El gran libro del dandismo
Honoré de Balzac, Charles Baudelaire y J.A. Barbey d’Aurevilly
Mardulce Ediciones, 2014
Ensayo, 360 pp.
por Rubén Sacchi
“Dandy, dandy,/ Where you gonna go now?” preguntaba Ray Davies, voz del grupo británico The Kinks en los lejanos 60. La canción formaba parte de una iconografía que no hacía más que abonar un mito erróneo, trasladando la figura del Dandy a un mujeriego de entonces.
El trabajo que nos ocupa viene a echar luz sobre el tema abordándolo a través de tres artículos escritos por Honoré de Balzac, Charles Baudelaire y J.A. Barbey d’Aurevilly. ¿Por qué estos tres franceses se ocuparon de un fenómeno social de la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX? Porque el dandismo fue importado por Francia, sacudiendo los estratos más exquisitos de su sociedad.
Cada uno desde una óptica diferente, analiza lo que denominan La vida elegante. Balzac apela a un discurso que roza el sarcasmo sentenciando que “Desde que las sociedades existen, un gobierno ha sido siempre necesariamente un contrato de seguros concertado entre los ricos contra los pobres”.
Baudelaire, por su parte más crítico, hace un análisis del arte y a su través de la actitud de los artistas y el desapego de las cosas. La distancia que adopta un dandi, tomando como modelo al incógnito Monsieur G. y la pintura como objeto de estudio.
Finalmente, d’Aurevilly aporta un texto, si se quiere más analítico, tomando como prototipo a George Brummell; afirma que el dandismo deviene de la vanidad y rechaza su desarrollo francés acusándolo de falso pues, ya que lo distingue la originalidad, esta es inglesa. Arriesga una definición: “El dandismo es toda una manera de ser, y no se lo es solo por el lado materialmente visible. Es una manera de ser enteramente compuesta de matices, como siempre sucede en las sociedades muy antiguas y muy civilizadas (...) donde las convenciones apenas logran triunfar sobre el tedio” o, como agrega más adelante la resultante de “por un lado, un pueblo de una conducta rígida y, por el otro, la Imaginación, que reclamaba su derecho frente a una ley moral demasiado estricta para ser verdadera”.
Quizás, la aproximación más acertada a este movimiento burgués pertenezca a Lord Byron: “Es un acto de rebeldía contra la hipocresía social”.
La Loca de Amor
La Loca de Amor
de Nuria Schneller
Unipersonal de mimo, tango y danza
Centro Cultural Raíces
Agrelo 3045
(entre Urquiza y La Rioja)
Sábados de abril y mayo 21 hs.
Duración: 60’
Reservas: 4931-6157
por Rubén Sacchi
El espectador llega la cortada Agrelo, pleno barrio de Balvanera, sumido en la atmósfera tanguera que abonan cientos de historias de malevos y cuchilleros, tan cerquita del Mercado del Abasto, donde El Mudo supo dejar su imborrable marca y Jorge Luis Borges sembrara el mito con la Milonga de Jacinto Chiclana.
Con esa carga a cuestas, entra por la librería al Centro Cultural Raíces, un lugar acogedor, pero que mantiene la mística que aquellas historias relatan. Ya dispuestos a presenciar la obra, un particular maestro de ceremonias, cargado de percheros atiborrados de prendas, invita a servirnos sendos sombreros, sacos o chalecos que, según dice, serán una especie de pasaporte al relato que vamos a presenciar.
La pieza incluye un recorrido por el Centro. Desde el patio, mientras Karen Sebalj nos deleita con su hermosa voz interpretando un exquisito repertorio del 2x4, vemos una alta ventana con luces de cabaret, desde ese lugar, La Loca se descolgará y comenzará una fuga atolondrada en la que pierde un zapato y en la que carga apenas una valijita. El primer tren la saca del lugar y encuentra trabajo de mucama en un hotel céntrico. A partir de allí, podrá comprobar que dejó atrás el motivo de su huída, pero no podrá hacer lo mismo con su conciencia. La pebeta debe una muerte y esa carga la pondrá en fuga permanente.
El argumento bien podría ser el de muchos viejos filmes nacionales, de esos que llamamos “películas de la tarde” y que, quienes peinamos algunos años, solíamos ver en algún canal de aire a la hora de la siesta. La diferencia está en que todo eso se cuenta en lenguaje corporal, con una escenografía por demás sobria, que apenas incluye un perchero, una silla y un balde más la valija y la chalina que la acompañaban.
Manejando las técnicas de mimo y danza, Nuria Schneller nos transmite un manojo de sentimientos y sensaciones que grafican tan fuertemente como la palabra lo que pasa por el cuerpo y la mente del personaje. Su destreza le permite inventar la presencia de fantasmas que comparten el escenario y agregan una fuerte carga de dramatismo, semejando casi un truco de prestidigitación.
En síntesis: una técnica teatral diferente, arriesgada e interesante que, con escasos recursos, cuenta magistralmente una historia que sentencia que se puede escapar de todo, menos de uno mismo.
![]() |
| Foto: Julieta Strasberg |
Idea y actuación: Nuria Schneller
Cantante invitada: Karen Sebalj
Fotos difusión: Nicolás Foong
Fotos diapositivas: Diego Zanotti
Asistencia de vestuario: Lucía Chiappini
Asistencia técnica: Mariano Basile
Asistencia de escena: Belén López Denazis
Prensa: Laura Castillo
Colaboración artística: José Garófalo y Ángel Elizondo
Dirección general: Nuria Schneller
Agradecimientos: Derli Prada; Sandra Luna; Escuela Argentina de Mimo; C.C. Raíces.
Sobre Nuria Schneller: Docente de la Escuela Argentina de Mimo, Expresión y Comunicación Corporal fundada y dirigida por Angel Elizondo desde el 2007. Se formó y trabajó con Teresa Duggan, Rhea Volij, Blanca Rizzo, Santiago Calvo, Johana Copes y José Garófalo, entre otros. Integró el elenco del show “Tango Porteño” bajo la dirección de Dolores de Amo y producción de Juan Fabbri (2010 a 2014). Bajo la misma producción y también realizando número solista trabajó en la temporada completa de “Amor porteño” en 2013 con Luciana Salazar, Juan Darthes y Juan Carlos Copes. Formó parte del elenco estable del show de tango Esquina Carlos Gardel (2012 y 2013). En 2011 fue seleccionada para participar en la apertura del Festival Cambalache con “Ausencia”, performance de TangoMimoDanza. En 2010 recibió beca de estudios y perfeccionamiento del INT para MimoDanza.
Estrategias de la pena
Estrategias de la pena
María Esther Vázquez
Editorial Victoria Ocampo, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
Vivir es una batalla desde muchos puntos de vista. Infinitos frentes de lucha se presentan a diario y no quedan sino dos caminos: resistir o entregarse. Hay contingencias por demás evidentes, terribles, devastadoras, que asolan nuestros días pero, al que logra sortearlas con éxito, lo espera el enemigo con alternativas más sutiles, tramposas, que nos penetran como caballos de Troya y a las que no podemos sustraernos: los sentimientos.
Vivir y honrar la vida supone almacenar recuerdos de todo aquello que nos fue importante; es allí donde se agazapa la nostalgia, su compañera inseparable, que abre las puertas a la pena y que, como toda fuerza beligerante, maneja sus estrategias. Hay una evidencia de lo efímero de las personas y los objetos, la mujer que "una tarde cualquiera no volverá" o los terciopelos "pesados como los ataúdes" son algunas de esas tantas estrategias.
Cada poema es un cuadro de época, con sus detalles cuidados y la carga de una historia, sencilla pero propia y que se torna la única posible cuando se habla en pasado. Desde lo más reciente que asola a la sociedad, como en Llueve o llovió, denunciando la violencia de género, entre otras violencias, hasta esas otras mujeres que también fueron víctimas de su época en Lejanas damas de las fotografías.
María Esther Vázquez aborda ese escenario desde el inevitable dolor por lo perdido, pero con la alegría de alguna vez haberlo poseído, ya que nada es en sí mismo sino en función de su opuesto y la pena sólo es posible si alguna vez reinó la alegría.
María Esther Vázquez
Editorial Victoria Ocampo, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
Vivir es una batalla desde muchos puntos de vista. Infinitos frentes de lucha se presentan a diario y no quedan sino dos caminos: resistir o entregarse. Hay contingencias por demás evidentes, terribles, devastadoras, que asolan nuestros días pero, al que logra sortearlas con éxito, lo espera el enemigo con alternativas más sutiles, tramposas, que nos penetran como caballos de Troya y a las que no podemos sustraernos: los sentimientos.
Vivir y honrar la vida supone almacenar recuerdos de todo aquello que nos fue importante; es allí donde se agazapa la nostalgia, su compañera inseparable, que abre las puertas a la pena y que, como toda fuerza beligerante, maneja sus estrategias. Hay una evidencia de lo efímero de las personas y los objetos, la mujer que "una tarde cualquiera no volverá" o los terciopelos "pesados como los ataúdes" son algunas de esas tantas estrategias.
Cada poema es un cuadro de época, con sus detalles cuidados y la carga de una historia, sencilla pero propia y que se torna la única posible cuando se habla en pasado. Desde lo más reciente que asola a la sociedad, como en Llueve o llovió, denunciando la violencia de género, entre otras violencias, hasta esas otras mujeres que también fueron víctimas de su época en Lejanas damas de las fotografías.
María Esther Vázquez aborda ese escenario desde el inevitable dolor por lo perdido, pero con la alegría de alguna vez haberlo poseído, ya que nada es en sí mismo sino en función de su opuesto y la pena sólo es posible si alguna vez reinó la alegría.
Privado
Privado
Clara Anich
Gárgola Ediciones, 2014
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi
Más que privado, es un libro íntimo; porque en las historias subyace un monólogo interior que nos cuenta las vivencias personalísimas que flotan en una realidad particular, que no deja de ser pública, aunque ello no se vea a simple vista.
Desde la trata de personas, en Placares de muertos hasta un trío lésbico con amores y traiciones incluidas, en Broadway, la autora transita diferentes escenarios posibles en el universo femenino, siempre con su carga dramática y hasta trágica y un enfoque de reflexión y denuncia implícitos, sutiles, una toma de posición que se insinúa más que se manifiesta. Digo universo femenino porque, aunque en algunas historias el protagonista es un hombre, la carga narrativa siempre pesa sobre la mujer, siendo ésta el nudo del conflicto.
La prosa de Clara Anich es refinada. Encuentra una forma de penetrarnos en las historias que, aunque breves, resultan intensas y atrapantes; pero esa brevedad es producto de haber encontrado la síntesis necesaria que evita el derroche de un lenguaje excesivo, que se termina convirtiendo en un artilugio obsceno. En definitiva, un interesante trabajo de la joven narrativa contemporánea.
Clara Anich
Gárgola Ediciones, 2014
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi
Más que privado, es un libro íntimo; porque en las historias subyace un monólogo interior que nos cuenta las vivencias personalísimas que flotan en una realidad particular, que no deja de ser pública, aunque ello no se vea a simple vista.
Desde la trata de personas, en Placares de muertos hasta un trío lésbico con amores y traiciones incluidas, en Broadway, la autora transita diferentes escenarios posibles en el universo femenino, siempre con su carga dramática y hasta trágica y un enfoque de reflexión y denuncia implícitos, sutiles, una toma de posición que se insinúa más que se manifiesta. Digo universo femenino porque, aunque en algunas historias el protagonista es un hombre, la carga narrativa siempre pesa sobre la mujer, siendo ésta el nudo del conflicto.
La prosa de Clara Anich es refinada. Encuentra una forma de penetrarnos en las historias que, aunque breves, resultan intensas y atrapantes; pero esa brevedad es producto de haber encontrado la síntesis necesaria que evita el derroche de un lenguaje excesivo, que se termina convirtiendo en un artilugio obsceno. En definitiva, un interesante trabajo de la joven narrativa contemporánea.
Malestar, deseo y saber
Malestar, deseo y saber
Subjetiviad, práctica docente y organización escolar
Gabriela Nemiña
Noveduc Libros, 2014
Ensayo, 192 pp.
por Rubén Sacchi
Como cada año a inicios del ciclo lectivo, es habitual que se escuche un concierto de voces, disonantes entre sí, que opinan sobre el quehacer docente. Las hay con mayor o menor autoridad, pero en general giran en torno a la problemática salarial, lo que realmente es la punta de un iceberg; lo visible de un todo mucho más complejo. Los mismos educadores están muchas veces sumergidos en la nebulosa que envuelve la profesión, sin dudas de las más vitales que le ocurren a una sociedad.
Esto sucede porque, como plantea Deolidia Martínez, es “un territorio aún de los otros, con poder”, pero debiera recuperar la metáfora y el deseo; desarrollar un pensamiento que integre “lo ético, lo estético y lo poético”.
En una serie de artículos Nemiña interpela la estructura educativa y la función del docente, la desacraliza. Muestra cómo aporta al proceso de construcción de ciudadanía, tanto material, subjetiva o política y se ocupa del fatalismo posmoderno de los docentes.
Aborda la disyuntiva entre un modelo pasado, autoritario y rígido, y otro vacío de contenido, heredero del neoliberalismo así como la contradicción “Escuela = inclusión; Modelo socioeconómico = exclusión”. Desde esa realidad, busca la manera de incorporar la realidad al aula, en la certeza de que “esta vida cotidiana no se reformula sino cuestionando fuertemente la construcción de una pedagogía escindida de ‘lo social’”. A través de entrevistas a futuros docentes, pueden verse las realidades individuales y la socio-económica en general, exhibiendo el daño que produjo la flexibilización laboral.
La autora plantea una nueva identidad docente más allá de los obstáculos institucionales, haciendo un recorrido crítico del malestar que envuelve la práctica de la profesión. Propone la creación de nuevas estrategias y una nueva escuela, donde todos los actores sociales que interactúan allí puedan ser felices.
Subjetiviad, práctica docente y organización escolar
Gabriela Nemiña
Noveduc Libros, 2014
Ensayo, 192 pp.
por Rubén Sacchi
Como cada año a inicios del ciclo lectivo, es habitual que se escuche un concierto de voces, disonantes entre sí, que opinan sobre el quehacer docente. Las hay con mayor o menor autoridad, pero en general giran en torno a la problemática salarial, lo que realmente es la punta de un iceberg; lo visible de un todo mucho más complejo. Los mismos educadores están muchas veces sumergidos en la nebulosa que envuelve la profesión, sin dudas de las más vitales que le ocurren a una sociedad.
Esto sucede porque, como plantea Deolidia Martínez, es “un territorio aún de los otros, con poder”, pero debiera recuperar la metáfora y el deseo; desarrollar un pensamiento que integre “lo ético, lo estético y lo poético”.
En una serie de artículos Nemiña interpela la estructura educativa y la función del docente, la desacraliza. Muestra cómo aporta al proceso de construcción de ciudadanía, tanto material, subjetiva o política y se ocupa del fatalismo posmoderno de los docentes.
Aborda la disyuntiva entre un modelo pasado, autoritario y rígido, y otro vacío de contenido, heredero del neoliberalismo así como la contradicción “Escuela = inclusión; Modelo socioeconómico = exclusión”. Desde esa realidad, busca la manera de incorporar la realidad al aula, en la certeza de que “esta vida cotidiana no se reformula sino cuestionando fuertemente la construcción de una pedagogía escindida de ‘lo social’”. A través de entrevistas a futuros docentes, pueden verse las realidades individuales y la socio-económica en general, exhibiendo el daño que produjo la flexibilización laboral.
La autora plantea una nueva identidad docente más allá de los obstáculos institucionales, haciendo un recorrido crítico del malestar que envuelve la práctica de la profesión. Propone la creación de nuevas estrategias y una nueva escuela, donde todos los actores sociales que interactúan allí puedan ser felices.
Descalza
DescalzaLucila Cornejo
Editorial Vinciguerra, 2014
Novela, 368 pp.
por Rubén Sacchi
Leer Descalza nos retrotrae a aquellas viejas novelas "del corazón", claro que con un lenguaje y un ritmo más actuales. Una familia burguesa, con conflictos burgueses y resoluciones acordes.
Nada escapa al cliché de la definición: pareja acomodada, dos hijos (una pequeña y un varón que juega rugby en Nordelta) y, obviamente, la mucama. El es un exitoso hombre de negocios que se relaja en el golf; ella, un ama de casa insatisfecha, aún en su barrio privado de la zona norte del Gran Buenos Aires, con su paseador de perros, su jardinero, su piletero y un auto para moverse a su antojo. Su pasado es coherente con su actualidad: facultad privada y pocos pero distinguidos novios.
En ese contexto, encuentra un viejo amor. Una especie de gurú posmoderno -que alterna el yoga con la marihuana, la comida gourmet y un piso en Palermo Hollywood- que, a las claras, no será su salvavidas sino el desencadenante que le permitirá un cambio de vida.
Desconozco cuánto de Victoria, la protagonista, hay en Lucila Cornejo, pero debo decir que logró una caracterización del personaje impecable. Los rasgos propios de la posición: el prejuicio de superioridad con la sirvienta, su falta de solidaridad y cierto progresismo cómodo pivotean en su marcado egoísmo. La historia no plantea una ruptura de clase al mejor estilo de Pasolini, tampoco una salida del tipo tragedia shakesperiana, sino que ilustra acerca del laberinto de vivir en un proyecto ajeno para romper con él y entrar en otro de similares características.
El arcoiris de Dios
El arcoiris de Dios
Jordi Oliver
Cultiva Libros, 2014
Novela, 126 pp.
por Rubén Sacchi
La humanidad suma milenios; mientras tanto, una pregunta sigue sin respuesta: ¿qué es lo que empuja al hombre a creer en la existencia de Dios? cada quien tiene su respuesta, pero todas me llevan al común denominador de soledad e incertidumbre. La una es condición inevitable en ambos extremos de la vida, la otra es el desconocimiento y la zozobra de lo que podría haber por fuera de esos extremos. El resto, lo que enmarcan esos límites, pese a ser una ruleta rusa cotidiana nos tiene sin mayor cuidado porque para ello, aún para lo más absurdo, encontramos explicaciones.
El autor no es ajeno a esta búsqueda de sentido y parece haber encontrado el camino de la llamada “luz”, el método que le revela la existencia divina. Pero, pese al desarrollo que se empeña en exponer en su libro, lo único claro que nos deja respecto de la cuestión atávica es su inmenso deseo de que eso ocurra.
El arcoíris de Dios es un libro autobiográfico, bien escrito al estilo de un diario íntimo novelado, que cuenta la historia de alguien que, en un momento crítico de su vida, oye la voz del Creador. No le habla de manera solemne ni le empuja a alguna misión redentora de la especie; su mensaje es coloquial, como entre viejos amigos, y la única tarea consistirá en el autoconvencimiento de que esa manifestación no fue alucinada.
Conocí a Jordi Oliver hace años, cuando él dirigía una página y foro dedicados al inigualable grupo de música progresiva King Crimson, la mejor que conocí en castellano. Luego tuve la oportunidad de encontrarme con él en El Foro, un bar de Buenos Aires donde compartimos algunos tragos y diversos pareceres acerca del arte. Más tarde, tuve ocasión de leer alguna de sus ficciones y disfrutar de sus videos musicales. La impresión que me dejó es la de una persona altamente creativa y curiosa.
Creo que cada uno es su propio Dios, por lo que el desafío consiste en encontrarse a sí mismo. Quizás Jordi lo haya logrado.
Jordi Oliver
Cultiva Libros, 2014
Novela, 126 pp.
por Rubén Sacchi
La humanidad suma milenios; mientras tanto, una pregunta sigue sin respuesta: ¿qué es lo que empuja al hombre a creer en la existencia de Dios? cada quien tiene su respuesta, pero todas me llevan al común denominador de soledad e incertidumbre. La una es condición inevitable en ambos extremos de la vida, la otra es el desconocimiento y la zozobra de lo que podría haber por fuera de esos extremos. El resto, lo que enmarcan esos límites, pese a ser una ruleta rusa cotidiana nos tiene sin mayor cuidado porque para ello, aún para lo más absurdo, encontramos explicaciones.
El autor no es ajeno a esta búsqueda de sentido y parece haber encontrado el camino de la llamada “luz”, el método que le revela la existencia divina. Pero, pese al desarrollo que se empeña en exponer en su libro, lo único claro que nos deja respecto de la cuestión atávica es su inmenso deseo de que eso ocurra.
El arcoíris de Dios es un libro autobiográfico, bien escrito al estilo de un diario íntimo novelado, que cuenta la historia de alguien que, en un momento crítico de su vida, oye la voz del Creador. No le habla de manera solemne ni le empuja a alguna misión redentora de la especie; su mensaje es coloquial, como entre viejos amigos, y la única tarea consistirá en el autoconvencimiento de que esa manifestación no fue alucinada.
Conocí a Jordi Oliver hace años, cuando él dirigía una página y foro dedicados al inigualable grupo de música progresiva King Crimson, la mejor que conocí en castellano. Luego tuve la oportunidad de encontrarme con él en El Foro, un bar de Buenos Aires donde compartimos algunos tragos y diversos pareceres acerca del arte. Más tarde, tuve ocasión de leer alguna de sus ficciones y disfrutar de sus videos musicales. La impresión que me dejó es la de una persona altamente creativa y curiosa.
Creo que cada uno es su propio Dios, por lo que el desafío consiste en encontrarse a sí mismo. Quizás Jordi lo haya logrado.
Manuscritos del tiempo
Manuscritos del tiempoSantiago Martínez Cartier
Expreso Nova Ediciones, 2014
Novela, 84 pp.
por Rubén Sacchi
El tiempo, esa convención abstracta que el ser humano inventó para ordenarse pasa, en la historia, a cobrar solidez, a tener una presencia y ocupar nuestra mente de una manera no tan ideal como lo fue en su origen.
Esta primera novela de Santiago Martínez Cartier va más allá de la mutación en concreto de ese producto de nuestro cerebro, ya que dicha entidad de pronto se desentiende de toda convención previa y pasa a manejarse a su arbitrio, donde cada protagonista se enfrenta a permanentes encrucijadas pero sin la posibilidad de elegir qué camino tomar y el destino es sólo un viejo que nos muestra lo inevitable.
La primera experiencia narrativa de este joven autor revela una escritura fluida y buen manejo de la trama. Recuerda, por momentos, las historias del japonés Haruki Murakami, con dos lunas que comparten el mismo cielo y un mundo habitado por varios otros posibles. Buena metáfora de todo lo que puede contener la mente y lo relativo de la realidad.
Esta aventura lisérgica, cuyos protagonistas mutan de identidad pero marchan una y otra vez hacia un final trágico, está inscripta en la corriente fantástica. Manuscritos del tiempo es una nouvelle fresca, con la dinámica propia de los sueños o, para ser precisos, de las pesadillas.
Esto no es una nariz
Esto no es una nariz
Autores varios
Editorial Heterónimos, 2014
Ilustraciones, 104 pp.
por Rubén Sacchi
Entre los hitos culturales del año que nos ha dejado podemos, sin dudas, mencionar el Primer Congreso Internacional Witold Gombrowicz, que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional entre los días 7 y 10 de agosto.
Este evento de singulares características hizo un repaso de la figura y la obra del creador, del que participaron investigadores, escritores, psicoanalistas, periodistas, dramaturgos, sociólogos y amigos del autor de Ferdydurke, provenientes de los diferentes confines del planeta. Un city tour temático, la realización de un documental y un ciclo de teatro completaron las actividades en homenaje al escritor polaco.
Todo ello, más una muestra de cuarenta ilustradores, cuyos trabajos se reproducen en este volumen y son dignos de apreciar. Los plásticos plasmaron notables representaciones a partir de fragmentos de la obra de Gombrowicz, o bien inspirados en su figura y su genio.
Witold Gombrowicz nos acompañó por cerca de un cuarto de siglo, tiempo que duró su exilio, el que comenzó circunstancialmente con la Segunda Guerra Mundial. En nuestro país editó la mayor parte de sus trabajos y dejó su marca en las vanguardias literarias de entonces y sus camaradas del café Rex. Recorrió el país, deteniéndose en cuanto punto cultural lo sedujera, es así que llegó a dar charlas en el Centro Cultural Dimensión, de Santiago del Estero, cuya revista homónima dirigía el desaparecido Francisco René Santucho.
Su característico estilo, corrosivo, rayando el absurdo, arremete contra las tradiciones y toda institución que promueva una identidad colectiva, así su discursoantinacionalista provocó que su obra estuviese censurada en su país durante varios años.
Esto no es una nariz se presenta en una edición cuidada, buena impresión en papel ilustración de alto gramaje en la que participan algunos de los principales artistas argentinos. Es una visión diversa, como a él le hubiese gustado. Cuarenta pares de ojos que ven otras tantas representaciones suyas con la pluralidad que caracterizó su pensamiento y su obra.
Participaron con sus trabajos, los ilustradores:
Javier Basile, Pablo Bernasconi, Pablo Bisoglio, Elda Broglio, Gastón Caba, Caro Deklerk, Belén Echeverría, Vero Escalante, Julieta Farfala, Agustín Fernández Jeansalle, Lucas Giono, Carmen Gorosito, Nicolás Hochman, Mercedes Lara, Guillermo Lizarzuay, Catriel Martínez, Darío Mekler, Ana Paula Méndez, Lucas Mercado, María Montiel, Sofía Noceti, Mariela Nussembaum, Pablo Olivero, Leticia Paolantonio, Horaio Petre, Juan Pez, Federico Plaza Montero, Gabi Piserchia, Catalina Raitzin, Javier Reboursin, Martín Rizzo, Gabi Salem, Fernando Sawa, Agustín Sciannamea, Marcos Sciannamea, Mariano Sidoni, Gabriela Thiery, Martina Trach, Mariano Valerio, José Villamayor y Tobias Wainhaus.
Autores varios
Editorial Heterónimos, 2014
Ilustraciones, 104 pp.
por Rubén Sacchi
Entre los hitos culturales del año que nos ha dejado podemos, sin dudas, mencionar el Primer Congreso Internacional Witold Gombrowicz, que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional entre los días 7 y 10 de agosto.
Este evento de singulares características hizo un repaso de la figura y la obra del creador, del que participaron investigadores, escritores, psicoanalistas, periodistas, dramaturgos, sociólogos y amigos del autor de Ferdydurke, provenientes de los diferentes confines del planeta. Un city tour temático, la realización de un documental y un ciclo de teatro completaron las actividades en homenaje al escritor polaco.Todo ello, más una muestra de cuarenta ilustradores, cuyos trabajos se reproducen en este volumen y son dignos de apreciar. Los plásticos plasmaron notables representaciones a partir de fragmentos de la obra de Gombrowicz, o bien inspirados en su figura y su genio.
Witold Gombrowicz nos acompañó por cerca de un cuarto de siglo, tiempo que duró su exilio, el que comenzó circunstancialmente con la Segunda Guerra Mundial. En nuestro país editó la mayor parte de sus trabajos y dejó su marca en las vanguardias literarias de entonces y sus camaradas del café Rex. Recorrió el país, deteniéndose en cuanto punto cultural lo sedujera, es así que llegó a dar charlas en el Centro Cultural Dimensión, de Santiago del Estero, cuya revista homónima dirigía el desaparecido Francisco René Santucho.
Su característico estilo, corrosivo, rayando el absurdo, arremete contra las tradiciones y toda institución que promueva una identidad colectiva, así su discursoantinacionalista provocó que su obra estuviese censurada en su país durante varios años.Esto no es una nariz se presenta en una edición cuidada, buena impresión en papel ilustración de alto gramaje en la que participan algunos de los principales artistas argentinos. Es una visión diversa, como a él le hubiese gustado. Cuarenta pares de ojos que ven otras tantas representaciones suyas con la pluralidad que caracterizó su pensamiento y su obra.
Participaron con sus trabajos, los ilustradores:
Javier Basile, Pablo Bernasconi, Pablo Bisoglio, Elda Broglio, Gastón Caba, Caro Deklerk, Belén Echeverría, Vero Escalante, Julieta Farfala, Agustín Fernández Jeansalle, Lucas Giono, Carmen Gorosito, Nicolás Hochman, Mercedes Lara, Guillermo Lizarzuay, Catriel Martínez, Darío Mekler, Ana Paula Méndez, Lucas Mercado, María Montiel, Sofía Noceti, Mariela Nussembaum, Pablo Olivero, Leticia Paolantonio, Horaio Petre, Juan Pez, Federico Plaza Montero, Gabi Piserchia, Catalina Raitzin, Javier Reboursin, Martín Rizzo, Gabi Salem, Fernando Sawa, Agustín Sciannamea, Marcos Sciannamea, Mariano Sidoni, Gabriela Thiery, Martina Trach, Mariano Valerio, José Villamayor y Tobias Wainhaus.
Dido, Reina de Cartago
Dido, Reina de Cartago
Christopher Marlowe
Traducción y notas: Mónica Maffía
Editorial Nueva Generación, 2014
Teatro, 160 pp.
por Rubén Sacchi
Dicen que la justicia, aunque tarde, siempre llega. Más allá de acordar o no con dicha sentencia, es claro que para ello es condición necesaria la aparición de un justiciero. Más de cuatro siglos pasaron desde la publicación de la primera edición de esta pieza teatral, y aún hoy continuaba inaccesible para los lectores que no dominaran, en profundidad, el idioma inglés.
La obra, editada al año siguiente de su temprana muerte, es la primera que escribió el gran dramaturgo inglés Christopher Marlowe y se basa en La Eneida, poema de Virgilio que relata las peripecias de Eneas, luego de la caída de Troya, y su llegada a Cartago antes de continuar su derrotero hacia la Península Itálica donde, por designio divino, deberá fundar Roma. Una sucesión de hechos culminará en tragedia, trama común en el teatro isabelino, que también desarrollará su famoso contemporáneo William Shakespeare.
La versión estuvo a cargo de la actriz, directora de teatro, autora y traductora Mónica Maffía quien, tras una concienzuda tarea que le ocupó dos años, logró un fascinante resultado que mantiene el espíritu y la frescura de la lírica latina antigua y el estilo teatral renacentista. Sin embargo, el trabajo no concluye con la traducción, sino que la obra se acompaña de una notación profusa y más que ilustrativa que pone al lector en contexto y lo ilustra acerca de las creencias mitológicas comunes en la antigüedad y que atravesaron los escritos de aquellos autores, de lo que Virgilio no fue excepción.
La traducción de Dido, reina de Cartago no es un hecho aislado ya que, como bien apunta Jorge Dubatti, en el país han visto la luz, por primera vez en castellano, textos como El teatro y su doble, de Antonín Artaud; Esperando a Godot, de Samuel Beckett o Ubú Rey, de Alfred Jarry, entre otros, lo que mueve a celebrar esta gratificante costumbre local.
Otro hecho para celebrar, sin dudas, es la autoritaria desobediencia de César Augusto, primer emperador romano, quien ordenara a los albaceas literarios de Virgilio no cumplir con la última voluntad de su representado. Este, en su lecho de muerte, había expresado la voluntad de que se quemase el manuscrito en el que había trabajado los últimos diez años de su vida, por considerarlo inacabado. Ironías del destino: hoy sigue siendo objeto de inspiración.
Christopher Marlowe
Traducción y notas: Mónica Maffía
Editorial Nueva Generación, 2014
Teatro, 160 pp.
por Rubén Sacchi
Dicen que la justicia, aunque tarde, siempre llega. Más allá de acordar o no con dicha sentencia, es claro que para ello es condición necesaria la aparición de un justiciero. Más de cuatro siglos pasaron desde la publicación de la primera edición de esta pieza teatral, y aún hoy continuaba inaccesible para los lectores que no dominaran, en profundidad, el idioma inglés.
La obra, editada al año siguiente de su temprana muerte, es la primera que escribió el gran dramaturgo inglés Christopher Marlowe y se basa en La Eneida, poema de Virgilio que relata las peripecias de Eneas, luego de la caída de Troya, y su llegada a Cartago antes de continuar su derrotero hacia la Península Itálica donde, por designio divino, deberá fundar Roma. Una sucesión de hechos culminará en tragedia, trama común en el teatro isabelino, que también desarrollará su famoso contemporáneo William Shakespeare.
La versión estuvo a cargo de la actriz, directora de teatro, autora y traductora Mónica Maffía quien, tras una concienzuda tarea que le ocupó dos años, logró un fascinante resultado que mantiene el espíritu y la frescura de la lírica latina antigua y el estilo teatral renacentista. Sin embargo, el trabajo no concluye con la traducción, sino que la obra se acompaña de una notación profusa y más que ilustrativa que pone al lector en contexto y lo ilustra acerca de las creencias mitológicas comunes en la antigüedad y que atravesaron los escritos de aquellos autores, de lo que Virgilio no fue excepción.
La traducción de Dido, reina de Cartago no es un hecho aislado ya que, como bien apunta Jorge Dubatti, en el país han visto la luz, por primera vez en castellano, textos como El teatro y su doble, de Antonín Artaud; Esperando a Godot, de Samuel Beckett o Ubú Rey, de Alfred Jarry, entre otros, lo que mueve a celebrar esta gratificante costumbre local.
Otro hecho para celebrar, sin dudas, es la autoritaria desobediencia de César Augusto, primer emperador romano, quien ordenara a los albaceas literarios de Virgilio no cumplir con la última voluntad de su representado. Este, en su lecho de muerte, había expresado la voluntad de que se quemase el manuscrito en el que había trabajado los últimos diez años de su vida, por considerarlo inacabado. Ironías del destino: hoy sigue siendo objeto de inspiración.
Molly Bloom puesta en boca
Molly Bloom puesta en boca
James Joyce
Adap. y Traducción Cristina Banegas y ot.
Editorial Leviatán, 2012
Teatro, 72 pp.
por Rubén Sacchi
Una noche de insomnio. Molly se revuelve en la cama sin poder conciliar el sueño. Mientras intenta contar, sus pensamientos recorren su vida amorosa. Una serie de ideas, aparentemente inconexas, se van desarrollando y forman el entramado de una relación, con sus frustraciones y algún que otro recuerdo feliz. También hay un repaso de las infidelidades y los deseos insatisfechos que hacen de ella un ser triste.
Molly Bloom, el personaje que cierra el hermético Ulises, de James Joyce, acerca la intimidad de una mujer joven de la burguesía inglesa bajo preceptos rígidos de moral, pero invadida de las urgencias con que la naturaleza nos dotó desde el origen de los tiempos.
Una buena pieza para ser representada sobre las tablas. Tarea que desarrollaron Cristina Banegas, Laura Fryd y Ana Alvarado en una excelente adaptación, supervisada por Carlos Gamerro, escritor que deconstruyó la novela y dejó escrita una especie de exégesis en la que abrevan quienes quedaron a mitad de camino en la comprensión de ese texto onírico.
Con producción fotográfica de Andrés Barragán esta traducción, que tuvo su puesta en febrero de 2012 en el Centro Cultural de la Cooperación, evidencia lo que puede lograrse con un buen trabajo en equipo.
James Joyce
Adap. y Traducción Cristina Banegas y ot.
Editorial Leviatán, 2012
Teatro, 72 pp.
por Rubén Sacchi
Una noche de insomnio. Molly se revuelve en la cama sin poder conciliar el sueño. Mientras intenta contar, sus pensamientos recorren su vida amorosa. Una serie de ideas, aparentemente inconexas, se van desarrollando y forman el entramado de una relación, con sus frustraciones y algún que otro recuerdo feliz. También hay un repaso de las infidelidades y los deseos insatisfechos que hacen de ella un ser triste.
Molly Bloom, el personaje que cierra el hermético Ulises, de James Joyce, acerca la intimidad de una mujer joven de la burguesía inglesa bajo preceptos rígidos de moral, pero invadida de las urgencias con que la naturaleza nos dotó desde el origen de los tiempos.
Una buena pieza para ser representada sobre las tablas. Tarea que desarrollaron Cristina Banegas, Laura Fryd y Ana Alvarado en una excelente adaptación, supervisada por Carlos Gamerro, escritor que deconstruyó la novela y dejó escrita una especie de exégesis en la que abrevan quienes quedaron a mitad de camino en la comprensión de ese texto onírico.
Con producción fotográfica de Andrés Barragán esta traducción, que tuvo su puesta en febrero de 2012 en el Centro Cultural de la Cooperación, evidencia lo que puede lograrse con un buen trabajo en equipo.
Fósforos gemelos
Fósforos gemelos
Luis Duarte
Grupo Editor Latinoamericano, 2014
Cuento, 200 pp.
por Rubén Sacchi
Con un manojo de historias de disímil factura, Luis Duarte acerca la melodía del barrio, con toda la fantasía que ello implica, sus penas y su humor. También sus miserias.
Porque ¿qué es el barrio sino aquella aldea de la que hablaba León Tolstoi y se proponía como reflejo del mundo? Por ello, cuando el autor se desprende de los Fórforos gemelos que nombran al cuento homónimo, ese acto de solidaridad de clase para con el grupo piquetero que le cierra el camino, se convierte en un gesto que intenta ser universal y ejemplificador.
Hay cuentos para todos los gustos, crueles, hilarantes o melodramáticos, pero la frutilla del postre se la lleva Media naranja, un relato que retoma el mejor estilo del querido Osvaldo Soriano, fluctuando entre el drama y el absurdo, con villanos y anti-héroes, donde el bien gana, aunque no quede muy claro con qué utilidad.
Fósforos gemelos transita por ese mundo paralelo que es la imaginación, pero sabiendo que entre una punta y otra del camino hay una aparente sutileza: “La diferencia entre una calesita y un geriátrico es que, en un geriátrico, la sortija no existe”.
Luis Duarte
Grupo Editor Latinoamericano, 2014
Cuento, 200 pp.
por Rubén Sacchi
Con un manojo de historias de disímil factura, Luis Duarte acerca la melodía del barrio, con toda la fantasía que ello implica, sus penas y su humor. También sus miserias.
Porque ¿qué es el barrio sino aquella aldea de la que hablaba León Tolstoi y se proponía como reflejo del mundo? Por ello, cuando el autor se desprende de los Fórforos gemelos que nombran al cuento homónimo, ese acto de solidaridad de clase para con el grupo piquetero que le cierra el camino, se convierte en un gesto que intenta ser universal y ejemplificador.
Hay cuentos para todos los gustos, crueles, hilarantes o melodramáticos, pero la frutilla del postre se la lleva Media naranja, un relato que retoma el mejor estilo del querido Osvaldo Soriano, fluctuando entre el drama y el absurdo, con villanos y anti-héroes, donde el bien gana, aunque no quede muy claro con qué utilidad.
Fósforos gemelos transita por ese mundo paralelo que es la imaginación, pero sabiendo que entre una punta y otra del camino hay una aparente sutileza: “La diferencia entre una calesita y un geriátrico es que, en un geriátrico, la sortija no existe”.
Cuentos desde la oscuridad
Cuentos desde la oscuridad
de Flor de María Canales Bastidas
Raíces Teatro, calle Agrelo 3045
Viernes y sábados de noviembre, 21 hs.
por Rubén Sacchi
El escritor y Premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa dedicó un libro a un personaje entrañable que ha sido central en la cultura de ese país. Se trata de El hablador y cuenta la historia de un antiguo habitante de la selva, que recorría las aldeas llevando noticias y tradiciones. Narraciones ancestrales que se decían para que no se olvidaran y fueran transmitidas de generación en generación.
de Flor de María Canales Bastidas
Raíces Teatro, calle Agrelo 3045
Viernes y sábados de noviembre, 21 hs.
por Rubén Sacchi
El escritor y Premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa dedicó un libro a un personaje entrañable que ha sido central en la cultura de ese país. Se trata de El hablador y cuenta la historia de un antiguo habitante de la selva, que recorría las aldeas llevando noticias y tradiciones. Narraciones ancestrales que se decían para que no se olvidaran y fueran transmitidas de generación en generación.
Pareciera que esa buena costumbre no se ha perdido.
Testimonio de ello lo da la narradora peruana Flor de María Canales Bastidas,
que trae un espectáculo tan rico en costumbres y fantasías como fuerte en su mensaje,
algo que concuerda con el ciclo de unipersonales del que formó parte,
denominado Rebeldías, realizado en el Centro Cultural Raíces entre julio y
diciembre del corriente año, en homenaje al actor Miguel Dedovich y que entre sus consignas levanta
la del cacique Qom Mártires López, muerto sospechosamente en 2011: Por un teatro que dé vuelta
el viento.
La puesta rebosa de sencillez,
porque la verdadera riqueza está en el protagónico. La actriz exhibe una
versatilidad notable para mixturar recursos. Así, a la narración le suma canto
y baile, acompañado de música afroperuana, conformando una agradable pieza
teatral para todo público.
Cuentos desde la oscuridad no habla
de la noche ni se refiere a la lobreguez del alma o la mente, sino que exalta
la negritud y, a su través, reivindica la igualdad y la tolerancia mediante
historias tradicionales y cuentos de autor. Desde la tozudez de los esclavos
para tocar su música a la historia de amor entre el sol y la luna, pasando por las
peripecias de un conejo que quería ser negro o la leyenda del origen de los
colores de la piel, el espectáculo conmueve y deja con ganas de más. Una buena
muestra de cómo un género poco difundido como la narración oral puede atraer la
atención del público sin que decaiga en lo más mínimo.
Ficha:
Actuación y Dirección: Flor de María Canales Bastidas
Prensa: Laura Castillo
El que lee mis palabras está inventándolas
El que lee mis palabras está inventándolas
Liliana Díaz Mindurry
La Letra Eme, 2014
Novela, 102 pp.
por Rubén Sacchi
Suele decirse que hay muchos mundos posibles, pero que inevitablemente están en éste. Tal vez sea la explicación de lo que le ocurre al matrimonio que protagoniza la última novela de Liliana Díaz Mindurry, una historia que se mueve en un paisaje desmesurado, excesivo, propicio a la locura y dominado por el cosmos y el magnetismo de una luna viva, latente, ubicado en un pueblito chaqueño llamado Campo del Cielo, sitio castigado por la constante caída de meteoritos.
Los dieciocho capítulos que la componen se engarzan y juegan con una especie de leitmotiv: la ignorancia o, para ser precisos, la ausencia de saber. Eso pone en tela de juicio toda acción y circunstancia, su veracidad y hasta su misma existencia.
El escrito puede hablar de muchas cosas, del agotamiento de una relación amorosa; del desequilibrio emocional y psíquico; del ostracismo de la comunidad toba; de la exhuberancia o, incluso, de un segmento de nuestra historia reciente en que el país atravesó el final de la crisis devastadora del neoliberalismo, pero su tema principal es la palabra. La palabra como deidad capaz de crear o deshacer todo lo que nos rodea, de modificar la realidad a su antojo, determinante del destino. La palabra como metáfora del poder.
El que lee mis palabras está inventándolas nos define protagonistas de esta novela atrapante, que reafirma a su autora como una de las voces destacadas de la narrativa contemporánea.
Liliana Díaz Mindurry
La Letra Eme, 2014
Novela, 102 pp.
por Rubén Sacchi
Suele decirse que hay muchos mundos posibles, pero que inevitablemente están en éste. Tal vez sea la explicación de lo que le ocurre al matrimonio que protagoniza la última novela de Liliana Díaz Mindurry, una historia que se mueve en un paisaje desmesurado, excesivo, propicio a la locura y dominado por el cosmos y el magnetismo de una luna viva, latente, ubicado en un pueblito chaqueño llamado Campo del Cielo, sitio castigado por la constante caída de meteoritos.
Los dieciocho capítulos que la componen se engarzan y juegan con una especie de leitmotiv: la ignorancia o, para ser precisos, la ausencia de saber. Eso pone en tela de juicio toda acción y circunstancia, su veracidad y hasta su misma existencia.
El escrito puede hablar de muchas cosas, del agotamiento de una relación amorosa; del desequilibrio emocional y psíquico; del ostracismo de la comunidad toba; de la exhuberancia o, incluso, de un segmento de nuestra historia reciente en que el país atravesó el final de la crisis devastadora del neoliberalismo, pero su tema principal es la palabra. La palabra como deidad capaz de crear o deshacer todo lo que nos rodea, de modificar la realidad a su antojo, determinante del destino. La palabra como metáfora del poder.
El que lee mis palabras está inventándolas nos define protagonistas de esta novela atrapante, que reafirma a su autora como una de las voces destacadas de la narrativa contemporánea.
Los días sin López
Los días sin López
Luciana Rosende y Werner Pertot
Editorial Planeta, 2013
Ensayo, 344 pp.
por Rubén Sacchi
A poco de haberse hallado el cuerpo del joven Luciano Arruga, desaparecido desde el 31 de enero de 2009 a manos de la policía bonaerense, vuelve a cobrar fuerza la exigencia de “aparición con vida” de Jorge Julio López quien, lamentablemente, permanece en esa condición desde septiembre de 2006.
Ambos hechos no resultan únicos ni aislados. Se engarzan en una cadena de episodios de violencia institucional de diversa índole, que incluye torturas, ejecuciones sumarias y armado de causas, entre otros, que reviven lo peor del terrorismo de estado y ponen en tela de juicio la efectividad del proceso democrático como estadio pleno de derechos y garantías ciudadanas.
Los autores, ambos jóvenes profesionales del periodismo, exponen un grado de compromiso destacable y llevan adelante una investigación que, por momentos, recuerda a la inquisidora pluma de Rodolfo Walsh trazando las líneas de Operación Masacre. Han apelado a diversas fuentes, tanto testimoniales como documentales, dejando a la luz las graves falencias y anomalías existentes en las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial.
Los días sin López es un trabajo preciso que sintetiza las carencias e intereses del poder político, más preocupado en mantenerse a flote que en afianzar la endeble democracia que lo contiene. Es también una visita guiada al universo de Franz Kafka: el terrible reino de la burocracia.
El ensayo, profuso en datos y referencias, posee sin embargo un ritmo que lo vuelve atrapante, cercano a la narrativa. El estilo no evita describir duras imágenes pero lo hace de manera seria, eludiendo la morbosidad a la que apelan otras obras que especulan con el efectismo.
Luciana Rosende y Werner Pertot
Editorial Planeta, 2013
Ensayo, 344 pp.
por Rubén Sacchi
A poco de haberse hallado el cuerpo del joven Luciano Arruga, desaparecido desde el 31 de enero de 2009 a manos de la policía bonaerense, vuelve a cobrar fuerza la exigencia de “aparición con vida” de Jorge Julio López quien, lamentablemente, permanece en esa condición desde septiembre de 2006.
Ambos hechos no resultan únicos ni aislados. Se engarzan en una cadena de episodios de violencia institucional de diversa índole, que incluye torturas, ejecuciones sumarias y armado de causas, entre otros, que reviven lo peor del terrorismo de estado y ponen en tela de juicio la efectividad del proceso democrático como estadio pleno de derechos y garantías ciudadanas.
Los autores, ambos jóvenes profesionales del periodismo, exponen un grado de compromiso destacable y llevan adelante una investigación que, por momentos, recuerda a la inquisidora pluma de Rodolfo Walsh trazando las líneas de Operación Masacre. Han apelado a diversas fuentes, tanto testimoniales como documentales, dejando a la luz las graves falencias y anomalías existentes en las fuerzas de seguridad y el Poder Judicial.
Los días sin López es un trabajo preciso que sintetiza las carencias e intereses del poder político, más preocupado en mantenerse a flote que en afianzar la endeble democracia que lo contiene. Es también una visita guiada al universo de Franz Kafka: el terrible reino de la burocracia.
El ensayo, profuso en datos y referencias, posee sin embargo un ritmo que lo vuelve atrapante, cercano a la narrativa. El estilo no evita describir duras imágenes pero lo hace de manera seria, eludiendo la morbosidad a la que apelan otras obras que especulan con el efectismo.
La boca seca
La boca seca
Marcelo Carnero
Mardulce Ediciones, 2014
Novela, 184 pp.
por Rubén Sacchi
El excelente trabajo de Marcelo Carnero puede inscribirse en la literatura fantástica, con una historia trabajada de manera novedosa en la que se advierte una visión de nuestra historia que podría asumirse como circular, ya que su desarrollo se intuye en el futuro pero se da en un escenario que bien podría pertenecer al Buenos Aires colonial. Claro que también cabría entenderla como una descarnada metáfora del presente.
Lírica y narrativa se dan la mano para elaborar un texto atrapante. Imágenes como “El viento corría por las calles del pueblo, (...), sin llevar voces en su lomo”, llenan de poesía una ficción caracterizada por la dureza de las situaciones y la crueldad de sus personajes.
La pampa dejó de ser “la despensa del mundo”, pero no abandonó sus peores prácticas. Allí, la peste se mezcla con la tortura y la esclavitud mientras los hombres buscan trascender, ocupar un lugar en la historia, pese a saber que no saldrán vivos de ella.
La guerra, ese deporte favorito de la humanidad, atraviesa la crónica y deja la idea de que, en el porvenir y pese a ser convencionales, las confrontaciones no serán eliminadas.
Con una mezquina oferta de información, la novela avanza escamoteando datos para dejar siempre la duda de saber qué acontece en realidad, qué buscan los protagonistas y a dónde encaminan sus vidas, que desarrollan en mundos construidos desde un aparente vacío interior, en un paisaje del que “para salir hay que llenar una ausencia”.
Marcelo Carnero
Mardulce Ediciones, 2014
Novela, 184 pp.
por Rubén Sacchi
El excelente trabajo de Marcelo Carnero puede inscribirse en la literatura fantástica, con una historia trabajada de manera novedosa en la que se advierte una visión de nuestra historia que podría asumirse como circular, ya que su desarrollo se intuye en el futuro pero se da en un escenario que bien podría pertenecer al Buenos Aires colonial. Claro que también cabría entenderla como una descarnada metáfora del presente.
Lírica y narrativa se dan la mano para elaborar un texto atrapante. Imágenes como “El viento corría por las calles del pueblo, (...), sin llevar voces en su lomo”, llenan de poesía una ficción caracterizada por la dureza de las situaciones y la crueldad de sus personajes.
La pampa dejó de ser “la despensa del mundo”, pero no abandonó sus peores prácticas. Allí, la peste se mezcla con la tortura y la esclavitud mientras los hombres buscan trascender, ocupar un lugar en la historia, pese a saber que no saldrán vivos de ella.
La guerra, ese deporte favorito de la humanidad, atraviesa la crónica y deja la idea de que, en el porvenir y pese a ser convencionales, las confrontaciones no serán eliminadas.
Con una mezquina oferta de información, la novela avanza escamoteando datos para dejar siempre la duda de saber qué acontece en realidad, qué buscan los protagonistas y a dónde encaminan sus vidas, que desarrollan en mundos construidos desde un aparente vacío interior, en un paisaje del que “para salir hay que llenar una ausencia”.
Tributo de la sombra
Tributo de la sombra
Gustavo Lespada
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 108 pp.
por Rubén Sacchi
Hay poesía descriptiva, contemplativa, vivencial o épica, la de Gustavo Lespada es ensayística. Interpela al lector y se pregunta a sí mismo. Propone axiomas y los desbarata. Crea teoremas y supone soluciones que siempre quedan a medias en la etapa de la demostración.
Escribe el autor: “poesía es lo que nadie/ espera (de pronto la palabra es/ otra cosa)”, la palabra como elemento metamórfico, transformador, que dice una cosa pero puede significar otra. Un objeto inasible que, sin embargo, posee la capacidad de hacer mutar lo tangible.
En una redoblada apuesta, define la escritura como aquello que da entidad al ser humano, porque el hombre es, a través de la mente, fragua de ideas, “el camino entre el paramecio y dios”, porque la palabra “No ha venido a curar, sino a meter la espada”.
No obstante, encuentra su esencia de bien social, que recrea costumbres ancestrales “compartir la palabra/ como el pan y los peces/ obra el milagro”.
Formas de la sombra: el paso del tiempo, la ausencia, la noche o la falta de luz; la oscuridad de la letra sobre el papel en blanco, pero también la deliberada ausencia de la humanidad, “cuando un niño ay sin pan y sin palabra”.
Gustavo Lespada
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 108 pp.
por Rubén Sacchi
Hay poesía descriptiva, contemplativa, vivencial o épica, la de Gustavo Lespada es ensayística. Interpela al lector y se pregunta a sí mismo. Propone axiomas y los desbarata. Crea teoremas y supone soluciones que siempre quedan a medias en la etapa de la demostración.
Escribe el autor: “poesía es lo que nadie/ espera (de pronto la palabra es/ otra cosa)”, la palabra como elemento metamórfico, transformador, que dice una cosa pero puede significar otra. Un objeto inasible que, sin embargo, posee la capacidad de hacer mutar lo tangible.
En una redoblada apuesta, define la escritura como aquello que da entidad al ser humano, porque el hombre es, a través de la mente, fragua de ideas, “el camino entre el paramecio y dios”, porque la palabra “No ha venido a curar, sino a meter la espada”.
No obstante, encuentra su esencia de bien social, que recrea costumbres ancestrales “compartir la palabra/ como el pan y los peces/ obra el milagro”.
Formas de la sombra: el paso del tiempo, la ausencia, la noche o la falta de luz; la oscuridad de la letra sobre el papel en blanco, pero también la deliberada ausencia de la humanidad, “cuando un niño ay sin pan y sin palabra”.
Intento poético
Intento poético
José Alejandro Arce
Azahar Ediciones, 2014
Poesía, 68 pp.
por Rubén Sacchi
La poesía puede ser un arma cargada de futuro pero, sin dudas, también es un presente el que se agazapa en ese mecanismo liberador.
¿Cuál es la manera de conjugar la angustia o retener la alegría que escapa a la poetización de la realidad? No la hay. Todos los diferentes métodos de interpretación de la vida que no transitan ese camino, serán sólo máscaras para ocultar nuestra perpejlidad ante el devenir.
Pero la poesía no es un logro, es siempre un intento. Como la búsqueda del vellocino de oro que obsesionó al marino Jasón, el poeta busca la palabra exacta que lo confirme como tal. Persigue la utopía.
José Alejandro Arce realiza aquí su aporte en la permanente exploración de la lengua; la lengua, como única e imperfecta transmisora de sensaciones y vivencias, que el poeta ve como un “ave maldita”, que en su doble función de aclarar y confundir, nos recuerda siempre la condena bíblica de aquellos viejos habitantes de Babel.
Asiendo la metáfora a la que apela el vate, es un proceso similar al orgasmo. Pero como todo acto amatorio, se origina en el conciente concreto y deviene en frenesí hacia otros lugares cerebrales, parajes indómitos para el común de los mortales y sólo apenas más transitables para esos seres que arriesgan sus versos en ese intento permanente de aprehender la vida. Ese sitio en el que se adentran los desesperados e insatisfechos, los locos y los sedientos, ese espacio eterno del que ya no se regresa.
José Alejandro Arce
Azahar Ediciones, 2014
Poesía, 68 pp.
por Rubén Sacchi
La poesía puede ser un arma cargada de futuro pero, sin dudas, también es un presente el que se agazapa en ese mecanismo liberador.
¿Cuál es la manera de conjugar la angustia o retener la alegría que escapa a la poetización de la realidad? No la hay. Todos los diferentes métodos de interpretación de la vida que no transitan ese camino, serán sólo máscaras para ocultar nuestra perpejlidad ante el devenir.
Pero la poesía no es un logro, es siempre un intento. Como la búsqueda del vellocino de oro que obsesionó al marino Jasón, el poeta busca la palabra exacta que lo confirme como tal. Persigue la utopía.
José Alejandro Arce realiza aquí su aporte en la permanente exploración de la lengua; la lengua, como única e imperfecta transmisora de sensaciones y vivencias, que el poeta ve como un “ave maldita”, que en su doble función de aclarar y confundir, nos recuerda siempre la condena bíblica de aquellos viejos habitantes de Babel.
Asiendo la metáfora a la que apela el vate, es un proceso similar al orgasmo. Pero como todo acto amatorio, se origina en el conciente concreto y deviene en frenesí hacia otros lugares cerebrales, parajes indómitos para el común de los mortales y sólo apenas más transitables para esos seres que arriesgan sus versos en ese intento permanente de aprehender la vida. Ese sitio en el que se adentran los desesperados e insatisfechos, los locos y los sedientos, ese espacio eterno del que ya no se regresa.
El niño elefante
El niño elefante
Mad Vélez
Expreso Nova Ediciones, 2014
Novela, 100 pp.
por Rubén Sacchi
Si es menester definir el libro, diría que trata de la difícil relación del hombre con los animales, más problemática cuanto más se aleja éste de lo natural.
Mad Vélez aborda la temática a través de un niño huérfano y semianalfabeto que debe enfrentar los rigores de la vida y tiene un particular vínculo con los animales, dejando en evidencia esa contradicción que ya se expresaba en el Génesis, de La Biblia, donde leemos en 1:28: “multiplicaos; llenad la tierra, sojusgadla y señoriad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven”, mientras que en 6:19, dice Dios a Noé: “Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán”.
La piedad y la crueldad se enfrentan en dura batalla, donde el dinero siempre estará al lado de esta última. También la fidelidad y la traición jugarán un papel fundamental en la historia que, entre otras cuestiones, pone en discusión la utilización de animales para divertimento.
El niño elefante también instruye sobre el efecto terapéutico que tienen sobre nosotros esos seres que suelen parecernos tan tiernos o tan monstruosos pero que, nos guste o no, comparten con el hombre la pertenencia al mismo reino.
Mad Vélez
Expreso Nova Ediciones, 2014
Novela, 100 pp.
por Rubén Sacchi
Si es menester definir el libro, diría que trata de la difícil relación del hombre con los animales, más problemática cuanto más se aleja éste de lo natural.
Mad Vélez aborda la temática a través de un niño huérfano y semianalfabeto que debe enfrentar los rigores de la vida y tiene un particular vínculo con los animales, dejando en evidencia esa contradicción que ya se expresaba en el Génesis, de La Biblia, donde leemos en 1:28: “multiplicaos; llenad la tierra, sojusgadla y señoriad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven”, mientras que en 6:19, dice Dios a Noé: “Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán”.
La piedad y la crueldad se enfrentan en dura batalla, donde el dinero siempre estará al lado de esta última. También la fidelidad y la traición jugarán un papel fundamental en la historia que, entre otras cuestiones, pone en discusión la utilización de animales para divertimento.
El niño elefante también instruye sobre el efecto terapéutico que tienen sobre nosotros esos seres que suelen parecernos tan tiernos o tan monstruosos pero que, nos guste o no, comparten con el hombre la pertenencia al mismo reino.
Amaneceres en Jenin
Amaneceres en Jenin
Susan Abulhawa
Ediciones Nuevos Tiempos, 2014
Novela, 384 pp.
por Rubén Sacchi
A pocos días de haberse perpetrado otra impune matanza de palestinos en la Franja de Gaza, el libro de Susan Abilhawa nos muestra que sólo fue una más de las remakes que suele protagonizar Israel contra ese ancestral pueblo que vivía en paz hasta que “recibió la visita de la historia”.
La novela cuenta la vida de Amal y, a su través, la de varias generaciones que habitaron Ein Hod, una primitiva aldea al este de Haifa que vivía de los frutos de la tierra y en armonía con ella. Pero en ese relato es inevitable decir también cómo fue el establecimiento y desarrollo del sionismo y el genocidio palestino en sus manos, desde ya antes de la creación del Estado de Israel. Donde “Un segundo puede aplastar un cerebro y cambiar el curso de una vida”, porque “el año 1948 en Palestina cayó del calendario al exilio”. El lector crítico seguramente hallará comportamientos análogos a los de las más feroces dictaduras.
Su lectura no puede menos que producir pena y estupor, mientras transmite el sentimiento de rabia e impotencia que soporta aquel pueblo hasta hacerlo carne. Para expresarlo de manera más gráfica, puede condensarse en el aullido de una madre a la que le es arrebatado su bebé: “Si Dios existe, oyó el lamento”.
Repasa la crónica año tras año pero, mientras deviene la crueldad y la pérdida, también se anotan y describen las costumbres y cultura de los oprimidos, de manera tal que nos acerca a ellos haciendo que no parezcan tan lejanos y abstractos, que no sean sólo eso que rellena los noticieros de algún canal amarillista. Nos lleva a ver a esos semejantes como un reflejo posible, de tantos, en un mundo signado por el capitalismo y sus nefastas estrategias.
Para quienes trabajamos con la palabra, la valoramos y en ella vemos una herramienta eficaz para la unión de los seres humanos, muestra cómo la realidad puede reescribirlas y el vocablo ejemplo pierde su significado de arquetipo para convertirse en una joven víctima, un escarmiento para el resto. Las palabras “convertidas en despiadadas y crueles para ganar poder, a pesar de la razón o la historia”.
Jenin, un campo de refugiados donde las personas malviven hacinadas y rodeadas de metralla, es un ejemplo de resistencia. La autora nos dice: “En su voz había agonía suficiente para rasgar el cielo”, resta pensar ¿cuándo podrá rasgarse la tela de la injusticia?
Susan Abulhawa
Ediciones Nuevos Tiempos, 2014
Novela, 384 pp.
por Rubén Sacchi
A pocos días de haberse perpetrado otra impune matanza de palestinos en la Franja de Gaza, el libro de Susan Abilhawa nos muestra que sólo fue una más de las remakes que suele protagonizar Israel contra ese ancestral pueblo que vivía en paz hasta que “recibió la visita de la historia”.
La novela cuenta la vida de Amal y, a su través, la de varias generaciones que habitaron Ein Hod, una primitiva aldea al este de Haifa que vivía de los frutos de la tierra y en armonía con ella. Pero en ese relato es inevitable decir también cómo fue el establecimiento y desarrollo del sionismo y el genocidio palestino en sus manos, desde ya antes de la creación del Estado de Israel. Donde “Un segundo puede aplastar un cerebro y cambiar el curso de una vida”, porque “el año 1948 en Palestina cayó del calendario al exilio”. El lector crítico seguramente hallará comportamientos análogos a los de las más feroces dictaduras.
Su lectura no puede menos que producir pena y estupor, mientras transmite el sentimiento de rabia e impotencia que soporta aquel pueblo hasta hacerlo carne. Para expresarlo de manera más gráfica, puede condensarse en el aullido de una madre a la que le es arrebatado su bebé: “Si Dios existe, oyó el lamento”.
Repasa la crónica año tras año pero, mientras deviene la crueldad y la pérdida, también se anotan y describen las costumbres y cultura de los oprimidos, de manera tal que nos acerca a ellos haciendo que no parezcan tan lejanos y abstractos, que no sean sólo eso que rellena los noticieros de algún canal amarillista. Nos lleva a ver a esos semejantes como un reflejo posible, de tantos, en un mundo signado por el capitalismo y sus nefastas estrategias.
Para quienes trabajamos con la palabra, la valoramos y en ella vemos una herramienta eficaz para la unión de los seres humanos, muestra cómo la realidad puede reescribirlas y el vocablo ejemplo pierde su significado de arquetipo para convertirse en una joven víctima, un escarmiento para el resto. Las palabras “convertidas en despiadadas y crueles para ganar poder, a pesar de la razón o la historia”.
Jenin, un campo de refugiados donde las personas malviven hacinadas y rodeadas de metralla, es un ejemplo de resistencia. La autora nos dice: “En su voz había agonía suficiente para rasgar el cielo”, resta pensar ¿cuándo podrá rasgarse la tela de la injusticia?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




















