Madre noche
Kurt Vonnegut
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 240 pp.
por Rubén Sacchi
Esta reedición reafirma al autor no sólo en su carácter de gran escritor, sino también en el de cuestionador de los paradigmas sociales. La humanidad se autoinflige el más tremendo flagelo, que es la guerra. Ésta, tras un real motivo económico que la desata, provoca y evidencia otras cuestiones, no menores, que ponen en tela de juicio la primacía inteligente de la especie. Una de las más generalizadas es la xenofobia y la discriminación en sus diferentes formas. Quizás, la que más se instaló en el imaginario colectivo fue la que el nazismo encarnó contra los judíos, pero hablo de instalada, porque en esa misma arremetida fueron también masacrados judíos, negros y homosexuales, aunque quienes dejaron más vidas fueron los comunistas, sin importar su credo.
Madre Noche habla de esos crímenes, pero desde un tiempo diferente: el de la guerra fría. También lo hace desde un lugar diverso: el espionaje y contraespionaje como generadores de políticas contradictorias, que lejos de auxiliar a las víctimas las utilizaban como corderos sacrificiales, necesarios para lograr el triunfo final sobre el enemigo.
Kurt Vonnegut fue reclutado como soldado en la Segunda Guerra Mundial, de esa experiencia, seguramente, proviene su literatura antibélica y humanista. Como prisionero, asistió al bombardeo de la población civil de Dresde por parte de las fuerzas aliadas con un saldo de 135 mil muertos, dos veces las víctimas de Hiroshima. Eso explica frases como “la guerra debe ser muy sexy para los americanos”.
Otros tópicos de carácter bélico, por demás actuales, se cuelan en estas páginas, como la posición de Israel respecto de Palestina, así un soldado sionista relata como Jasor, ciudad palestina 19 siglos aC, es capturada por el ejército israelita, masacrados sus 40 mil habitantes e incendiada y luego agrega: “¿Dónde está el mal? Es esa gran parte de cada hombre que quiere odiar sin límites, que quiere odiar con Dios a su lado”.
Vonnegut desgrana definiciones que golpean, como nombrar a un campo de concentración como “un centro de salud para judíos” pero también se detiene en escenas que reconfortan, como la relación de una mujer con su perro: “Mientras (...) lo acariciaba, los ojos castaños del animal se dilataban con la ceguera del éxtasis. Cada fibra de su sensibilidad se acomodaba como un dedal a los dedos que lo mimaban”, lo que no deja de ser un pequeño atisbo de esperanza.
La eternidad de la rosa
La eternidad de la rosa
Gabriel Moschitta y Laura González Roma
Hojas del Sur, 2016
Novela, 224 pp.
por Rubén Sacchi
Para acercarnos a la historia debemos preguntarnos qué es la eternidad, esa enorme entelequia creada por el hombre para definir lo inasible de la existencia.
La eternidad de la rosa propone una perpetuidad en la trascendencia, retomando la vieja creencia oriental de la rueda de la vida en la que las almas se perfeccionan en cada giro.
Los autores abordan la experiencia literaria como algo lúdico, recreando de manera fantástica algunas experiencias esotéricas y científicas en el plano del más allá.
El pesonaje central es Omar, un joven que sufre una posesión diabólica y es tratado por el parapsicólogo Fabio Zerpa, famoso por sus teorías acerca de seres y naves extraterrestres, que tuvieron auge en la década del 70.
La historia propone diferentes visiones de lo perenne y desarrolla una visión de la espiritualidad alejada de los esquemas con que nos rodea esta voraz modernidad.
Historias de amor y desamor dan marco a la temática central y nos pasean por el pasado de la mano de la sofrosis cuántica, método de hipnosis regresiva desarrollado por Zerpa.
Gabriel Moschitta y Laura González Roma
Hojas del Sur, 2016
Novela, 224 pp.
por Rubén Sacchi
Para acercarnos a la historia debemos preguntarnos qué es la eternidad, esa enorme entelequia creada por el hombre para definir lo inasible de la existencia.
La eternidad de la rosa propone una perpetuidad en la trascendencia, retomando la vieja creencia oriental de la rueda de la vida en la que las almas se perfeccionan en cada giro.
Los autores abordan la experiencia literaria como algo lúdico, recreando de manera fantástica algunas experiencias esotéricas y científicas en el plano del más allá.
El pesonaje central es Omar, un joven que sufre una posesión diabólica y es tratado por el parapsicólogo Fabio Zerpa, famoso por sus teorías acerca de seres y naves extraterrestres, que tuvieron auge en la década del 70.
La historia propone diferentes visiones de lo perenne y desarrolla una visión de la espiritualidad alejada de los esquemas con que nos rodea esta voraz modernidad.
Historias de amor y desamor dan marco a la temática central y nos pasean por el pasado de la mano de la sofrosis cuántica, método de hipnosis regresiva desarrollado por Zerpa.
En tu nombre
En tu nombre
Cecilia De Vecchi
Editorial Dunken, 2016
Ensayo, 136 pp.
por Rubén Sacchi
Para poder asumir e internalizar algo, lo primero es ponerle nombre. La pérdida del padre nos arroja a la orfandad y la del cónyuge a la viudez pero ¿cómo llamamos a aquel que pierde un hijo? No hay palabra que lo defina porque tampoco hay la capacidad para aceptar el dolor de esa realidad que viola cualquier principio biológico, donde el lugar etario para partir se trastoca de manera absurda.
Cecilia De Vecchi se adentra en ese terreno, conversando con nueve madres que han ingresado por el portal del infierno pero que hallaron la manera de sublimar su padecimiento en solidaridad ya que, en definitiva, de eso se trata la vida cuando atravesamos lo irreversible. Una capacidad que los trabajadores de la salud mental denominan resiliencia.
La autora da forma a las palabras, pero las que hablan son ellas, las madres. No hay presión en las historias y los relatos fluyen con la naturalidad de quien los ha referido hasta el cansancio, pero que sabe que esa es la única manera de obtener justicia. Hay situaciones disímiles: el flagelo de la droga; la imprudencia al volante; los secuestros extorsivos; la violencia de género; la negligencia estatal y la represión y corrupción policial, pero el común denominador es una sociedad degradada que no valora la vida.
Según un informe de CORREPI, desde la vuelta a la democracia hasta noviembre pasado, hubo 4.644 víctimas de gatillo fácil y torturas, 70 asesinados en movilizaciones populares y 200 desaparecidos, la mayoría son jóvenes. Muchos se sumaron desde entonces. En tu nombre nos acerca al universo de la ausencia, al cómo se sigue sin ellos y qué podemos hacer para que la muerte no gane tan temprano la partida.
Cecilia De Vecchi
Editorial Dunken, 2016
Ensayo, 136 pp.
por Rubén Sacchi
Para poder asumir e internalizar algo, lo primero es ponerle nombre. La pérdida del padre nos arroja a la orfandad y la del cónyuge a la viudez pero ¿cómo llamamos a aquel que pierde un hijo? No hay palabra que lo defina porque tampoco hay la capacidad para aceptar el dolor de esa realidad que viola cualquier principio biológico, donde el lugar etario para partir se trastoca de manera absurda.
Cecilia De Vecchi se adentra en ese terreno, conversando con nueve madres que han ingresado por el portal del infierno pero que hallaron la manera de sublimar su padecimiento en solidaridad ya que, en definitiva, de eso se trata la vida cuando atravesamos lo irreversible. Una capacidad que los trabajadores de la salud mental denominan resiliencia.
La autora da forma a las palabras, pero las que hablan son ellas, las madres. No hay presión en las historias y los relatos fluyen con la naturalidad de quien los ha referido hasta el cansancio, pero que sabe que esa es la única manera de obtener justicia. Hay situaciones disímiles: el flagelo de la droga; la imprudencia al volante; los secuestros extorsivos; la violencia de género; la negligencia estatal y la represión y corrupción policial, pero el común denominador es una sociedad degradada que no valora la vida.
Según un informe de CORREPI, desde la vuelta a la democracia hasta noviembre pasado, hubo 4.644 víctimas de gatillo fácil y torturas, 70 asesinados en movilizaciones populares y 200 desaparecidos, la mayoría son jóvenes. Muchos se sumaron desde entonces. En tu nombre nos acerca al universo de la ausencia, al cómo se sigue sin ellos y qué podemos hacer para que la muerte no gane tan temprano la partida.
El paraíso opuesto
El paraíso opuesto
Antal Szerb
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 208 pp.
por Rubén Sacchi
Además de Attila József, el joven y maravilloso poeta, poco había llegado a mis manos de literatura húngara, es por ello que el lanzamiento de El paraíso opuesto significa un grato hallazgo y una apuesta arriesgada para el público local.
El texto de Szerb es una mezcla de novela humorística, intriga y algo de caballeresca, con una visión preclara del momento que vivía el Viejo Mundo y en particular su tierra natal.
Tras una historia sencilla en la que un rey decide su propio derrocamiento, se autoexilia y procura conocer la vida popular, se esconde una mordaz denuncia del manejo del erario público y el lugar que cada uno ocupa en cuanto al escenario de la lucha de clases y la dificultad de traicionar, en definitiva, la propia pertenencia.
Por estas latitudes y en los tiempos que corren, el lector podrá referenciar algunas situaciones que se evidencian crónicas de los esquemas capitalistas, como lo son el flagelo de la deuda externa y el extremo de ofrecer su canje por soberanía.
El texto abunda en situaciones jocosas, que hasta recuerdan la vieja canción de José Tcherkaski, Los americanos. Diversas controversias acompañan las tribulaciones del rey que resulta objeto de encontrados intereses, mientras que una sentencia flota en el aire y parece ser la directriz de la existencia: “la verdadera prueba, en la vida, era la incertidumbre”.
Sobre el autor:
Hasta hace un tiempo, la llamada “literatura europea” parecía allanar nuestra ignorancia e indiferencia por el lugar donde el género novela nació, con un suministro variado de nombres y títulos para ser memorizados más que leídos.
La obra de Antal Szerb (1901-1945) combinó los mejores elementos de la literatura fantástica y la narrativa realista, sin descuidar una conducta que, de losPrincipia Ethica de George Moore a la Minima moralia de Theodor W. Adorno, resultó absolutamente irreprochable. Elegido presidente de la Academia literaria húngara con apenas 32 años, Szerb ganó una temprana reputación con sus ensayos sobre William Blake y Henrik Ibsen. En 1934 publicó su primera novela, La leyenda de los Pendragon, que narra la experiencia de su vida en Inglaterra. El viajero bajo el resplandor de la luna (1937), su libro más conocido, transcurre por completo en Italia. En 1942 apareció El paraíso opuesto en Hungría bajo el seudónimo de A. H. Redcliff.
A Antal Szerb, como a todos los hombres, de acuerdo con lo que Borges dijo de Juan Crisóstomo Lafinur, “le tocaron malos tiempos en que vivir”. Como a quienes correspondió ser a la vez, y a menudo en el exilio, portadores de una nacionalidad y una religión en conflicto, Szerb descubrió tarde las raíces de su linaje. Y, tras una vida de católico, afrontó con total valentía su destino de judío, en tiempos en que la campaña más despiadada y sangrienta de la historia del siglo XX se llevaba a cabo.
Antal Szerb
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 208 pp.
por Rubén Sacchi
Además de Attila József, el joven y maravilloso poeta, poco había llegado a mis manos de literatura húngara, es por ello que el lanzamiento de El paraíso opuesto significa un grato hallazgo y una apuesta arriesgada para el público local.
El texto de Szerb es una mezcla de novela humorística, intriga y algo de caballeresca, con una visión preclara del momento que vivía el Viejo Mundo y en particular su tierra natal.
Tras una historia sencilla en la que un rey decide su propio derrocamiento, se autoexilia y procura conocer la vida popular, se esconde una mordaz denuncia del manejo del erario público y el lugar que cada uno ocupa en cuanto al escenario de la lucha de clases y la dificultad de traicionar, en definitiva, la propia pertenencia.
Por estas latitudes y en los tiempos que corren, el lector podrá referenciar algunas situaciones que se evidencian crónicas de los esquemas capitalistas, como lo son el flagelo de la deuda externa y el extremo de ofrecer su canje por soberanía.
El texto abunda en situaciones jocosas, que hasta recuerdan la vieja canción de José Tcherkaski, Los americanos. Diversas controversias acompañan las tribulaciones del rey que resulta objeto de encontrados intereses, mientras que una sentencia flota en el aire y parece ser la directriz de la existencia: “la verdadera prueba, en la vida, era la incertidumbre”.
Sobre el autor:
Hasta hace un tiempo, la llamada “literatura europea” parecía allanar nuestra ignorancia e indiferencia por el lugar donde el género novela nació, con un suministro variado de nombres y títulos para ser memorizados más que leídos.
La obra de Antal Szerb (1901-1945) combinó los mejores elementos de la literatura fantástica y la narrativa realista, sin descuidar una conducta que, de losPrincipia Ethica de George Moore a la Minima moralia de Theodor W. Adorno, resultó absolutamente irreprochable. Elegido presidente de la Academia literaria húngara con apenas 32 años, Szerb ganó una temprana reputación con sus ensayos sobre William Blake y Henrik Ibsen. En 1934 publicó su primera novela, La leyenda de los Pendragon, que narra la experiencia de su vida en Inglaterra. El viajero bajo el resplandor de la luna (1937), su libro más conocido, transcurre por completo en Italia. En 1942 apareció El paraíso opuesto en Hungría bajo el seudónimo de A. H. Redcliff.
A Antal Szerb, como a todos los hombres, de acuerdo con lo que Borges dijo de Juan Crisóstomo Lafinur, “le tocaron malos tiempos en que vivir”. Como a quienes correspondió ser a la vez, y a menudo en el exilio, portadores de una nacionalidad y una religión en conflicto, Szerb descubrió tarde las raíces de su linaje. Y, tras una vida de católico, afrontó con total valentía su destino de judío, en tiempos en que la campaña más despiadada y sangrienta de la historia del siglo XX se llevaba a cabo.
La Cita… con Chuma!
La Cita…
con Chuma!
de Cristian Fierro
Mimoteatro Escobar
Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
Funciones: 9, 16,
23 y 30 de Abril a las 21:30 hs.
Por Eva De Bartolo
Dice Henri Bergson
que no hay comicidad fuera de lo propiamente humano y en La cita…
transitamos con el artista , de su mano y gracias a su talento, por las
emociones conocidas de todos los espectadores: la alegría, la sorpresa, la
tristeza, la ternura y también la poesía de sus sueños, inocentes como los de
un niño, pero no sin un dejo de picardía.
La historia es simple:
un hombre espera a su amada y prepara la mesa, la engalana con flores y agrega
dos copas para el brindis que coronará el amor. La amada no llega y la ansiedad
lo carcome. Pero Chuma, el protagonista, es payaso, y entonces la angustia se
convierte en delirio y las acciones son cada vez más desopilantes, los gestos
de su cara y los movimientos de su cuerpo nos convencen, graciosamente, de lo
que siente, provocando en el público las más francas carcajadas. Nos abre su
corazón en cada gesto, sin palabras.
Chuma trae al
payaso perdedor y torpe que, sin embargo, demuestra ser astuto en la resolución
de su conflicto. Según Federico Fellini, “el clown es una caricatura de la
persona, es el hombre-animal, el hombre-niño, el hombre que provoca y recibe las
burlas de la irrisión”. Precisamente por eso, Chuma nos hace reír pero
también despierta nuestra ternura. Lo logra con su solvencia artística, que ha
crecido y madurado a lo largo de su carrera, enriqueciendo su talento no sólo
con la técnica de clown sino también en la escuela de mimo de los maestros
Roberto Escobar e Igón Lerchundi. Y con estos elementos nos lleva a recrear el
payaso que todos tenemos dentro, en una hora plena de amor y humor.
Ficha Técnica:
Actuación:
Cristian Fierro
Técnica: Jere
Vestuario: Cami
Amalia
Iluminación:
Sebastián Coronel
Producción: Chuma
Mimo-Clown
Diseño Gráfico:
Diego Feijoó
Video: A la Gorra Producciones
Fotografía: Daiana
Otero
Dirección: Gabriel
Pérez
Biorrelatos
Biorrelatos
Idea e interpretación: Ana Padovani
Teatro CELCIT
Moreno 431, CABA
Domingos, 17:30 hs.
por Rubén Sacchi
En una propuesta singular, Ana
Padovani nos presenta Biorrelatos, una serie de encuentros en los que la
narradora ofrece un doble menú: las historias de un autor más la historia de su
vida, y la carta, para las próximas fechas se muestra muy apetecible, con la
interpretación de Alfonsina Storni, Horacio Quiroga y Niní Marshall. Para el
comienzo del ciclo escogió a Roberto Arlt, un gigante tanto en su humanidad
como lo fue en su talento.
Define la autora: "Biorrelatos
designa una forma particular de narrar la vida de un artista y aquellos
aspectos de su producción que funcionan como destellos en el transcurrir de su
historia. Todo ser humano es de algún modo un archivo, una reserva de
experiencias, saberes, emociones, textos, imágenes, comportamientos.
Este ciclo intenta poner en
tensión ficción y realidad, lo público y lo privado, y recuperar la historia de
vida como una experiencia única”.
Padovani se mueve en un escenario
mínimo, que representa lo indispensable para la tarea de la investigación y la
escritura. Dos asientos obran de separador para delimitar los estadios del
relato, ya sea recreando su obra o refiriendo su vida. Completa el cuadro un
sutil y adecuado manejo de las luces.
La vida de Roberto Arlt es en si
misma novelesca. Sus viajes, sus amores y obsesiones, sus relaciones familiares
y afectivas componen pasajes cuyo interés mantiene en vilo al público más
desatento. A estos debemos sumar sus trabajos periodísticos, verdaderos ensayos
fundantes de un estilo propio.
El primer cuento publicado por el
escritor, El gato cocido, es el elegido por Padovani para comenzar la
interpretación de su obra. Ese temprano trabajo marcaría pauta general de su
prosa de la manera que él mismo definiría más tarde: “El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos
nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino
escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un
‘cross’ a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ‘que los eunucos bufen’”.
Biorrelatos es una invitación
interesante a adentrarnos en el mundo de la transmisión oral, mientras ejerce
docencia, poniendo en primera persona a grandes autores de la literatura
vernácula.
Agenda de Biorrelatos
ROBERTO ARLT, UNA PLUMA EN EL CEMENTO | Dom. 10, 17 y 24 de abril.
ALFONSINA STORNI,
INTENSIDAD Y POESIA | Dom. 8, 15 y 22 de mayo.
HORACIO QUIROGA, SELVA,
FICCIÓN Y TRAGEDIA | Dom. 24 de mayo, Dom. 5 y 12 de junio.
NINÍ MARSHALL, VIDA Y
MILAGROS | Dom. 19 y 26 de junio, Dom. 3 de julio.
Ana Padovani es
docente, profesora de música, psicóloga y actriz. Pionera de la narración oral
en la Argentina
representó al país en los festivales de Brasil, España, Uruguay, Ecuador,
Italia y Cuba. Visitó Nueva York y Londres donde participó de coloquios y montó
espectáculos bilingües. www.anapadovani.com.ar
Es miembro de la comisión
organizadora de los “Encuentros de narración oral” que se realizan en la Feria del Libro de Buenos
Aires y coordina el “Espacio de narración de cuentos” en dicha Feria.
Dicta talleres y dirige su
escuela de formación de narradores interesándose particularmente por la
conceptualización de esta praxis y por el logro de su excelencia artística.
Vértigo (Siempre distinto)
Vértigo (Siempre distinto)
de Marcelo Katz
Espacio Aguirre
Aguirre 1270, CABA
Funciones: jueves a
las 21 hs.
por Rubén Sacchi
Quizás la vieja
cultura educativa, rígida y acartonada de nuestros ancestros, sintetizada en la
amonestación “dejate de payasadas”
fue lo que generó el imaginario donde la gracia o el absurdo eran impensables
en una vida “seria”. Para entonces, la figura del clown era relegada al circo a
través de personajes que atravesaban, sin mayores diferencias, un esquema de
actuación similar, creando verdaderos estereotipos expresados en un ser
generalmente triste y desafortunado, resultando que el infortunio de uno hacía
las delicias del resto.
La aparición de una
corriente de bufos en la pantalla, tales los casos de Keaton, Chaplin, Laurel
& Hardy o, más acá en el tiempo, The three stooges y Benny Hill,
modificaron parcialmente esa lógica pero el medio en donde aparecían hacía que
se mantuvieran en otro plano, como actores cómicos fuera de aquel mundo
payasesco.
Hoy, el teatro
atraviesa una etapa de refundación, que incorpora elementos de diversas
corrientes artísticas. Mientras podemos ver cómo la danza o el video participan
de las tablas, otras disciplinas provenientes del ámbito circense se suman
generando resultados sorprendentes y por demás agradables, tales como la
acrobacia y el clown.
Esta última
expresión, por sí sola, dejó de ser la hermana olvidada de la actuación para empezar
a considerarse en su verdadera dimensión y Marcelo Katz conduce un semillero de
caricatos en el Espacio Aguirre, definido como Teatro y Escuela de Clown.
La obra que nos
ocupa hace honor a su título, pero no por su ritmo sino porque carece de
esquemas o guiones. Todo lo que acontece es fruto de la improvisación, aunque
los resultados asombren de tal manera que parezcan seguir una línea de hierro,
de allí que el vértigo, seguramente, más lo vivan los propios creadores.
Siete payasos, bajo
la mirada de un director omnipresente que interactuará con ellos, interpretan al
compás de una excelente música, también sin partitura, distintos cuadros donde
abordan temáticas sensibles insertas en situaciones desopilantes. El amor, la
sexualidad, la injusticia y el hambre son algunos de los tópicos propuestos que
actúan como disparador de la obra.
La pieza, pese a la
ausencia absoluta de marcación, no tiene baches ni altibajos. Todo el equipo
hace lo suyo con profesionalismo y cada uno aporta un personaje diverso, con personalidad
y particularidad bien marcadas que lo diferencian de su partenaire. Las
situaciones se suceden mientras los músicos acompañan la acción con la
naturalidad de lo ensayado y el Director capitanea el barco con la experiencia de quien domina la deriva.
La risa, se sabe,
es sanadora. No sólo porque el buen humor predispone la psiquis
convenientemente, sino porque es generadora de endorfina, sustancia que acelera
los procesos curativos. Toda una corriente de la medicina la recomienda como
terapia y propicia que haya payasos en los hospitales. Vértigo, funciona en ese
sentido aunque es una obra que hace llorar… pero de risa.
FICHA TECNICA
Clowns:
Cecile Caillon
Lourdes Herrera
Gastón Jeger
Damián Luna
Diego Elmo Pérez
Mariano Russo
Agustín Saiegh
Músicos: Cami Ibarra y Tano López
Diseño Gráfico: Romina Salerno
Fotografía: Ana Katz,
Daniela Cascante y Phillipe Caillon
Prensa: Marcos Mutuverría
- Duche&Zarate
Operación de luces: Stefanía Piotrkowsky
Asistente de dirección:
Luis Cagnacci
Dirección en vivo: Marcelo Katz
PALABRAS
DEL DIRECTOR
Después
de más de 25 años en el mundo del clown, con VERTIGO, hemos dado en el clavo
para conocer y entender el corazón de la experiencia clownesca. Sus lógicas y
delirios. Sus riesgos y sus amplias posibilidades, que generan las emociones
más intensas y las risas más explosivas.
MARCELO
KATZ transita el clown, el bufón y las máscaras desde el año 1986, como
intérprete, director y maestro.
Tiene
una amplia formación en Teatro, Danza, Clown, Máscaras, Música y Circo.
Integró
la compañía de danza contemporánea de Teresa Duggan.
Fue
actor del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires, entre los años
1987 y 1992.
De
1993 a 1997, junto a Gerardo Hochman, crea y dirige “La Trup”, primera compañía
de Nuevo Circo de Argentina.
Como
Director montó espectáculos en teatros reconocidos de Buenos Aires: Teatro
Metropolitan, Teatro Municipal General San Martín, Teatro Nacional Cervantes,
Centro Cultural de la Cooperación, Teatro Regina, La Trastienda, Teatro
Broadway, Ciudad Cultural Konex, entre otros.
Fue
merecedor de los principales premios y nominaciones de su medio teatral: Premio
“ACE”(Asociación de Críticos de Espectáculos), “Premio Teatro XXI” (del grupo
de investigación teatral GETEA), Premio “Teatros del Mundo” (de la Universidad
de Buenos Aires), Premio “Pregonero” ( de la Fundación el Libro), entre otros.
Fue
docente en la escuela de Danza de Julio Bocca, de la Escuela de Arte Dramático
de la Universidad del Salvador, y lo es actualmente en el Teatro Municipal
General San Martín.
Dicta
regularmente cursos en diversas ciudades de Argentina, en San José (Costa
Rica), Montevideo (Uruguay), Lisboa (Portugal), Paris (Francia), Barcelona,
Bilbao, Durango, Arrigorriaga, Navarra, Murcia, Zaragoza, Valencia, Alicante,
Palencia, Ibiza, Avilés, Gijón, Madrid (España), Parma (Italia), entre otras.
Dirige
Espacio Aguirre en Buenos Aires, escuela de clown, bufón y máscaras en la que
se han formado más de 3000 alumnos argentinos y extranjeros.
Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno)
Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno)
de Guillermo Balbuena y Ana Friedlmeier
Mimoteatro Escobar Lerchundi
Defensa 611. San Telmo
por Eva De Bartolo
Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno) poseen la magia de transportarnos a un
mundo onírico y misterioso, del que participamos apenas se apaga la luz y en la caja
negra se despliega el sortilegio. Cada gesto es una historia que da cuenta tanto de la vida
cotidiana como de las más íntimas reflexiones y sentimientos del protagonista, el miedo, la
soledad, el amor, la belleza del universo, todas enlazadas por la poesía gestual, compleja
y bella. Todo puede resumirse en una caricia o en oler una flor y no hace falta más.
El mimo, al decir de los grandes maestros, es un artista silencioso, plástico y profundo,
capaz de expresar al hombre en toda la magnitud de su mundo interior, en cada acto, por
pequeño que sea, de todos los días. La complejidad expresiva del cuerpo, llevada a este
arte, logra exquisitos cuadros poéticos en los que lo no dicho es más fuerte que la
palabra.
Guillermo Balbuena se formó con los maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi, quienes
se encuentran entre los más reconocidos del mundo, hecho que se nota a la hora de
poner el cuerpo en escena de manera precisa. Ana Friedlmeier proviene de la danza y
esto produce una excelente combinación, acentúa el dramatismo y le da una mayor
plasticidad, enriqueciendo la obra con la mixtura de técnicas.
Una obra digna de verse, que levantará nuevamente el telón en los próximos meses.
Ficha técnico artística:
Intérpretes: Guillermo Balbuena, Ana Laura Ana Friedlmeier
Iluminación: Stefany Briones Leyton
Musicalización: Stefany Briones Leyton
Producción: Sebastián Coronel
Dirección: Guillermo Balbuena
Clavelina
Clavelina
Eduardo Kovalivker
Hojas del Sur, 2015
Novela, 144 pp.
por Rubén Sacchi
No es un clavel, con su evidente belleza y prestancia, la clavelina es una flor pequeña, que se exhibe casi con timidez en medio de un ramillete y su hermosura posee el tono de lo salvaje. Ese quizás sea su mayor atractivo.
La novela de Kovalivker comienza en un escenario romántico, con el que los amantes de la literatura y el conocimiento siempre soñamos: una biblioteca frente al mar; y ese gigante líquido es el nexo que lleva a Juan, cincuenta años después, a otro teatro de similares características pero impregnado de gran turbulencia vital.
El autor logra construir un personaje muy interesante, plagado de contradicciones, que puede despertar en el lector tanto la empatía como el desprecio. Su pasión por una joven aldeana arrojada a la prostitución, lo lleva a enfrentar al proxenetismo, mientras por otra parte lo alimenta y construye una relación que bien puede considerarse incestuosa.
La trama se desarrolla plena de tensión y recorre una isla caribeña, en la que puede identificarse a Cuba aunque en ningún momento se la nombre y se exponga una visión bastante particular del proceso político revolucionario que atravesara la ínsula.
Las creencias y supersticiones ponen de la mano peces, que pueden ser demonios, con el conocimiento de pócimas y brebajes ancestrales, más efectivas que la medicina occidental.
El protagonista, a la saga escritor, desmitifica la visión idealizada de la profesión. No resulta un humanista preocupado por los avatares de los mortales, sino que está dotado del suficiente egoísmo necesario para cargar con un asesinato innoble y poder continuar, sin mayores sobresaltos, disfrutando de una buena vida.
Eduardo Kovalivker
Hojas del Sur, 2015
Novela, 144 pp.
por Rubén Sacchi
No es un clavel, con su evidente belleza y prestancia, la clavelina es una flor pequeña, que se exhibe casi con timidez en medio de un ramillete y su hermosura posee el tono de lo salvaje. Ese quizás sea su mayor atractivo.
La novela de Kovalivker comienza en un escenario romántico, con el que los amantes de la literatura y el conocimiento siempre soñamos: una biblioteca frente al mar; y ese gigante líquido es el nexo que lleva a Juan, cincuenta años después, a otro teatro de similares características pero impregnado de gran turbulencia vital.
El autor logra construir un personaje muy interesante, plagado de contradicciones, que puede despertar en el lector tanto la empatía como el desprecio. Su pasión por una joven aldeana arrojada a la prostitución, lo lleva a enfrentar al proxenetismo, mientras por otra parte lo alimenta y construye una relación que bien puede considerarse incestuosa.
La trama se desarrolla plena de tensión y recorre una isla caribeña, en la que puede identificarse a Cuba aunque en ningún momento se la nombre y se exponga una visión bastante particular del proceso político revolucionario que atravesara la ínsula.
Las creencias y supersticiones ponen de la mano peces, que pueden ser demonios, con el conocimiento de pócimas y brebajes ancestrales, más efectivas que la medicina occidental.
El protagonista, a la saga escritor, desmitifica la visión idealizada de la profesión. No resulta un humanista preocupado por los avatares de los mortales, sino que está dotado del suficiente egoísmo necesario para cargar con un asesinato innoble y poder continuar, sin mayores sobresaltos, disfrutando de una buena vida.
Desde la muralla
Jorge Andrade
Umbrales Ediciones, 2015
Novela, 250 pp.
por Rubén Sacchi
Hace casi 170 años que Carlos Marx y Federico Engels
hablaban de un fantasma que recorría el mundo. La imagen utilizada pareciera
haber producido un efecto inverso al buscado; pese a proponer una teoría
socio-económica más justa y ecuánime, el comunismo provocó lo que todo fantasma
logra en una mente propensa a las supersticiones: un susto.
Hoy, ese fantasma sigue siendo la utopía de muchos, pero
otro es el espectro que logró corporizarse más rápidamente y, aunque mortal en
extremo, goza de la simpatía de amplios sectores de la sociedad, obnubilados
por su brillo y el dulce canto de sirena que emite. Se trata del
neoliberalismo.
Desde la muralla propone un escenario en donde esta corriente
se desarrolla, y lo hace de manera premonitoria ya que, escrito en 2010
retrata, sin mayores diferencias la Argentina actual, realidad extensible a gran
parte de la vecindad latinoamericana y mundial.
Con un lenguaje rico y certero –el escritor es, además,
economista- va describiendo el proceso de acumulación de capital en toda su
perversión, dejando al descubierto toda una enorme trama atada a la lógica del
poder por el poder en sí.
El autor, también docente especializado en el campo
sociocultural, analiza las posibles respuestas del resto de los estratos
sociales que quedaron fuera del festín de la clase dominante y desarrollaron
métodos alternativos de supervivencia.
Con una gran dosis de actualidad, en tiempos de crisis y
holdouts, la novela se presenta como una guía esclarecedora de a dónde iremos a
parar de continuar en este derrotero.
A pesar de sus negacionistas, la lucha de clases continúa su
desarrollo histórico, y la muralla es la figura que divide claramente a sus
actores, describiéndola en toda su crudeza.
Desde el fondo
Desde el fondo
Eugenio Polisky
Editorial textosintrusos, 2015
Poesía, 108 pp.
por Rubén Sacchi
El nuevo libro de Eugenio Polisky describe el proceso de escritura: desde la inspiración hasta la praxis, pasando por situaciones propias del desarrollo creativo. Dicho así, resultaría una obra rayana en la vulgaridad, casi un ensayo para taller literario o un manual de principiantes, pero nada más lejos de esa simpleza que el libro de este interesante autor, tanto por su propuesta como por su contenido.
Es que todo desarrollo creativo atraviesa infinitas fases. Se direcciona y redirecciona permanentemente y, también de manera constante, es atravesado por la vida del creador, y es justamente este elemento un protagonista primordial en el libro.
El poeta toma todos los elementos habitualmente perturbadores del hecho artístico y los convierte en poesía. Cada contingencia, interior o exterior, se resume en versos, porque “las palabras/ (...)// no viven/ una vida/ banalmente/ cotidiana”. El simple proceso de preparar una sopa instantánea funciona como disparador y metáfora.
Dicho esto, se puede inferir que el trabajo de Polisky es profundamente vital y terreno, despega al poeta de ese Olimpo ideal que suele imaginarse y lo arroja entre los mortales, casi como uno más. Casi, porque ese individuo logró sacar lo oscuro que lo habita desde el fondo y sublimarlo en luz.
Eugenio Polisky
Editorial textosintrusos, 2015
Poesía, 108 pp.
por Rubén Sacchi
El nuevo libro de Eugenio Polisky describe el proceso de escritura: desde la inspiración hasta la praxis, pasando por situaciones propias del desarrollo creativo. Dicho así, resultaría una obra rayana en la vulgaridad, casi un ensayo para taller literario o un manual de principiantes, pero nada más lejos de esa simpleza que el libro de este interesante autor, tanto por su propuesta como por su contenido.
Es que todo desarrollo creativo atraviesa infinitas fases. Se direcciona y redirecciona permanentemente y, también de manera constante, es atravesado por la vida del creador, y es justamente este elemento un protagonista primordial en el libro.
El poeta toma todos los elementos habitualmente perturbadores del hecho artístico y los convierte en poesía. Cada contingencia, interior o exterior, se resume en versos, porque “las palabras/ (...)// no viven/ una vida/ banalmente/ cotidiana”. El simple proceso de preparar una sopa instantánea funciona como disparador y metáfora.
Dicho esto, se puede inferir que el trabajo de Polisky es profundamente vital y terreno, despega al poeta de ese Olimpo ideal que suele imaginarse y lo arroja entre los mortales, casi como uno más. Casi, porque ese individuo logró sacar lo oscuro que lo habita desde el fondo y sublimarlo en luz.
Las horas fuera de los márgenes
Las horas fuera de los márgenes
de Bruno Schulz
Patio de Actores
Lerma 568, CABA
Sábados 21:30 hs.
por Rubén Sacchi
Julio Cortázar decía que "después de los cuarenta, la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente hacia atrás". Es que en esa bisagra de la existencia, tanto lo vital como lo emocional se parte en dos mitades asimétricas en las que, generalmente, hay más por detrás que por delante.
No es que se trata de abonar la teoría Manriquista de que "todo tiempo pasado fue mejor" sino que, en lo concreto, el declive de aptitudes se pronuncia y los afectos que nos rodearon e hicieron de la vida un tránsito soportable, van desapareciendo en el maremágnum de los años, sumiendo en la más absoluta soledad al dudosamente afortunado sobreviviente.
De eso habla Las horas fuera de los márgenes, de la soledad; pero no de cualquiera, sino de la que sobreviene con la vejez, fiel retrato de la mítica balada de Sui Generis, Confesiones de invierno.
La obra, basada en un trabajo del polifacético y trágicamente desaparecido artista polaco Bruno Schulz, delinea magistralmente la vida lenta y frugal de un anciano que, asumido en lo absoluto y concreto de su condición de geronto, la transita con altura y creatividad.
No llora los recuerdos que anida, los convive y desempolva, como quien busca mantener el aliento ritual que le diera sentido a los días de plenitud. Su vida está llena de poesía y en poesía se resuelve.
La pieza, dirigida por Javier Margulis, se logra en ese sentido, imprimiendo de lírica la atmósfera que supo montar como responsable de la música original y la cálida escenografía que compartió con Oscar Trussi, ésta última trabajada con originalidad y detalles que hacen a lo entrañable de la historia. Vestuario e iluminación precisos completan un trabajo acertado y recomendable. Con ese soporte, debemos destacar la labor de Fidel Vitale, que compone un personaje de una sola pieza, sin fisuras ni titubeos. Logra esa mezcla de ternura y complicidad que poseen solamente quienes asumen el momento que les toca vivir. Sus movimientos, gestos y hasta su voz poseen una carga y un equilibrio perfectos.
La obra se desarrolla en una hora escasa y colma al espectador de un gratificante aire de magia, donde el retorno a la niñez es más que una alternativa, es la salida liberadora para enfrentar lo inevitable.
FICHA TECNICA
Actuación: Fidel Vitale
Asistencia de dirección: Pablo García Tuma
Escenografía: Javier Margulis y Oscar Trussi
Realización de escenografía: Duilio Della Pittima
Vestuario: Lili Piekar
Asistencia de vestuario: Julieta Heiderscheid
Realización de vestuario: Stella Giorgio
Iluminación: Marco Pastorino
Asistente de iluminación: Matías Luciano Tinganelli
Operadora de luces: Julieta Carrillo
Música original: Javier Margulis
Colaboración en arreglos: Adrián Odriozola
Estudio de grabación: La cuerda
Prensa: Duche&Zarate
Coordinación de producción: Rosalía Celentano
Dramaturgia y dirección: Javier Margulis
Agradecimientos: Javier Beresiarte y Nelson Segovia del Teatro Nacional Cervantes / Ana Minujín y Liliana Vitale.
de Bruno Schulz
Patio de Actores
Lerma 568, CABA
Sábados 21:30 hs.
por Rubén Sacchi
Julio Cortázar decía que "después de los cuarenta, la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente hacia atrás". Es que en esa bisagra de la existencia, tanto lo vital como lo emocional se parte en dos mitades asimétricas en las que, generalmente, hay más por detrás que por delante.
No es que se trata de abonar la teoría Manriquista de que "todo tiempo pasado fue mejor" sino que, en lo concreto, el declive de aptitudes se pronuncia y los afectos que nos rodearon e hicieron de la vida un tránsito soportable, van desapareciendo en el maremágnum de los años, sumiendo en la más absoluta soledad al dudosamente afortunado sobreviviente.
De eso habla Las horas fuera de los márgenes, de la soledad; pero no de cualquiera, sino de la que sobreviene con la vejez, fiel retrato de la mítica balada de Sui Generis, Confesiones de invierno.
La obra, basada en un trabajo del polifacético y trágicamente desaparecido artista polaco Bruno Schulz, delinea magistralmente la vida lenta y frugal de un anciano que, asumido en lo absoluto y concreto de su condición de geronto, la transita con altura y creatividad.
No llora los recuerdos que anida, los convive y desempolva, como quien busca mantener el aliento ritual que le diera sentido a los días de plenitud. Su vida está llena de poesía y en poesía se resuelve.
La pieza, dirigida por Javier Margulis, se logra en ese sentido, imprimiendo de lírica la atmósfera que supo montar como responsable de la música original y la cálida escenografía que compartió con Oscar Trussi, ésta última trabajada con originalidad y detalles que hacen a lo entrañable de la historia. Vestuario e iluminación precisos completan un trabajo acertado y recomendable. Con ese soporte, debemos destacar la labor de Fidel Vitale, que compone un personaje de una sola pieza, sin fisuras ni titubeos. Logra esa mezcla de ternura y complicidad que poseen solamente quienes asumen el momento que les toca vivir. Sus movimientos, gestos y hasta su voz poseen una carga y un equilibrio perfectos.
La obra se desarrolla en una hora escasa y colma al espectador de un gratificante aire de magia, donde el retorno a la niñez es más que una alternativa, es la salida liberadora para enfrentar lo inevitable.
FICHA TECNICA
Actuación: Fidel Vitale
Asistencia de dirección: Pablo García Tuma
Escenografía: Javier Margulis y Oscar TrussiRealización de escenografía: Duilio Della Pittima
Vestuario: Lili Piekar
Asistencia de vestuario: Julieta Heiderscheid
Realización de vestuario: Stella Giorgio
Iluminación: Marco Pastorino
Asistente de iluminación: Matías Luciano Tinganelli
Operadora de luces: Julieta Carrillo
Música original: Javier Margulis
Colaboración en arreglos: Adrián Odriozola
Estudio de grabación: La cuerda
Prensa: Duche&Zarate
Coordinación de producción: Rosalía Celentano
Dramaturgia y dirección: Javier Margulis
Agradecimientos: Javier Beresiarte y Nelson Segovia del Teatro Nacional Cervantes / Ana Minujín y Liliana Vitale.
Los colores secundarios
Los colores secundarios
Alexander Theroux (*)
Traducción de Ariel Dilon
La Bestia Equilátera, 2015
Ensayo, 352 pp.
por Rubén Sacchi
Los colores, esas frecuencias de radiación electromagnética a las que nuestra mente otorga diferentes tonalidades, son parte inseparable de nuestra existencia. No ya vitales, pero sin los que cuesta imaginarse la vida.
¿Nos tentaría morder una frutilla negra presentada sobre un plato gris? Esa y otras disquisiciones integran el sinfín de interrogantes que, sin duda, obedecen a un hecho natural-cultural: el color de las cosas, ya que, como nos enseñaban en la carrera de cinematografía: “los objetos no son en sí mismos, sino en función de la luz que reflejan”.
Alexander Theroux nos acerca a ese inacabable universo, en este caso, de Los colores secundarios, complemento de su anterior trabajo Los colores primarios, mediante un ensayo por demás original.
El escritor caracteriza los colores, pero los pone en contexto de los diversos órdenes de la vida. Enumera inacabables hechos y situaciones donde éstos imponen su presencia y reproduce citas, versos, canciones y diálogos creados bajo su dominio absoluto.
Estructura su trabajo en estilo enciclopédico, pero sin el riguroso ordenamiento académico. De manera caprichosa, por no decir anárquica, va desarrollando distintos tópicos que hacen a la historia, la mitología, el arte en sus diversas expresiones, la política o la cultura farandulesca, entre otros. Es, en definitiva, un compendio de cultura general innovador y pincelado de matices diversos, donde el lector hallará el origen naranja de Halloween, la condena púrpura de los leprosos y la verde y prohibida historia del ajenjo.
Documentado obsesiva y exhaustivamente, es un derroche de erudición e información en un lenguaje ameno y coloquial que obliga a seguir leyendo.
(*) Alexander Theroux nació en Massachusetts, Estados Unidos, en 1939. Ha enseñado en Harvard, en el MIT y en la Universidad de Virginia, donde obtuvo su doctorado en 1968. Es el autor de novelas admirables: Three Wogs (1972), Darconville’s Cat (1981), An Adultery (1987), Laura Warholic or, The sexual intellectual (2007) y de libros de viajes, ensayos y poesía.
The Strange Case of Edward Gorey (2010), el libro que narra su relación de amistad con el genial ilustrador, ha sido elogiado por escritores de la talla de Cormac McCarthy. Sus últimos libros publicados son The Grammar of Rock (2013) y Collected Poems (2015).
Alexander Theroux (*)
Traducción de Ariel Dilon
La Bestia Equilátera, 2015
Ensayo, 352 pp.
por Rubén Sacchi
Los colores, esas frecuencias de radiación electromagnética a las que nuestra mente otorga diferentes tonalidades, son parte inseparable de nuestra existencia. No ya vitales, pero sin los que cuesta imaginarse la vida.
¿Nos tentaría morder una frutilla negra presentada sobre un plato gris? Esa y otras disquisiciones integran el sinfín de interrogantes que, sin duda, obedecen a un hecho natural-cultural: el color de las cosas, ya que, como nos enseñaban en la carrera de cinematografía: “los objetos no son en sí mismos, sino en función de la luz que reflejan”.
Alexander Theroux nos acerca a ese inacabable universo, en este caso, de Los colores secundarios, complemento de su anterior trabajo Los colores primarios, mediante un ensayo por demás original.
El escritor caracteriza los colores, pero los pone en contexto de los diversos órdenes de la vida. Enumera inacabables hechos y situaciones donde éstos imponen su presencia y reproduce citas, versos, canciones y diálogos creados bajo su dominio absoluto.
Estructura su trabajo en estilo enciclopédico, pero sin el riguroso ordenamiento académico. De manera caprichosa, por no decir anárquica, va desarrollando distintos tópicos que hacen a la historia, la mitología, el arte en sus diversas expresiones, la política o la cultura farandulesca, entre otros. Es, en definitiva, un compendio de cultura general innovador y pincelado de matices diversos, donde el lector hallará el origen naranja de Halloween, la condena púrpura de los leprosos y la verde y prohibida historia del ajenjo.
Documentado obsesiva y exhaustivamente, es un derroche de erudición e información en un lenguaje ameno y coloquial que obliga a seguir leyendo.
(*) Alexander Theroux nació en Massachusetts, Estados Unidos, en 1939. Ha enseñado en Harvard, en el MIT y en la Universidad de Virginia, donde obtuvo su doctorado en 1968. Es el autor de novelas admirables: Three Wogs (1972), Darconville’s Cat (1981), An Adultery (1987), Laura Warholic or, The sexual intellectual (2007) y de libros de viajes, ensayos y poesía.
The Strange Case of Edward Gorey (2010), el libro que narra su relación de amistad con el genial ilustrador, ha sido elogiado por escritores de la talla de Cormac McCarthy. Sus últimos libros publicados son The Grammar of Rock (2013) y Collected Poems (2015).
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