ávido don

ávido don
Claudia Schvartz
Editorial Leviatán, 2008
Poesía, 80 pp.

por Rubén Sacchi

Difícil empresa resulta el intento de describir la poesía de ávido don. Es una sucesión de imágenes que se enhebran generando ideas. Cada quien verá su paisaje y la convertirá, de esa manera, en universal. Pero si algo transmiten estos versos, es la simbiosis de la poeta con lo natural, la vida en sí misma que la contiene y, a la vez, es comprendida.
Claudia Schvartz nos entrega una sucesión de días, con sus amaneceres, ocasos y noches;su maravilla y sus temores. La existencia y sus conflictos: el devenir de las horas y las cuestiones de los hombres. Ninguno escapa a una visión abarcadora y a la vez introspectiva, inundan los ojos y el alma del lector componiendo, como su autora rotula, el don de la avidez.
El libro, sutil viaje a la nostalgia, se divide en cinco partes y comienza con un viento que resulta amigable, Nordeste, ráfaga que “pronuncia un paisaje en movimiento”. Le sigue Eco, donde la palabra, cual piedra, es arrojada al pasado y su rebote arrastra los recuerdos; continúa Almácigo, que guarda, como semillas, los objetos de antaño y “una fiebre de vivir la última hora”. Schvartz rememora los días en un ambiente pueblerino, quizás parte de su infancia, donde “desde las casas el cierto perfume de la sopa” proporciona la calidez del hogar y una “luminosa baba que un caracol traza/ en la cal del mojón”, lleva a valorar la gigantesca pequeñez...o la tenacidad del amor, expresando “Dulce corazón empedernido/ qué rápido la noche, qué larga el hambre”.
Continúa con Notas para un poema, hecha de pequeñas frases, cual pétalos de una gran flor; profundos, deslumbrantes, solidarios, “Siente una repugnancia casi religiosa ante el dolor ajeno”. Pertinaz observadora de la naturaleza, cual humilde discípulo ante el sabio maestro, reflexiona “En lo alto de la enramada, la flor rosa del laurel,/ inconfundible/ ¿Cómo pudo trepar tan alto, la loca?/ Sorprendida comprendo que el amor es una virtud/ avara”, para terminar: “No sólo besos las palabras”.
Concluye con Minga. Pero a esa reunión sólo se dan cita los fantasmas y esa remembranza que azota insistente la memoria. Ya no es el paisaje o el poblado, sino “la casa de un día”, abarcando todos los sentidos hasta hacerlos uno en la “Insistencia de la casa metida bajo la piel/ como si yo, fantasma de ella,/ sombra que ya no existe.../ ni el patio ni el parral”.
Esa evocación tan íntima conlleva implícita cierta tristeza, la que arrastra todo aquello que sabemos para siempre patrimonio del ayer. Eso que nos hace pensar, con precaución, que “la vida vale la pena siempre y cuando”, porque la vida, en su avidez, consume nuestros días y “en la rueca de mi cuerpo/ hila su tiempo futuro”.

Villa Elvira

Villa Elvira
Carlos Aprea
Pixel Editora, 2014
Poesía, 58 pp.

por Rubén Sacchi

Las recientes noticias la han puesto en la pantalla de los noticiosos. La pusieron en palabras y en imágenes que, entre otras tantas, pueden parecer ajenas. El barrio, otra vez, azotado por las inundaciones. Sin embargo, quien se tope con los versos de Carlos Aprea, sentirá los paisajes como propios. Esa es la maravilla de la poesía, que nos hace ver que somos parte de una aldea, que es otra pero a la vez la nuestra.
Como reza la Nota Editorial: “una geografía sin más terruño que la hoja y sin más bandera que la tinta”.
Villa Elvira, el barrio del poeta, alberga historias que han protagonizado decenas de personajes: el botellero, quizás un pionero del reciclaje; el afilador, con su diminuta armónica girando la piedra
circular; el cura resentido y su pedagogía del dolor o el viejo borrachín que se quedó sin bares.
Los versos de Aprea son estocadas en forma de caricias; llegan hondo, laceran, pero aplican el bálsamo de la poesía para que el lector pueda, por ejemplo, recorrer la infamia de la violación y la aridez de la impunidad, sin morir en el desánimo.
Muy interesante trabajo, casi plástico, donde la maestría de la pluma dibuja estampas de la memoria.

Nadie tiene por qué saberlo

Nadie tiene por qué saberlo
Beatriz Mosquera
Ediciones Deldragón, 2014
Novela, 248 pp.

por Rubén Sacchi

La vieja sentencia “pueblo chico, infierno grande” cobra vigencia en este libro. La autora desarrolla la vida de una familia tradicional del interior de la Provincia, con todo lo que se ve y el vasto universo que se silencia. Un sitio donde sus habitantes se obstinan en que el tiempo sea un objeto tan estático como el mobiliario heredado de sus ancestros o, al menos, tan manejable como las cabezas de ganado que acorralan.
En un clima cargado de prejuicios y en el que todos se enteran de todo, el título Nadie tiene por qué saberlo es apenas una expresión de deseo. Una historia de amor homosexual es el detonante para que afloren las peores cualidades humanas, mientras el miedo al qué dirán supera al amor filial.
La trama se presta para que la escritora desarrolle una serie de ideas que pueden considerarse políticamente correctas, desde el actual progresismo; tal el caso del matrimonio gay, la opción religiosa por los pobres o el blanqueo de los trabajadores no registrados, por citar sólo algunos.
La novela muestra a los protagonistas como figuras grises, que van cobrando brillo y luz propia al enfrentarse a los puntos de ruptura del convencionalismo. Las viejas estructuras no pueden ya mantenerse
en pie y, necesariamente, deben dejar paso a otras aunque, como asegura la anciana doméstica Antonia, acerca de “las cosas inútiles: Una no sabe donde ponerlas y tampoco se anima a tirarlas”.
Sin embargo, en esta historia, muchos se arriesgan al llamado de los derechos individuales, llegando inclusive a romper los pactos de clase que sostienen a las capas dominantes. En esos casos, vale recordar la fábula del pollito que Mosquera desarrolla en la novela: el animalito a diario disfrutaba el alimento de su dueño. Cada día lo recibía feliz y, al verlo, una sonrisa invadía su alma. Hasta que un buen día, la mano que lo alimentaba decidió que era hora de romper su cuello.

¿Cómo vuelvo?

¿Cómo vuelvo?
de María Merlino
Adaptación de cuenos de Hebe Uhart
Sala: Santos 4040
Santos Dumont 4040, C.A.B.A.
Sábados (dos funciones) 20 y 22 hs.

por Rubén Sacchi

“Estoy acá, hablo con los maestros salteños, que me cuentan su pobre vida de allá, más pobre que la mía; escucho el altavoz y pienso que si en este lugar hay un mundo cuánto más habrá más allá, en todos lados, y ahora que estamos por volver, no hago más que preguntarme: ¿cómo vuelvo yo a mi pueblo?”, se pregunta la maestra rural y en esa pregunta hay un cosmos. No alude al transporte desde ese lugar a su casa, cosa (quizás la única) que tiene resuelta. Su interrogante refiere a esa mujer “otra” que vuelve de una experiencia iniciática, que transformó toda su manera de ver la vida y el mundo que la rodea.
El párrafo procede del cuento de Hebe Uhart que le da nombre a la pieza y que se enhebra magistralmente con otras tres narraciones de la escritora, Maestrita, Una se va quedando y Antonio Tormo, formando una estructura monolítica que logra una historia única, que puede mantener el hilo conductor sin fisuras.
El personaje inicia su carrera docente en el interior provinciano, ni bien egresa del normal, con la amplia visión que le da su condición de lectora voraz. Dispuesta a enfrentar con imaginación e idealismo un sistema educativo que parece pender de un esqueleto anquilosado, propone variantes y arriesga actividades novedosas; pero en ese contexto, su bagaje de estímulos le juega en contra y sólo logra que la consideren “desubicada” o propensa al “verbalismo”. De ahí, se inicia un derrotero por diferentes establecimientos con similares resultados, aunque siempre reconociendo, casi como una burla su “buena voluntad”.


María Merlino maneja muy bien las tensiones internas de un ser humano, que se disputan entre una educación tradicional y costumbrista y un mundo que intuye ancho, pero no tan ajeno. El cargo de verbalismo, que en la educadora puede parecer peyorativo, le sienta perfectamente a la actriz, que hace gala de una notable memoria, fiel a los textos que adapta. Claro que sería injusto no destacar la excelente composición que logra del personaje u obviar sus dotes líricas, que evidencia en algunas canciones que integran la obra.
La escenografía se compone de pocos elementos, que se escamotean tras bambalinas. Todo lo domina la proyección de videos panorámicos de paisajes campestres. Esas imágenes, casi estáticas, en donde sólo se desplaza algún que otro animal, sostienen la idea de una situación rígida e inamovible. El sonido que acompaña la imagen se basa en el viento y el piar de los pájaros, algo bucólico para el paseante pero demoledor en su repetición y monotonía para un alma inquieta.
Buen trabajo que interpela la educación pública y, por extensión, la clase de ciudadanía que a través de ésta busca edificarse. Por otra parte, muestra la puja interna de la mujer en su doble carácter de esposa y trabajadora buscando a tientas un sitio donde desarrollar su deseo y lograr su emancipación.


Actriz: María Merlino
Cuentos: Hebe Uhart
Adaptación teatral: María Merlino
Música y Banda sonora: Carmen Baliero
Dirección y Puesta en escena: Diego Lerman
Producción: Debora Staiff Co.
Productores: Nicolás Avruj - Diego Lerman
Iluminación: Iván Gierasinchuk – Miranda de Souza
Vestuario: Valentina Bari
Asistente de vestuario: Lili Piekar
Realización de Vestuario: Carmen Montecalvo
Peinado: Jorge Palacios
Escenografía: Diego Lerman
Prensa: Duche&Zárate (Walter Duche – Alejandro Zárate – Marcos Mutuverría)
Asistente de producción: Josefina Galeano
Ayudantes de Producción: Federico Quintana - Sonia Riobo
Video: Diego Lerman - Ivan Gierasinchuk
Post producción de Video: Josefina Castillo Carrillo
Coordinación de Post Producción: Carolina Juskoff

Literatura y Revolución

Literatura y Revolución
León Trotsky
Ediciones Razón y Revolución, 2015
Ensayo, 882 pp.

por Rubén Sacchi

La cubierta del libro lo declara de autoría de H. P. Lovecraft, más precisamente, el volumen de Caralt Editor de la novela El que acecha en el umbral. Dentro, la realidad es otra: es la edición de 1974 de Literatura y revolución, de León Trotsky, cuyo responsable fue El Yunque Editora.
Esa particularidad no obedecía a un error del encuadernador, se trataba de ejemplares que circulaban durante la dictadura y eran más permeables a una requisa rápida.
Por entonces, ese era el volumen accesible, ya que la edición de Jorge Alvarez, si bien cercana en el tiempo, era casi una rareza. Con la vuelta de la democracia hubo algunas otras versiones pero todas mantuvieron, más o menos, el mismo contenido. Eso hasta la aparición del presente libro, un trabajo exhaustivo de investigación y sumo respeto por la obra del revolucionario ruso.
No es un dato menor a tener en cuenta que esta traducción haya sido hecha directa del original ruso, y mucho menos lo es el hecho de que se haya reproducido su totalidad, incluyendo una segunda parte, obviada en absolutamente todas las ediciones anteriores en nuestro idioma. En la Nota preliminar, escribe Alejandro Ariel González, su traductor: “una mirada atenta nos permitiría constatar que es más bien poco lo que conocemos sobre Literatura y revolución. Por descuido, por negligencia o por precipitación, las ediciones castellanas de este libro han ignorado (...) aspectos, que resultan fundamentales para el lector interesado en saber si está ante una traducción completa, fidedigna, confiable del original”.
Tenemos por fin a disposición un panorama completo de la visión que Trotsky tenía de la cultura en general y de la literatura en particular, con una puesta en contexto y el desarrollo histórico que las letras rusas atravesaron de acuerdo a que la pluma estuviese en manos de la oligarquía, la burguesía o el pueblo; y la importancia que esgrimían dentro del proceso revolucionario. Escribe el autor: “...el desarrollo del arte es la prueba suprema de la vitalidad e importancia de cada época”.
El trabajo incluye, además de un extenso estudio preliminar, una serie de artículos, notas y correspondencia desarrollados a través de su vida, muchos de ellos redactados en el exilio. Entre escritos sobre literatura, hay otros que tratan del cine o la pintura y hasta puede leerse el manifiesto Por un arte revolucionario libre, escrito en colaboración con el escritor surrealista francés André Bretón, como muestra de la diversidad de tópicos que la mente lúcida y ávida de conocimientos de Trotsky abordaba.

Perros

Perros
Patricio E. Torne
Editorial Revistas Callejeras, 2010
Poesía, 42 pp.

por Rubén Sacchi

Un epígrafe de Carlos Marx y Federico Engels define la poesía y la vida de Patricio Torne: “Si el carácter del hombre se forma por las circunstancias, hay que hacer, por consiguiente, que las circunstancias sean humanas”. Para la primera aseveración, sólo basta leer estos versos llenos de amor, lucha y esperanza; para la segunda, hay que echar una mirada a la vida del autor que, coherentemente con su palabra, dejó jirones en la lucha contra la explotación del hombre por el hombre, a la que históricamente son arrojados la mayoría de los seres humanos por una minoría inescrupulosa que detenta el poder.
Patricio Torne, miembro del P.R.T.-E.R.P., fue parte de aquellas gaviotas blindadas que las fuerzas represivas encerraron, entre otros, en el penal de Rawson, por enfrentar al ejército opresor. Aquellos militantes, por analogía con la sigla de su organización, fueron denominados perros y ¿qué mejor metáfora
para definir a quien ofrece su vida y su libertad sin pedir nada a cambio, que la del mejor amigo del hombre? esos que son “tan fieles a su condición/ que del respeto/ al amor por ellos,/ hay un solo paso”.
A través de las páginas describe la gesta guerrillera, con sus victorias y fracasos, sus penas y alegrías. Donde puede hallarse la actitud consecuente en perros a los que “tendrán que atarlos,/ porque hay cierta rabia/ con la que no hay/ vacuna que/ valga”, pero también “la traición” que “es más eterna que/ cualquier revolución”.
Su poesía, plena de pasión, describe el momento de la muerte: “Esta bala sólo atravesó mi espalda./ (...)/ Un hueco es ahora/ donde habré de perder/ el aire camino al purgatorio”, pero en ella también habla de todas las muertes, de la universalidad humana: “Nada más que a mí me afecta,/ y en mí -con toda humildad- al mas vasto universo”.
En una analogía cinematográfica, retrata la muerte en enfrentamiento de Mario Santucho, máximo dirigente de la organización: “En la escena final,/ antes de los créditos,/ donde tu partida/ será la marca/ diciendo/ cómo hasta el último instante/ es posible batir al enemigo”.
Perros es un libro que habla de una derrota, pero rechaza los cantos de sirena de la burguesía, declama: “ya no tengo claridad./ Pero si es por este hueso,/ no es el amo que yo quiero”.

Vida Retirada

Vida Retirada
Jorge Andrade
Umbrales Ediciones, 2014
Novela, 588 pp.

por Rubén Sacchi

El hombre entra a un baño público callejero supuestamente seguro, pero no sale. A partir de allí, mientras la esposa aguarda su regreso, él comienza una nueva vida.
Reza un proverbio árabe: “Si en la tierra hay un cielo, es éste, es éste, es éste”. Todos buscamos ese sitio, procuramos su hallazgo sin mayores éxitos... más insistimos. Ese era el horizonte de Paco, un castellano de Cuenca que no se conformaba con su destino pueblerino.
Cuando una persona provoca en su vida un cambio radical, no se sabe si lo que busca es aquel paraíso o huye de un infierno. Pero Paco, como el personaje del film del suizo Alain Tanner, El hombre que perdió su sombra, es un hombre felizmente casado, con dos hijos y un empleo no mal pago. Sin embargo, abandona todo eso para sumarse a un nuevo grupo de pertenencia, una troupe de marginados que viven en las catacumbas parisinas.
Escribía Fray Luis de León, en su Oda a la vida retirada: “¡Que descansada vida/ la del que huye del mundanal ruido...!”, claro que eso podría haber sido para un fraile del siglo XVI, en cambio, quienes hoy busquen ese paraíso, deben saber que allí habita la serpiente. Nada es perfecto, y el espacio y la tranquilidad deben disputarlo con los clochards, una legión de harapientos y malolientes cirujas, organizados casi al estilo de la mafia en un sistema kafkiano que pone una buena cuota de humor a la novela.
Por debajo de esta trama, hay un mensaje fundamentalmente ecológico, ya que plantea una vida medianamente disipada que se logra echando mano a los desechos de la sociedad capitalista. Es un verdadero canto al reciclaje. No sólo expresa esa realidad, también arremete contra el trabajo esclavo y las mafias de los laboratorios que especulan con el consumo de medicamentos.
En definitiva, una buena historia que atrapa, pero con un punto débil: el uso excesivo de otras lenguas que, si bien le procuran un clima cosmopolita acorde a las diversas nacionalidades que conforman el grupo, limitan el número de lectores que pueden acceder a una comprensión del texto sin la complicación de contar con varios diccionarios a mano.

Breve y verídico relato sobre tres décadas de convivencia con un pueblo neolítico

Breve y verídico relato sobre tres décadas de convivencia con un pueblo neolítico
Raúl Prchal
Ediciones Huayra Huasi, 2013
Novela, 48 pp.

por Rubén Sacchi

Lo dice su título, y no miente: el relato es breve y verídico. Lo uno, queda demostrado en el espesor del libro, pero lo otro, que para muchos puede ser una subjetividad, adopta visos de certeza para quienes conocemos personalmente a este particular personaje de las letras jujeñas.
Prchal pone en una historia y paisaje medievales una recreación de su propia vida, pero lo hace de manera atractiva al lector, que termina leyendo la trama con el mismo entusiasmo con que abordábamos las viejas novelas de caballería.
En el relato, un funcionario de la Corte Feudal de la Llanura se asienta en un pueblo, en apariencia, culturalmente atrasado.
Su establecimiento y el desarrollo de su vida social dan paso a una serie de peripecias, entre dramáticas y divertidas, que marcan los días del protagonista, quien enfrenta la disyuntiva de volver a la llanura, pero la rechaza.
El libro es casi un relato antropológico, con una descripción de aspectos y costumbres de los habitantes de la Puna (el pueblo neolítico). Una especie de glosario completa el volumen y lo hace más inteligible.
Buen ejemplo de edición autogestiva
para llevar la palabra a confines lejanos.

Por haber estado

Por haber estado
Antología
LuzAzul, 2014
Poesía y narrativa, 56 pp.

por Rubén Sacchi

El escritor y poeta Oscar Agú asumió una tarea loable: la difusión de la obra de colegas santafesinos y lo hace a través de la colección LuzAzul. Como otros tantos en sendas provincias o regiones del país abocados a esa tarea, pone en papel su palabra, que socializa con el resto de los mortales la producción local.
En esta ocasión son siete los autores propuestos, unidos, no sólo por la provincialidad, sino por la triste característica de haber abandonado la existencia, lo que paradójicamente reflejan los versos de uno de los antologados, Oreste Abbiate: “es el fin/ de un continuo/ morir,/ vivir”.
El volumen incluye seis poetas y un narrador, Gastón Gori. Su estilo, pleno de paisajes y costumbres, no deja de ocuparse de las iniquidades: “¿Usted cree que la tierra se puede decir que es de unos y de otros no?” declara en Nicanor y las aguas furiosas. Entre los vates, además, se cuentan otros cinco de los que, con el fin de tentar al lector, he seleccionado alguno de sus versos: Adriana Díaz Crosta, “con fe descobijada (…) puños masticando el aire”; Hugo Mandón, “no tener ya nada que hacer/ ni siquiera esperar”; Elda Massoni, “qué fragmentos mutilará la muerte,/ qué porciones de este vasto territorio de huesos”; Horacio C. Rossi, “somos toda la voz del mundo en silencio”, y Beatriz Vallejos, “La esperanza es la ausencia de toda certeza”.

Relámpagos. Vol. 1

Relámpagos. Vol. 1
Jan De Jager
Viajera Editorial, 2014
Poesía y relato, 282 pp.

por Rubén Sacchi

No son rayos. no, de esos que parten la noche en dos, esos que fulminan o incendian. Son sólo esas luces que acompañan las tormentas, que preceden un rezongo. Son iluminaciones para que se pueda ver más claro en la cerrazón y sea uno el que decida si fulmina o lo incendia todo. En definitiva: son destellos de sana lucidez.
Si bien echa mano a una variedad de textos que no son de su autoría, lo hace en la forma de traducciones, y el material que aborda es absolutamente novedoso, muy poco difundido en nuestro entorno
literario.
Relámpagos es un libro dedicado al texto breve, pero no solamente incluye creaciones de otros también hay, en sus casi trescientas páginas, hermosos escritos nacidos de su pluma.
La temática es diversa, desde un emotivo relato donde mujeres chilenas preparan una bandera para reclamar por los presos políticos en Con retacitos de tela, hasta la hipocresía de la iglesia en La última tentación de Cristo, pasando por la denuncia del saqueo de piezas arqueológicas, en el poema Arrepiante.
Interesante propuesta que anticipa su correlato, ya que el subtítulo de Volumen 1 nos pone en la espera de su saga.

Desde Luna Western

Desde Luna Western
Christophe Macquet
Paradiso Ediciones, 2014
Poesía, 72 pp.

por Rubén Sacchi

Consecuencia de su anterior libro, Luna Western, el nuevo volumen declara ser una suerte de comentario de aquel.
La poesía de Christophe Macquet, recreada por Lisandro Llano, va hilvanando una historia, donde un francés arriba al puerto de Buenos Aires y se instala en el Abasto.
En esa estancia, lee los autores argentinos y los revisita. Es así que de la aseveración borgeana “el olvido es una de las formas de la memoria”, deduce que “la infidelidad es una de las formas de la fidelidad”.
Como ya dije en mi comentario al primer libro, Justo Navarro afirma que “la traducción es un caso de suplantación de identidad” -aunque también puede darse una simbiosis- y algo de eso ocurre en estas páginas o, como admite en el poema XIII: “empezó a traducir, y luego... luego... se dio el gusto de derivar”.
De esa práctica surge un proceso lúdico, donde “cada poema original” le indica “la buena y rigurosa manera de la deconstrucción”. La traducción propiamente dicha es así tan sólo uno de los métodos
utilizados, según confiesa.
Para quien disfrutó Luna Western, quizás le sea útil para acercar algo de luz a su lectura, si no, para disfrutar de un hermoso juego idiomático.


Kurt Vonnegut, manual para el usuario

Kurt Vonnegut, manual para el usuario
Luciano Alonso
Expreso Nova Ediciones-Milena Caserola, 2014
Ensayo, 102 pp.

por Rubén Sacchi

El libro es un interesantísimo trabajo acerca de la obra del escritor estadounidense. Cuenta con una bibliografía pormenorizada, tanto de su narrativa como de sus ensayos y trabajos para teatro, cine y televisión.
Luciano Alonso realiza una exégesis de las catorce novelas que Vonnegut escribió entre 1952 y 1997, agregando, además del argumento y la nómina de sus personajes, la ficha técnica y la sinopsis de las que fueron llevadas a la pantalla grande.
Para el lector inquisidor y ávido de esos textos, acerca un listado de sus traducciones al español que pueden rastrearse en las librerías.
Es de suponer el enorme trabajo que debe haber requerido la investigación, lo que hace evidente, más que la admiración del autor por Vonnegut, la seriedad con que aborda el ensayo, puesta ya de manifiesto en su anterior trabajo: Philip Dick, instrucciones de uso.
En resumen, es un libro imprescindible para los seguidores del escritor o iniciático de aquellos que deseen adentrarse en el cáustico mundo de quien sostenía: “Reír y llorar pueden ser respuestas al agotamiento y la frustración. Por mi parte yo prefiero reír, simplemente porque hay menos que limpiar después”.

Los amantes de Shakespeare

Los amantes de Shakespeare
Esteban Lozano
Ediciones Universidad de Huelva, 2014
Teatro, 60 pp.

por Rubén Sacchi

Esteban Lozano, Premio Nacional de Narrativa por su novela Procurar antes perecer, trabajo que ficciona la biografía del corsario argentino Hipólito Bouchard, es un autor injustamente ignorado por el canon literario. Pese a esto, su producción sigue sorprendiéndonos gratamente.
Como confirmando el dicho popular que reza “nadie es profeta en su tierra”, la adaptación teatral de su novela Los amantes de Shakespeare ha sido galardonada con el Primer Premio en el VI Certamen Nacional Textos Teatrales Monteluna, por la Universidad de Huelva.
El escenario central donde se desarrolla la historia no es nuevo, transcurre durante la Segunda Guerra Mundial y trata de la relación entre Dieter Kluge, un oficial de alto rango de las SS, e Itzjak Levy, un prisionero judío alemán. Ambos personajes comparten coincidentemente algunos hitos de su vida, sin embargo, lo más notorio es su devoción por la obra del dramaturgo y poeta inglés William Shakespeare.
La pieza, que transcurre en una noche de 1942, va desgranando relatos en los que ambos cuentan algo de sus vidas. Entre estos, la aparición fugaz de Hitler genera en sus intervenciones un paralelismo con la última dictadura en Argentina, cuando declama: “¡Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes... y finalmente mataremos a los tímidos!”, recreando al general Ibérico Saint-Jean y “¡Si quieren venir que vengan: les presentaremos batalla!”, parafraseando al dictador Leopoldo Galtieri. Estos detalles actualizan la historia, demostrando que el horror y la represión son atemporales y no respetan geografía alguna

La tarde del elefante

La tarde del elefante
Luis Benítez
Buenos Aires Poetry, 2014
Poesía, 66 pp.

por Rubén Sacchi

El poema que da nombre al volumen, La tarde del elefante, plantea una contradicción primaria que se reitera a lo largo del libro, la misma que atraviesa, con diferentes actores, la totalidad del planeta: civilización y barbarie o, como lo expresa Benítez, “cinco mil quilogramos de pacífica selva/ aplastando el asfalto” y, como también ocurre en el orbe todo, sólo hay que decidir qué es lo que se ubica en cada término de la ecuación. El poeta y crítico literario escocés Neil Leadbeater, escribe en el prólogo: “Como sucede con todos los grandes escritores, sus temas son universales”, y es en esa globalidad que se inscribe la obra.
Podría decirse que es un libro de la naturaleza. Habla del equilibrio esencial, de la regulación inevitable entre las especies y, en los escasos poemas que mencionan al hombre, también aparece un gran depredador que lo pone en caja: la ciudad.
La poesía de Benítez es profusa en figuras, así, en el poema Un sonido inquietante, que filtran las paredes, son las hormigas; la metáfora del insecto para expresar la eterna estupidez humana que, en su ignorancia, cree dominarlo todo. O la compasión por los animales de La pesca, donde un oxímoron desgarrante nos abre los ojos a un “cruel pacto unilateral” entre el pescador y su presa, el verdugo y su víctima.
Una enorme sensibilidad recorre sus textos. Tras el poema El zorrino de Juan Cristóbal, se esconde la denuncia de discriminación, la “mala prensa” que primero extirpa la naturaleza del animal y luego lo asesina; o el “agua aceitosa” de los ríos, “regalo de la industria y el odio a lo vivo” que en El extravagante viajero, río arriba, nos habla de la contaminación que no vemos por nuestra “candidez empecinada en creer”.
El poeta nos invita a reflexionar acerca del mundo que nos rodea y de la relación con nuestros vecinos, los animales. De esa contemplación puede depender el futuro de la humanidad.

Poesías libres

Poesías libres
Ariel Aloi
Ediciones Septiembre, 2015
Poesía, 32 pp.

por Rubén Sacchi

“Una palabra es una semilla”, comienza diciendo este libro. En esa metáfora se resume la poesía del autor: La palabra como simiente, como generadora de vida; la palabra como dinámica, en crecimiento y desarrollo, lo que equivale a decir la vida misma.
Poesías libres es un libro de amor. El amor como algo incomprensible y supremo; se pregunta: “¿Será que el amor es una espera...?/ (...)/ ¿será que el amor es un interrogante?”, una espera porque nunca se alcanza a saber de su llegada y un interrogante porque nuestra mente no puede abarcarlo, en acuerdo, se presenta en su carácter cuasi divino.
Para un poeta, como par un verdadero actor de su tiempo, el mundo es pequeño, y el tiempo solo una vana pretensión del hombre para limitarlo. Aloi se aferra a unos labios que “desechan/ los relojes” y hace que los péndulos se paralicen, para alcanzar lo que llama “un milagro tan mío”, que quizás no se otra cosa que la eternidad, pero no la de los siglos sin fin, sino la que inmortaliza un instante.
La poesía de Aloi busca la simbiosis con el ser amado, pero su amor no es egoísta, se extiende hacia el prójimo, con quien interactúa y convive.

La vida leve

La vida leve
Norma Etcheverry
Ediciones La Carta de Oliver, 2014
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Sobre el libro flota la conciencia de lo efímero. Esa idea de que cada segundo se consume irrepetible y carga tanto su cuota de encanto como de tragedia.
La vida leve por momentos parece aludir a la obra de Milan Kundera, La insoportable levedad del ser, cuando plantea que "El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni enmendarla en sus vidas posteriores".
Aquí, la fatalidad de la existencia se manifiesta en desarraigos, desgarros y vivencias inconclusas, ese es su fondo, aunque el marco de referencia pueda ser bucólico y, a veces, hasta feliz. La pequeña felicidad debe conservarse en la memoria de un ayer que “la protegía del futuro”.
Pero, además, la profunda poesía de Etcheverry se compromete, toma posición frente a temas que atraviesan la problemática social, como las madres solteras, las inundaciones, los desaparecidos y el papel traicionero de los medios de comunicación. Todo en una atmósfera de universalidad, mudando los escenarios a distintas partes del mundo interrogando “Acaso sabemos de qué escribimos”.

Sobre la guerra y cómo conjurarla

La guerra: un crimen contra la humanidad
Roberto Vivo
Hojas del Sur, 2014
Ensayo

por Esteban Lozano

“LA GUERRA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD”, de Roberto Vivo —autor de “Breve historia de las religiones del mundo”—, es un esfuerzo monumental por pacificar al hombre

El del empresario uruguayo Roberto Vivo es uno de esos libros inclasificables que, a priori, puede parecer que adolecen de una perspectiva naïve de la materia sobre la cual tratan. Nada más lejos que la ingenuidad en la perspicaz mirada del “idealista-de-pies-en-tierra-firme” que es Vivo. En el prólogo de su obra “LA GUERRA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD”, Vivo aclara quesu principal propuesta es “deslegitimizar” la guerra, y que debemos considerarla como crimen(“El hecho de que 9 de cada 10 víctimas de todo conflicto sean civiles es, a mi juicio, el factor determinante que permite afirmar, sin duda alguna, que hoy toda guerra debe ser considerada un crimen contra la humanidad”, señala Vivo).Lo que sigue a dicho prólogo es un esfuerzo monumental por parte del autor para ilustrarnos acerca de los cómos y los porqués de esta práctica que, según afirma, en los últimos 5 mil años fue permeada por efímeros períodos denominados —a falta de mejores definiciones—“paz”. Motivado por una serie de interrogantes que lo acompañaron desde su adolescencia, Vivo ha escrito —asistido en su laboriosa investigación por el periodista estadounidense Dan Newland, además editor y traductor del original al inglés— un libro al que realmente cabe calificar como imprescindible, puesto que la materia sobre la que trata no es fácil de hallar en otras fuentes: la guerra y cómo conjurarla. “LA GUERRA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD” no se limita a denunciar o a hacer un mero relevamiento de la violencia y las guerras que han azotado y azotan al planeta sino que, a la manera de un vademécum, despliega un menú de genéricos para combatir las causas de los males que nos llevan a la confrontación armada.
Uno de los mayores méritos de Vivo es la prosa clara, precisa, amena, con que transmite sus conceptos. Su escritura —y, por consiguiente, su lectura— es fluida incluso en los más extensos párrafos, en cuya redacción otros autores olvidan a menudo al lector al cual se dirigen, haciéndolo naufragar en un zargazo de información excesiva muchas veces agravado por una complicada o torpe sintaxis.
Los títulos de los cuatro extensísimos capítulos que conforman el libro, y algunos de los subtítulos de las diversas partes en que cada uno de ellos se divide, dan cuenta de la vastedad de temas en él tratados: La violencia y el hombre (La deshumanización del otro, Efectos devastadores de la guerra, Grandes flagelos producidos por el hombre, Las causas de la guerra, La teoría de la guerra justa y su superación), La historia de la paz (La era axial, Celebrar la diversidad), Sociedad abierta y sociedad cerrada (Liberales versus conservadores, moderados versus radicales, Fundamentalismo, Secularismo: crisis u oportunidad), La guerra: un crimen contra la humanidad (Paralelos válidos: esclavitud, tortura y racismo, Definir la guerra como crimen, Fundamentos legales, El rol de Estados Unidos en un mundo unipolar, La prevención de conflictos, El rol de las instituciones y de las organizaciones internacionales, El papel de la justicia, La Corte Penal Internacional, Dar una oportunidad a la paz).
Sostiene Vivo que “hay quienes creen que el ser humano lleva la guerra en su ADN; que es un ser naturalmente violento inclinado a inventar enemigos y a exterminarlos. Pero la ciencia contemporánea no está de acuerdo. Los estudios más recientes demuestran que los primeros seres humanos no practicaban la guerra de manera habitual e institucionalizada, porque eran nómades, cazadores y recolectores, con un muy reducido sentido de la propiedad. Al no tener que defender lo propio, los conflictos dentro de la comunidad se reducían al mínimo. Como señala el célebre paleontólogo Richard Leaky, recién con la agricultura el ser humano se hace sedentario y comienza a sentir la necesidad de defender la tierra que cultiva. Parece probable entonces que la guerra se haya originado como una respuesta social y política a un cambio de circunstancias económicas. En síntesis, lo que cambió con la transición de la caza y recolección nómades a la agricultura sedentaria fue la naturaleza de la sociedad, no la naturaleza del hombre”. Y se apresura a aseverar: “Otra tajante prueba de que el hombre no es naturalmente violento es el hecho de que todos los ejércitos del mundo someten a sus soldados a un duro entrenamiento, tanto físico como psicológico, para que puedan convertirse en máquinas de matar. Una etapa esencial de ese adiestramiento es la deshumanización del otro. Es decir, el objetivo del entrenamiento es que, para el soldado, el supuesto enemigo pierda su condición de persona. Pero nosotros, los seres humanos, no estamos preparados para comportarnos como asesinos, y por eso son miles los casos de soldados que al volver de la guerra recurren al alcohol, las drogas y hasta al suicidio en búsqueda de la paz perdida”. En cuanto a las causas variopintas que determinan el estallido de las guerras, y que por largo tiempo han sido tema de debate entre antropólogos, sociólogos, analistas políticos e historiadores, el autor cita: ausencia de negociación, de identificación, de voluntad para promover la paz, y ausencia absoluta de principios humanitarios, así como también el exceso de nacionalismo y la generación de falsas expectativas. Vivo hace hincapié en que “para lograr que la guerra sea catalogada como lo que es, ‘un crimen contra la humanidad’, hace falta un cambio cultural, para esto necesitamos apoyar el accionar de la Corte Penal Internacional, fomentando la educación para la paz, y ésta es una tarea en la que todos podemos contribuir”.
Detengámonos por un momento en uno de los flagelos que en el mundo actual nos toca padecer, quizá como nunca antes: el terrorismo. Como su mismo nombre lo deja entrever, el terrorismo es letal por partida doble: su finalidad es destruir a su objetivo físicamente, pero paralelamente, y por efecto multiplicador, destruye la individualidad de las personas al restringir sus derechos civiles y humanos a resultas del pánico que induce y mediante leyes y procedimientos excepcionales implementados, supuestamente, para combatirlo o neutralizarlo. Vivo afirma en su blog, Peace, Justice and the Ultimate Crime(www.vivoonwarpeaceandjustice.blogspot.com.ar), que desde el 9/11 el terrorismo internacional se halla en ascenso y que la victoria está de su lado. Los hechos que hemos vivido en lo que va del 2015, con posterioridad a la publicación del libro que nos ocupa, parecen doblar la apuesta hecha por tal aseveración. En cuanto a los “procedimientos excepcionales” mencionados más atrás, Vivo enumera “la suspensión de garantías para los prisioneros de guerra, la violación por parte del gobierno del derecho a la privacidad en las comunicaciones por teléfono y por correo electrónico, presiones aplicadas a los medios, arrestos arbitrarios y sin establecimiento de cargos por una corte penal, el uso limitado de torturas tanto dentro como fuera de su territorio, además de la implementación de tácticas bélicas que violan no sólo las tradiciones nacionales sino también las Convenciones de Ginebra y Viena”. También trae a cuento un dato tan acertado como ilustrativo: cuando al general carabinero italiano Carlo Dalla Chiesa, a cargo de las estrategias antiterroristas de Italia para enfrentar a las Brigadas Rojas en la década de 1970, le pidieron que utilizara la tortura para descubrir el paradero del primer ministro italiano Aldo Moro —secuestrado y luego asesinado—, respondió: “Italia podrá sobrevivir a la pérdida de Aldo Moro pero no sobrevivirá a la implementación de la tortura”. Así, Dalla Chiesa señalaba que violar el imperio de la ley conlleva el peligro de convertirse uno mismo en algo parecido a ese rival artero y no tradicional al que se combate. También una escena de la película “Espartaco” (Stanley Kubrick, 1960) ilustra perfectamente este pensamiento: los esclavos se rebelan contra sus opresores y toman la escuela de gladiadores en que son brutalmente entrenados. Un grupo de sublevados, para desquitarse, quiere obligar a dos de los romanos, ahora cautivos, a pelear entre ellos a muerte. Espartaco se opone, alegando que si no deponen su actitud también ellos, los oprimidos, se convertirán en aquello que aborrecen (firmaba el guión de “Espartaco” alguien que algo sabía sobre la restricción de los derechos civiles y humanos mediante el pánico y las leyes y procedimientos excepcionales: Dalton Trumbo, uno de los tristemente célebres “Diez10 de Hollywood” durante el maccarthismo).
Afirma Vivo que el mensaje de Dalla Chiesa “debería ser una admonición para EEUU y otras democracias occidentales, que alguna vez sirvieran de ejemplos morales y éticos para el mundo y que tenían en claro que si se permitía la violación de los derechos civiles y humanos de una sola persona, peligrarían los derechos de todos. No importa la magnitud de la amenaza”. Y a continuación agrega: “Cuando no se protege la libertad se resiente la esencia misma de la democracia”, aseveración que le permite meterse de lleno en uno de los temas centrales de su libro: la guerra en general y la conducción que los EEUU hacen de sus guerras desde los sucesos del 9/11 en particular, cuyos métodos son también aplicables a los que emplean otras democracias de occidente.
Como señala el ex-fiscal en Jefe de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo (una de las eminencias que prologan el libro de Vivo, junto con el ex-presidente de la República Oriental del Uruguay, Julio María Sanguinetti; el ex-fiscal en los Juicios de Nuremberg, Benjamin Ferencz; el renombrado mediador, autor y disertante William Ury y el autor del best-seller“Megatrends”, John Naisbitt): “Este libro es necesario, pero abarca tantos campos de conocimiento que no lo podía escribir un académico que debe agotar cada detalle de la discusión científica. Hay tanta información y análisis que no puede ser analizado desde una sola disciplina”.
Moreno Ocampo no exagera: así de multifacético, ecléctico, ambicioso, profundo, extremadamente documentado y sorprendente es “LA GUERRA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD”.
Y puestos a hablar de crímenes… sería inconveniente añadir a la lista de los muchos que el hombre comete el de no leer este valiente e imprescindible libro de Roberto Vivo. “LA GUERRA: UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD”, de Roberto Vivo.

Versión impresa: Hojas del Sur, 2014. También disponible como libro electrónico, tanto en español como en inglés —War: A Crime Against Humanity—, para Kindle y Nook y en varios formatos a través de Smashwords.

Colección de poesía latinoamericana



Editorial italiana lanza colección de poesía latinoamericana

El sello Raffaelli Editore, de Rímini, Italia, sumó a su colección de poesía en español -dirigida por el poeta chileno Mario Meléndez- seis nuevos títulos en libro electrónico, accesibles desde las tiendas virtuales de todo el mundo. Se trata de antologías de poetas latinoamericanos de dilatada y reconocida trayectoria: los chilenos Oscar Hann y Hernán Lavín Cerda, el uruguayo Rafael Courtoisie y los argentinos Jorge Boccanera y Luis Benítez. La casa editora italiana seguirá enriqueciendo sus colecciones de poesía latinoamericana contemporánea con nuevos lanzamientos en el curso de año.
Los lanzamientos de referencia, disponibles como e-books y pdf, son: Soy una piedra lanzada de canto (Óscar Hann); La comedia del cadáver (Hernán Lavín Cerda); Levedad de las piedras y La biblia húmeda (Rafael Courtoisie); Poemas tirados por caballos (Jorge Boccanera) y Las palabras y los días (Luis Benítez).

Raffaelli Editore
Vicolo Gioia, 10
47921 - Rimini - Italia
Tel. (+39) 0541 21552
Fax. (+39) 0541 55450

Acerca de los autores:

Luis Benítez
(Buenos Aires, 1956). Es miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía, Capítulo de New York, (EE.UU.) con sede en la Columbia University, de la World Poetry Society (EE.UU.); de World Poets (Grecia), del Advisory Board de Poetry Press (La India) y del PEN Club. Ha recibido el título de Compagnon de la Poèsie de la Association La Porte des Poètes, con sede en la Université de La Sorbonne, París, Francia. Miembro de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la República Argentina (SEA) y de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA). Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, entre ellos el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); la Mención de Honor del Concurso Municipal de Literatura (Poesía, Buenos Aires, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); el Primo Premio Tuscolorum Di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); el Tercer Premio Eduardo Mallea de Narrativa (Buenos Aires, período 1995-1997); el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003); el Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2008). Sus 36 libros de poesía, ensayo, narrativa y teatro han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

Jorge Boccanera
(Argentina, 1952). Publicó los siguientes libros de poesía: Los espantapájaros suicidas (1973); Noticias de una mujer cualquiera (1976); Contraseña (1976); Música de fagot y piernas de Victoria (1979); Poemas del tamaño de una naranja (1979); Los ojos del pájaro quemado (1980, incluye los libros Contra el bufón del rey y Oración para un extranjero); Polvo para morder (1986); Sordomuda (1991); Bestias en un hotel de paso (2002) y Palma Real (2008). Sus poemas fueron reunidos en las antologías personales: Marimba (1986); Antología poética (1996); Zona de tolerancia (1998); Antología personal (2001); Poemas (2002); Servicios de insomnio (2005); Tambor de jadeo (2008); Libro del errante (2009); Sombra de dos lugares (2009); Labios de ramas quebradas (2013) y Cartas de nadie a nunca (2013). Autor de los ensayos: Confiar en el misterio/ Viaje por la poesía de Juan Gelman (1994); Sólo venimos a soñar. La poesía de Luis Cardoza y Aragón (1999) y Voces tatuadas. Crónica de la poesía costarricense 1970-2004 (2004). Escribió además libros de historias de vida, crónicas y testimonios, entre ellos: Ángeles trotamundos (1993); Malas compañías (1997); Tierra que anda/ el exilio de los escritores (1999) y Redes de la memoria/ Escritoras ex detenidas de la dictadura (2000). En 2002 salió su libro de relatos La pasión de los poetas. Como periodista fue jefe de redacción de las revistas Plural (México); Crisis (Argentina) y Aportes (Costa Rica), y director de Nómada, revista de la Universidad Nacional de San Martín. Entre otros galardones, obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba, 1976), Premio Nacional de Poesía Joven (México, 1977), Premio Internacional Camaiore (Italia, 2008), Premio Casa de América (España, 2008), Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (Argentina, 2012) y el Premio Internacional a la trayectoria poética “Ramón López Velarde” (México, 2012).

Rafael Courtoisie
 (Montevideo, Uruguay, 1958). Poeta, narrador y ensayista. Miembro de número de la Academia Nacional de Letras. Acaba de aparecer, en España, su libro El lugar de los deseos (Valencia, editorial pre-textos) y la segunda edición (en Uruguay, 1ª edición en España) de Partes de todo (ensayo-poesía). Ha dictado seminarios y conferencias en numerosas universidades e instituciones de España, Inglaterra, Francia, Italia, Israel, Grecia, Turquía, Bosnia, Canadá, Estados Unidos y América Latina. Ha recibido, entre otros, el Premio Fundación Loewe de Poesía (España, Editorial Visor, jurado presidido por Octavio Paz), el Premio Plural (México, jurado presidido por Juan Gelman), el Premio de Poesía del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica de Narrativa, el Premio Internacional Jaime Sabines (México), el Premio Blas de Otero (España), el Premio Internacional de Poesía José Lezama Lima (Cuba) por su libro Tiranos temblad y el Premio Casa de América (España) por su obra Parranda.
Óscar Hahn
(Chile, 1938). Poeta, ensayista, crítico literario. Es Doctor en Filosofía por la Universidad de Maryland. Entre 1971 y 1972 fue miembro del Taller de Escritores de la Universidad de Iowa. Después fue docente de esa misma universidad por más de tres décadas. Actualmente es Profesor Emérito. Entre sus libros figuran: Esta rosa negra, Arte de morir, Mal de amor, Versos robados, Apariciones profanas, En un abrir y cerrar de ojos, Pena de vida y La primera oscuridad. De los múltiples reconocimientos a su obra destacan: Premio Casa de América de España (2006), Premio José Lezama Lima (2008), Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2011), el Premio Nacional de Literatura (2012) y el premio Loewe de poesía por Los espejos comunicantes (2014). Es considerado una de las voces más importantes de la poesía Hispanoamericana.

Hernán Lavín Cerda
(Santiago de Chile, 1939). Es licenciado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, en 1965, dentro del área de Comunicaciones. Fue redactor y columnista de varios periódicos y revistas de Chile durante la década del 60 y principios del 70. En 1970 obtuvo el Premio Vicente Huidobro por su texto de narrativa La crujidera de la viuda, que luego publicó en México la Editorial Siglo XXI. Durante 1971 fue becario del Taller de Escritores Jóvenes dirigido por Enrique Lihn en la Universidad Católica. Pertenece a la generación del 60 que también se conoce como la generación violentada, disgregada o del exilio. Reside en México a partir de octubre de 1973. Desde 1974 es profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, dentro del área de Letras Hispánicas. De 1975 a 1979 dirigió el Taller de Poesía del Instituto Nacional de Bellas Artes, que se impartió en la Capilla Alfonsina (casa de Alfonso Reyes). A partir de 1992 es miembro de la Academia Chilena de la Lengua. Ha publicado alrededor de sesenta libros de poesía, novela, cuento y ensayo. Ha sido traducido al alemán y parcialmente al inglés e italiano. Aparece en el Diccionario de Escritores Mexicanos, tomo IV, publicado por el Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, en 1997. Su obra, tanto poética como narrativa, se incluye en antologías de Latinoamérica, Estados Unidos y España.

La palabra ínfima

La palabra ínfima
José Tcherkaski
UNR Editora, 2013
Poesía, 102 pp.

por Rubén Sacchi

La palabra ínfima es un libro sin índice, si lo tuviera sería una sucesión de imágenes y hasta de aforismos, tal su naturaleza. Es que los títulos poseen casi tanto peso como el poema que nombran. Mientas “La vida/ tambalea/ insegura/ entre los días”.
José Tcherkaski, famoso por componer letras de canciones emblemáticas, tales como Para el pueblo lo que es del pueblo; Mi viejo, Pedro Nadie o Coplas de mi país, que en los años 70 interpretara el cantante Piero, incluye poemas de lenguaje simple, pero que abordan las cuestiones existenciales sin miedos. A modo de autocrítica nos dice: “En yo hay tantos/ bastardos/ como felices/ embriagados/ de idiotez”.
Sin embargo, no todo es introspección. También condena la barbarie, representada en la última dictadura “El desvarío/ llenó de cadáveres/ la Patria” y para los asesinos recrea la vieja consigna de Ni olvido ni perdón: “En la paciencia/ no hay cansancio.// La nueva sangre/ no perdona”.
El libro se divide en tres partes: La palabra ínfima, La alma en lágrimas y Brevedades. Esta última incluye un puñado de cuentos cortos que redondea el volumen.

Pobre mariposa

Pobre mariposa
Mónica Soave
Umbrales Ediciones, 2015
Novela, 178 pp.

por Rubén Sacchi

Dos amigas. Dos vidas que en su sinuosidad se tocan y despegan, pero que transcurren tan cerca que permiten la intimidad absoluta. En ese vínculo se origina el pedido de una a que la otra acceda a sus cuadernos y diarios y a los de sus ancestros.
Una excelente excusa que utiliza la autora para desarrollar, a través de cuatro generaciones, historias de mujeres signadas por su tiempo. Vidas siempre difíciles que van encontrando, con mayor o menor acierto, la manera de ir abriéndose camino en la vida y en la búsqueda de la felicidad.
Allí hay mandatos sociales y familiares, ideas libertarias truncas, pobreza y alcohol. También la muerte del hijo: “mientras el Dios a quien le rezaban y la Virgen a quien le prendían velas permitían juntos ese atropello”.
Mónica Soave hace un trabajo de sastre. Maneja una serie de retazos aparentemente inconexos o no cronológicos y va confeccionando un pasado sólido.
Pobre Mariposa era la última canción que ponían en el club, allá por el 48, cuando terminaba el baile y las historias se sucedían dentro de la Historia, inexorablemente. Como marca de una época, dice la tía Delfina: “Le cortaron las alas a Teresa, le cercenaron la libertad, y lo peor es que ella no quiere darse cuenta, nunca pero nunca va a querer darse cuenta. Le enseñaron así, pobre mariposa”.