El mundo después

El mundo después
José Ioskyn
Paradiso Ediciones, 2013
Relato, 216 pp.

por Rubén Sacchi

Cuatro relatos componen el libro de José Ioskyn, narraciones escritas de manera cinematográfica, separando escenas y hasta indicando posiciones de cámara y plano que faciliten el guión y planta de una hipotética adaptación al séptimo arte.
Dos de ellas abordan el tema de la represión, donde los genocidas son los actores principales o bien sobrevuelan la trama tornándola opresiva y hasta irrespirable. Las dos restantes pueden inscribirse en la narrativa fantástica o la ciencia ficción, pero los climas generados son también asfixiantes sin demasiado margen para una salida feliz.
Los personajes principales, para bien o para mal, transgreden los límites permitidos de la propia historia. A lo largo de las páginas imprimen su propia lógica, como la muchacha de Agua que intuía “...estar clavando una verdad irrefutable en el ojo de la verdad misma”.
Los dos tiempos que trabaja el autor, presente y futuro, muestran un mundo aciago. No hay una visión positiva del hombre y los sistemas en que se organiza. Sin embargo, la resistencia a esa realidad, aunque no lleve necesariamente a romper con la estructura imperante, genera fisuras que permiten vislumbrar otras posibles realidades.

Céline

Céline
Philippe Sollers
Paradiso Ediciones, 2013
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Médico antisemita, renovador del lenguaje, héroe de guerra, cómico irredento, crítico empedernido. ¿Cuál de todas las definiciones le cabe mejor a este escritor francés, cuyo peor pecado fue decir lo que pensaba mientras otros lo callaban pero lo llevaban a la práctica?
¿Es más coherente un gobierno que lo condecoró como héroe de la Primera Guerra o el que lo declaró Desgracia nacional? Céline lo responde en su novela Viaje al final de la noche: “Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón".
En este volumen, Philippe Sollers agrupa diversos artículos que produjo a lo largo de los años y se refieren a ese escritor, que considera una “mezcla íntima, indisociable, de lirismo y de comicidad”. Propone abordarlo desprejuiciadamente, como víctima de un mundo que no llegó a comprenderlo, y redimirlo de etiquetas.
Brillante ensayo de un intelectual controvertido que afirmaba: “Para mí, todo lo que no canta es mierda. Lo que no canta revela por lo bajo alguna desgracia”.

Sin tiempo, Sin memoria

Sin tiempo, Sin memoria
Pipo Lernoud
Conexión Tierra, 2006
Poesía, 86 pp.

por Rubén Sacchi

Imposible hablar de los años fundacionales del rock nacional sin que aparezca la figura de Pipo Lernoud como uno de sus pioneros y más pertinaces impulsores.
Los escasos medios de difusión de aquella cultura -inspirada en el amor y la paz pero no como algo abstracto, sino como práctica concreta para hacer del mundo algo que merezca la pena ser vivido- contaron con su impulso vital, teniendo en el mensuario Expreso imaginario un referente, ya no del acontecer musical, tanto como de las diferentes alternativas que se daban en el mundo del arte y que las nuevas generaciones pedían a gritos para escapar a la chatura imperante, que era propugnada -de arriba hacia abajo- por el poder militar que se había enseñoreado de la Argentina.
¿Cómo no recordar la Guía práctica para habitar el Planeta Tierra? que se manifestaba como otra zona de lucidez implacable o las peripecias del pequeño Little Nemo in Slumberland, con su bagaje de sueños y humor.
Las experiencias alucinógenas, la vida comunitaria y las prácticas nómades fueron los tránsitos obligados en esos años de búsqueda obsesiva de una salida interior que, a la vez, tuviera que ver con el resto del mundo y con una nueva sociedad.
En ese marco comienza la producción poética volcada en Sin tiempo, sin memoria. Transita todos esos caminos y llega más allá. Los caminos recorridos provocan en el autor una síntesis abrumadora, llega a la conclusión de que “Para misterio, me alcanza el mundo real”.
El libro comienza por el final y el verso que lo abre es un balance lapidario tras cuarenta años de poesía: “No sabemos vivir, no sabemos”. Una reflexión crítica de una existencia que podría ser hermosa y que el ser humano se obstina en malograr. Por eso, la ignorancia ante el ciclo de la vida: “imposible saber adónde vamos/ mientras el mar vuelve al mar/ y la planta a su semilla” que sólo deja una certeza, reproducida en una frase de Silvia Bustamante en el poema Junco a Wang Wei: “Nada nos destruye porque somos lo que nos pasa”.
Todo el trabajo mantiene una línea. Cuatro décadas de experiencias y sueños que llegan a descubrir que “todos somos el mismo,/ no hay nombre ni fecha”, eso que parece tan sencillo pero que se aprehende “...llevando/ (...) todo el subdesarrollado temor/ acumulado pacientemente en noches de comisaría/ y soledad”.

Presentación

Presentación
Conourbano
Estudios Conourbano, 2010

por Rubén Sacchi

Si hay que definir Presentación, diría que es un disco de jazz fusión, claro que para muchos autores, toda la historia del jazz es un proceso de fusión con otras músicas, entonces diría que primordialmente se trata de jazz rock.
El arranque, con el tema Funky, retrotrae al escucha a aquellos míticos discos de Return to Forever, donde el bajo de Stanley Clarke ponía los graves en primera persona, en este caso es la mano de Gustavo Gilles quien procura una sólida base, permitiendo brillar a una guitarra fuerte y distorsionada.
A excepción de Príncipe de las tinieblas, con evidente aire latino y Calles de Bugaloo, casi un ejercicio de impro con marcada base percusiva, el resto de los temas mantienen aquella línea, con ligeras variantes, que en algunos pasajes pueden recordarnos a Béla Fleck and the Flecktones y el potente martilleo de Víctor Wooten.
El disco se compone de nueve hermosos temas, que vale la pena escuchar. Conourbano son: Gustavo Gilles (bajo); Manuel Caizza (batería) y Omar Ciccaroni (teclado). En esta ocasión, cuentan con las guitarras de Luis Márquez y Cesar Silva, más la percusión de Hueso.

Con el estilo del maestro

Con el estilo del maestro
La Pilarcita
Abraham Helu Prod. Fonográficas, 2013

por Rubén Sacchi

Son innumerables los músicos que produce esta prolífica tierra. Los hay dedicados a todas las músicas y estilos, abarcando todo mapa y saciando generosamente todos los gustos.
Si uno tiene la suerte de recorrer otras provincias, más allá de la atiborrada Buenos Aires, podrá dar fe a lo antedicho y afirmar conmigo que la fama y el éxito son dones injustos y que dependen de muchos factores que, en general, no van de la mano del talento.
Este disco llega a mis manos de manera azarosa, porque es de un grupo correntino que conocí en Jujuy. Claro, es un disco de chamamé similar a otros tantos de esa maravillosa música litoraleña, pero lo particular de La Pilarcita es la destreza de sus músicos, liderados por la virtuosa quinceañera Daniela del Pilar Acosta.
Sucede que esta mocita desgrana de su acordeón un torbellino de notas inacabable y vive la música de manera sublime, acompañándola con todo su cuerpo y la frescura de sus cortos años.
Obviamente, el resultado final es mérito de todo el grupo, que se completa con el acordeón de Pilar Acosta, la guitarra y la voz de Rogelio “Kike” Acevedo y el bajo de Claudio González.

El viaje del héroe


El viaje del héroe
Stephen Gilligan y Robert Dilts
Rigden/Grupal, 2013
Ensayo, 320 pp.

por Rubén Sacchi

La Programación Neuro Lingüística aborda la relación de los comportamientos exitosos y las experiencias subjetivas. Los autores de este trabajo, expertos en la materia, fueron alumnos de Milton Erickson, afamado practicante de hipnotismo, cuya principal máxima era “Desarrolla tu propia técnica. No intentes usar la técnica de otra persona... no intentes imitar mi voz o la cadencia de ella. Descúbrete tú mismo naturalmente. Es el individuo respondiendo al individuo".
En esa línea se desarrolló un seminario de cuatro días, donde los participantes exploraron en sí mismos para hallar un sentido fuera de ellos.
Si bien no existen las recetas que indican qué debemos mezclar y en qué proporciones para sentir que la vida nos sonríe o merece ser vivida, también es una realidad que los tiempos que corren empujan al ser humano a una vorágine feroz, donde la meditación y la introspección son prácticamente nulas.
En ese estado de cosas, la angustia y la opresión de los días hace necesario que el apoyo de diferentes terapias contribuya a alivianar el peso que, paradójicamente, provoca el vacío de la existencia. Esta es una de las tantas propuestas.

Como un iceberg

Como un iceberg
Anahí Mallol
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 88 pp.

por Rubén Sacchi

Las cuatro partes en que se divide el poemario se titulan como el poema que las encabeza, a excepción de la última, El acontecimiento, que se encadena al nombre del libro y donde la escritora recrea el amor en un desconocido. Una relación casi maternal en la que “cuando él llora/ de la punta de los pechos brota/ una forma/ perfecta de consuelo”.
La edición se acompaña con ilustraciones de Gabi Rubí, cuyo naïf contrasta con el volcán latente de los versos, una secuencia de amores, desencuentros y rupturas, también ausencias, por el abandono o por la muerte.
Conciente de los límites más terribles de la existencia, tiempo y espacio, busca cómo evadirse. Dice: “detengo el tiempo mientras juego” o “sustraerse/ (...)/ a la amenaza de los días”, segura de que el ser es tan duro y frágil como el legendario Titanic.
Ese torbellino de amor es atravesado por las variantes más disímiles que solo un insaciable amante de la vida puede experimentar. Así el incesto, los celos y la homosexualidad tienen lugar, igual que la infidelidad, interpretada como una forma de conservar la frescura del amor, en la certeza de que “los viajes verdaderos/ no tienen destino”.

Siberia Blues

Siberia Blues (Segunda edición)
Néstor Sánchez
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 148 pp.

por Rubén Sacchi

La toma cinematográfica plantea una imagen apacible, casi bucólica si no fuese por la miseria que domina la ­escena, propia del principio ejercido de “todo esfuerzo embrutece, toda tentativa para incorporarse a la caravana del sudor se relaciona con el resto de la ­ciudad marmota”.
Semejante inicio, barrio marginal en los años 40; muchachos sin rumbo entregados al alcohol y la holgazanería, puede presuponer un final poco feliz.
 Entre ambos puntos, principio y fin, tampoco resultaría difícil, salvo las muchas variables posibles, atinar una trayectoria. Lo que escapa a todo esquema, a toda fórmula literaria, es la manera de contarlo que posee Néstor Sánchez, producto de un estilo que consideraba a lo no marginal "de una pobreza sobrecogedora".
Sus textos remiten a la prosa poética y su hermetismo a la corriente surrealista. Sin embargo, sus personajes son bien autóctonos y, curiosamente, hoy tienen una tremenda vigencia. Amante de la música, la hace habitar sus historias y hasta cobrar vida.
Su eterna búsqueda -o perpetua huída- quedó trunca hace diez años. Hoy sigue siendo un escritor maldito.

Silencio en la nada luz

Silencio en la nada luz
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Palabra, silencio, nada, luz. Cuatro temas que Eugenio Polisky aborda en su primer libro de poesía y, para hilvanarlos, elige un hilo que los enhebre, ese elemento unificador es el ojo: “ojos sin párpados/ (no los necesitan:/ están siempre abiertos una vez abiertos)”.
No obstante, si el lector contrasta esos tópicos con el título del libro, resaltará una ausencia, el vocablo palabra, faltante de la tapa pero con pleno dominio de los poemas. La palabra viva, como entidad latente, donde el lector “cree tener el poder de abrirnos porque cree leernos/ (...)/ en su interior estamos/ (...)/ más adentro que la sangre o la esperanza de salvación”.
Entonces, ojo y palabra se emparentan, “un pensamiento se oculta en el rabillo de la palabra”, la palabra es un ojo que nos mira y nos lee.
El poeta juega con el tamaño de la tipografía, hay versos con caracteres más pequeños, como si el tono del discurso bajara y llegara a niveles de susurro o de confidencia.
Silencio en la nada luz, transita un mundo falso: “los de la casa (...) miran televisión simulan/ (...) algo blando como la felicidad”, donde “cantar es ahogar el olvido”.

El pasado en el presente

El pasado en el presente
Paula Rodríguez Marino
Prometeo Libros, 2013
Ensayo, 176 pp.

por Rubén Sacchi

Durante la última dictadura militar, en una reunión en casa de una amiga, conocí a los integrantes del grupo chileno de música andina Mitimaes. Ese término, que en quechua significa esparcir, ellos lo asumían por considerarse trasplantados, es decir que sus raíces no se hallaban en su tierra.
Desde el bíblico peregrinar del pueblo hebreo, el destierro de Ovidio en los albores de esta era hasta los cientos de palestinos o nigerianos que huyen de la muerte y la pobreza, el exilio parece ser un castigo común a todos los seres humanos.
El pasado en el presente, recorta ese universo a nuestra Patria y se cierne a la producción fílmica y literaria aparecida entre los años 60 y principios de milenio, destacando que esa práctica es “una de las primeras técnicas represivas utilizadas contra enemigos políticos”, según exponen Daniel Parcero y otros en La Argentina exiliada.
El ensayo es un indispensable aporte a cómo se podría elaborar la memoria colectiva devenida del terrorismo de Estado. Hecho de singular importancia si, como dijo Juan José Saer, “Toda la literatura argentina del siglo XX ha sido escrita por exiliados”.

El hilo de la bobina

El hilo de la bobina
Liliana Guaragno
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 136 pp.

por Rubén Sacchi

La novela de Liliana Guaragno viene a conjurar un pasado. A saldar una herencia de sangre, un mandato ancestral.
La historia es universal y se repitió hasta el hartazgo a lo largo del siglo XX, donde el autoritarismo paterno sumía a la familia en un clima de miedo y ­resignación.
La brutalidad, más que la ignorancia, destruye las vidas que pasan por esa familia, acompañada por la obsecuencia cobarde de la madre quien, en vez de oir gallos de riña, dice escuchar pájaros y, por no asumirse dueña de su cuerpo, prefiere enfrentar la dura experiencia del aborto.
El relato atraviesa tres generaciones que mantienen relaciones complejas. Hay mandatos y desobediencias. También sueños y una gran dosis de locura. Era la época del caudillo conservador de Avellaneda, Alberto Barceló, la militante socialista Alicia Moreau de Justo y el radical Hipólito Yrigoyen y las ideas populares se dividían y enfrentaban desde esas parcialidades.
El hilo de la bobina, mientras se consume, agota las vidas de personajes que se marchitan, y lo hacen solos, en la certeza de que .
“La soledad no se comparte, crece solo para uno, para adentro”

Viaje de la ilusión primaria

Viaje de la ilusión primaria
Julio Roberto Srur
Arkadia International Bookshop, 2013
Cuento, 128 pp.

por Rubén Sacchi

Como José, el personaje que encarna Héctor Alterio en el film de Marcelo Piñeyro, Caballos Salvajes, el protagonista de La indemnización, arma en mano, recupera del sistema lo que éste le quitó. Este relato, ganador del premio Nuevo Sudaca Border, otorgado por la Editorial Eloísa Cartonera en 2010/2011, abre el fuego de Viaje de la ilusión primaria, un compendio de catorce historias que, editadas en Helsinki, aterrizan en estas pampas.
Algo en común tienen algunas de las figuras que habitan estas páginas, y es que manejan un razonamiento demasiado original para que el común de los mortales lo considere “normal”.
Julio Srur habla de lo cotidiano, pero lo hace de manera novedosa y hasta da espacio a la autocrítica, cuando cuestiona el sadismo que ejercía en la niñez en Perdón a los escarabajos y desnuda la hipocresía en El segundo de un canalla.
El libro se divide en tres partes, siendo la última, que incluye entre sus cinco relatos el que da nombre al volumen, la de lenguaje más hermético y de mayor contenido poético.
Una interesante ópera prima de este joven narrador argentino que ha pasado gran parte de su vida en Finlandia.

La maldición de la literatura

La maldición de la literatura
Liliana Díaz Mindurry
Ediciones Ruinas Circulares, 2012
Ensayo, 164 pp.

por Rubén Sacchi

Nada tan controversial como la palabra. Desde los albores de la humanidad, el hombre descubrió su esencial poder y es así que, según la cultura hebrea, el nombrar apropia lo nombrado. De ahí que Dios sea el innombrable y, a la vez, se lo aluda como El Verbo, siendo así la palabra la que todo lo crea.
La autora parte de la imprecisión de la palabra como alumbradora del pensamiento, de esa manera, ese mal-decir es a la vez la maldición que el ser humano carga, cual pecado original o condena babélica.
Escribe: “Es posible que el ideal de la literatura sea hablar para no decir nada” mientras, más adelante, afirma: “El hombre al crear el lenguaje y al atravesarlo por los signos del arte (...), se crea a sí mismo”. Quizás en esa encrucijada fue que Pablo Picasso dijera que “al público le corresponde ver lo que quiera”.
El ensayo se sostiene en su mismo desarrollo, plagado de signos de pregunta que llevan a nuevas tesis, derivadas de aquella. Tal vez“El lenguaje es interrogación. No afirma ni niega: pregunta y ni siquiera la pregunta es comprensible además de no tener respuesta”.
encuentre su síntesis en el párrafo que afirma:

El cerco rojo de la luna

El cerco rojo de la luna
Silvia López
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 256 pp.

por Rubén Sacchi

Hay libros suaves y también duros. Los encontramos impregnados de perfume, sangre o pólvora, pero El cerco rojo de la luna es una novela tormentosa. Es que ese fenómeno natural la atraviesa de la portada al índice pero, además, subyace en todos sus personajes y sus relaciones.
Como en su anterior trabajo, Cálculo y presentimiento, lo evidente puede incorporarse a “la disputa de los filósofos sobre el ser y el parecer”, con mucho de fantasía.
Silvia López delinea muy bien el perfil psicológico de los personajes, sus obsesiones, fobias y manías, aunque varios de ellos pueden resumirse en la frase “Querría parecerme a las computadoras, que tienen mucha memoria y ningún recuerdo”.
Hervé, el protagonista, vive sumergido en un ambiente decimonónico, donde la aparición de una Cenicienta contemporánea sacude su apatía y, cual príncipe azul, cree ver en ella la redención idílica e irracional de una vida sobrecargada de intelecto.
A partir de allí y entrecruzando historias, la novela se desencadena a un final imprevisible, porque “Hay cosas que ocurren aunque uno no lo sepa”.

Obra reunida

Obra reunida
Pablo Ohde
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 328 pp.

Por Rubén Sacchi

Tuve noticia de Pablo Ohde en 2010, cuando recibí un ejemplar de si Hamlet duda le daremos muerte, ­editado por Libros de la Talita Dorada. Ese volumen se subtitulaba Antología de poesía salvaje y reunía autores que no superaban los 40 años, muchos de los cuales eran platenses. Entre ellos, Ohde, con los tres trabajos inciales de su tercer poemario, que publicaría al año siguiente: La Eva de las tres ­muertes.
Entonces, nadie pensaba que ese libro, más otro de cuentos, Los cuentos del señor Cornely, y un buen puñado de inéditos iban a completar la totalidad de su obra, ya que la muerte lo sorprendió en 2012, a la edad de 42 años.
Libros de poca difusión y, en general, inhallables, se agrupan en esta edición bajo el cuidado de Fernando Alfón.
Ohde, fundador de la Editorial Turkestán, consideraba sobrantes los pies de imprenta, la paginación y hasta el nombre de los autores. Asumía la obra poética como un único poema universal y a los autores como uno solo. Quizás, esa fuese la visión más solidaria del arte, la de poner ladrillos en una construcción colectiva que nos aísle del odio, pero hacerlo en el anonimato.

La meta de Gregorio

La meta de Gregorio
Diego Recalde
Viajera Editorial, 2012
Novela, 194 pp.

por Rubén Sacchi

En la conocida obra de Franz Kafka, La metamorfosis, Gregorio, el ­protagonista, despierta de un mal sueño y se descubre convertido en un insecto. Aquí, la mutación es otra muy distinta: el protagonista amanece convertido en aquel autor que, a la sazón, es su ­idolatrado fetiche. Todo en la vida de Gregorio tiene que ver con el escritor checo, hasta el nombre de su ­enamorada.
Diego Recalde acude a la humorada para desarrollar una suerte de metáfora en la que condena la imitación a ultranza, no ya por plagio, sino por mímesis obsesiva.
La novela expone, entre el sarcasmo y el grotesco, la vida de un estudiante de letras, estereotipado, que no encuentra el rumbo para expresarse con originalidad y apela al cúmulo de conocimientos adquirido como espejo y no como fuente donde abrevar.
Hay un interesante desarrollo de la lucha interna en que se debaten las influencias del creador, sin obviar los celos que los atormentan.
En un entorno, donde aborda también la religión y el sexo, demuestra que una copia, por perfecta que sea, siempre será una caricatura.

Matar a la niña

Matar a la niña
Agustina María Bazterrica
Editorial ­textosintrusos, 2013
Novela, 222 pp.

por Rubén Sacchi

Matar a la niña es una novela kafkiana. ¿Qué otra cosa podría ser una historia que recorre intrincados pasadizos que parecen no tener salida? ¿qué son, en definitiva, el cerebro y la burocracia sino dos construcciones laberínticas -natural y cultural- donde el ser humano se pierde? No en vano, un pasaje de la novela recrea la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot aunque, sugestivamente, el esperado es DOG, perro en inglés, inverso de Dios en esa lengua y apócope de aquel personaje.
La autora, educada bajo preceptos religiosos, refleja su fuerte rechazo a ese pasado mediante la sátira, estilo cuidadosamente elegido para atravesar no sólo el relato, sino también los agradecimientos finales.
Infinidad de citas explícitas y guiños a autores, como Luis Buñuel, Antoine de Saint Exupery o el mismo Albert Einstein recorren las páginas intentando un análisis filosófico de la existencia, en el que el individuo es quien construye el cielo o el infierno y “Uno siempre tiene que crear lo que lo va a intentar destruir”. El bien y el mal confundidos en un mismo personaje, de características demenciales, que asume que “el séptimo día maté por aburrimiento”, refleja el punto culminante del absurdo, en un mamarracho celestial de cartón piedra.
Hay dos lecturas, al menos, de Matar a la niña; la jocosa, que divierte y lleva a leerla de un tirón y la trágica, en la que “Sabemos de Dios sólo lo que necesitamos saber y Dios no sabe nada acerca de nosotros porque le somos indiferentes” y entendemos que “El terror verdadero, real, era existir para siempre”, pero sea cual fuere el camino elegido, la conclusión siempre resulta la misma: si buscamos el paraíso, debemos hacerlo, sin lugar a dudas, en ésta, nuestra única vida.

Palabras en diálogo, Lectura puesta en acto

Palabras en diálogo
Lectura puesta en acto

Araceli Mariel Arreche
Editorial Leviatán, 2013
Teatro, 166 pp.

por Rubén Sacchi

La creación artística es posible cuando el ser humano rompe las paredes que fue construyendo a su alrededor a lo largo de su vida, y recobra la libertad necesaria e ilimitada para dicho acto. ¿Cómo vuelve a ese estado original de soltura? Quizás regresando a ese estadio maravilloso que es la niñez. No ya por su inocencia, sino por la ductilidad y la búsqueda constantes que la caracterizan.
Los niños, es sabido, aprenden y aprehenden jugando, y a eso se parece el proceso creativo. Tal es el método empleado por Araceli Arreche para la concreción de este trabajo.
Los artistas enrolados en el Surrealismo solían ejercitar una práctica lúdica, a la que llamaban Cadáver Exquisito, esta experiencia arrojaba resultados interesantes. Ellos generaban obras colectivas, que eran el producto de diferentes partes realizadas por sendos autores y luego unidas. El Frankenstein resultante solía ser sorprendente.
Algo de esa práctica tiene Palabras en diálogo, ya que existe a partir de un método de aporte colectivo donde, según palabras de la compiladora, “El autor eligió un material literario no dramático y se lo entregó a un actor. El actor leyó el material y transformó su lectura en un relato verbal para el autor. El autor reelaboró poéticamente el relato de esa lectura en un monólogo breve. El material volvió al actor, y su juego en situación de representación dramática fue abierto al espectador”.
Veinte criaturas son el resultado de iguales cirugías, con un producto más que atractivo. Un trabajo de reescritura que sorprende y es digno de celebrar.

Molicie

Molicie
Esteban Rubinstein
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 256 pp.

por Rubén Sacchi

Cada situación que se vive integra una historia mayor que, a la vez, conforma la gran historia de la vida. Desde esa línea de razonamiento, que puede extenderse al infinito, cualquier final es abierto, pero en el caso de Molicie, todo queda a la espera de la imaginación del lector.
La molicie es algo blando, pero esa palabra nos remite a un estado de relax, un remanso donde reina la calma. En esa situación pretenden existir los protagonistas, que asumen una posición cómoda y egoísta, creyendo vivir en una isla, donde sus intereses resulten inalterables.
La historia tiene un particular tratamiento de los personajes, los muestra de características bien marcadas, inestables, con­tradictorios e inmaduros. Pese a contar con ­formación académica, de reacciones ­primarias.
Por el libro desfilan temas demasiado actuales para soslayarlos, como son la discriminación, la transculturización, la corrupción y el derecho de los pueblos originarios a las tierras que ancestralmente les pertenecieron.
Sin embargo, tras esa estructura, subyace una interpelación ideológica. Un replanteo de la vigencia de ciertos pensamientos, que exuda una atmósfera pesimista, aunque insinúa pequeñas luces entre las sombras. La memoria y el pasado como objetivo y lastre, se expresan como elementos en tensión.

La búsqueda eterna

La búsqueda eterna
Paramahansa Yogananda
Self-Realization Fellowship, 2012
Ensayo, 570 pp.

por Rubén Sacchi

Paramahansa Yogananda fue, en vida, un ferviente propagador del yoga en occidente, desde su lugar de yogui y gurú. Su figura llegó a ser muy reconocida entre los seguidores de esta práctica, contando entre sus discípulos a Mahatma Gandhi.
Promulgaba la experiencia directa de la verdad, contra la práctica de la fe ciega: “La verdadera base de la religión no es la fe, sino la experiencia intuitiva. La intuición es la capacidad del alma de conocer a Dios. Para saber lo que es realmente la religión hay que conocer a Dios”, sostenía.
En La búsqueda eterna, se compilan una serie de conferencias, clases informales y escritos inspirativos, publicados originalmente por separado, en 1925.
Notoriamente, el autor no llevaba nota de sus exposiciones, pero su extensa obra sobrivive gracias a la ­dedicación de su principal colaboradora y discípula, Sri Daya Mata, quien ­registró taquigráficamente todas sus charlas, tanto académicas como informales, dadas a pequeños grupos de discípulos y buena parte de sus consejos personales.
Una alternativa interesante para quienes abrazan las filosofías de Oriente.