Había una vez un circo


Circo Rodas
Playón del Walmart Avellaneda-km 9. Aut. Bs. As. La plata (Ex Auchan).
Funciones: Lunes a Viernes a las 18 y 20:30 hs. Sábados, domingos, feriados y vacaciones de invierno a las 15:30, 18 y 20:30 h., durante julio y agosto.

por Rubén Sacchi


Antes de comenzar, debo reconocer que hace años que no entraba a la carpa de un circo. La última vez que lo hice, aún los espectáculos se basaban principalmente en la interacción con animales y recuerdo haber llevado a mi pequeña, años a, cuando todavía la elefanta Mara y su domador Blas eran la cara visible de la fiesta. Si bien acuerdo totalmente con la medida de su prohibición, tengo que convenir en que el esquema que los shows proponían debió cambiar radicalmente ya que, aún en los momentos en que el centro de atracción era el humano y su habilidad, se apelaba a alguno de nuestros cohabitantes. Así, más allá de la destreza del mago, palomas y conejos salían de su galera y, pese al infinito equilibrio de los acróbatas, lucían su gala sobre el lomo de algún corcel. 

Los tiempos cambiaron y hoy la calidad de un circo depende exclusivamente de la destreza y capacidad del hombre. No es fácil montar un espectáculo exitoso y renovarlo permanentemente para que no decaiga el interés del público, pero el Circo Rodas lo viene logrando desde hace 36 años y el último verano obtuvo el Premio Estrella de Mar 2016, al mejor espectáculo.

El anuncio de “renovado elenco y nuevas atracciones” incluye un considerable combo de más de 50 talentosos artistas, con payasos, malabaristas, acróbatas y equilibristas de notable calidad; el infaltable cuadro de magia a cargo del Mago sin Dientes y la distensión a que nos lleva un buen número de variadas coreografías, con trajes incrustados con piedras Swarovski, del Lido de París, bajo la dirección artística de María José Pintos. El relax supremo llega con el de Show de aguas danzantes, que mediante un manejo computarizado de más de 25 bombas y 700 picos, emite cuatro conjuntos de chorros de agua que se combinan con luces de colores y efectos especiales al compás de la pieza de ópera clásica Caballería ligera, de Franz Von Suppe. Sin dudas, el momento límite de adrenalina lo define el Globo de la muerte, dos esferas de metal dentro de las que seis motociclistas se entrecruzan a una velocidad de más de 80 km/h., y hasta en completa oscuridad, arriesgando su integridad a cada segundo.
 
La vida de circo posee una mística especial. El desarraigo a que lleva el nomadismo de un show itinerante hace muchas veces que las familias se unan en torno al espectáculo y desarrollen, padres e hijos, diferentes aptitudes. Uno de esos casos es el de Stanko -responsable del cuadro que da en llamar Antipodismo Moderno, consistente en malabares realizados con los pies y utilizando elementos de los más diversos-, cuyas hijas integran el elenco estable del Rodas, una de ellas, Johana, de tan sólo 22 años, entrega una muestra de contorsionismo que bien recuerda los famosos versos del Tata Cedrón: “no debe tener esqueleto”, ya que no es fácil imaginar huesos que resistan posiciones tan extremas llegando al punto de, apoyada en sus manos, tensar con sus pies un arco y acertar con la flecha en un blanco, entre otras proezas físicas.

Un cartel reza: "El circo es el único lugar del mundo donde se puede soñar con los ojos abiertos", de que eso suceda se encarga su creador, Jorge Ribeiro Soares y cuenta para ello con la colaboración de su director artístico, Ariel Heredia. Ellos, junto a un maravilloso grupo de virtuosos, ofrecen un espectáculo digno de verse.

Fotografías: Maximiliano Martino 
Prensa: Alfredo Monserrat

Bianca

Bianca
Eduardo Kovalivker
Hojas del Sur, 2015
Novela, 160 pp.

por Rubén Sacchi

Manteniendo el esquema de su anterior novela, Clavelina, Eduardo Kovalivker apela a un personaje que, siendo escritor, gusta de la buena vida y cae en un embrujo amoroso que lo lleva a cometer cualquier desatino, con consecuencias personales prácticamente nulas, reafirmando la vieja máxima mafiosa de que “El crimen no paga”.
Daniel Dumas -vaya apellido para un hombre de letras- viaja a Italia para cumplir ciertos compromisos literarios y es allí donde un amor, casi sobrenatural, le sonríe.
El autor construye un protagonista contradictorio, que admite haber militado en las filas anarquistas pero que “sintió siempre deseos de pertenecer o de rozar esa clase social inalcanzable para él”. Achaca su inseguridad a su crianza “en un hogar de clase media baja” y define a sus ancestros como de “sangre sin historia”.
El fomento del tratamiento genético de las semillas para modificar el medioambiente, tan cuestionado por la ciencia, se suma a que lo experimenta en extensas hectáreas que su familia política obtuvo en el despojo que los conquistadores ejercieron sobre los pueblos originarios.
En definitiva, un verdadero yuppie de los tantos que, neoliberalismo mediante, adaptaron su ideología a los nuevos vientos con
asombroso pragmatismo.

Gud Nius

Gud Nius
Carlos Alvarez de Toledo
Ediciones Deldragón, 2016
Periodismo, 88 pp.

por Rubén Sacchi

El material que compone Gud Nius, periodismo de autor, más que de noticias, se integra de comentarios acerca de acontecimientos de la realidad cotidiana, unas veces cándidos, otras ácidos, pero que invariablemente intentan aportar una pizca de humor y de absurdo a la dura realidad que sobrevino a la Argentina, deslizando sutiles críticas al actual gobierno.
En la contraportada advierte, con fina ironía, su contrapropósito: “Estamos convencidos de que alcanzaremos uno de nuestros objetivos principales: evitar ser de consumo masivo”.
Frases como “La importancia de las barreras en este juego nos marca la tendencia al proteccionismo del país en que vivimos”, en una nota deportiva; “Los estudiantes avanzados de segundo año actuarán como trapitos, actividad que será considerada una pasantía”, en la sección Educación y Tecnología ó, en la de Política, y acerca del sistema electoral y la representación parlamentaria: “Se propondría que en el ejercicio de la presidencia participe el voto en blanco. ‘No es democrático que quien obtuvo el 51% de los votos gobierne el 100% del tiempo’”.
También aborda la cuestión económica, como en una remake de lo peor del neoliberalismo menemista, anuncia Adiós al peso: Llega el dólar argentino, y en el cuerpo del informe, declara: “Como forma de buscar mayor aceptación para nuestra divisa en el mundo, el billete de cien llevaría a Benjamín Franklin”.
Con esta y otras secciones, Gud Nius da un pantallazo humorístico acerca de la realidad y propone otra manera de enfrentarla, con decisión de cambiarla y hacerla más humana pero, sin lugar a dudas, con una sonrisa.

Ramona

Ramona
de Melina Forte
Mimoteatro Escobar Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
por María Antonacci García

Afines de los 60 Antonio Berni concibió a Ramona Montiel quien, según sus palabras, era “de la General Paz para el lado del centro. Puede ser de Pompeya o Villa Crespo. Ramona es la "milonguita", la "costurerita que dio aquel mal paso, imágenes de Carriego y también ciertos personajes de Borges” poniendo en evidencia con ella y sin juzgar, la realidad de la mujer a quien no tocó la varita mágica de la fortuna y que para luchar día a día por la supervivencia puso su cuerpo en juego.

El pasado 3 de junio y en coincidencia, no casual, con las marchas que se realizaron en todo el país con el lema NI UNA MENOS, se estrenó Ramona, de y por Melina Forte. La historia que cuenta es la de una chica dulce e inocente que va a la ciudad con la frescura de su juventud y la seguridad de poder remontar la pobreza con la fuerza de su trabajo. Ella cree y confía, pero alguien se apodera de su cuerpo como de un
objeto, como una mercancía a su servicio y transformará su vida. A Ramona no le hacen falta palabras para transmitir el cambio que se produce en ella, de la muchacha esperanzada del comienzo a la que lucha por su libertad, el incremento de la tensión dramática a medida que transcurre el tiempo pone en vilo al espectador.
Dice Foucault que “el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos". El cuerpo se valora como un instrumento productivo y a tal fin se hace caer sobre él su peso perverso. Desde su cuerpo torturado Ramona interpela sobre el dominio del hombre que la fuerza para quebrarla, para que sea una dócil muñeca que cumpla con sus deseos, desvalida víctima de su mando y de la hipocresía de los clientes, que pasan uno a uno por su lecho de esclava.


Ramona transita la poética de la inocencia, de la decepción, de la angustia y de la rabia debido al extraordinario trabajo de Melina Forte, quien luce sus cualidades de actriz, mimo y bailarina, desdoblándose en los personajes de víctima y victimario, realizando una labor plena de fuerza e interioridad.
Hacia el climax, la música adquiere un protagonismo especial, representando el quiebre de la voluntad del pesonaje en la repetición de No me arrepiento de este amor, cantado por Gilda, una y otra vez, a la manera de un viejo disco rayado, acompañado en esa vorágine por el cuerpo de la actriz.
El trabajo de las luces y el sonido completan y terminan de dar forma a la obra, logrando los climas necesarios para las diferentes situaciones.
Por todo lo dicho y porque la trata es una de las más terribles formas de violencia de género, Ramona es altamente recomendable.

Ficha:

Actuación, Guión y Dirección: Melina Forte
Visuales, Sonido y Producción: Jesica Grecco
Música: Carolina Castellani
Iluminación: Stefany Briones Leyton y Sebastián Coronel
Vestuario: Eva De Bartolo
Prensa: Eva Candendo

La isla escrita

La isla escrita
35 poetas cubanos (2000-2015)
Norma Etcheverry (Selección y prólogo)
Editorial Universitaria de La Plata, 2015
Poesía, 120 pp.

por Rubén Sacchi

Que los cubanos son prolíficos en las artes es algo bien sabido. Nadie desconoce los maravillosos sones que hacen sacudir la isla entera y a todo aquel que se le anima, ni tampoco puede alegarse ignorancia acerca de José Martí, Alejo Carpentier o Nicolás Guillén, pero más allá de Silvio y Pablo ¿quiénes integran el semillero de la Nueva Trova? De la misma manera que esa difusión es acotada a cierto grupo, quizás por inevitable, los jóvenes escritores cubanos son cubiertos con un discreto manto de negación.
La geografía insular y la escasez de medios de comunicación son el motivo aparente, pero hay una falta de interés en el mercado editorial que supera cualquier especulación. De esa manera, su palabra nos llega a través de verdaderos exploradores de talento, que abordan la encomiable tarea de la difusión.
La isla escrita es apenas una muestra del vasto universo literario cubano que prolifera y se multiplica en cada rincón de la isla, rompiendo muros con cuanta herramienta de propagación hallen a mano.
Esta antología, presentada en la última Feria del Libro de La Habana, es material imprescindible para comprender la visión particular de una sociedad que eligió vivir el socialismo.

Madre noche

Madre noche
Kurt Vonnegut
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 240 pp.

por Rubén Sacchi

Esta reedición reafirma al autor no sólo en su carácter de gran escritor, sino también en el de cuestionador de los paradigmas sociales. La humanidad se autoinflige el más tremendo flagelo, que es la guerra. Ésta, tras un real motivo económico que la desata, provoca y evidencia otras cuestiones, no menores, que ponen en tela de juicio la primacía inteligente de la especie. Una de las más generalizadas es la xenofobia y la discriminación en sus diferentes formas. Quizás, la que más se instaló en el imaginario colectivo fue la que el nazismo encarnó contra los judíos, pero hablo de instalada, porque en esa misma arremetida fueron también masacrados judíos, negros y homosexuales, aunque quienes dejaron más vidas fueron los comunistas, sin importar su credo.
Madre Noche habla de esos crímenes, pero desde un tiempo diferente: el de la guerra fría. También lo hace desde un lugar diverso: el espionaje y contraespionaje como generadores de políticas contradictorias, que lejos de auxiliar a las víctimas las utilizaban como corderos sacrificiales, necesarios para lograr el triunfo final sobre el enemigo.
Kurt Vonnegut fue reclutado como soldado en la Segunda Guerra Mundial, de esa experiencia, seguramente, proviene su literatura antibélica y humanista. Como prisionero, asistió al bombardeo de la población civil de Dresde por parte de las fuerzas aliadas con un saldo de 135 mil muertos, dos veces las víctimas de Hiroshima. Eso explica frases como “la guerra debe ser muy sexy para los americanos”.
Otros tópicos de carácter bélico, por demás actuales, se cuelan en estas páginas, como la posición de Israel respecto de Palestina, así un soldado sionista relata como Jasor, ciudad palestina 19 siglos aC, es capturada por el ejército israelita, masacrados sus 40 mil habitantes e incendiada y luego agrega: “¿Dónde está el mal? Es esa gran parte de cada hombre que quiere odiar sin límites, que quiere odiar con Dios a su lado”.
Vonnegut desgrana definiciones que golpean, como nombrar a un campo de concentración como “un centro de salud para judíos” pero también se detiene en escenas que reconfortan, como la relación de una mujer con su perro: “Mientras (...) lo acariciaba, los ojos castaños del animal se dilataban con la ceguera del éxtasis. Cada fibra de su sensibilidad se acomodaba como un dedal a los dedos que lo mimaban”, lo que no deja de ser un pequeño atisbo de esperanza.

La eternidad de la rosa

La eternidad de la rosa
Gabriel Moschitta y Laura González Roma
Hojas del Sur, 2016
Novela, 224 pp.

por Rubén Sacchi

Para acercarnos a la historia debemos preguntarnos qué es la eternidad, esa enorme entelequia creada por el hombre para definir lo inasible de la existencia.
La eternidad de la rosa propone una perpetuidad en la trascendencia, retomando la vieja creencia oriental de la rueda de la vida en la que las almas se perfeccionan en cada giro.
Los autores abordan la experiencia literaria como algo lúdico, recreando de manera fantástica algunas experiencias esotéricas y científicas en el plano del más allá.
El pesonaje central es Omar, un joven que sufre una posesión diabólica y es tratado por el parapsicólogo Fabio Zerpa, famoso por sus teorías acerca de seres y naves extraterrestres, que tuvieron auge en la década del 70.
La historia propone diferentes visiones de lo perenne y desarrolla una visión de la espiritualidad alejada de los esquemas con que nos rodea esta voraz modernidad.
Historias de amor y desamor dan marco a la temática central y nos pasean por el pasado de la mano de la sofrosis cuántica, método de hipnosis regresiva desarrollado por Zerpa.

En tu nombre

En tu nombre
Cecilia De Vecchi
Editorial Dunken, 2016
Ensayo, 136 pp.

por Rubén Sacchi

Para poder asumir e internalizar algo, lo primero es ponerle nombre. La pérdida del padre nos arroja a la orfandad y la del cónyuge a la viudez pero ¿cómo llamamos a aquel que pierde un hijo? No hay palabra que lo defina porque tampoco hay la capacidad para aceptar el dolor de esa realidad que viola cualquier principio biológico, donde el lugar etario para partir se trastoca de manera absurda.
Cecilia De Vecchi se adentra en ese terreno, conversando con nueve madres que han ingresado por el portal del infierno pero que hallaron la manera de sublimar su padecimiento en solidaridad ya que, en definitiva, de eso se trata la vida cuando atravesamos lo irreversible. Una capacidad que los trabajadores de la salud mental denominan resiliencia.
La autora da forma a las palabras, pero las que hablan son ellas, las madres. No hay presión en las historias y los relatos fluyen con la naturalidad de quien los ha referido hasta el cansancio, pero que sabe que esa es la única manera de obtener justicia. Hay situaciones disímiles: el flagelo de la droga; la imprudencia al volante; los secuestros extorsivos; la violencia de género; la negligencia estatal y la represión y corrupción policial, pero el común denominador es una sociedad degradada que no valora la vida.
Según un informe de CORREPI, desde la vuelta a la democracia hasta noviembre pasado, hubo 4.644 víctimas de gatillo fácil y torturas, 70 asesinados en movilizaciones populares y 200 desaparecidos, la mayoría son jóvenes. Muchos se sumaron desde entonces. En tu nombre nos acerca al universo de la ausencia, al cómo se sigue sin ellos y qué podemos hacer para que la muerte no gane tan temprano la partida.

El paraíso opuesto

El paraíso opuesto
Antal Szerb
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 208 pp.

por Rubén Sacchi

Además de Attila József, el joven y maravilloso poeta, poco había llegado a mis manos de literatura húngara, es por ello que el lanzamiento de El paraíso opuesto significa un grato hallazgo y una apuesta arriesgada para el público local.
El texto de Szerb es una mezcla de novela humorística, intriga y algo de caballeresca, con una visión preclara del momento que vivía el Viejo Mundo y en particular su tierra natal.
Tras una historia sencilla en la que un rey decide su propio derrocamiento, se autoexilia y procura conocer la vida popular, se esconde una mordaz denuncia del manejo del erario público y el lugar que cada uno ocupa en cuanto al escenario de la lucha de clases y la dificultad de traicionar, en definitiva, la propia pertenencia.
Por estas latitudes y en los tiempos que corren, el lector podrá referenciar algunas situaciones que se evidencian crónicas de los esquemas capitalistas, como lo son el flagelo de la deuda externa y el extremo de ofrecer su canje por soberanía.
El texto abunda en situaciones jocosas, que hasta recuerdan la vieja canción de José Tcherkaski, Los americanos. Diversas controversias acompañan las tribulaciones del rey que resulta objeto de encontrados intereses, mientras que una sentencia flota en el aire y parece ser la directriz de la existencia: “la verdadera prueba, en la vida, era la incertidumbre”.

Sobre el autor:
Hasta hace un tiempo, la llamada “literatura europea” parecía allanar nuestra ignorancia e indiferencia por el lugar donde el género novela nació, con un suministro variado de nombres y títulos para ser memorizados más que leídos.
La obra de Antal Szerb (1901-1945) combinó los mejores elementos de la literatura fantástica y la narrativa realista, sin descuidar una conducta que, de losPrincipia Ethica de George Moore a la Minima moralia de Theodor W. Adorno, resultó absolutamente irreprochable. Elegido presidente de la Academia literaria húngara con apenas 32 años, Szerb ganó una temprana reputación con sus ensayos sobre William Blake y Henrik Ibsen. En 1934 publicó su primera novela, La leyenda de los Pendragon, que narra la experiencia de su vida en Inglaterra. El viajero bajo el resplandor de la luna (1937), su libro más conocido, transcurre por completo en Italia. En 1942 apareció El paraíso opuesto en Hungría bajo el seudónimo de A. H. Redcliff.
A Antal Szerb, como a todos los hombres, de acuerdo con lo que Borges dijo de Juan Crisóstomo Lafinur, “le tocaron malos tiempos en que vivir”. Como a quienes correspondió ser a la vez, y a menudo en el exilio, portadores de una nacionalidad y una religión en conflicto, Szerb descubrió tarde las raíces de su linaje. Y, tras una vida de católico, afrontó con total valentía su destino de judío, en tiempos en que la campaña más despiadada y sangrienta de la historia del siglo XX se llevaba a cabo.

La Cita… con Chuma!



La Cita… con Chuma!
de Cristian Fierro
Mimoteatro Escobar Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
Funciones: 9, 16, 23 y 30 de Abril a las 21:30 hs.

Por Eva De Bartolo

Dice Henri Bergson que no hay comicidad fuera de lo propiamente humano y en La cita… transitamos con el artista , de su mano y gracias a su talento, por las emociones conocidas de todos los espectadores: la alegría, la sorpresa, la tristeza, la ternura y también la poesía de sus sueños, inocentes como los de un niño, pero no sin un dejo de picardía.


La historia es simple: un hombre espera a su amada y prepara la mesa, la engalana con flores y agrega dos copas para el brindis que coronará el amor. La amada no llega y la ansiedad lo carcome. Pero Chuma, el protagonista, es payaso, y entonces la angustia se convierte en delirio y las acciones son cada vez más desopilantes, los gestos de su cara y los movimientos de su cuerpo nos convencen, graciosamente, de lo que siente, provocando en el público las más francas carcajadas. Nos abre su corazón en cada gesto, sin palabras.
Chuma trae al payaso perdedor y torpe que, sin embargo, demuestra ser astuto en la resolución de su conflicto. Según Federico Fellini, “el clown es una caricatura de la persona, es el hombre-animal, el hombre-niño, el hombre que provoca y recibe las burlas de la irrisión”. Precisamente por eso, Chuma nos hace reír pero también despierta nuestra ternura. Lo logra con su solvencia artística, que ha crecido y madurado a lo largo de su carrera, enriqueciendo su talento no sólo con la técnica de clown sino también en la escuela de mimo de los maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi. Y con estos elementos nos lleva a recrear el payaso que todos tenemos dentro, en una hora plena de amor y humor.

 
Ficha Técnica:

Actuación: Cristian Fierro
Técnica: Jere
Vestuario: Cami Amalia
Iluminación: Sebastián Coronel
Producción: Chuma Mimo-Clown
Diseño Gráfico: Diego Feijoó
Video: A la Gorra Producciones
Fotografía: Daiana Otero
Dirección: Gabriel Pérez

Biorrelatos



Biorrelatos
Idea e interpretación: Ana Padovani
Teatro CELCIT
Moreno 431, CABA
Domingos, 17:30 hs.

por Rubén Sacchi

En una propuesta singular, Ana Padovani nos presenta Biorrelatos, una serie de encuentros en los que la narradora ofrece un doble menú: las historias de un autor más la historia de su vida, y la carta, para las próximas fechas se muestra muy apetecible, con la interpretación de Alfonsina Storni, Horacio Quiroga y Niní Marshall. Para el comienzo del ciclo escogió a Roberto Arlt, un gigante tanto en su humanidad como lo fue en su talento.
Define la autora: "Biorrelatos designa una forma particular de narrar la vida de un artista y aquellos aspectos de su producción que funcionan como destellos en el transcurrir de su historia. Todo ser humano es de algún modo un archivo, una reserva de experiencias, saberes, emociones, textos, imágenes, comportamientos.
Este ciclo intenta poner en tensión ficción y realidad, lo público y lo privado, y recuperar la historia de vida como una experiencia única”.
Padovani se mueve en un escenario mínimo, que representa lo indispensable para la tarea de la investigación y la escritura. Dos asientos obran de separador para delimitar los estadios del relato, ya sea recreando su obra o refiriendo su vida. Completa el cuadro un sutil y adecuado manejo de las luces.
La vida de Roberto Arlt es en si misma novelesca. Sus viajes, sus amores y obsesiones, sus relaciones familiares y afectivas componen pasajes cuyo interés mantiene en vilo al público más desatento. A estos debemos sumar sus trabajos periodísticos, verdaderos ensayos fundantes de un estilo propio.
El primer cuento publicado por el escritor, El gato cocido, es el elegido por Padovani para comenzar la interpretación de su obra. Ese temprano trabajo marcaría pauta general de su prosa de la manera que él mismo definiría más tarde: “El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un ‘cross’ a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y ‘que los eunucos bufen’”. 
Biorrelatos es una invitación interesante a adentrarnos en el mundo de la transmisión oral, mientras ejerce docencia, poniendo en primera persona a grandes autores de la literatura vernácula.



Agenda de Biorrelatos

ROBERTO ARLT, UNA PLUMA EN EL CEMENTO | Dom. 10, 17 y 24 de abril.
ALFONSINA STORNI, INTENSIDAD Y POESIA | Dom. 8, 15 y 22 de mayo.
HORACIO QUIROGA, SELVA, FICCIÓN Y TRAGEDIA | Dom. 24 de mayo, Dom. 5 y 12 de junio.
NINÍ MARSHALL, VIDA Y MILAGROS | Dom. 19 y 26 de junio, Dom. 3 de julio.


Ana Padovani es docente, profesora de música, psicóloga y actriz. Pionera de la narración oral en la Argentina representó al país en los festivales de Brasil, España, Uruguay, Ecuador, Italia y Cuba. Visitó Nueva York y Londres donde participó de coloquios y montó espectáculos bilingües. www.anapadovani.com.ar
Es miembro de la comisión organizadora de los “Encuentros de narración oral” que se realizan en la Feria del Libro de Buenos Aires y coordina el “Espacio de narración de cuentos” en dicha Feria.
Dicta talleres y dirige su escuela de formación de narradores interesándose particularmente por la conceptualización de esta praxis y por el logro de su excelencia artística.

Vértigo (Siempre distinto)



Vértigo (Siempre distinto)
de Marcelo Katz
Espacio Aguirre
Aguirre 1270, CABA
Funciones: jueves a las 21 hs.

por Rubén Sacchi

Quizás la vieja cultura educativa, rígida y acartonada de nuestros ancestros, sintetizada en la amonestación “dejate de payasadas” fue lo que generó el imaginario donde la gracia o el absurdo eran impensables en una vida “seria”. Para entonces, la figura del clown era relegada al circo a través de personajes que atravesaban, sin mayores diferencias, un esquema de actuación similar, creando verdaderos estereotipos expresados en un ser generalmente triste y desafortunado, resultando que el infortunio de uno hacía las delicias del resto.
La aparición de una corriente de bufos en la pantalla, tales los casos de Keaton, Chaplin, Laurel & Hardy o, más acá en el tiempo, The three stooges y Benny Hill, modificaron parcialmente esa lógica pero el medio en donde aparecían hacía que se mantuvieran en otro plano, como actores cómicos fuera de aquel mundo payasesco.
Hoy, el teatro atraviesa una etapa de refundación, que incorpora elementos de diversas corrientes artísticas. Mientras podemos ver cómo la danza o el video participan de las tablas, otras disciplinas provenientes del ámbito circense se suman generando resultados sorprendentes y por demás agradables, tales como la acrobacia y el clown.
Esta última expresión, por sí sola, dejó de ser la hermana olvidada de la actuación para empezar a considerarse en su verdadera dimensión y Marcelo Katz conduce un semillero de caricatos en el Espacio Aguirre, definido como Teatro y Escuela de Clown.
La obra que nos ocupa hace honor a su título, pero no por su ritmo sino porque carece de esquemas o guiones. Todo lo que acontece es fruto de la improvisación, aunque los resultados asombren de tal manera que parezcan seguir una línea de hierro, de allí que el vértigo, seguramente, más lo vivan los propios creadores.




Siete payasos, bajo la mirada de un director omnipresente que interactuará con ellos, interpretan al compás de una excelente música, también sin partitura, distintos cuadros donde abordan temáticas sensibles insertas en situaciones desopilantes. El amor, la sexualidad, la injusticia y el hambre son algunos de los tópicos propuestos que actúan como disparador de la obra.
La pieza, pese a la ausencia absoluta de marcación, no tiene baches ni altibajos. Todo el equipo hace lo suyo con profesionalismo y cada uno aporta un personaje diverso, con personalidad y particularidad bien marcadas que lo diferencian de su partenaire. Las situaciones se suceden mientras los músicos acompañan la acción con la naturalidad de lo ensayado y el Director capitanea el barco con la experiencia de quien domina la deriva.
La risa, se sabe, es sanadora. No sólo porque el buen humor predispone la psiquis convenientemente, sino porque es generadora de endorfina, sustancia que acelera los procesos curativos. Toda una corriente de la medicina la recomienda como terapia y propicia que haya payasos en los hospitales. Vértigo, funciona en ese sentido aunque es una obra que hace llorar… pero de risa.


FICHA TECNICA

Clowns:
Cecile Caillon
Lourdes Herrera
Gastón Jeger
Damián Luna
Diego Elmo Pérez
Mariano Russo
Agustín Saiegh

Músicos: Cami Ibarra y Tano López
Diseño Gráfico: Romina Salerno
Fotografía: Ana Katz, Daniela Cascante y Phillipe Caillon
Prensa: Marcos Mutuverría - Duche&Zarate
Operación de luces: Stefanía Piotrkowsky
Asistente de dirección: Luis Cagnacci
Dirección en vivo: Marcelo Katz


PALABRAS DEL DIRECTOR
Después de más de 25 años en el mundo del clown, con VERTIGO, hemos dado en el clavo para conocer y entender el corazón de la experiencia clownesca. Sus lógicas y delirios. Sus riesgos y sus amplias posibilidades, que generan las emociones más intensas y las risas más explosivas.

MARCELO KATZ transita el clown, el bufón y las máscaras desde el año 1986, como intérprete, director y maestro.
Tiene una amplia formación en Teatro, Danza, Clown, Máscaras, Música y Circo.
Integró la compañía de danza contemporánea de Teresa Duggan.
Fue actor del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires, entre los años 1987 y 1992.
De 1993 a 1997, junto a Gerardo Hochman, crea y dirige “La Trup”, primera compañía de Nuevo Circo de Argentina.
Como Director montó espectáculos en teatros reconocidos de Buenos Aires: Teatro Metropolitan, Teatro Municipal General San Martín, Teatro Nacional Cervantes, Centro Cultural de la Cooperación, Teatro Regina, La Trastienda, Teatro Broadway, Ciudad Cultural Konex, entre otros.
Fue merecedor de los principales premios y nominaciones de su medio teatral: Premio “ACE”(Asociación de Críticos de Espectáculos), “Premio Teatro XXI” (del grupo de investigación teatral GETEA), Premio “Teatros del Mundo” (de la Universidad de Buenos Aires), Premio “Pregonero” ( de la Fundación el Libro), entre otros.
Fue docente en la escuela de Danza de Julio Bocca, de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad del Salvador, y lo es actualmente en el Teatro Municipal General San Martín.
Dicta regularmente cursos en diversas ciudades de Argentina, en San José (Costa Rica), Montevideo (Uruguay), Lisboa (Portugal), Paris (Francia), Barcelona, Bilbao, Durango, Arrigorriaga, Navarra, Murcia, Zaragoza, Valencia, Alicante, Palencia, Ibiza, Avilés, Gijón, Madrid (España), Parma (Italia), entre otras.
Dirige Espacio Aguirre en Buenos Aires, escuela de clown, bufón y máscaras en la que se han formado más de 3000 alumnos argentinos y extranjeros.