Los frutos del níspero
Paula Levit
Expreso Nova Ediciones, 2014
Cuento, 64 pp.
por Rubén Sacchi
El libro de Paula Levit contiene una literatura sin estridencias. Navega por temas cotidianos que, sin embargo, lejos están de caer en el lugar común de los finales felices.
Maneja la sencillez de temáticas con habilidad, desde la herencia minúscula de los objetos cotidianos hasta la mermelada de frutos de níspero, preparada con recetas ancestrales. También la concisión es uno de sus fuertes, los cuentos se redondean en pocas páginas sin dejar cabos sueltos.
Las historias recrean o precipitan relaciones humanas, generalmente de manera crítica. Así, un hombre logra la comunicación con su padre transgrediendo las fronteras entre la vida y la muerte; otro se pierde en un triángulo amoroso, reproduciendo una fórmula permanente que lo lleva a saltar de una rutina a otra sin solución de continuidad; también los vínculos familiares muestran su puja de celos y envidias y la insoportable ubicuidad de Blanquita, una madre posesiva y perniciosa de modales seductores.
En definitiva, crónicas bien contadas en las que encontraremos espacios conocidos y más de un paisaje que logrará sacudir nuestra nostalgia.
La estrella roja
La estrella roja
Roberto D. Malatesta
Editorial Leviatán, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
Nos es tan desconocido lo enorme como lo minúsculo. Aquello por inabarcable, esto por estar más allá de nuestra percepción, y la poesía de Roberto Malatesta intenta abrazarlo todo, pero no en un acto de soberbia, sino con la humildad de quien pasa por el mundo sabiendo que en él hay infinitos otros mundos que, aunque en improbable tarea, debemos intentar conocer.
La estrella roja, aquel planeta que ocupó nuestros insomnios y la fértil imaginación de los mortales, se da cita con las hojas de los árboles, una cigarra, una lastimadura o una torta de vainilla y chocolate.
El poeta habla de los hijos y lo cotidiano, pero en todo momento esgrime la certeza de que algo muere con el correr de los años, y ese algo es la magia de la inocencia. Entonces, la hija en el colegio “aprende la distancia que de mí la separa” o, subida a una escalera saluda “...a todo lo que ves y yo no veo./ Y a todo lo que ves y yo veía”.
Todo el libro es una perfecta parábola, entre la frescura que obra el milagro (“...la noche, -les digo,/ ellos con tanto sol me miran asombrados./”) y la certeza de lo inevitable (“no tiene la más mínima sospecha/ de aquello que saber cuesta una vida”).
Roberto D. Malatesta
Editorial Leviatán, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
Nos es tan desconocido lo enorme como lo minúsculo. Aquello por inabarcable, esto por estar más allá de nuestra percepción, y la poesía de Roberto Malatesta intenta abrazarlo todo, pero no en un acto de soberbia, sino con la humildad de quien pasa por el mundo sabiendo que en él hay infinitos otros mundos que, aunque en improbable tarea, debemos intentar conocer.
La estrella roja, aquel planeta que ocupó nuestros insomnios y la fértil imaginación de los mortales, se da cita con las hojas de los árboles, una cigarra, una lastimadura o una torta de vainilla y chocolate.
El poeta habla de los hijos y lo cotidiano, pero en todo momento esgrime la certeza de que algo muere con el correr de los años, y ese algo es la magia de la inocencia. Entonces, la hija en el colegio “aprende la distancia que de mí la separa” o, subida a una escalera saluda “...a todo lo que ves y yo no veo./ Y a todo lo que ves y yo veía”.
Todo el libro es una perfecta parábola, entre la frescura que obra el milagro (“...la noche, -les digo,/ ellos con tanto sol me miran asombrados./”) y la certeza de lo inevitable (“no tiene la más mínima sospecha/ de aquello que saber cuesta una vida”).
Uno es un número solitario
Uno es un número solitario
Bruce Elliott
La Bestia Equilátera, 2014
Novela, 176 pp.
por Rubén Sacchi
Richard Secker escribe en El tribunal: “Y se presentó ante Dios diciendo que había sido él un hombre malo, pero que había tenido un amigo por el cual había dado su vida”. Tamaña confesión pierde todo su peso ligada a semejante alegato.
Esa lógica se retoma en Uno es un número solitario, aunque no es un amigo el objeto de sacrificio sino una mujer, a la que el autor dota de todos los atributos para llamarla así, pero que provoca una idea de amor cuasi filial, lo que sumerje la relación en un clima incestuoso.
La novela de Elliott contiene todos los elementos del género negro y algo de road movie trunco, donde los personajes esgrimen comportamientos que diluyen los límites que suelen establecerse de lo moral. El prófugo Larry Camonille, protagonista de esta historia, comparte ese estereotipo.
“Sabía tocar la trompeta, y no era nada malo con un arma” eso, y no demasiado más, es lo que sabemos de su pasado. La historia es una línea en presente, con todo lo trágico que contiene esa palabra, y más si la ubicamos en esos pueblillos perdidos que hieven en su propia tinta.
Bruce Elliott
La Bestia Equilátera, 2014
Novela, 176 pp.
por Rubén Sacchi
Richard Secker escribe en El tribunal: “Y se presentó ante Dios diciendo que había sido él un hombre malo, pero que había tenido un amigo por el cual había dado su vida”. Tamaña confesión pierde todo su peso ligada a semejante alegato.
Esa lógica se retoma en Uno es un número solitario, aunque no es un amigo el objeto de sacrificio sino una mujer, a la que el autor dota de todos los atributos para llamarla así, pero que provoca una idea de amor cuasi filial, lo que sumerje la relación en un clima incestuoso.
La novela de Elliott contiene todos los elementos del género negro y algo de road movie trunco, donde los personajes esgrimen comportamientos que diluyen los límites que suelen establecerse de lo moral. El prófugo Larry Camonille, protagonista de esta historia, comparte ese estereotipo.
“Sabía tocar la trompeta, y no era nada malo con un arma” eso, y no demasiado más, es lo que sabemos de su pasado. La historia es una línea en presente, con todo lo trágico que contiene esa palabra, y más si la ubicamos en esos pueblillos perdidos que hieven en su propia tinta.
Balandro
BalandroGraciela Perosio
Paradiso Ediciones, 2014
Poesía, 56 pp.
por Rubén Sacchi
Dos vientos empujan este velero: La necesidad de pintar y La necesidad de narrar, tales son las partes en que se divide el libro y su diferencia es sutil, quizás la clave se encuentre en algunos versos más plásticos y la alusión al pintor suprematista Kazimir Malévich.
El primer conjunto contrapone los sentimientos de esperanza y desesperanza, para terminar en la angustia existencial superada por la fuerza de la vida sobre todos los miedos, y asume el naufragio naturalmente: “jugar con las astillas del naufragio/ y bajo el sol de la playa/ desperezarme”.
Ya en la segunda parte, no es de extrañar semejante contingencia en quien “...dejó el timón/ al bramido del viento”. Toma conciencia de que, en la vida como en la poesía “...qué fragil era/ el hilo de la aventura/ (...) qué cotidiana/ la acechanza del peligro”.
Graciela Perosio define al deseo como “...una tormenta/ en la duermevela/ agobiante del verano”; se aferra a la memoria, en toda la subjetividad que esta implica y se asume en la fortaleza, sabiendo que, como humana, está encadenada irremediablemente al azar: “Yo soy la montaña./ (Y la montaña también es un balandro.)”.
Un toque de mimo
Un toque de mimo
Escuela de Mimo Teatro Escobar-Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
Sábados 21 hs.
por Eva De Bartolo
Acostumbrados al uso de la palabra a veces hasta la saturación sin llegar, sin embargo en muchas oportunidades, a comprendernos y comunicarnos a través de ella, este espectáculo sorprende haciendo descubrir un lenguaje tan antiguo como nuevo para la sociedad actual: el lenguaje gestual, un arte universal, para el que no existen las fronteras culturales.
En la varieté Un toque de mimo, que se viene realizando dos sábados por mes en la Escuela de Mimo Teatro de los maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi, los artistas demuestran su versatilidad, haciendo reír o conmoviendo, logrando la emoción del espectador con la transmisión de ideas y sentimientos, vivencias y estados de ánimo. Con la única escenografía de telón y piso negros y un adecuado manejo de luces, comprendemos que se puede llegar hasta las fibras más íntimas nada más que con el cuerpo en movimiento.
Ni bien comienza el espectáculo, descubrimos la premisa de Jacques Lecoq en escena: el mimo abierto, el que en la creación personal explora y pone en juego todos los recursos a su alcance, tanto de teatro como de danza, sus conocimientos de música y canto, a fin de lograr expresar sus emociones y para que la dinámica del espectáculo no decaiga.
Los sketch se suceden precedidos por los músicos y el presentador. En ellos descubrimos al hombre de saco y corbata alienado ante el espejo, cruda metáfora de la realidad; la profundidad poética en la metamorfosis del pez y el pescador y en la de la acordeonista y el malabarista con su bola blanca y la danza con el manto rojo; también los desopilantes, como la bailarina asustada porque no sabe su coreografía y pide auxilio al público y el de los dos ladrones.
Excelente el trabajo de los actores con un alto nivel en la construcción de sus personajes. Un espectáculo altamente recomendable.
La varieté es autogestionada por alumnos y ex alumnos de la escuela, quienes se encargan de la organización, coordinación y dirección.
Actores por orden de aparición: Guillermo Balbuena, Melina Forte, Valeria del Río, Sara Massi, Pablo Brun, Agustin Romano, Javier Miranda Romero, Paula Veron.
Músicos: Adèle Shahshahani, Ailin Flores Zvik, Natalia Rammsy Sanchez
Presentador: Cristian Fierro/ Mariano Damonte.
Iluminación: Sebastián Coronel; Asistencia técnica: Nicolás Galarza.
Escuela de Mimo Teatro Escobar-Lerchundi
Defensa 611, C.A.B.A.
Sábados 21 hs.
por Eva De Bartolo
Acostumbrados al uso de la palabra a veces hasta la saturación sin llegar, sin embargo en muchas oportunidades, a comprendernos y comunicarnos a través de ella, este espectáculo sorprende haciendo descubrir un lenguaje tan antiguo como nuevo para la sociedad actual: el lenguaje gestual, un arte universal, para el que no existen las fronteras culturales.
En la varieté Un toque de mimo, que se viene realizando dos sábados por mes en la Escuela de Mimo Teatro de los maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi, los artistas demuestran su versatilidad, haciendo reír o conmoviendo, logrando la emoción del espectador con la transmisión de ideas y sentimientos, vivencias y estados de ánimo. Con la única escenografía de telón y piso negros y un adecuado manejo de luces, comprendemos que se puede llegar hasta las fibras más íntimas nada más que con el cuerpo en movimiento.
Ni bien comienza el espectáculo, descubrimos la premisa de Jacques Lecoq en escena: el mimo abierto, el que en la creación personal explora y pone en juego todos los recursos a su alcance, tanto de teatro como de danza, sus conocimientos de música y canto, a fin de lograr expresar sus emociones y para que la dinámica del espectáculo no decaiga.
Los sketch se suceden precedidos por los músicos y el presentador. En ellos descubrimos al hombre de saco y corbata alienado ante el espejo, cruda metáfora de la realidad; la profundidad poética en la metamorfosis del pez y el pescador y en la de la acordeonista y el malabarista con su bola blanca y la danza con el manto rojo; también los desopilantes, como la bailarina asustada porque no sabe su coreografía y pide auxilio al público y el de los dos ladrones.
Excelente el trabajo de los actores con un alto nivel en la construcción de sus personajes. Un espectáculo altamente recomendable.
La varieté es autogestionada por alumnos y ex alumnos de la escuela, quienes se encargan de la organización, coordinación y dirección.
Actores por orden de aparición: Guillermo Balbuena, Melina Forte, Valeria del Río, Sara Massi, Pablo Brun, Agustin Romano, Javier Miranda Romero, Paula Veron.
Músicos: Adèle Shahshahani, Ailin Flores Zvik, Natalia Rammsy Sanchez
Presentador: Cristian Fierro/ Mariano Damonte.
Iluminación: Sebastián Coronel; Asistencia técnica: Nicolás Galarza.
Autopísticas
Autopísticas
Autores varios
Clara Beter Ediciones, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
El homo hábilis, la especie humana más primitiva, atesora la friolera de dos millones y medio de años, mientras que el hombre moderno, anda recorriendo estos parajes desde apenas 200 mil. Desde ese entonces, una y otra especie, más sus descendencias, ejercieron distintas formas de sojuzgamiento de la mujer.
Gito Minore, compilador y prologuista de esta antología, acota esa eternidad y se ubica como referencia en un lugar y una creencia particulares -los que nos tocan- para definir el origen del patriarcado, momento desde el cual el hombre se erige en el gran actor principal, reservando a la mujer un papel secundario, generalmente ausente de “bolo”. Ese momento es el nacimiento de la Era Cristiana, estos poco más de 2 mil años son apenas un suspiro en el largo aliento de los mortales.
Autopísticas reune a un grupo de poetas de diversos confines. Los hay de las diferentes latitudes vernáculas y también de otros países latinoamericanos, sin olvidar un aporte desde Suecia. Todos tienen algo en común, los une su género: son poetisas.
La antología forma parte del proyecto Grito de Mujer, un Festival Internacional de Poesía, ideado y coordinado por la escritora dominicana Jael Uribe y que tuvo su segundo capítulo en el Centro Cultural La Imaginería, ubicado en el barrio de Boedo, de la Ciudad de Buenos Aires, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 2012.
“Mírame hija,/ y promete que nada tronará más fuerte/ que tu grito de mujer liberta”; “Soy de esas mujeres/ que se abrochan un incendio a la cintura/ y salen a romper candados viejos con el llanto o la risa.”; “¡Ah! Indómita obsidiana, no claudiques,/ la quid de la herida, no es la estepa”, son algunos de los versos con que las poetas llaman al desparejo combate en el que conquisten la igualdad de derechos con su compañero, el hombre. Hay la que apunta los golpes recibidos, pero también hablan del amor, de los hijos y la vida, de todo eso que ellas saben hacer tan bien sin la pauta directriz de lo masculino.
En definitiva, este libro concurre a la realidad como un rayo de justicia. Forma parte de ese trabajo silencioso y permanente que, por fortuna, cada vez más se viene desarrollando en diversos ámbitos, no sólo de la cultura, haciendo de este mundo algo más llano y digno de ser vivido.
Autores varios
Clara Beter Ediciones, 2014
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
El homo hábilis, la especie humana más primitiva, atesora la friolera de dos millones y medio de años, mientras que el hombre moderno, anda recorriendo estos parajes desde apenas 200 mil. Desde ese entonces, una y otra especie, más sus descendencias, ejercieron distintas formas de sojuzgamiento de la mujer.
Gito Minore, compilador y prologuista de esta antología, acota esa eternidad y se ubica como referencia en un lugar y una creencia particulares -los que nos tocan- para definir el origen del patriarcado, momento desde el cual el hombre se erige en el gran actor principal, reservando a la mujer un papel secundario, generalmente ausente de “bolo”. Ese momento es el nacimiento de la Era Cristiana, estos poco más de 2 mil años son apenas un suspiro en el largo aliento de los mortales.
Autopísticas reune a un grupo de poetas de diversos confines. Los hay de las diferentes latitudes vernáculas y también de otros países latinoamericanos, sin olvidar un aporte desde Suecia. Todos tienen algo en común, los une su género: son poetisas.
La antología forma parte del proyecto Grito de Mujer, un Festival Internacional de Poesía, ideado y coordinado por la escritora dominicana Jael Uribe y que tuvo su segundo capítulo en el Centro Cultural La Imaginería, ubicado en el barrio de Boedo, de la Ciudad de Buenos Aires, con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 2012.
“Mírame hija,/ y promete que nada tronará más fuerte/ que tu grito de mujer liberta”; “Soy de esas mujeres/ que se abrochan un incendio a la cintura/ y salen a romper candados viejos con el llanto o la risa.”; “¡Ah! Indómita obsidiana, no claudiques,/ la quid de la herida, no es la estepa”, son algunos de los versos con que las poetas llaman al desparejo combate en el que conquisten la igualdad de derechos con su compañero, el hombre. Hay la que apunta los golpes recibidos, pero también hablan del amor, de los hijos y la vida, de todo eso que ellas saben hacer tan bien sin la pauta directriz de lo masculino.
En definitiva, este libro concurre a la realidad como un rayo de justicia. Forma parte de ese trabajo silencioso y permanente que, por fortuna, cada vez más se viene desarrollando en diversos ámbitos, no sólo de la cultura, haciendo de este mundo algo más llano y digno de ser vivido.
La débil mental
La débil mentalAriana Harwicz
Mardulce, 2014
Novela, 112 pp.
por Rubén Sacchi
Luego de leer las dos novelas de Ariana Harwicz, el lector seguramente sospechará que ambas forman parte de una obra superior que las abarca y cuya temática es, ni más ni menos, la locura.
Sus personajes ocupan un mundo casi bucólico, que podría ser el paradigma de la felicidad a la hora de decidir una vida alejada de la insanía ciudadana, pero al cerrar los ojos al imaginario placer, la bofetada nos hará comprender que en ese paraíso habitan pequeños infiernos.
Nada más alejado para definir a la protagonista que el título. No hay debilidad mental, hay soledad, angustia, obsesión y una buena cuota de sadismo, en dosis suficientes para convertirlas en una peligrosa patología.
De buscar un común denominador a lo largo del libro, el sexo es, sin dudas, el tópico a seguir, y lo expone en su lado más animal e instintivo, sin acomodarlo a costumbres ni prácticas sociales (“Me encerraría con él en los lugares más sombríos, lúgubres y estrechos del mundo”). El sexo como iniciación de la vida y único contenido, sin el cual la vacuidad se torna insoportable.
Con esta obra, la escritora parece consolidar un estilo muy personal, basado en el monólogo interior y el uppercut constante. Los personajes son sólidos, trabajados con agudeza y se mueven en el tiempo sin mayores inconvenientes. El pasado y el presente se asumen así como lógicas consecuencias y refuerzan la línea narrativa.
Poder, representación y la historia de un eterno naufragio
Juegos de Fábrica
de Nicolás Manasseri
El Método Kairos
El Salvador 4530, CABA
Jueves 21 hs.
Por Diego Luis Forte
Con un gran despliegue de escenografía y vestuario, además de música en vivo, la nueva puesta de Juegos de Fábrica en El Método Kairos sorprende significativamente por presentar algo pocas veces visto en el teatro under de Buenos Aires.La obra trata sobre un grupo de chicos, de diversos estratos sociales, que juegan en una fábrica abandonada. Este es el marco dentro del cual las disputas de poder impondrán presión, tanto física como psicológica, sobre todos los personajes. Cada uno utilizará las herramientas provistas por su clase social para entrar en esta batalla que se convertirá, literalmente, en un todos contra todos. La presión de Uno, el principal opresor, cohesiona todas las demás relaciones de poder hasta que la olla termina por explotar.
El trabajo actoral es muy parejo, quizás producto de una buena dirección. Los personajes tienen una construcción muy sólida, con un carácter bien definido. Cada uno de ellos ocupa un lugar preciso dentro de la obra y, a la vez, se articulan entre sí de forma clara. Si bien se destacan Maru Villamonte, Nacho Medina, Martina Zapico y Fernanda Provenzano por su manejo de la escena, el grupo parece muy consolidado y es uno de los puntos fuertes.
La escenografía y el vestuario son impecables. Una parte fundamental para la construcción de la ambientación como personaje 0. En juego con la iluminación, la escenografía logra construir un paisaje que, por momentos es gris y por momentos se llena de colores.
La música en vivo siempre es un punto a favor, y aquí juega un gran papel. Si la fábrica es el personaje 0, definitivamente la música es el personaje 8. Si bien algunos estribillos parecen repetirse más de lo que deberían, la música articula muy bien cada una de las secciones de la obra, proveyendo el contexto emocional dentro del cual debe leerse la acción en cada momento.
Puntos flojos: La obra construye sus personajes a partir de estereotipos demasiado marcados, casi jungeanos, lo cual deja poco lugar para la experimentación y la introducción de matices por parte de los actores, quienes además tienen que cantar (y lo hacen muy bien). Debido a esto, el hilo narrativo se apoya demasiado en la construcción de esos estereotipos y, por momentos, olvida que los temas que plantea merecen un tratamiento más profundo. El libro de Manasseri falla en el tratamiento de la problemática que plantea y por ende, el argumento solo se sostiene gracias a los esfuerzos mancomunados de un excelente equipo de actores. De todas formas, los baches narrativos quedan cubiertos por la elaborada escenografía, la producción musical y las grandes actuaciones.
Además, el sobrevuelo a la crítica social y el gran despliegue escénico permiten ofrecer a la audiencia una obra realmente apta para todo público.
Elenco:
Renzo Morelli: Uno
Fernanda Provenzano: André
Nacho Medina: Fausto
Belén Ucar: Raúl
Martina Zapico: Segundo
Lu Fernández Méndez: Ana
Maru Villamonte: Juana
Equipo:
Dirección general: Nicolás Manasseri
Dirección musical: Iván Mazzieri
Músicos: Iván Mazzieri (bajo); Ignacio Arigos (guitarra); Alejandro Roy (batería)
Asistente de escenografía y vestuario: Agustina Bonessi
Asistente general: Santiago Muños
Producción ejecutiva y producción general: Iván Mazzieri y Nicolás Mansseri
Hilo
HiloGabriel Caldirola
Paradiso Ediciones, 2014
Poesía, 72 pp.
por Rubén Sacchi
Al campo ha llegado el otoño, que preanuncia el invierno. La vida parece detenerse, pero es otro su latir. Como queriendo ocultarse de la dureza climática, el universo se mueve hacia adentro.
Ese mundo de sutilezas es percibido por Gabriel Caldirola y descrito con pericia, como si hablara del movimiento, quietamente.
La tierra, cada tallo, hoja o ser vivo, se manifiesta ante la estación: “Las hojas/ crujen/ en la rama,/ ya/ no es/ el sol/ su caja.” ó “Atento/ al pulso/ de la araña/ y quieto/ el árbol/ desaparece”, pero también cada elemento, natural o producto de la mano del hombre, modifica su existencia y su relación con la naturaleza: “Poste/ del último/ cable/ que tuvo/ zorzal./ Junco/ vertebrado/ por el viento”.
Hilo enhebra objetos y movimientos que parecen imposibles. Palabras que se insinúan azarosas o inconexas crean imágenes acabadas de alto tono telúrico y es, ante todo, un fresco de la Madre Tierra.
El libro, es un interesante trabajo de este joven y novel poeta, que mereció recibir una mención del Fondo Nacional de la Artes.
Poesía y teatro. Obra completa
Poesía y teatro. Obra completaHumberto Costantini
Ediciones Razón y Revolución, 2012
Poesía y teatro, 514 pp.
por Rubén Sacchi
En el excelente y profuso prólogo a este libro, la Licenciada en Letras Rosana López Rodríguez escribe: “Igual que sucede con la producción cuentística, finalmente el hombre es uno solo, la poesía y el teatro de Costantini se resumen en un finteo permanente con la vida concreta, con la vida social, es decir, con el amor y la política”. No podría ser de otra manera, cuando el arte es atravesado por la ética militante y el compromiso con la humanidad.
Humberto Costantini integró el FATRAC, Frente Antiimperialista de Trabajadores de la Cultura, órgano cultural de Partido Revolucionario de los Trabajadores que funcionó bajo esa sigla entre 1968 y 1972, llevando a ese ámbito los cuestionamientos de la violencia revolucionaria. El presente volumen viene a completar el rescate de su obra literaria, comenzado con la edición de sus Cuentos completos 1945-1987, de la misma Editorial. Y debemos hablar de rescate, porque su notable obra que mereció, entre otros galardones, el premio Casa de las Américas y hasta la adaptación al cine de su novela Háblenme de Funes, por el realizador Raúl de la Torre, curiosamente no tuvo la trascendencia que merece. Tampoco su vida, tenaz y consecuente, fue objeto de estudio y difusión masiva.
Costantini decía: “Hay que atornillarse a la silla”, y era lo que hacía con más amor. Escritor incansable, el cáncer lo encontró trabajando, dejando inacabada la novela La rapsodia de Raquel Liberman, donde abordaba un tema tan actual como es la trata de blancas, entonces por la Zwi Migdal, mafia de origen judío. Toda su obra mantiene una feroz vigencia, no podría ser de otra manera, mientras las mismas injusticias siguen castigando al pueblo.
Conciente de que “Nos estamos ocupando de un tipo especial de comunicación entre los hombres: un tipo de comunicación profunda, de adentro, parecida al amor...” su poesía interpela la rutina “el viejo embozalarse en molinetes,/ el viejo insomnio trepando pasamanos” o “Ellos esperan,/ (...)/ te ofrecen su fraterno aburrimiento,/ te muestran lindos nichos,/ te convidan.”; y denuncia la democracia represiva de la Triple A: “la vida no era/ ese derecho innato, indiscutible,/ (...)/ la vida.../ (...)/ en esta hermosa, pródiga y parapolicial/ República Argentina,/ no vale una puteada”.
No caeré en el lugar común de llamar a éste un libro necesario, sólo agregaré lo que el autor decía, un verdadero artista planta siempre su “bandera de dignidad”.
El topo
El topo
de Luis Cano
Teatro La Comedia
Rodríguez Peña 1062, C.A.B.A.
Sábados 21:15 hs. - Domingos 20:30 hs.
por Rubén Sacchi
Como en una especie de caja china, el fantasma de un teatro contiene y convoca a otros fantasmas, ecos de personas que, al salir, no dijeron: "eh, vos, veni", para evitar que una parte suya quedara atrapada adentro para siempre. Ese es el caso de El Topo, un singular personaje que deambula entre artefactos, decorados y bambalinas desde su nacimiento, parido huérfano allí, contrahecho y arrojado a la soledad y la insatisfacción, quien nunca salió del teatro y estará condenado a no poder abandonarlo. El afuera le da alas, pero el adentro lo llama como un sino inevitable.
Con una magistral interpretación de Luciano Suardi, la historia transcurre con una escenografía frugal, compuesta de un decorado, un vaso de agua y un sillón inapelable; sin embargo, esos escasos recursos son suficientes para dar dinámica y movimiento al cuadro, apoyado por la luz básica de un seguidor que alterna la gelatina, creando tonalidades y oscurecimientos.
El texto, de fuerte carga dramática, puede enmarcarse en una poética del dolor y su tiempo bien puede asimilarse a la forma que Walter Benjamin denominaba Constelación, "un montaje de diversos elementos reunidos por el acto de una escritura que enlaza pasado y presente".
En tiempos de auge del negocio inmobiliario, la pieza se permite abordar el tema mostrando la corrupción del poder, que no tiene nada en consideración mientras pueda traducirse en ganancias. Donde gobiernos y empresarios se asocian a la hora de decidir los destinos de históricos edificios que, durante años, albergaron y promovieron la cultura popular, reflejando eso que Víctor Soliño escribiera e inmortalizara la magistral interpretación de Los Olimareños: "la piqueta fatal del progreso" y que algunos reescriben como el progreso fatal de la piqueta.
La obra sacude profundo. Es un monólogo fuerte, que no permite disyuntivas, como lo sentencia el padrino de El Topo en un momento de decisión: "El teatro es como la vejiga, hay que ir o ir".
Elenco:
El Topo: Luciano Suardi
Equipo:
Diseño de escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo
Realización de escenografía: Gustavo Di Sarro
Pintura del telón de fondo: Marcelo Seoane
Realización de vestuario: Patricio Delgado
Zapatería: Julio Dozo
Fotografía: Lucía Galli
Piezas gráficas: Lía Parsons
Música original: Diego Vila
Texto y Dirección: Luis Cano
de Luis Cano
Teatro La Comedia
Rodríguez Peña 1062, C.A.B.A.
Sábados 21:15 hs. - Domingos 20:30 hs.
por Rubén Sacchi
Como en una especie de caja china, el fantasma de un teatro contiene y convoca a otros fantasmas, ecos de personas que, al salir, no dijeron: "eh, vos, veni", para evitar que una parte suya quedara atrapada adentro para siempre. Ese es el caso de El Topo, un singular personaje que deambula entre artefactos, decorados y bambalinas desde su nacimiento, parido huérfano allí, contrahecho y arrojado a la soledad y la insatisfacción, quien nunca salió del teatro y estará condenado a no poder abandonarlo. El afuera le da alas, pero el adentro lo llama como un sino inevitable.
Con una magistral interpretación de Luciano Suardi, la historia transcurre con una escenografía frugal, compuesta de un decorado, un vaso de agua y un sillón inapelable; sin embargo, esos escasos recursos son suficientes para dar dinámica y movimiento al cuadro, apoyado por la luz básica de un seguidor que alterna la gelatina, creando tonalidades y oscurecimientos.
El texto, de fuerte carga dramática, puede enmarcarse en una poética del dolor y su tiempo bien puede asimilarse a la forma que Walter Benjamin denominaba Constelación, "un montaje de diversos elementos reunidos por el acto de una escritura que enlaza pasado y presente".
En tiempos de auge del negocio inmobiliario, la pieza se permite abordar el tema mostrando la corrupción del poder, que no tiene nada en consideración mientras pueda traducirse en ganancias. Donde gobiernos y empresarios se asocian a la hora de decidir los destinos de históricos edificios que, durante años, albergaron y promovieron la cultura popular, reflejando eso que Víctor Soliño escribiera e inmortalizara la magistral interpretación de Los Olimareños: "la piqueta fatal del progreso" y que algunos reescriben como el progreso fatal de la piqueta.
La obra sacude profundo. Es un monólogo fuerte, que no permite disyuntivas, como lo sentencia el padrino de El Topo en un momento de decisión: "El teatro es como la vejiga, hay que ir o ir".
Elenco:
El Topo: Luciano Suardi
Equipo:
Diseño de escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo
Realización de escenografía: Gustavo Di Sarro
Pintura del telón de fondo: Marcelo Seoane
Realización de vestuario: Patricio Delgado
Zapatería: Julio Dozo
Fotografía: Lucía Galli
Piezas gráficas: Lía Parsons
Música original: Diego Vila
Texto y Dirección: Luis Cano
Efectos colaterales
Efectos colaterales
Pablo Besarón
Ediciones Simurg, 2013
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi
Como un prospecto medicinal, el libro de Pablo Besarón advierte desde su título la posibilidad de algo más allá de lo buscado.
Es que Efectos colaterales reúne ese porcentaje de probabilidades que, sin ser lo habitual, puede acontecer. Y es así porque toda experiencia de vida procurada se enmarca en límites, bordes cuyo confín se diluye en otros terrenos, convirtiéndose en algo muy fácil de exceder.
En la primera parte, Fronteras y después, los extremos traspuestos son tan delicadamente variados como los existentes entre la vida y la muerte, entre escritor y personaje o entre el yo y el otro.
La segunda parte, titulada Borrón y cuenta nueva, aborda temas no tan misteriosos, aunque no menos terribles y muy actuales.
La corrupción policial, la traición, la justicia por mano propia o el abuso de menores son los tópicos que ocupan estos relatos, que el autor pincela con fina pluma.
El trabajo muestra que el mundo que nos toca habitar, de tener remedio, contendrá esa porción estadística nefasta que son los efectos colaterales. Y eso, nos agrade o no, también es la vida.
Pablo Besarón
Ediciones Simurg, 2013
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi
Como un prospecto medicinal, el libro de Pablo Besarón advierte desde su título la posibilidad de algo más allá de lo buscado.
Es que Efectos colaterales reúne ese porcentaje de probabilidades que, sin ser lo habitual, puede acontecer. Y es así porque toda experiencia de vida procurada se enmarca en límites, bordes cuyo confín se diluye en otros terrenos, convirtiéndose en algo muy fácil de exceder.
En la primera parte, Fronteras y después, los extremos traspuestos son tan delicadamente variados como los existentes entre la vida y la muerte, entre escritor y personaje o entre el yo y el otro.
La segunda parte, titulada Borrón y cuenta nueva, aborda temas no tan misteriosos, aunque no menos terribles y muy actuales.
La corrupción policial, la traición, la justicia por mano propia o el abuso de menores son los tópicos que ocupan estos relatos, que el autor pincela con fina pluma.
El trabajo muestra que el mundo que nos toca habitar, de tener remedio, contendrá esa porción estadística nefasta que son los efectos colaterales. Y eso, nos agrade o no, también es la vida.
Caminos bajo el río
Caminos bajo el río
Rodolfo Camacho
Edición de autor, 2013
Novela, 176 pp.
por Rubén Sacchi
El 16 de junio de 1955 tuvo lugar en la Plaza de Mayo uno de los actos más sanguinariamente cobardes, llevados a cabo por una organización militar contra su propio pueblo, desarmado y desprevenido.
En este hecho central basa su novela Rodolfo Camacho, pero es un eje donde pivotean diferentes temáticas que son tremendamente actuales, tales como la obediencia debida, la legítima defensa, el papel histórico de las Fuerzas Armadas como brazo de la oligarquía y, por supuesto, el Peronismo.
Diferentes personajes, románticos o trágicos, transitan esta historia que reniega de la linealidad, como queriendo evidenciar la atemporalidad de los hechos. Un gran trabajo de investigación lleva a construir protagonistas que reparten su existencia entre la realidad y la ficción.
Caminos bajo el río es un libro necesario para reinstalar un tema no saldado aún en la sociedad, como tantos otros donde fue el pueblo quien entregó los muertos y el dolor. Algo que nos recuerda las palabras de Ortega y Gasset: “La historia habla siempre de nosotros, la cuestión está en que nos la sepan contar y nosotros sepamos entenderla”.
Rodolfo Camacho
Edición de autor, 2013
Novela, 176 pp.
por Rubén Sacchi
El 16 de junio de 1955 tuvo lugar en la Plaza de Mayo uno de los actos más sanguinariamente cobardes, llevados a cabo por una organización militar contra su propio pueblo, desarmado y desprevenido.
En este hecho central basa su novela Rodolfo Camacho, pero es un eje donde pivotean diferentes temáticas que son tremendamente actuales, tales como la obediencia debida, la legítima defensa, el papel histórico de las Fuerzas Armadas como brazo de la oligarquía y, por supuesto, el Peronismo.
Diferentes personajes, románticos o trágicos, transitan esta historia que reniega de la linealidad, como queriendo evidenciar la atemporalidad de los hechos. Un gran trabajo de investigación lleva a construir protagonistas que reparten su existencia entre la realidad y la ficción.
Caminos bajo el río es un libro necesario para reinstalar un tema no saldado aún en la sociedad, como tantos otros donde fue el pueblo quien entregó los muertos y el dolor. Algo que nos recuerda las palabras de Ortega y Gasset: “La historia habla siempre de nosotros, la cuestión está en que nos la sepan contar y nosotros sepamos entenderla”.
Segundo círculo
Ariel Zylberberg, Federico Menéndez y Rodrigo Luján
Llantodemudo Ediciones, 2013
Historieta, 88 pp.
por Rubén Sacchi
Los lectores de la revista Fierro estarán familiarizados con la historieta Segundo círculo, comic que apareciera durante 2010 en sus páginas. Lo interesante es que sus seguidores ahora pueden conservarla en un solo volumen y con algún bonus extra.
Segundo círculo es un prostíbulo intergaláctico, donde prostitutas del universo entero ofrecen sus favores a todo aquel que pueda pagar por ellos. Hay amor y mucha acción, condimentos que hacen atractivo al relato y llevan a devorarlo de un tirón.
Los personajes son de lo más pintorescos, los hay de todas las apariencias imaginables y de una diversidad sorprendente, pero poseen algo que los une a todos a la hora de nivelar y es el placer sexual.
El argumento es un alegato contra el amor ideal. Allí los sentimientos no se corresponden o, si lo hacen, conllevan una inevitable fatalidad; pero el tema de fondo, que subyace a los cuadros, es la trata de personas. Este flagelo, actual y candente, es el nudo central y funciona como una metáfora que lleva a pensar cómo esa práctica aberrante no respeta límites a la hora de transformar vidas humanas en mercancía.
Quimera Bulevar
Quimera Bulevar
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 116 pp.
por Rubén Sacchi
Algo huele bien en Buenos Aires y es precisamente el libro de poemas que nos acerca Eugenio Polisky y que reúne las condiciones que, para Laura Cerrato, constituyen la “marca de Shakespeare: obras incuestionablemente dramáticas, de una extrema poesía y capaces de narrar una historia como nadie”.
En este libro no encontrará el lector los escenarios propios del modernismo, pero el espíritu shakesperiano se respira en cada verso.
A poco de cumplirse los 450 años de su natalicio, el autor reescribe las historias del dramaturgo con maestría, resaltando la actualidad que de por sí conservan inalterables.
Esta puesta en tiempo de su obra, la realiza de manera inteligente, analogando sus temas con la problemática contemporánea, dejando en evidencia que las pasiones humanas se perpetúan a lo largo de la existencia y la tragedia es una de las construcciones preferidas por el hombre de todos los tiempos.
No sé si “el poeta es un espía de Dios”, como pretendía el inglés, pero estoy seguro de que el lector que se adentre en estas páginas gozará de un placer paradisíaco.
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 116 pp.
por Rubén Sacchi
Algo huele bien en Buenos Aires y es precisamente el libro de poemas que nos acerca Eugenio Polisky y que reúne las condiciones que, para Laura Cerrato, constituyen la “marca de Shakespeare: obras incuestionablemente dramáticas, de una extrema poesía y capaces de narrar una historia como nadie”.
En este libro no encontrará el lector los escenarios propios del modernismo, pero el espíritu shakesperiano se respira en cada verso.
A poco de cumplirse los 450 años de su natalicio, el autor reescribe las historias del dramaturgo con maestría, resaltando la actualidad que de por sí conservan inalterables.
Esta puesta en tiempo de su obra, la realiza de manera inteligente, analogando sus temas con la problemática contemporánea, dejando en evidencia que las pasiones humanas se perpetúan a lo largo de la existencia y la tragedia es una de las construcciones preferidas por el hombre de todos los tiempos.
No sé si “el poeta es un espía de Dios”, como pretendía el inglés, pero estoy seguro de que el lector que se adentre en estas páginas gozará de un placer paradisíaco.
Sirena de tierra
Sirena de tierra
Alejandrina Devescovi
Ediciones Botella al Mar, 2012
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
El pueblo gitano sabe de marginación y persecusiones. Raza indómita que acarrea a sus espaldas la propia cultura. Compendios milenarios que pasan de generación en generación, de boca en boca.
La autora reivindica al pueblo gitano, “errantes milenarios, conducidos por las estrellas”, pero también enarbola su derecho a la rebeldía, a su razón de ir “...contra el compromiso/ de la palabra” cuando es el amor quien sacude sus adentros.
Elige para su ilusión, enamorarse de un contrabajo, ese noble y antiguo instrumento que se asume como “el gran acompañante” pero que, su arco, “no hace sonar la cuerda/ que me lleve a encontrar/ el pueblo eterno” y solo la instruye de guardar sus deseos: “...serán tuyos solamente/ por los siglos de los siglos”.
Sirena de tierra -La gitana y el contrabajo- es la historia de un amor imposible, un hermoso poemario, donde la fantasía se mezcla a lo étnico describiendo, a trazos gruesos, la semblanza, cultura y costumbres de un pueblo cuyos orígenes aún hoy están en discusión pero que, sin dudas, se remontan a la Edad Media.
Alejandrina Devescovi
Ediciones Botella al Mar, 2012
Poesía, 64 pp.
por Rubén Sacchi
El pueblo gitano sabe de marginación y persecusiones. Raza indómita que acarrea a sus espaldas la propia cultura. Compendios milenarios que pasan de generación en generación, de boca en boca.
La autora reivindica al pueblo gitano, “errantes milenarios, conducidos por las estrellas”, pero también enarbola su derecho a la rebeldía, a su razón de ir “...contra el compromiso/ de la palabra” cuando es el amor quien sacude sus adentros.
Elige para su ilusión, enamorarse de un contrabajo, ese noble y antiguo instrumento que se asume como “el gran acompañante” pero que, su arco, “no hace sonar la cuerda/ que me lleve a encontrar/ el pueblo eterno” y solo la instruye de guardar sus deseos: “...serán tuyos solamente/ por los siglos de los siglos”.
Sirena de tierra -La gitana y el contrabajo- es la historia de un amor imposible, un hermoso poemario, donde la fantasía se mezcla a lo étnico describiendo, a trazos gruesos, la semblanza, cultura y costumbres de un pueblo cuyos orígenes aún hoy están en discusión pero que, sin dudas, se remontan a la Edad Media.
Mami te amo
Mami te amo
Elisa Eliash
Uqbar, 2008
Largometraje, 80 min.
por Rubén Sacchi
Tres mujeres protagonizan esta historia, cada una desde una mirada diferente, las tres atravesando una profunda soledad.
Mami te amo, cuenta la vida de una niña cuya madre pierde su vista a pasos agigantados y, de igual manera que el resto de las cosas, su hija se torna casi invisible para ella. Sin embargo, la pequeña intenta acercársele y hasta alucina estropear sus ojos para emularla.
Sus días transcuren entre el caos hogareño y la calle, donde tiene una amiga que intenta sobrevivir sola en una ciudad desencantada.
Mejor película en el Festival de Cine B de Santiago de Chile, tuvo excelentes críticas a su paso por el BAFICI y el Festival de Cine de Pesaro, Italia. La protagonizan Eva Luna Isense, Catalina Saavedra y Josefina González
Con pocos elementos, el filme trata de la ceguera, pero la aborda de manera mucho más profunda que la incapacidad física de ver. Denuncia la ceguera social ante los dramas que nos rodean. Quizás, la defina acertadamente el crítico chileno Iván Pintos, quien la ve como una "estética del residuo". esa basura que la sociedad bienpensante barre cuidadosamente debajo de la alfombra.
Elisa Eliash
Uqbar, 2008
Largometraje, 80 min.
por Rubén Sacchi
Tres mujeres protagonizan esta historia, cada una desde una mirada diferente, las tres atravesando una profunda soledad.
Mami te amo, cuenta la vida de una niña cuya madre pierde su vista a pasos agigantados y, de igual manera que el resto de las cosas, su hija se torna casi invisible para ella. Sin embargo, la pequeña intenta acercársele y hasta alucina estropear sus ojos para emularla.
Sus días transcuren entre el caos hogareño y la calle, donde tiene una amiga que intenta sobrevivir sola en una ciudad desencantada.
Mejor película en el Festival de Cine B de Santiago de Chile, tuvo excelentes críticas a su paso por el BAFICI y el Festival de Cine de Pesaro, Italia. La protagonizan Eva Luna Isense, Catalina Saavedra y Josefina González
Con pocos elementos, el filme trata de la ceguera, pero la aborda de manera mucho más profunda que la incapacidad física de ver. Denuncia la ceguera social ante los dramas que nos rodean. Quizás, la defina acertadamente el crítico chileno Iván Pintos, quien la ve como una "estética del residuo". esa basura que la sociedad bienpensante barre cuidadosamente debajo de la alfombra.
Fragmentos de una enseñanza desconocida
Fragmentos de una enseñanza desconocida
P. D. Ouspensky
Gaia Ediciones, 2012
Ensayo, 576 pp.
por Rubén Sacchi
La segunda década del Siglo XX marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. La Primera Guerra Mundial, en 1914, marcó el inicio de la violencia a gran escala de la época contemporánea, como resultado del agotamiento de un sistema que nació condenado a reciclarse de esa única manera.
Un año antes de su finalización, en 1918, el intento de generar una alternativa diferente a la planteada en Occidente deviene en la Revolución Rusa, dando creación al primer Estado Obrero de la historia.
Mientras todo esto ocurría, Piotr Demiánovich Ouspenski, un filósofo y escritor ruso con orientación mística conoce a George Gurdjieff, maestro místico y escritor nacido en la Armenia rusa, de quien se convierte en ferviente seguidor.
Fragmentos..., recopila los años de aprendizaje junto a su maestro de lo que éste denominó el cuarto camino, fundamentado en la creencia de que el ser humano necesita de un sistema para poder llegar a despertar a través del autoconocimiento, atención en sí mismo y el entorno, movimientos, posturas, danzas sagradas y sobre todo "el recuerdo de sí".
P. D. Ouspensky
Gaia Ediciones, 2012
Ensayo, 576 pp.
por Rubén Sacchi
La segunda década del Siglo XX marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. La Primera Guerra Mundial, en 1914, marcó el inicio de la violencia a gran escala de la época contemporánea, como resultado del agotamiento de un sistema que nació condenado a reciclarse de esa única manera.
Un año antes de su finalización, en 1918, el intento de generar una alternativa diferente a la planteada en Occidente deviene en la Revolución Rusa, dando creación al primer Estado Obrero de la historia.
Mientras todo esto ocurría, Piotr Demiánovich Ouspenski, un filósofo y escritor ruso con orientación mística conoce a George Gurdjieff, maestro místico y escritor nacido en la Armenia rusa, de quien se convierte en ferviente seguidor.
Fragmentos..., recopila los años de aprendizaje junto a su maestro de lo que éste denominó el cuarto camino, fundamentado en la creencia de que el ser humano necesita de un sistema para poder llegar a despertar a través del autoconocimiento, atención en sí mismo y el entorno, movimientos, posturas, danzas sagradas y sobre todo "el recuerdo de sí".
Poesía bajo la autopista 2
Poesía bajo la autopista 2Autores varios
Clara Beter Ediciones, 2013
Poesía, 132 pp.
por Rubén Sacchi
No siempre los dichos aciertan en sus aseveraciones o quizás sea que la excepción confirma la regla. Definitivamente, aquí no se cumple eso de “segundas partes nunca fueron buenas”.
Poesía bajo la autopista, un ciclo que se va tornando un clásico, edita este segundo volumen compendiando a los poetas que se dieron cita en el Centro Cultural La Imaginería donde, al decir de su director Gito Minore, “el arte y la poesía no son una competencia, (...) sino más bien una compartencia”, neologismo que plasma la verdadera meta del acto cultural como hecho político.
Como toda antología, reúne diversidad de estilos y talentos, pero lo hace proponiendo un piso de buena calidad, que hace agradable e interesante su lectura.
Minore, responsable de la selección y el prólogo es, además, un poeta que posee la humildad de quien se sabe un obrero más de la palabra, en esta fábrica de sueños donde la labor no nos aliena porque se socializa y se comprende. Donde el trabajo, en vez de embrutecer, eleva al hombre y lo lleva a transpirar codo a codo al lado se sus semejantes.
Lecciones de batalla
Lecciones de batallaGregorio Flores
Ediciones Razón y Revolución, 2013
Ensayo, 150 pp.
por Rubén Sacchi
Cuando un hombre abraza el destino de la lucha revolucionaria, nunca más podrá desprenderse de él. Forma parte de esa categoría que el escritor y dramaturgo Bertolt Brecht definía como “imprescindibles”.
Lecciones de batalla es una especie de autobiografía, donde este dirigente obrero relata, además de pasajes de su vida, su experiencia como dirigente del Sindicato de Trabajadores de Concord, su participación activa en el Cordobazo de 1969, que le costara la cabeza al dictador Juan Carlos Onganía, y su incorporación al Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Las vivencias de quien militara junto a personajes como Agustín Tosco, René Salamanca, Mario Santucho o el Gringo Menna son un manual de enseñanzas para quien quiere aproximarse a los años más heroicos de las luchas políticas y sindicales, contados desde una visión clara.
A modo de método de análisis, el autor afirma: “El único parámetro para saber donde uno está parado es la lucha de clases. Y lógicamente, he estado, y seguiré estando, del lado de los explotados y oprimidos. De esto nunca tuve dudas”.
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