Mono Armado, 2010
Poesía, 76 pp.



por Rubén Sacchi


El libro cuenta la historia de un hombre en la vorágine cotidiana, inmerso en la angustia diaria, que sobrevive gracias al amor, o a su recuerdo.
La espera es la acción que lo conduce aunque no es, ni más ni menos, que una de las tantas representaciones del tiempo; un tiempo inexorable, que suele tomar la forma del viento para barrer los instantes, dejando permanentemente ausencias y nostalgias.
En tiempos en que la memoria está en primer plano, es necesario reflexionar que una cosa es lo colectivo, lo social y otra muy diferente, lo íntimo. Allí puede ocurrir, y es lícito que sea, que “la memoria y el olvido,/ por un rato/ se amigan/“.
En esas esperas transcurre toda una vida, allí se suceden todos los acontecimientos que encontraron “la única grieta que él mismo olvidó tapiar” en la pared del olvido, desde los proyectos de un mundo más justo: “A los que hasta ahora, luchamos y perdimos/ saber que no estamos solos, no alcanza” hasta los muertos en Cromagnon, en el poema Bengalas.
Album de esperas y otros asuntos plantea una urgencia de vivir lo efímero, como las palabras de Mario Trejo con que abre el libro: “El mejor modo de esperar es ir al encuentro”.

Escombros e ilusiones
De tardecita
más apaciguado el viento
y después de barrer las sombras
voy a desatar
el imprudente
paquete de palabras
que fui juntando en la vida.

Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo

Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo
de Daniel Veronese
Teatro Camarín de las Musas
Mario Bravo 960, CABA
Viernes, 21 hs; Sábados, 22:30 hs

por Rubén Sacchi

Hedda y Jorge Tesman regresan de un viaje y se hospedan en la casa que les ofrece el asesor Brack. La vivienda no es tal, sino el decorado de una pieza teatral: Casa de muñecas, haciendo un guiño al autor del libro original y al trabajo anterior del director. En esta atmósfera de utilería percibimos que el matrimonio no es bien avenido y rápidamente se evidencian rasgos de aburrimiento e insatisfacción. Una antigua compañera de estudios de Hedda trae la noticia de la visita de Lovborg, un escritor notable que pudo dejar temporalmente su afición al alcohol y publicó un interesante ensayo. A partir de su encuentro, los tres hombres deciden asistir a una fiesta, a la que Lovborg lleva el manuscrito de su nuevo libro, una obra genial titulada El desarrollo de la generación venidera. En este esquema, desarrollarán su papel las diferentes pasiones humanas. En la obra, nadie juega limpio y de esa mezcla difícilmente surja la felicidad. Muchos puntos hay de contacto entre los personajes, que llevarán a un desenlace fatal.

En su estreno en 1891, su autor, Henrik Ibsen, fue criticado por dar a su personaje un perfil que rompía con las premisas morales de la época, no obstante, hoy Hedda sigue siendo una personalidad urticante. Fría y calculadora, acostumbra manejar las situaciones a su voluntad.
El recurso del parlamento superpuesto, genera una sensación de ansiedad en los personajes mientras, por otra parte, escamotea información al espectador. En síntesis, una puesta sencilla: vestuario adecuado, luces y decorado correctos, pero sin sobresalir, como para dejar protagonismo a la acción, de gran carga dramática.

Elenco:
Jorge Tesman: Claudio Da Passano
Hedda Gabler: Silvina Sabater
Señora Elvsted: Elvira Onetto
Asesor Brack: Aldo Barbero
Ejlert Lovborg: Marcelo Subioto

Equipo:
Dirección: Daniel Veronese
Asistente de dirección: Felicitas Luna
Adaptación escenográfica: Franco Battista
Producción: Sebastián Blutrach
Prensa: Duche & Zárate

Diseño gráfico: Estudio Papier

Freshwater

Freshwater
de Virginia Woolf
Domingos 20 hs.
Ciudad Cultural Konex: Sarmiento 3131

por Rubén Sacchi

Estrenada profesionalmente off-Broadway en 2009, llega a Buenos Aires en su primera versión castellana, cuando el mundo de la cultura está por celebrar los 130 años del nacimiento de la escritora.


Virginia Woolf no se caracterizó precisamente por una pluma ligera y la comedia no era su fuente de inspiración. Esta pieza fue escrita como divertimento cuasi privado para su grupo de entorno, se representó en el estudio de arte de su hermana en 1935 y durmió en un cajón hasta el 69, para ser considerada recién en nuestros días.
La obra satiriza la sociedad victoriana, donde la burguesía parecía dormir un letargo que no presentía sobresaltos y descansaba sobre la riqueza que expoliaban de sus colonias. Woolf utiliza para su historia algunos personajes reales del mundillo artístico de entonces, como la fotógrafa Julia Margaret Cameron; el pintor George Frederic Watts y su joven novia, la actriz Ellen Terry y el gran poeta Alfred Lord Tennyson y los ubica en otro punto del tiempo.
La obra, pese al carácter desopilante y absurdo de la historia, mantiene los tópicos de la prosa de la escritora: la liberación femenina y la crítica a una sociedad con la que no se identificaba, que añoraba la bonanza de las colonias, pero que al final quería descansar en un ataúd de la metrópolis.
Con excelente vestuario y decorado barroco, aunque económico, se pueden apreciar actuaciones correctas, con matices interesantes. Para disfrutar y también para realizar varias lecturas entre líneas.
Elenco:

Marcela Bea: Julia M. Cameron
Félix Tornquist: Charles H. Cameron
Miguel Amestoy: George F. Watts
Guillermo Somogyi: Alfred Lord Tennyson
Manuela Fernández Vivian: Ellen Terry
Victoria Páez: Mary M., la criada
Gabriel Schapiro: John Craig

Equipo:

Dirección: María Emilia Franchignoni
Diseño de vestuario: Sofía Di Nunzio
Asistencia de vestuario: Emilia Tambutti
Realización de vestuario femenino: Mirta Dufour
Realización de vestuario masculino: Vladymyr Hlavadskyy
Realización de calzado: José Romero
Realización de barba: Eugenia Palafox
Estampas: Muchatela
Diseño de iluminación: Leandra Rodríguez
Asistente de iluminación: Bettina Sara
Escenografía: Julieta Ascar
Asistencia de escenografía: Lucrecia Marchese
Realización de escenografía: Juan Carlos Pinilla
Diseño de sonido: Robertino Franchignoni
Diseño gráfico y retoque digital: Bruno Rafaelli
Fotografía: Pilar Benítez Vibart, Luciana Damiao
Producción general: Maria Emilia Franchignoni
Producción ejecutiva: Martin Lavini
Asistente de producción: Marisol Delgado
Prensa: Duche & Zarate
Dramaturgismo y puesta en escena: Maria E. Franchignoni
Dirección de actores: Alejandra Flores

¡No, mi Dios! ¡Otra antología de poesía argentina!


La Poesía del Siglo XX en Argentina
Autores varios
Selección de Lic. Marta Ferrari
Poesía, 560 pp.
Visor, 2010

por Luis Benítez

¿La poesía nacional, se está convirtiendo en un microrrelato?
Son conocidas mis diferencias respecto de lo realizado por el Lic. Monteleone, sobre lo que ya me expresé dilatadamente, resaltando el respeto que siento por la obra y la persona de cada uno de los incluidos en el volumen 200 años de poesía argentina. Del mismo modo que creo, pese a que hayan surgido algunas opiniones en contra, que la diputada tucumana que propuso declarar el volumen de Alfaguara como “de interés legislativo”, en definitiva estaba contribuyendo a resaltar el papel de la poesía argentina en nuestra sociedad, nada menos que al fundamentar su pedido en que la aparición de un libro titulado 200 años de poesía argentina era entendible como “un homenaje a la Revolución de Mayo” en medio del Bicentenario: nuestra sufrida poesía argentina, antes entendida como un género prácticamente marginal.
Supuse que ello iba a dar el positivo saldo de una razonada discusión entre pares, pero aprecio que el asunto no deja de estar manchado aquí y allá por agrios enfrentamientos, que no creo que lleven algún beneficio al género. Ahora, con el mayor estupor, y en coherencia con lo que antes expresé, me veo en la paradójica instancia de “defender lo establecido por el Lic. Monteleone”, al compararlo con la antología de poesía argentina recientemente editada por Visor, en España, 560 páginas, una colección dirigida por García Montero, donde la compiladora reduce un siglo de poesía argentina a... ¡33 poetas! La obra es: La Poesía del Siglo XX en Argentina. Creo que es injusto no sólo con los autores que no están incluidos en 200 años de poesía argentina; también con los que sí lo están en la obra de Monteleone, definitivamente. ¿Es que se está reduciendo la poesía argentina a un microrrelato? ¿No alcanzan 560 páginas para incluir una visión más realista de la poesía argentina del siglo XX? Esta es la nómina, tan breve, que puede copiarse aquí sin mayor esfuerzo: Raúl González Tuñón, Amelia Biagioni, Alberto Girri, César Fernández Moreno, Jorge Leónidas Escudero, Roberto Juarroz, Leónidas Lamborghini, Raúl Gustavo Aguirre, Juan Gelman, Horacio Castillo, Santiago Sylvester, Diana Bellessi, Néstor Perlongher, Jorge Boccanera, Héctor Freire, Osvaldo Picardo, Fabián Casas, Enrique Molina, Jorge Calvetti, Edgar Bayley, Olga Orozco, Joaquín Giannuzzi, Mario Trejo, Francisco Madariaga, Alfredo Veiravé, Gianni Siccardi, Alejandra Pizarnik, Hugo Mujica, Arturo Carrera, Daniel Samoilovich, Abel Robino, Alejandro Schmidt y Macky Corbalán. Estos nombres y obras forman parte, indiscutiblemente, de la poesía argentina. Mas son tantos los nombres que faltan en ese más que medio millar de páginas que, insisto, me veo en la obligación moral de cuestionar por qué no figuran en esta obra aquellos que incluyó Monteleone -además de otros que no incluyó- que bien ganado tuvieron su espacio en esa selección, como remarqué ya en mi artículo Carta abierta al lector de poesía argentina. No puedo hacer un listado sin ser injusto, pero no entiendo por qué no están en una obra llamada La Poesía del Siglo XX en Argentina, por ejemplo, Bustriazo Ortiz, Víctor Redondo, Susana Villalba, Concepción Bertone, María Elena Walsh, Paco Urondo, María del Carmen Colombo, Aldo Luis Novelli, Ricardo Rubio, la Andruetto; remarco, apenas por dar algunos nombres de los mejores de la poesía argentina, que el Lic. Monteleone sí incluyó, ciertamente con mejor criterio que la Dra. Ferrari, aunque a Monteleone se le hayan quedado en el tintero tantísimos otros.