Carta abierta al lector de poesía argentina

200 años de poesía argentina
Selección y prólogo de Jorge Monteleone
Poesía, 992 pp
Alfaguara, 2010

por Luis Benítez

La importancia del género
Sea usted exclusivamente lector del género o también poeta y/o crítico, académico o no, argentino o extranjero, seguramente habrá llegado a sus oídos el revuelo que ha causado la publicación del volumen 200 años de poesía argentina (Ed. Alfaguara, Buenos Aires, 1.008 págs., ISBN 978-987-04-1401-8) o, caso contrario, pronto le llegará. Es que a meses de su presentación formal en sociedad, cuando los ecos de la aparición de cualquier otro libro deberían haberse convertido en un susurro, particularmente por lo específico del género que trata, ha desatado controversias llamativas, que van desde las más pomposas alabanzas hasta el elogio que quiere ser razonado; desde el rechazo argumentado hasta los denuestos más feroces. ¿Cómo es que un libro que habla –bien o mal- de poesía, provoca una reacción tan notable? ¿No era la poesía un género casi marginal? ¿Dónde quedaron las décadas de lamentaciones al respecto, las mesas redondas, simposios, conferencias, encuentros literarios, donde la situación de la poesía se evaluaba como prácticamente inexistente en un mercado alimentado por best-sellers, operado por el marketing de las grandes empresas editoriales, decíamos, que desdeñaban incluir en su catálogo obras del género, porque es nulo el margen de ganancia que devengan? ¿No era la poesía algo que sólo nos importaba a nosotros, sus lectores, fuéramos o no, además, poetas, críticos, académicos?
En momentos en que le escribo a usted, ya no se oyen las salvas de artillería de la Feria del Libro, que saludó al de referencia como un acontecimiento en medio del Bicentenario; tampoco el recibimiento triunfal que se le brindó en un acto de la Biblioteca Nacional, celebrado en el salón mayor, que lleva el nombre de Jorge Luis Borges. Los diarios y periódicos que festejaron su existencia encontraron el destino final de esos medios gráficos, siempre el mismo; los blogs y páginas Web que se ocuparon del nacimiento siguen allí, y la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina considera un proyecto, elevado al Presidente de la Comisión de Cultura de ese organismo legislativo, el diputado Roy Cortina, por su par la legisladora por la provincia de Tucumán, Norah Susana Gastaldo (Nº de Expediente 4286-D-2010, Trámite Parlamentario 077, del 16/06/2010), para “declarar de interés de la Honorable Cámara de Diputados la edición del libro 200 años de poesía argentina, en homenaje al bicentenario de la Revolución de Mayo”.
Por la otra punta del ovillo, desde Italia, el poeta argentino Gabriel Impaglione, editor de la bien conocida revista Isla Negra, envió una carta abierta a la Honorable Cámara resistiendo esa iniciativa; en la misma revista, el poeta argentino Eduardo Dalter cuestionó duramente el criterio que animó al antólogo y las omisiones de poetas connacionales en la obra, artículo abundantemente reproducido ya en los blogs, a lo que sumó Dalter una carta dirigida a la diputada tucumana que propuso la medida legislativa; el poeta santafesino Rubén Vedovaldi sumó lo suyo, criticando otros aspectos de la antología de Alfaguara; la autora Miriam Cairo agregó también su opinión negativa sobre la obra de Monteleone en un artículo publicado por el diario Página 12, en su edición rosarina: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-25079-2010-08-28.html (toda esta documentación la puede usted leer en revistaislanegra.blogspot.es).
A estos primeros pasos de la oposición a la obra, se suma algo que no por no aparecer en los blogs y los medios gráficos, deja de ser de fundamental importancia: los mensajes personales en torno al mismo tema, la franca mayoría de ellos de índole “no positiva”, por emplear este curioso y célebre eufemismo de origen preclaramente legislativo.
Como verá, lector, su género preferido, para casi no existir, hace bastante barullo en la República Argentina. ¿Cómo nos explicamos esto? ¿Es el género en sí, o factores extraliterarios aquello que agita las aguas antes supuestamente estancadas de la poesía nacional? Y la cuestión principal y definitiva: ¿Le sirve esto al género o va a ir en su desmedro? Veamos.

La importancia de que se publique una obra de valor genuinamente histórico
El lector de poesía, como usted y yo, es uno de los más específicos, exigentes y reducidos, en relación a las escalas a las que se destinan los productos editoriales de alcance masivo. Para presentarle a usted una obra, las editoriales saben que deben afinar la puntería y confiar el trabajo a alguien que domine el tema destacadamente. Para un lector especialista, se necesita un autor altamente especializado. Más aún cuando el proyecto atiende al abarcamiento de la completa historia de la poesía argentina, desarrollada a lo largo de muy complejos doscientos años de acontecimientos literarios, sociales, políticos y económicos, una intrincada sinergia que originó el fenómeno de que se trata.
Queda claro que usted y yo somos un segmento de lectores, además de exigente, sumamente sensible a adulteraciones, atento a leer agudamente entre líneas: las miríadas de supuestas antologías realizadas por cuatro hampones literarios a tanto por cabeza, en las últimas décadas; los supuestos concursos literarios con la cláusula opcional de integrar una “antología colectiva”, donde decenas de “terceros premios” y “menciones” tienen la “posibilidad” de publicar al lado de cualquiera, mientras se tenga para el alquiler de las páginas, no nos han engañado nunca.
Por parte del Grupo de Empresas Santillana una obra de esta envergadura jamás iba a ser confiada a un inepto ni a un ignorante, por el segmento de lectores al que se dirige, por la imagen de la compañía que financió la obra y porque el Grupo es consciente de la relevancia que tiene invertir en un proyecto así, lanzado en medio de los fastos, las declamaciones y los buenos sentimientos que despierta nada menos que el segundo centenario de la patria, algo que lleva a una diputada de la Nación a esgrimir como argumento de su pedido de declaración de la obra como de interés parlamentario, el que constituye un “homenaje a la Revolución de Mayo”. La sufrida poesía argentina. La que usted y yo leemos desde hace décadas, porque tiene un valor específico, porque tiene unos alcances y una trayectoria meritorias, porque aportó muy lo suyo al conjunto de las letras en nuestro idioma, y, fundamentalmente, por la sempiterna razón que nos lleva a abrir un libro y no dedicarle esas horas maravillosas a otra cosa, tal vez la mejor razón de todas: porque nos gusta.
En función de esta exigencia, estoy seguro, el Grupo Santillana se dirigió a un referente del estudio de la poesía argentina. Aunque en base a los resultados del proyecto muchas voces se alcen para desestimar la competencia del Lic. Jorge Monteleone y su equipo de colaboradores, creo que las particularidades de su formación lo señalaban para el puesto.
Monteleone nació en Buenos Aires en 1957 y es crítico literario y traductor; es investigador en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), con sede en el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1992, dirige allí el Boletín de Reseñas Bibliográficas. Obtuvo dos veces la beca del Deutsches Akademischer Austausch Dienst (DAAD, por sus siglas en alemán, que significan Servicio Alemán de Intercambio Académico), establecida por la República Federal de Alemania, para ejercer la docencia y la investigación en la Universidad de Colonia (RFA). Su especialidad es la crítica de la poesía hispanoamericana en general y de la argentina en particular. En su especialidad ha firmado una centena de ensayos y artículos académicos en medios de América y de Europa. Es periodista cultural en distintos medios gráficos y audiovisuales de Buenos Aires, señaladamente en el diario La Nación. Un típico representante del medio académico –ámbito que todavía no dijo ni “a” sobre el espinoso asunto- cuyo CV se ve que era más que adecuado para lo que buscaba el Grupo Santillana: the best boy.
Dudo mucho que el Grupo haya querido invertir en este proyecto todo lo que invirtió, no sólo en la edición en sí, sino también en su difusión, por el simple afán de lucro, legítimo y común a toda empresa comercial; se trata de un libro caro para los menguados bolsillos latinoamericanos y, gracias a la crisis mundial, también caro para los particulares extranjeros; estimo que su intención estuvo orientada más a producir un título de obligada consulta, presente en las bibliotecas de las universidades, un título que no puede ser obviado, no sólo porque desde la edición de la Antología de la poesía argentina, compilada por Raúl Gustavo Aguirre (Ediciones Fausto, Buenos Aires, 1979, ISBN 9504580000) y que necesitó tres tomos para abarcar su objeto en aquel tiempo, ninguna otra obra de similar envergadura salió a la venta; también tiene que haber motivado al Grupo la certeza de que su imagen empresaria quedaría todavía mejor asentada al haber colaborado a dotar de un instrumento sistematizador y crítico de esta importancia a nuestro sistema de valores literarios.
El prestigio es otra de las motivaciones, además del afán de lucro, de todas las corporaciones empresariales, que pueden darse de tanto en tanto estos “lujos”, habida cuenta de las altas facturaciones que obtienen con cada balance anual, con crisis mundiales o sin ellas. Una buena obra, bien seleccionadas sus partes, bien introducida por un best boy, bien difundida a través del aparato propagandístico de la corporación, que se constituya en el referente de toda la poesía argentina, acogida positivamente por todo el establishment literario, bendecida por los medios y por todos los sectores de la poesía argentina, lanzada oportunamente en medio de la celebración del bicentenario del país, se constituye obligadamente en el aporte bibliográfico sobre el género más importante en casi medio siglo de esas dos centurias a las que se refiere.
En ocasiones, los intereses de las grandes corporaciones establecen alianzas reales con los intereses literarios de una época y lugar dados; cuando existe comunidad de intereses –hoy la base de toda negociación, el común beneficio de las partes- generalmente los proyectos prosperan. El proyecto de Alfaguara, empresa miembro del Grupo Santillana, era por igual beneficioso para la empresa como para el conjunto de la poesía argentina; por ello, el anticipo de su lanzamiento generó tanta expectativa. Entonces... ¿por qué fracasó?
Me explico, colega lector: no fracasó porque el Grupo Santillana sea una entidad perversa, al estilo de los Illuminati del inefable Dan Brown, empecinada en destruir el mundo y específicamente, sembrar la confusión en la cultura (no me cabe duda de que las intenciones del Grupo eran bien otras y, ya vemos, lejos del afán de lucro y más cerca de los intereses de los lectores de poesía) y no fracasó porque no llenara las expectativas del establishment literario local, que hubiese aplaudido de igual forma cualquier obra, incluso una peor realizada por Monteleone y sus adláteres, porque el establishment necesitaba un título y no una obra; no fracasó porque Monteleone sea un obtuso que, misteriosamente, llegó a uno de los estamentos más altos de la carrera, examen tras examen, postulación tras postulación, porque cuenta con un velo mágico que hace invisible su supuesta ignorancia a los ojos de los demás (en realidad, creo que sabe de poesía argentina mucho más que el común de los que la leemos, particularmente en cuanto a teoría y datos al respecto, y era por ello uno de los sujetos mejor indicados para trasmitir esos conocimientos); no fracasó porque haya incluido en su selección a autores que, con toda justicia, trabajaron muy talentosamente para ganarse ese lugar (ni uno solo de los canonizados por el best boy sobra, nos guste o no nos guste su estilo o su poética); cualquier aseveración en nombre de esas falsas interpretaciones lo único que hace es embarrar la cancha y confundir el juicio objetivo en cuanto a lo sucedido, que es mucho más grave.
Y es grave porque con la aparición en escena de 200 años de poesía argentina, que contó con el apoyo económico y propagandístico de una corporación editorial de las grandes, capaz de brindarle una distribución a escala de todo el territorio hispanoparlante, en comunidad de intereses con el lector de poesía; con la anuencia del establishment político, periodístico y cultural local; con la selección y la introducción a tan complejo fenómeno como es la historia completa de la poesía a lo largo de 200 años - todos los que cuenta- puesta en manos del mejor muchacho y su seleccionado de intérpretes de la realidad, se ha desperdiciado un oportunidad única de dar cuenta del asunto, leal y francamente resuelta mediante un trabajo que debía ser de excepción.
Y no fue tal por impericia de los encargados de llevarlo a cabo, sino por su intención. Esto es, ellos pusieron por encima de los intereses del género sus intereses personales, el flaco afán de figurar como árbitros de la elegancia –el arbiter elegantiorum de la antigua Roma-, de erigirse como capaces de señalar quién es quién y quién no es –o sea, no nació, no escribió, no existe, es alguien desaparecido- en la historia de la poesía argentina.
Porque desde el título la obra proclama su ambición –que era lo que los lectores de poesía argentina estábamos esperando, una obra que se ajustara a aquello que aspiramos a leer alguna vez, y que definitivamente, no es ésta- se invalida su contenido. No contiene esa obra que dé cuenta de 200 años de poesía argentina. No están en ella las referencias claves a todo su acontecer, a cada una de sus partes y el razonamiento sobre el conjunto, ni contiene el conjunto de los nombres que hicieron esa historia. Si se titula así, debe cumplir con lo que promete cuando uno, lector de poesía, abre el libro. Debo en esta lectura disentir con mis colegas Eduardo Dalter y Rubén Vedovaldi (ver sus textos en la fuente citada) cuando expresa el primero que Monteleone (y todo su grupo de investigadores, no los dejemos afuera del asunto, que también llevan lo suyo) obraron así por desconocimiento; creo haber argumentado lo suficiente, antes, para dar por descartada esta hipótesis de Eduardo Dalter. Respecto de algo aseverado por Vedovaldi, opino todo lo contrario: él manifiesta que las 24 páginas de introducción del prólogo de Monteleone son algo excesivo, yo creo que son tan cortas para la ambición de reseñar el fenómeno del que se ocupan, que ponen a lo escrito por Monteleone a la altura de los logros alcanzados por la sección final del célebre Reader’s Digest, capaz de resumir La Ilíada en un par de pliegos. ¿Pueden 24 paginitas resolver el intrincado espectro de 200 años de poesía argentina? ¿Tan poco sucedió en dos centurias? Creo que no, que un argumento tan simple como éste, tan obvio, invalida lo expuesto por Vedovaldi. Sí coincido con lo señalado por ambos autores respecto de las exclusiones concretadas por Monteleone, aunque insisto en que no tienen una causa tan inocente como la ignorancia, sino el fin bien determinado de establecer un canon legitimante no dirigido en realidad a un beneficio de los canonizados –que ya lo estaban antes del advenimiento de Monteleone como sumo sacerdote de la poesía argentina, porque por obra y también por gracia de la poesía, los nombrados no necesitaban de ningún espaldarazo del Conicet ni de la virgen desatanudos- sino a ungir al best boy como aquel que determinó el Who is Who poético nacional. Lo que no es poca cosa y vieja aspiración de muchos, desde los tiempos en que la todavía distribuida revista Diario de Poesía proclamaba, en los 80, que primero el neo-barroco y después el neo-objetivismo eran los cánones a seguir por la muy diversa –por suerte- poesía argentina.


La importancia crucial de que una antología no sirva para establecer un canon
¿Qué es un canon? Con magistral claridad, el mismo Monteleone responde esta pregunta, en su “ensayo” preliminar, fundiendo adrede el significante “antología” con el significado de canon: “Tal vez no sea un conjunto más o menos razonado o azaroso de inclusiones, sino un sistema de ausencias” (0p. cit., pág. 13).
Salpimentado aquí y allá con algunas observaciones sobre el desarrollo general de la poesía argentina, sí de índole literaria, el meollo del supuesto ensayo no es otro que la justificación del establecimiento de ese canon, por la fácil vía de declararlo como el único medio posible para discernir en el asunto: un sistema de ausencias, esto es, que su primera medida no es incluir, como se supondría, sino lo opuesto, excluir, establecer un espacio “exclusivo”, al que no se pueda ingresar sin el visto bueno de Monteleone; ello lo ubicaría, tal su pretensión, como el guardabarreras de la poesía argentina, un sistematizador de la ausencia. El determinaría así quien aparece y quien desaparece de la historia. Hábilmente, entre los canonizados ubica a autoras y autores cuya pertenencia a la historia resulta irrefutable, no por mérito de Monteleone, como aquel que supo discernir que eran “joyas escondidas” de esa historia, sino por mérito propio de los canonizados, que mucho antes de que Monteleone comenzara a hacer su listita, ya se habían ganado con creces su espacio propio en la poesía argentina. Es que hay un movimiento sutil en la obra: mientras que aparentemente Monteleone es quien legitima a los canonizados, en realidad son los canonizados los que lo legitiman a él. Buen intento del best boy, sólo que olvida que abre un punto muy flaco en la defensa de la validez de su obra: el canon es un procedimiento extraliterario, si se inserta como procedimiento en una obra que se denomine 200 años de poesía argentina. Lo esperable en algo así titulado es una descripción muy completa y razonada de todo y todos aquellos que hicieron esa historia, detallada y dividida en movimientos, características, modificaciones y sus causas, cronología y todo un amplio sumario que Monteleone conoce muy bien, tan bien como nosotros, los lectores de poesía.
En cambio, empotra en el cuerpo de una pretensión literaria de tales dimensiones, como hilo conductor, el establecimiento de un canon, que es un artefacto propio de esa odiosa palabra, maistream. Como bien sabemos, mainstream es un término que define las predilecciones y preferencias que son aceptadas por la mayoría en una sociedad. No en balde se la emplea abundantemente para referirse al universo de lo mediático. Ahora sí, encaja mejor la destacada presencia de la obra de Monteleone en los medios, se explica su aceptación inmediata por parte del establishment, se entiende la discordancia extraña entre lo prometido por el título continente y el verdadero contenido. Entendido como agente del maistream, el trabajo de Monteleone no ofrece fisuras y lo consagra, sólo que en un lugar ubicado fuera de lo literario. 200 años de poesía argentina, pese a su título, es un fenómeno propio del universo mediático, no del universo literario. Si tal era su pretensión –muy bien lograda, por cierto- entonces no es criticable desde un punto de vista propio de lo pop; resulta el equivalente entrometido en las letras de lo farandulesco, lo mediático; tiene que ver más con el ámbito televisivo y el resto de los medios de comunicación de masas, que sí, como Monteleone, establecen un canon, porque lo necesitan para excluir y modelizar, amasando las opiniones de los espectadores hasta obtener una pasta más o menos homogénea, que es –precisamente- la esencia misma del maistream, la corriente generalizada de opinión, una sola. Suena totalitario, pero así es como se maneja el mainstream: excluyendo, y de ninguna manera 200 años de poesía argentina deja entonces de ser un auténtico producto de él. Quien hace ese trabajo para el mainstream, estableciendo una opinión uniformizadora en cualquier terreno: la belleza, la política, la economía, el deporte, etc., recibe una recompensa que habitualmente implica dinero y fama; en letras, que no es una actividad relevante para la sociedad, aunque conserva algún medio apagado brillo de prestigio, la recompensa para el amansador de divergencias será sólo... el prestigio en su campo. El problema surge cuando en ese campo los lectores opinan lo contrario. Porque volvemos a la misma diferencia entre lectores: el de poesía es uno sumamente especializado, hábil para leer entre líneas, educado por sus mismas lecturas, que apelan a los mecanismos de elusión y alusión continuamente; ¿cómo resultaría posible venderle maistream en lugar de criterio literario? El asunto de 200 años de poesía argentina falla por la base.
Además de la incómoda situación en que queda ubicado Monteleone –tal vez, lo menos importante- se abren otras inquietantes perspectivas. ¿Es realmente adecuado el lugar donde quedan ubicadas esas obras canonizadas por este agente del maistream? Se trata de obras definitivamente importantes, constitutivas de la historia de la poesía argentina.
Tal vez, a una escala local –recordemos que el Bicentenario se produce en medio de la globalización de la información y el contacto inmediato entre culturas- el maistream criollo les pueda dar su difusión (siempre a escala de la aldea), pero, ¿qué pasará cuando llegue esa difusión, impulsada por los puntos de venta de la corporación editorial que tuvo la buena idea de editar una obra llamada 200 años de poesía argentina, a otros lectores de poesía, no menos entrenados que los locales, y algunos más especializados todavía, porque disponen de mayores aparatos de información, para contrastarla con lo realizado por Monteleone? En concreto: ¿qué le sucederá a un lector de poesía argentina extranjero, por el caso con formación académica, con acceso directo desde su universidad a fuentes de información directas, que recibe y estudia libros de poesía argentinos, cuando contraste lo que ya sabe con lo que expone Monteleone? ¿No notará las ausencias? Tal vez para algunos este personaje suene utópico, pero existe y muchos de nosotros, por ejemplo, nos comunicamos por Internet con numerosa gente que lee poesía argentina en lugares muy distantes y la sigue atentamente. Como el lector de poesía local, ellos no encontrarán aquello que buscan en el trabajo para el mainstream impecablemente realizado por Monteleone...
Si el trabajo de Monteleone hubiese sido editado antes de Internet, es probable que hubiera logrado pasar como única fuente de información respecto de la poesía argentina para el exterior (al menos, en parte); pero en este contexto, llega demasiado tarde: es mucho mayor la información sobre la diversidad de nuestra poesía contenida en las páginas de Internet que la contenida en las mil páginas del canon mainstream: el Sr. Google es implacable, está siempre listo y es abundantemente consultado.
Si solamente se hubiese editado 200 años de poesía argentina antes de Internet.
Otro espinoso problema que se desprende y se relaciona con lo anterior, es el relativo a lo que les sucede a los cánones una vez que son establecidos: provocan una reacción en su contra, proveniente del mundo académico, del ámbito de los mismos creadores o surgido del colectivo de lectores, que pueden y tienen a orientar sus referencias y preferencias hacia otras direcciones. Salvando las distancias, veamos sino lo que sucedió con El canon occidental (The Western Canon: The Books and School of the Ages. Ed. Harcourt Brace, New York, 1994. Edición en español: El canon occidental: La escuela y los libros de todas las épocas. Ed. Anagrama, Barcelona, 2005. ISBN 84-339-6684-7), la obra maestra del gran Harold Bloom, indiscutiblemente una de las mayores mentes de la crítica literaria: su obra sirvió de referencia, sí, pero precisamente para opinar en contra de partes o el conjunto de lo afirmado por Bloom, el talentoso Bloom, el celebérrimo Bloom, el notoriamente erudito Harold Bloom. Y Harold Bloom definitivamente sí era un gran teórico.

La importancia de que a una antología total de la poesía argentina la acompañe un auténtico ensayo crítico-descriptivo
El texto que buscaba el lector de poesía en esas mil páginas de 200 años de poesía argentina no era canónico; era descriptivo. No excluyente sino todo lo contrario: incluyente; incluyente de todo el fenómeno en sí; esto es, precisamente, 200 años de poesía argentina. Porque a la poesía argentina la hicieron todos los poetas argentinos, durante dos siglos, es que la mayoría de los poetas argentinos no están presentes en la obra de Monteleone.
Es falaz de toda falacia argumentar que para ello la obra hubiese tenido que alcanzar un número incalculable de páginas, algo irrealizable como proyecto editorial: hubiese alcanzado conque la obra –si coherente con el enunciado de su título hubiese sido su intención- hubiese dividido sus capítulos en verdaderas “constelaciones” -eufemismo de Monteleone por corrientes estéticas- y sencillamente elegido algunos representantes de esas ”constelaciones” para ilustrarla y nombrado a todos los otros. Asimismo es falaz de toda falacia argumentar que dicho trabajo hubiese insumido mucho más de un año, el período declarado por Monteleone y su grupo de investigadores de la realidad para establecer, como resultado último, este canon del maistream que se nos presenta como el adecuado para ocupar el legítimo espacio de una historia de la poesía argentina: para aquellos que cuentan desde hace dos décadas con el aparato del Conicet y de la Universidad Nacional de Buenos Aires, con los que no cuenta el lector de poesía habitual, resulta ciertamente muy simple llegar a ese resultado, porque es precisamente aquello sobre lo que han trabajado –con becas que se pagan con los impuestos de cada ciudadano, sea o no lector de poesía- durante igual período, un año de trabajo. ¿Cómo, entonces cualquier lector de poesía –y los desafío a hacer esa experiencia- puede usar la página 972 de la obra, que está en blanco, para escribir los nombres de los autores que faltan, y verá que aun empleando cursivas de pequeño tamaño, esa página no le alcanza?

La importancia de la opinión del lector presente y futuro
Como dijimos al comienzo, la pregunta principal que podemos plantearnos los lectores de poesía ante este fenómeno es si opera a favor o en contra del género.
La intención de Alfaguara, desde el punto de vista de los intereses de los lectores de poesía, me parece meritoria. De todas maneras, aunque muy parcialmente, contribuye a la difusión de nuestro género en su amplia área de distribución comercial. Esto es que, de todas formas, es mucho mejor que exista una obra de esta envergadura a que no exista, aunque se haya perdido la oportunidad de volcar al mercado el tipo de obra que era de esperar; lo grave es pensar cuándo será la próxima vez que se presente la factibilidad de concretarla, habida cuenta de que pasaron 31 años entre la publicación de los tres tomos de la antología de Raúl Gustavo Aguirre y la edición del único tomo de Monteleone, facilitada esta última por la oportunidad de celebrarse el Bicentenario.
Nos corresponde a los lectores de poesía argentina - sea usted exclusivamente lector del género o también poeta y/o crítico, académico o no, argentino o extranjero- dialogar y argumentar sobre esto.
Entonces la obra de Monteleone habrá servido, involuntariamente, para algo más que para establecer un canon.

Exaltación de la Cruz, Provincia de Buenos Aires,
4 de septiembre de 2010




El sobreviviente


El sobreviviente
Jorge A. Colombo
De los Cuatro Vientos, 2008
Novela, 64 pp.

por Rubén Sacchi

En este trabajo, Jorge Colombo se aparta del escenario al que nos tiene acostumbrados. La historia no transcurre en los lejanos tiempos de la Colonia, sino que se proyecta a un futuro trágico, quizás no tan lejano.
¿Novela corta o cuento largo? no son patrones que interese determinar, porque la extensión es la justa para el desarrollo de la trama.
Un grupo de amigos asiste al teatro a presenciar una obra que, en parte, los refleja y continúa. En ese contexto los personajes se entremezclan y confunden en una suerte de círculos concéntricos, donde uno es contenido por otro mayor y así la realidad de éste es la ficción del aquél.
El libro apela a la reflexión acerca del futuro de la especie y la necesidad de modificar la conducta que nos rige. Denuncia un sistema que flota en su obsolescencia y que sólo la ceguera del poder no percibe como suicida.
En medio de la telaraña, la presencia de un personaje solitario, una especie de Gilgamesh o de Noé, es la clave para comprender la historia y lo que nos espera de continuar ese derrotero; pero también representa la esperanza de que no todo está perdido.

Lengua espiral


Lengua espiral
Perla Ericlée Quinteros
Viajera Editorial, 2010
Poesía, 148 pp.
.
por Rubén Sacchi

Toda espiral conduce a un punto o nos expulsa de él, todo depende de la dirección que se tome: de lo general a lo particular o de lo personal a lo universal. Sin embargo, todas las acciones que nos llevan a ese tránsito se motorizan por el amor o por el odio que, como perfecto opuesto, lo completa y lo define.
Lengua espiral recorre estos laberintos circulares a través de la palabra, el verbo como hilo de Ariadna para intentar la salida.
La autora busca su piedra filosofal y, para ello, recurre a la alquimia. Juega, experimenta un lenguaje que aglutina y fragmenta. Define y redefine significantes, pero no cae en abstracciones sino que alude a lo concreto, aunque eso sea la ausencia, o su forma más cruel: la desaparición.
En esa exploración también va hacia adentro, a cuestionar los mandatos y ataduras en los que cae y enfrenta: “Me he tragado hasta el vacío/ y ahora/ la garganta es una prisión”.
Pero en “el absurdo esmero de encontrarle la vuelta”, en la línea de los opuestos complementarios, toda cárcel supone la libertad, que la poeta clama “aunque sea el desahogo/ DE MIS LAGRIMAS DE PAPEL”.

Las variaciones del mundo


Las variaciones del mundo
Diego Roel
Ediciones El Mono Armado, 2010
Poesía, 56 pp.
.
por Rubén Sacchi

El autor asume en este libro la libertad absoluta de la palabra; la libertad y a la vez su condena. Busca respuestas y encuentra un caos indefinible. Por eso, y en procura de la refundación de un lenguaje que le permita salir del círculo vicioso, intenta la cópula con la grafía, pretende hacer el amor con las palabras para lograr, tal vez, multiplicarlas: “Avan­zo y retrocedo/ suelto las manos y los pies,/ abro las piernas del lenguaje”.
Ensaya la locura como una forma de lucidez; el loco, “fuera” de los límites supremos, “del espacio y del tiempo”, se asume como un Cristo en el momento culminante de la pasión, en un mundo utópico (“caen las últimas banderas”) ideal y fraterno.
Hurga el revés de las palabras, las invierte como el espejo lo hace con nuestra imagen: “Salto dentro del espejo/ y atravieso los umbrales del verbo”. Ansía encontrar el verbo absoluto, una palabra indefinida, que lo nombre todo como un amanecer: “Sobre los labios del alba emerge/ una palabra neutra,/ silenciosa”.
Roel atraviesa una experiencia lacerante hasta vaciarse, para volver a recrear lo nuevo, donde “El vacío es apertura y promesa”. Sabe que para que un mundo nazca necesariamente debe morir el ­anterior.

La muerta


La muerta
Pablo Giordano
La Propia Cartonera, 2009
Cuento, 34 pp.

por Rubén Sacchi

El primer contacto con la prosa de Pablo Giordano lo tuve al recibir la antología Es lo que hay, un panorama bastante ilustrativo de la joven narrativa cordobesa, que publicara Babel Ediciones un año atrás.
En esta oportunidad, al cuento entonces publicado, Dos siluetas de Simulcop, se agregan otros cuatro de similar clima angustiante. Porque si hay algo que no hacen los relatos de Giordano es divertir.
Estos cuentos son crueles, pero no al estilo de Abelardo Castillo, poseen una crueldad cotidiana, casi natural pero muy humana, porque son horrores que resultarían evitables más allá de lo cultural y lo social.
Sartre decía que para que el suceso más trivial se convirtiera en aventura, era condición necesaria y suficiente contarlo. Yo sumo a esto que, si la manera de referirlo lo vuelve atrapante, podemos estar en presencia de una promesa para el género.
En estos dramas, que trascurren con la imperceptibilidad de la vida, hay una interesante capacidad descriptiva con mucho trabajo interior en los personajes. Parece ser la receta del autor y la aplica magistralmente.

Saga errante


Saga errante
Iván Yauri
Yaku Editores, 2009
Poesía, 60 pp.

por Rubén Sacchi

Cusco es una ciudad peruana con una doble carga. Por un lado, arrastra toda la desigualdad social que aqueja a sus pares de Latinoamérica; por el otro, tiene la herencia de dolor y sometimiento de una civilización arrasada por otra, literalmente edificada sobre otra, pero que no llegó a eliminarla pese a tamaña masacre.
Hacer poesía allí, sin despegarse de su atmósfera, es una tarea que puede asimilarse al acto militante. En este libro, último publicado por el poeta hay una mezcla de compromiso social con cierto matiz ancestral que recorre sus versos.
Suele decirse que los poetas pasan largas horas atentos a su ombligo, mientras el mundo puede estar desplomándose. Lejos de eso, Yauri opone a la realidad como un espejo, al que muchos prefieren esquivar. Como en los versos de Terencio ”nada de lo humano le es ajeno”.
“Apareció arrastrando los pies/ viejo y opaco rodeado de caos/ terco y medio muerto/ era yo mismo algún día”, retratando la familiar figura del vendedor ambulante, como la del inmigrante ilegal que Europa vomita sin memoria “entiendes cada vez menos castellano/ para no escucharlos sonreír/ no acordarte de sus sellos/ plazos requisitos/ .../ tus visas vencidas/ pero tú no”, son algunos de sus frescos.

Tupacamaria


Tupacamaria
Demián Konfino
Perspectiva Bicentenario, 2010
Novela, 216 pp.

por Rubén Sacchi

Walter coincide con John y Sharon en el aeropuerto de Lima. Iniciarán un viaje que será la excusa del autor para adentrarnos en un iti­nerario más universal, que es la historia de Latinoamérica y los distintos caminos que llevaron a sus habitantes al sometimiento y la lucha por su ­liberación.
Mediante el recurso del narrador, ubica a los personajes en tiempo y espacio, permitiendo la alusión a hechos del pasado reciente de los argentinos y adquiere el tono de denuncia a través de una especie de “cartas abiertas”, en las que el prota­gonista refiere con lenguaje sencillo e incisivo sus acontecimientos más ­aciagos.
En estas páginas, Konfino compila procesos de similares características que sacudieron los cimientos del poder establecido en la región. Así, desde la Revolución Cubana hasta la creación del A.L.B.A., pasando por las experiencias de la Revolución Sandinista o el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, estos tres viajeros cumplirán un rito iniciático que los unirá sólidamente al destino de los pueblos que habitarán Tupacamaria.

Mi tren monoplaza


Mi tren monoplaza
Paula Irupé Salmoiraghi
Ediciones del Dock, 2010
Poesía, 56 pp.

por Rubén Sacchi

Ningún verso define mejor el trabajo de Paula Salmoiraghi como el de Adrián Abonizio que precede el libro: “Me pego un tiro con cada palabra”. Y es que sus palabras son disparos certeros a ninguna parte y a todas, hacia esos sitios imprecisos del alma humana, donde los lugares pierden la condición de absolutos y se relativizan en función de los sentidos, esos de los que René Descartes recomendaba desconfiar por engañosos.
Parece corroborarlo en los versos: “hacia el centro/ que es límite, el borde, la sorpresa/ quizás final”, del poema Blando vaivén. Un encuentro acompa­sado que es el momento amoroso, el avance temeroso y explorante de los cuerpos, la sed saciada que permanece insatisfecha.
El poema Frío de junio representa en una imagen todo el caudal poético de la autora: “La luna no es un cuerpo,/ .../ es el agujero que dejó/ un poeta enloquecido/ al cortar la punta cónica/ de la oscuridad”, donde describe, con simpleza infantilmente lisérgica, el enigma de la noche.
El libro reúne palabras frescas, de la primera juventud de la poetisa. Deja pendiente un futuro trabajo, que esperamos de la misma contundencia sumada a la madurez de su pluma.

Prisiones terrestres


Prisiones terrestres
Nicolás R. Correa
Universidad Nacional de La Plata, 2010
Cuento, 88 pp.

por Rubén Sacchi

Un libro es como una cicatriz, una marca que el escritor infringe para dejar señas de su paso por esta vida y, tal vez, intentar una explicación a tanta ­sinrazón.
Como en un juego de cajas chinas (tema recurrente en la narrativa de Nicolás Correa) dentro de esa alforza hay otras y, separando los labios de cada herida, seguramente se las hallará sin solución de continuidad.
Las cicatrices son un hilo conductor de la historias que, a la vez, son una sola, como es la realidad: grande y abarcativa.
Hay cuchilleros en estos cuentos, hombres de faca y machete en atmósferas de alcohol y un aire que entremezcla a J. L. Borges y Horacio Quiroga en una interesante síntesis.
Las historias se dejan protagonizar por personajes que remiten al círculo del autor y a él mismo y transcurren en zonas fronterizas, esos territorios con mucho de romántico y otro tanto de tenebroso, donde los límites se confunden, así como la vida y la muerte.
Este tercer libro de Correa lo va confirmando en el género con mayor solidez, a la vez que nos muestra un autor prolífico. Incluye un apéndice que remite a su primer trabajo, Made in China, algo así como un bonus track.

Obra Completa de Luis Benítez


Poemas Completos
Luis Benítez
Publicatuslibros, 3 tomos
Poesía, 2010

por Rubén Sacchi

Entre los llamados "poetas argentinos de la generación del 80", hay un referente ineludible: Luis Benítez. Su pluma, de inquietante maestría, nos empuja a un recorrido a través de la precisión del lenguaje.
Claro está que la palabra, en esos años, pecaba de sospechosa y revolucionaria. Su exactitud atinaba a disparar sobre el cerebro mismo del sistema de opresión imperante. Era una actitud subversiva.
Por entonces, su primer poemario, Poemas de la tierra y la memoria, fue una bocanada de aire fresco insuflada en la movida underground porteña y bonaerense. Luego vinieron Mitologías/La Balada de la Mujer Perdida; Behering y otros poemas y Guerras, Epitafios y Conversaciones, libros que, junto a un par de ensayos sobre lírica cerraron esa década.
La producción de Benítez fue in crescendo hasta sumar, en las décadas siguientes, más de una veintena de títulos, algunos de los cuales son casi inhallables.
Por ese motivo, es más que necesaria esta edición de su obra poética completa y el mérito en este caso es del editor español Fernando Ortega, que dirige el portal http://www.publicatuslibros.com/, sitio de donde puede bajarse la obra gratuitamente.
La obra se precede de un prólogo ensayístico a cargo del Profesor Luis González Platón, catedrático de la Universidad de Madrid.
La abundancia de palabras demoraría la lectura de estos exquisitos tomos que cualquier visitante de este blog ya debería estar bajando a su disco rígido.
Sólo me resta agregar que el poeta, nacido el Día de la Tradición en Argentina, nos ofrece en estas páginas una obra nada tradicional y sí llena de búsqueda y riqueza, de buceo íntimo y panorámico. Un plato que no defraudará a los paladares más exigentes.


Kafka, negro de tan preciso

Kafka, negro de tan preciso
de Franz Kafka
Espacio Cultural Pata de Ganso
Zelaya 3122, Abasto
Viernes de julio y agosto, 23 hs.

por Rubén Sacchi

Kafka... es una pieza de teatro experimental que, mediante un mix interdisciplinario, nos introduce en el universo kafkiano a través de cuatro cuentos de la autoría del escritor austro-húngaro. Las narraciones son: El paseo repentino, Ante la ley, Buitres y Una confusión cotidiana, esta última en presentación audiovisual.
Con separadores de video, las unidades dramáticas parecen formar parte de una misma historia, ya que son atravesadas por seres oníricos similares que aluden a la opresiva realidad que agobiaba al autor. Él mismo crea los monstruos, los alimenta y rechaza. Interactúa con ellos tanto en el sueño como en la vigilia: habitan su alma.
La obra de Kafka ha sido encasillada por la crítica de diferentes maneras, los unos la ubican dentro del modernismo o el realismo mágico, los otros la asimilan al existencialismo. Su crítica permanente a la sociedad burocrática puede, tal vez, deberse a su breve militancia en las filas del anarquismo y su visión de las estructuras. Más allá de estas tendencias, esta representación en particular, al hacer hincapié en los mundos internos del autor y presentarse carente de parlamento, la acerca al surrealismo y el psicoanálisis.
Hay un muy buen trabajo corporal, condición necesaria si se tiene en cuenta que el peso de la historia recae en el movimiento y las expresiones del elenco. Pero otros elementos revisten similar importancia para sostenerla, los que hacen a la imagen: vestuario y maquillaje maravillosamente logrados coadyuvan en ese sentido. La cuarta pata de esa mesa es el sonido, reforzado por la interpretación en vivo del músico Ramiro Torreira.
Tal vez, algo a considerar es el pasaje de una a otra escena, que puede ser un elemento de distracción que rompa el clima de tensión logrado en la audiencia. El silencio absoluto en esos instantes no mejora esa situación pues se perciben los ruidos tras bambalinas.

Elenco actoral:
Celina Carbajal, Marcos De las Carreras, Lorena Gaivironsky y Julieta Rozenblum

Equipo:
Idea y Dirección general: Federico Julián Stella
Traducciones al español: Sofía Le Comte
Adaptación y puesta en escena: Federico Julián Stella
Asistencia de dirección: Lorena Gaivironsky
Dirección de movimiento: Ana Borré y Laura Buschiazzo
Composición musical y presentación en vivo: Ramiro Torreira
Vestuario: Lorena Gaivironsky y Jesica Mathieu
Maquillaje: Roxana Corneli y Nadia Puértolas
Escenografía: Melina D’Albenzio y Giselle del Corral
Diseño de luces: Federico Martín
Operación técnica en luces: Espacio Cultural Pata de Ganso
Operación técnica en sonido y proyecciones: Sebastián Estraviz
Guión y realización audiovisual: Ariel García Giménez
Diseño gráfico: Eduardo Sierra
Fotografía: Leandro Otero
Prensa: Laura Castillo
Producción ejecutiva: Insomnio Asociación Teatral

Los niños de la soja


Los niños de la soja
Eduardo Molinari
monada nómada, 2010
Ensayo, 128 pp.

por Rubén Sacchi

En momentos en que la comunidad europea discute la aprobación del ingreso de semillas modificadas genéticamente a su mercado, les resultaría de suma utilidad conocer las consecuencias que la propagación de la soja tratada en laboratorio y los agrotóxicos utilizados para su cultivo, provocaron en los paises periféricos.
Claro, también debieran prestar atención a esas cuestiones los gobiernos de los territorios ya afectados. En ese sentido, resulta de sumo interés el libro de Eduardo Molinari.
Los niños de la soja aborda la problemática de este cultivo y sus nocivas consecuencias, pasando por la cultura de los pueblos originarios y su respeto a la tierra hasta llegar al conflicto reciente entre productores y gobierno por la apropiación de la renta.
Incluye un profundo estudio de la evolución del cultivo sojero en el país, desde los primeros intentos de imponerlo en el siglo XIX y principios del XX hasta su generalización en nuestros días, anotando datos y cifras acerca de daños y enfermedades cancerígenas que pueden provocar escalofrío.
Un aporte invalorable a un debate de extrema vigencia.

siempre tu palabra cerca


siempre tu palabra cerca
Joaquín Areta
Libros de la Talita Dorada, 2010
Poesía, 60 pp.

por Rubén Sacchi

Como es habitual en la colección Los detectives salvajes de los Libros de la talita dorada, la investigación y el rescate de la palabra silenciada por el terror nos la trae de nuevo a la luz.
Siempre tu palabra cerca reune poemas del militante de las F.A.R. Joaquín Areta, desaparecido hace 32 años, a manos de la última dictadura.
Estos versos formaban parte de una libreta roja que su compañera rescató de la barbarie. Hay en ellos la impronta de esos años: el amor y el socialismo.
También incluye algunos trabajos que podrían definirse como un pequeño manual del militante revolucionario, tal vez con menos valor literario, pero que ayudan a comprender aquel universo de manera más abarcativa. Aquellos años de tocar el cielo con las manos y de “insaciable ansia de victoria”.
En estas ediciones flota una atmósfera de triunfo: de la palabra contra el silencio, de la memoria sobre el olvido. “Nadie escribió poemas de la nada,/ si su palabra era sincera.” nos dice el poeta entregado a lo profundo de vivir para sus semejantes, en esa comunión de pluma y sangre que es una decisión inquebrantable, y agrega: “Sólo los falsos escriben,/ cuando su corazón no late”.

Rigor mortis


Rigor mortis
Chelo Candia
La Duendes, 2009
Historieta, 68 pp.

por Rubén Sacchi

La rigidez que adquieren los músculos cuando pierden la vida se denomina rigor mortis pero Chelo Candia usa esta expresión para nombrar lo inapelable de la muerte, su rigurosidad.
¿Es mala la Muerte? Lo malo es morir, la Muerte es sólo un empleado malpago, que calcina sus huesos de sol a sol, en nombre de un patrón intransigente y despiadado llamado Dios.
La muerte es el tema más abordado y temido por la humanidad, también, claro, por sus manifestaciones artísticas. Es un acontecimiento solemne y odioso. Sin embargo, en Rigor mortis, la Parca nos cae simpática y hasta inspira complicidad ya que, mirándola bien, su tarea es profundamente ecológica.
En estas tiras, hay muertes para cada gusto y ocasión. Como en la vida real, no están exentos mujeres y niños. Tampoco las mascotas ni los extraterrestres. Candia, con admirable frescura, pone en el tapete, ya no a la muerte, sino a sus mandantes, a quienes la provocan y abusan de ella.
Con la promesa de una segunda entrega, el libro adelanta algunas historias. Para abordar estos maravillosos anticipos, es recomendable visitar su blog: http://chelocandia.blogspot.com/

La Patria también es mujer


La Patria también es mujer
Autores Varios
Las Juanas Editoras, 2010
Texto e historieta, 152 pp.

por Rubén Sacchi

La Patria, figura femenina, es construida, según la mayoría de los historiadores, por hombres que han dejado todo de sí para liberarla y fortalecerla. Detrás de ellos, abnegadas muchachas esperaban su regreso del frente de batalla o, en el mejor de los casos, cosían uniformes y bordaban banderas. Sin embargo, esa visión machista del pasado, olvida infinidad de protagonistas que, ya al lado o al frente de los hombres lucharon de igual a igual por su edificación.
Este segundo libro de Las Juanas agrupa un puñado de ellas, suficientemente representativo, como para seguir ahondando en las gestas de liberación.
Pasajes de sus vidas, son llevados a la historieta por excelentes ilustradores, acompañados de mini biografías a cargo de sendos investigadores.
Por los cuadros desfilan desde Janequeo, guerrera mapuche de finales del siglo XVI, hasta las militantes del E.R.P., pasando por Juana Azurduy, Evita, Vicky Walsh, Alicia Moreau, las Madres de Plaza de Mayo y las mujeres piqueteras.
Muchos otros nombres, de toda Latinoamérica, engalanan estas páginas. Un libro indispensable para empezar a comprender que la historia es mucho más que lo que enseña Billiken.

Diario del insomnio


Diario del insomnio
Diego Roel
Libros de Tierra Firme, 2005
Poesía, 80 pp.

por Rubén Sacchi

Según infinidad de leyendas los chinos, especialistas en torturas, utilizaban como instrumento refinado la interrupción del sueño. ¿Qué hay más terrible que su ausencia? El autor, sufriente de vigilia, intenta el auxilio precario del pensamiento, un pensamiento que enloquece y busca retomar el equilibrio, como un centro de flotación perdido que, en interminable naufragio, lo lleva a la deriva.
El libro habla del amor y la muerte; también de la poesía (la locura) como tópicos que se exceden y superponen, donde uno es en función de los otros. Las visiones están habitadas de pájaros, como símbolos de lo etéreo. Roel habla de sí y se habla a sí mismo como si hablara a otro.
Edípicamente, la pena de amor por una mujer se confunde con la imagen materna: “la que da nombre y vida”. Suplica: “Madre: quiero volver a tu liviano cuerpo suspendido (...) a tu cintura de animal del bajo Reino. (...) Quiero volver al eco de tu sexo”.
El insomnio es, tal vez, un medio de supervivencia para evitar un sueño que imita a la muerte. Por eso, la apelación a lo divino resolverá la cuestión: “Alguien tendrá que bajar del Cielo a rescatarme”.

O Misiones


O Misiones
Theodosio A. Barrios
th Barrios Rocha Ediciones, 2009
Poesía, 72 pp.

por Rubén Sacchi

O Misiones es una imploración y una denuncia. Una imploración a través del canto y la poesía a una tierra rica y generosa y la condena de una política de “olvidos” cómplices del saqueo que la están devastando y la llevan a su destrucción.
Arremetiendo contra los poderes, identificados en quienes dicen ser nuestros representantes: “Estrujado de omisiones/ en el brazo no obra un puño/ y el coraje carece de agudeza”, plantea la acción, no exenta de autocrítica: “Siete veces siete pedí por tregua/ y exactamente el doble cerré los ojos/ cómplice de la masacre de mi suelo”.
La realidad que expresan estas páginas, deja a la luz la calamidad que sufre el monte misionero, pero que es un calco de otras geografías nacionales, donde la tierra sea pródiga en algo traducible en dinero.
La rebeldía se plantea como única alternativa, trayendo a la memoria la figura de Andresito Guazurarí, hijo adoptivo de Artigas y luchador inclaudicable contra el invasor imperialista.
Estos versos urgentes, son un llamado de atención, sin dilaciones, para trocar por pájaros el canto de las motosierras.

La selva fría


La selva fría
Silvia Castro
Ediciones en Danza, 2006
Poesía, 100 pp.

por Rubén Sacchi

En La selva fría, la autora nombra su tierra natal. Nacida en Roca, Río Negro, está impregnada del paisaje y la historia patagónica, aunque los vientos la hayan empujado suavemente hasta Buenos Aires.
Cuatro partes componen este volumen; la primera, haciendo referencia a la leyenda del pehuén (o araucaria) apela a lo ancestral, a la generosidad de la Madre Naturaleza que provee lo material y lo intelectual “tu rebaño/ trae a los hombres la lana de la escritura”. Rebosante de figuras mitológicas, donde un perro puede mudar de piel y tiene anillos de serpiente, nos sumerge en una cosmovisión originaria y original.
Los dos capítulos siguientes esgrimen la denuncia de crímenes ecológicos cometidos en nombre del “progreso”, allí donde “la espesura dilata las pupilas” y “el alambre es un reptil de ciudad”, desde la introducción de especies foráneas hasta la explotación minera.
Por último habla de la quila, en un territorio donde se trastocan los valores asumidos, como “el tejido elástico del agua” y, para explicarlo, acude a la sabiduría y paciencia oriental del bambú: “el tiempo se detiene en la madera” y ocupa “60 años entre una floración y otra”.

La ciudad distante


La ciudad distante
Cora Cané
Pirca Ediciones, 2010
Poesía, 40 pp.

por Rubén Sacchi

Esperada reedición de este poemario, publicado hace casi cincuenta años y que mereciera el premio Alfonsina Storni, Consejo del Escitor.
El volumen incluye veinticinco poemas portadores de una notable actualidad, que los convierte en atemporales.
En sus versos se evidencia el dolor, fruto de la pérdida de su esposo en días no muy lejanos, pero aflora un sentimiento de amor que trasciende el hecho aciago y lleva luz a la palabra.

V

Recorrí con mis manos
tu cárcel de madera.

Quise imaginarte en otro tiempo,
libre y dueño.

Alta y pura era tu frente.
Con un poco de infancia. Y de desvelo.

El amor fue simple y claro.
Sagrado como el pan. Noble como el vino.

Había un cielo, es cierto.
Un cielo.

Antes de tí todo estaba muerto.
Tu mano inventó mis primaveras.

Dura cárcel, dura cárcel...
Hazle dulce el sueño.

La omisión de la familia Coleman

La omisión de la familia Coleman
de Claudio Tolcachir
Teatro Timbre 4
México 3554, CABA
Funciones: Viernes a las 21.30;
sábados a las 21 y 23:15;
domingos a las 19 y a las 21:15.

por Rubén Sacchi

Dos tremendos almohadonazos marcan, desde el comienzo, el clima de la obra, que habla de una familia golpeada por la vida y por ellos mismos. En el ámbito de los Coleman, el fin último es la supervivencia y la procurarán por encima del amor que puedan, en su inmadurez y locura, profesarse.



Una abuela, una madre y cuatro hermanos, tres apellidos diferentes; dos padres. De este grupo, tres de ellos son Coleman.
Este intríngulis, que se irá desvelando en el transcurrir de la pieza, es apenas una de las tantas cuestiones que arrastra la familia.
Los Coleman no tienen una "omisión", están repletos de ellas. En su transcurrir cotidiano, todos se cuecen en el mismo caldo y nadie se hace cargo de nada. La carencia de límites de una madre que más parece una hermana, la falta de recursos económicos y las manías patológicas de los integrantes hacen de la vida un caos, menos para Verónica, única "felizmente casada" y con dos hijos, que no vive con ellos, pero que arrastra lo suyo y sucumbirá a su herencia de sangre.
Una comedia deliciosa que, tras cada carcajada, oculta la sombra de un tremendo drama. Las actuaciones son impecables en general, destacándose las de Perotti y Odorico, en los papeles de Marito y Memé, respectivamente.
Un planteo escenográfico sencillo, resuelve correctamente la necesidad de dividir en dos los espacios en que transcurre la historia, completándose con la multiplicidad de puertas por las que los actores aparecen y desaparecen.
Las luces, acompañan sencillamente las situaciones sin grandes despliegues pero de manera justa y se percibe un buen trabajo de producción.
Mención aparte merece el parlamento, que se escucha correctamente desde toda la audiencia, más allá de los matices y los tonos de los personajes, lo que obedece más a un buen trabajo de dicción que a la acústica propia de la sala.
En definitiva, una pieza de lujo del teatro alternativo, multipremiada en el extranjero, que merece ser vista por sus connacionales.

Libro y dirección: Claudio Tolcachir
Asistencia de dirección: Macarena Trigo
Iluminación: Omar Possemato
Producción: Maxime Seugé y Jonathan Zak
Prensa: Duche & Zárate

Elenco:
Abuela: Araceli Dvoskin
Meme: Miriam Odorico
Verónica: Inda Lavalle
Marito: Lautaro Perotti
Gabi: Tamara Kiper
Damián: Diego Faturos
Hernán: Gonzalo Ruiz
Medico: Jorge Castaño

La playa


La playa
Loreley El Jaber
Viajera Editorial, 2010
Poesía, 98 pp.

por Rubén Sacchi

Hermoso poemario, definido desde su despojado título donde la metáfora puede calzar justa: en la playa siempre hay un mar de fondo.
La playa es un límite cambiante, un lugar donde es más fácil dejar huellas y más sencillo que se borren; el sitio donde se hallan y pierden cosas.
La autora ve allí su infancia, un ­estadio feliz donde la inmensidad de la vida delante se plantea como un mar que, en su flujo y reflujo, hamaca el tiempo, lo lleva y lo devuelve a su antojo para depositarlo en esa orilla.
En ese acunarse, la arena desgrana las horas y los años siguen un derrotero que no puede detener una cinta Super 8. En ese naufragio de la niñez hay una sensación de pérdida “abro mi boca plácida/ en busca del calor que me define”.
La adultez trae consigo un sentimiento de soledad y vacío (se expresa maravillosamente en el oxímoron “fulgor oscuro de una risa ajena”), que puede llegar a ser de abandono.
La presencia de los seres queridos ya no se evidencia, regresan en recuerdos de aquella infancia feliz. Tal vez, el miedo a envejecer sobrevuele los sueños y lleve a pensar: “¿qué será del día cuando la noche acabe?”.

BKR 22, el bunker

BKR 22, el bunker
de Maxi Turnes
Uni-Teatro
Guardia Vieja 3360, CABA
Funciones: Sábados 20.30 hs

por Rubén Sacchi

Si uno se mantiene medianamente informado en cuanto a ecología se refiere, no se sorprendería si el día de mañana se encontrara bajo tierra, en un refugio protector y esperando que el aire vuelva a ser respirable. Así comienza la obra y el devenir no será fácil de resolver.

El buen término del encierro tendrá una relación directa con la naturaleza de los refugiados, sus intereses y objetivos. Los grupos se arman azarosamente y su homogeneidad es casi un imposible. Eso ocurre en el bunker 22, donde se dan cita cinco almas totalmente diferentes que deberán resolver la convivencia.

Con una puesta sencilla, apoyada sobre todo en las luces, la obra exhibe un alegato ecologista, en defensa del maltratado medioambiente y pone en el tapete los diferentes valores que motivan las acciones humanas.

Al final, lo que insinúa ribetes de culebrón, culmina con una resolución sencilla que trae a la mente la vieja canción de Sui Generis: "la mediocridad para algunos es normal; la locura es poder ver más allá..."

Elenco: Andrés Turnes; Federico Román Ross; Julián Bellegia; Daniela Vargas; Nicolás Peyret y Begonia Domínguez

Libro y dirección: Maxi Turnes
Asistente de dirección: Carla Carvajal
Producción ejecutiva: Eugenio Ramade
Música original: Diego Roberts
Escenografía: Rodrigo Seghighi
Diseño gráfico: Federico Román Ross
Entrenamiento actoral: Fernando Cerviño
Prensa: Octavia Comunicacion y Gestión Cultural

Maratón de Nueva York

Maratón de Nueva York
de Edoardo Erba
Teatro El Bardo
Cochabamba 743, San Telmo
Viernes 21 hs.

por Rubén Sacchi

Cualquier carrera lleva a una meta pero ¿de qué se trata esa llegada? sólo de una posta en la gran carrera de la vida, la que, indefectiblemente, nos conduce a la muerte.
Dos mujeres entrenan para una maratón ¿qué se esconde tras ese esforzarse diario? ¿qué quieren demostrar a sí mismas y a su compañera? Con el transcurrir del tiempo, no sólo los metros quedarán en el camino, también las frustraciones que cada una conlleva. Ellas compiten en el terreno como, quizás sin saberlo, lo hacen en su vida privada. La noche y la conversación irán desvelando situaciones incómodas para ambas, hasta que la terrible verdad se evidencia cruelmente.
La obra plantea una puesta minimalista, donde la historia es contada por los cuerpos de las maratonistas que, en un esfuerzo notable, exhiben el resultado de un duro entrenamiento. Con muy poca intervención sonora, las luces acompañan adecuadamente la escena.

Interpretes: Victoria Aragón y Josefina Tajes

Dirección: Edgardo Moreira
Asistente de dirección: Hortensia Carracedo
Traducción: Beatriz Del Giovanino
Iluminación: Cristina Cattaneo
Sonido: Alan Herrera Cruz
Vestuario: Teresa Albarracin
Fotografí­a: Antonella Picolla
Marketing y Diseño Gráfico: Jimena Murillo y Esteban Cotarelo Vique
Prensa y difusión: Alicia Accinelli
Producción: Monto en Picasso

La llave Marilyn

La llave Marilyn
de Laura Yasan
Taller del Ángel
Mario Bravo 1239, Capital
Domingo 9 de mayo, 18:15 hs.


por Rubén Sacchi


El diccionario de la Real Academia Española define una llave de diferentes maneras. Entre otras, puede ser una herramienta, el adminículo que abre y cierra las puertas o "en ciertas clases de lucha, lance que consiste en hacer presa en el cuerpo del adversario, o en alguna parte de él, para inmovilizarlo o derribarlo". Esta última es la que traba la vida de la protagonista y la saca de juego.
La llave Marilyn habla de la soledad y de lo que ésta puede provocar en una mente depresiva. Si al cóctel agregamos el paso de los años, el resultado es una tendencia suicida.

Con gran dramatismo, Yasán se pasea por un escenario rodeado de objetos cotidianos, con los que interactúa mientras va relatando su dura realidad. Un buen manejo del espacio y el cuerpo se acompaña de una iluminación que encrudece la imagen. Al sonido y la música original, compuesta e interpretada por Sergio Vainikoff, se incorpora la presencia de la violinista Bárbara Pinto Oliver en vivo, acompañando el clima de la obra.
Basada en el libro homónimo de Laura Yasán, reproduce los textos de su primera parte. La imagen de la fina y exhuberante rubia proyecta, sin lugar a dudas, a la Monroe, aunque su modelo solo es utilizado como paradigma de una forma de vivir y, por qué no, también de morir.



FICHA TÉCNICA


La suicida: Susana Yasan
Violín: Bárbara Pinto Oliver
Puesta en Escena: Susana Yasan
Música Original compuesta e interpretada por: Sergio Vainikoff
Diseño de espacio y vestuario: Mabel Pena
Sonido: Emiliano Peña
Asistente de Dirección: Gustavo Armas
Producción Ejecutiva: Marina D´Lucca
Libro: Laura Yasan
Prensa: Octavia Comunicación y Gestión Cultural

La plaza del Diamante

La plaza del Diamante
de Mercè Rodoreda
Versión de Joan Ollè
Tadrón Teatro
Niceto Vega 4802, CABA
Sábados, 21:30 hs.


por Eva De Bartolo


Una mujer sentada en un banco de plaza, sencillamente vestida, con la bolsa del mercado a su lado, comienza a contar una parte de su vida de manera franca y espontánea, con palabras simples, como si estuviera hablando con una amiga. Va desgranando su historia desde la juventud, cuando conociera a su futuro marido, Quimet, hasta el momento en que nos habla, en el marco de una España en la que, al decir del investigador Diego Luis Forte, "la iglesia católica monopolizaba la cultura y la educación y a las mujeres se les enseñaba nada más a ser perfectas amas de casa y madres". (Revista Lilith N° 5).
Natalia, bautizada Colometa por Quimet, atraviesa la época de la república y la guerra, y la posguerra cruel del franquismo, mirando todo desde la retaguardia en la que debe quedarse para cuidar de la casa y los hijos, tratando de salvar la vida sorteando los bombardeos y el hambre, en medio de una terrible soledad que en más de una ocasión, la lleva a buscar soluciones desesperadas. Y mientras España comienza a sumirse en la noche y tinieblas del fascismo, inversamente Natalia, con la sencillez de muchacha de su casa que aun mantiene, crece en la lucha cotidiana de la supervivencia y el dolor.
Una excelente Fernanda Pérez Bodria transita esta vida de Natalia de manera simple y contenida pero no por ello menos emocionante, ya que justamente en esto radica la fuerza del personaje, y la actriz que lo compone mantiene en todo momento la energía subyacente a pesar de su aparente ingenuidad. Ella sola, durante 60 minutos, apenas levantándose alguna vez del banco de la plaza en los picos de mayor dramatismo, sostiene la obra en la que se revela la evolución de esta joven a mujer no solo por razones externas sino también por su propia pulsión de vida.
La puesta es minimalista y correcta para no distraer la atención de la protagonista. Buenos los trabajos de luces y vestuario, que contribuyen a que el producto final sea muy bueno y altamente recomendable.


Actuación: Fernanda Pérez Bodria

Dirección: Diego Demarchi
Asistencia de dirección: Angy Jaume
Música original: Natalia Sordi
Escenografía: Fernando Lancellotti
Luces: Eduardo Pérez Winter y Adrián Grimozzi
Gráfica y fotografía: Paula Perrier
Traducción: Celina Alegre y Pere Rovira

Hijos del carnaval


Hijos del carnaval
Inmaduros
Producción independiente, 2009
por Rubén Sacchi

Los Inmaduros maduraron; cerraron 2009 con un disco bien trabajado y un arte de tapa de los mejores.
El quinteto de Floresta nos ofrece una nueva docena de temas formando con la estructura básica más la incorporación de diversos instrumentos a cargo de destacados invitados.
El line-up actual de la banda es: Fernando "Fercho" Bertuccio (voz y armónica); Pablo "Pali" Bertuccio (bajo y coros); Alberto "Beto" Grammatico (guitarras); Diego Crespo (guitarras y coros) y Federico Rozado (batería).
Invitados:
Mikail Bognnani (Percusión y Derbake); Luciano “Lucho” García (Percusión en 4, 5, 9 y 11 – Trombón en 9 y 11); Adrián Franco Sabella (Saxo tenor); Mauro Ostinelli (Saxo alto y tenor); Alejandro Clemente (pianos y hammonds): Mariano “Colo” Parvex (Pianos, hammonds y programaciones – Arreglos de cuerdas en 4); Gustavo Lozano (Piano en 6); Mariana Cañardo (Violines); Martín Morales (Guitarra acústica en 8); Gustavo Garelli (Voz en 5); Federico Giuliani Cella (Bandoneón en 8); Asbel Barrios Fulquet (Batería de murga en 8); Matías Martofel (Platillos de murga en 8); Murga “La Rara Ira” (voces y coros en 8) y Bruno Ferreccio (Arreglos y dirección de voces de murga)

Penas higiénicas


Penas higiénicas
Paula Yende
Ediciones llantodemudo, 2008
Poesía, 48 pp.

por Rubén Sacchi

Cuando el lector toma este libro, piensa que su título alude al poema que más gusta a la autora. Grande será su desilusión al terminar el volumen y comprobar que no existe tal. ¿Qué son, entonces, las Penas higiénicas? La respuesta es: todos los poemas.
Una secuencia de versos desclasificados, que no entran en moldes precisos, nos sumergen en un mundo de alcohol y de tristeza. Un entramado laberíntico del cual pareciera difícil salir ileso, ya que aquí Teseo y el Minotauro son las dos caras de una misma moneda.
La maestra del autostop, como la llama su prologuista, Iván Wielikosielek, sin embargo, busca desesperadamente el hilo que la conduzca a la salida, lo hace a través de su contacto cotidiano con los niños, en su rol de maestra y, por las noches, entre las cadencias de la música brasilera y el folk de Leonard Cohen.
En ese ámbito ocurre su proceso de creación, en el que las figuras tiernas rompen en cataratas desesperadas, aulla su poesía y lava su alma. Este rito la purifica y le da fuerzas para enfrentar cada verso, donde otra vez hallará la tristeza. Y pese a escribir “la fe es una cosa absurda” seguirá, como fanático penitente, buscando su salvación en la poesía.

La ojera de las vanidades


La ojera de las vanidades
Norma Etcheverry
Ediciones Hespérides, 2009
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Desde el principio, el poemario de Norma Etcheverry se autodefine, se intuye al leer: “buscar se parece a nada/ pero buscar siempre es mejor/ que morir de sed”. Versos que definen un estilo inquisidor de su yo más profundo y ese aparente sinsentido, esa búsqueda perenne es, ni más ni menos, la utopía.
En un juego de palabras emparenta la hoguera con la ojera. En la pira ficcional de nuestros días, arden arrogancias que son nada si ni siquiera encontramos el sentido de la vida. La poeta lo busca, aunque sospeche que la empresa está condenada al fracaso; detiene los instantes para dejar avanzar el tiempo mas no el espacio, ese donde el ser querido aún estaba a su lado.
El poeta Sergio Rigazio, escribió: “Hoy, hay que partir de una lengua enferma, oxidada de recitar de memoria un alfabeto desarticulado y desprovisto de vida. Y por más que se le retuerce el pescuezo, por más que se le abre el vientre como a un pescado, ‘sucede casi siempre decir lo que no se siente’”. Eso, quizás, es lo que sintió la poeta, la vanidad de un lenguaje anquilosado que debe refundarse, para echar algo de luz sobre la existencia.

Los cobardes locos


Los cobardes locos
Darío Di Giambatista
Editorial Vinciguerra, 1999
Poesía, 96 pp.

por Rubén Sacchi

Este libro llega tardíamente a mis manos, como demorados ­llega­ron sus poemas a integrarlo, ya que reúne una vasta producción que va desde el año 82 al 98. Sin ­embargo, contiene piezas conmovedoras y logradas, como los otros dos títu­los que publicara anteriormente el autor.
Di Giambatista es un poeta que supo foguearse en la generación subte, la que nos dio muchos ­grandes nombres olvidados de las grandes empresas del ámbito editor. Sus trabajos son hondos y com­prometidos, cargados de esperanza y contundencia, símbolos de toda una generación que batalló con la palabra.
El presente trabajo reúne sus tres últimos libros inéditos Los cobardes locos, Las ciudades del tú solo y La conquista del cielo.
Síntesis de su estilo, es el poema La conquista del cielo: “Hay quienes en la inmovilidad / del miedo / no hacen otra cosa que taparse los ojos. // En cambio / los imitadores de pájaros que no temen / caer al suelo / saben que la ­muerte no existe y viven”.

Huésped huésped


Huésped huésped
Candelaria Sáenz Valiente
Tren en Movimiento, 2010
Cuento, 160 pp.

por Rubén Sacchi

El crítico y escritor Enrique Pezzoni decía: “para posibilitar que se publique lo mejor de la producción literaria, una editorial está obligada, también, a publicar porquerías”.
Esta aseveración, cuestionable por cierto, tiene muchos puntos de vista y costados de análisis, sin embargo, hay sellos que empiezan bien desde su primer libro, es el caso de Acuático, de Tren en Movimiento Ediciones.
Los relatos contenidos en Huésped Huésped son tan particulares como su crea­dora, cantante de la banda polaca Paristetris, país que junto al nuestro la alberga indistintamente.
No hay una técnica directriz en los textos, puede haber finales anticipados desde las primeras líneas, donde lo importante son la densidad del desarrollo y el trabajo sobre los personajes, como también tramas con infinitas posibilidades de desenlace sin indicios de su resolución.
De tanto en tanto aparecen microrrelatos, titulados Interludio, que son escenas casi cinematográficas -otra de las pasiones de la autora- podría decirse que son pequeñas tomas que atrapan un momento determinado y lo resuelven en historia.
En resumen, un libro tan curioso como interesante que vale la pena leer.

Convivencia

Convivencia
de Juan Guiraud
El Club del Trapecista
Ferrari 252, Villa Crespo, CABA.
Sábados: 22 hs, domingos: 20:30 hs.

por Rubén Sacchi

Afuera, el cielo ruge y se ilumina de múltiples venas fulgurantes. Dentro, el largo pasillo conduce a un amplio salón que nos recuerda la protectora carpa de un circo. Arneses, trapecios y sogas son el marco indispensable para el escaso decorado: un sofá y algunos almohadones. La música de cumbia da fondo a un curioso ballet, a través del que se van presentando los personajes que compartirán la Convivencia.
El ser humano es, en alguna medida, como las ratas, cuando el espacio escasea las peleas por mantenerlo pueden llegar a ser mortales. En la obra, cada objeto y lugar va siendo motivo de apropiación y conflicto, pero ésto se expone de manera singular: a través de malabares y acrobacia.
Convivencia es el esquema elegido por el director para exhibir la destreza de los actores circenses, integrantes de la Compañía Impulso y nada mejor que haber elegido para la puesta el ámbito del Club del Trapecista.
Cada protagonista tiene su momento de gloria que será, ya en el trapecio, una hamaca paraguaya, haciendo jumping, jugando a bailar en el vacío en un mástil o una tela que se pierde en las alturas o construyendo castillos humanos.
Todos derrochan audacia y precisión, fuerza y elegancia pero, y sobre todo, confianza, en ellos y en su partenaire, requisito indispensable cuando de desafía la ley de gravedad.
Un espectáculo delicioso, que hace reflexionar sobre lo difíciles que suelen ser las relaciones humanas, aunque por momentos nos proyecte, en su maravilla, a ese tiempo dulce que pasábamos bajo la carpa de un circo.

Elenco:

Pablo Descoubes
Pablo Morizio
Clara Parada
Luciano Ranieri
Agustín Scallan Syemons
Andrea Schulte

Equipo:

Dirección: Juan Guiraud
Asistencia de dirección: Andrea Schulte
Música original: David Martínez
Coreografía: Julieta Salz
Edición video: Lihuen Desauto
Cámaras: Martín Pimentel
Fotos: Diego Mares, Jesús Guiraud
Técnica: Agustín Scallan Syemons, Pablo Descoubes
Prensa: Blablabla – Difusión de espectáculos

Podemos ganar!


Podemos ganar!
Río Rojo
Razón y Revolución, 2010

por Rubén Sacchi

Segundo volumen de lo que el grupo denomina “música piquetera”. Más maduro pero siempre interesante, con invitados de lujo como Bernardo Baraj, Ramón Aiub y Jorge Cutello.
Con un estilo ecléctico, que a veces remite a la Bersuit Vergarabat, ofrecen una veintena de temas con variada instrumentación, que incluye flauta traversa y percusión con fuerte presencia.
En este trabajo, Río Rojo musicaliza poemas de escritores argentinos (algunos desaparecidos), también latinoamericanos, soviéticos y europeos, como Paco Urondo, Juan Gelman, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Álvaro Yunque, Nicanor Parra, Roberto Santoro y Jorge Boccanera.
Río Rojo son: Juan Tabas (piano, teclados, voces y dirección) y Gustavo Lischi (voz principal y arreglos vocales). Invitados: Alcides Núñez (Guitarra eléctrica y española), Matías Díaz (Bajo eléctrico), Abel Giménez (Batería, bombo con platillo, cajón peruano, cuerda de tambores y voces), Zelmar Garín (Batería), Luciano Rosini (Voces), Damián Alterman (Guitarra española) y Paula Marzano (Voces y flauta traversa).

El romance del Aniceto y otros cuentos


El romance del Aniceto y otros cuentos
Zuhair Jury
Grupo Editor Mil Botellas, 2010
Cuento, 128 pp.
por Rubén Sacchi

“Los gallos se apartaron temblando. Bajo el pico del colorado corrió la sangre caliente sobre las plumas resecas. Amagó y cargó de nuevo en un atropellar desordenado hasta que el cenizo le volvió a hundir el espolón debajo del pico y un borbotón de sangre le salió a ronquidos”.
Pequeña muestra de la prosa cruel de Zuhair Jury; el párrafo es de El romance del Aniceto y da nombre a un libro de historias tan despiadadas como atrapantes.
Sus personajes son seres trágicos. Sus vidas no anticipan un final feliz y su camino es un descenso, lento e inexorable, a alguno de los infiernos que habitan la pobreza y el desamparo.
Se podría decir que Jury aborda distintos temas, cuando en verdad son matices de una misma geografía y una única idea: la supervivencia, tomada desde su lado más animal. Una mirada sobre lo que puede llegar a hacer el hombre cuando la desesperación y la brutalidad se dan cita.
Estos cuentos duros, pintan frescos suburbanos de manera impecable, donde las carencias son el común denominador, pero donde también tienen lugar los sueños.

ylumynarya


ylumynarya
Julián Axat
Libros de la Talita Dorada, 2008
Poesía, 68 pp.
por Rubén Sacchi

En la carrera cinematográfica se enseñan cuestiones de la física referentes a la luz. Entre ellas, que lo que vemos no son los objetos, sino la luz que reflejan.
Ese punto de la ciencia lleva directamente a la filosofía, donde cabe preguntarse ¿los objetos son en sí mismos o existen en función de la luz? Bajo ese interrogante, podemos concluír que todo lo que no lleva luz a nuestros ojos no existe.
En esa línea de pensamiento, bien se podría aseverar, entonces, que un desaparecido no existe pero, sin embargo, su presencia se siente como algo enorme sobre nuestras vidas.
Esta disyuntiva y esa carga es la que arrastran los versos de Julián Axat a través de un lenguaje libre de esquemas y ataduras, pero encadenado a una historia que deja entrever a cada instante,
como un fantasma insoluble.
De fina factura, logra referir el dolor de su lírica bellamente, aunque no la despoja de una rabia que, expuesta de manera eficaz, le da fuerzas y, a la vez, una buena dosis de crudeza.
La parábola cierra con Julio López y sentencia que “el terror puede cortar el espacio y el tiempo de tal forma/ que el cuerpo y la voz -a distancia- coincidan/ coronados en un sueño demasiado real”.

Armar un cuento


Armar un cuento
Liliana Díaz Mindurry y Laura Massolo
Ediciones Ruinas Circulares, 2009
Tratado, 220 pp.

por Rubén Sacchi

Desde hace bastante tiempo, acentuada por la proliferación de blogs y sitios de Internet gratuitos, apareció una legión de gente aficionada a las letras. Tal vez ya existieran, pero logran hoy la visibilidad que toda obra intelectual necesita para trascender.
Obviamente, no todos los trabajos gozan de alguna valía, dicho esto -y no tanto- con la subjetividad del caso, pero también un buen porcentaje ofrece cosas sumamente interesantes.
Una de sus principales falencias es la carencia de conocimientos en la materia. La falta de lectura y práctica de la escritura, más la ausencia de la crítica y autocrítica necesarias son la dominante.
Dentro de ese panorama, es de celebrar la aparición de este tratado que, si bien se acota al cuento, es extensible a otros géneros narrativos.
Sin la rigidez y pretensiones de un programa de gobierno, intenta dar pautas a tener en cuenta durante el proceso creativo, además de servir de orientación a talleristas que se inicien en el oficio.
Buena iniciativa de estas dos notables escritoras que agregan como apéndice final cuentos propios, evidenciando que, más allá de los matices del género, ellas saben cómo abordarlo.

Las sirvientas

Las sirvientas
de Jean Genet
Teatro: Puerta Roja
Lavalle 3636, Capital
Viernes,21 00 hs.
Duración: 65 minutos


por Rubén Sacchi


Ellas echan a rodar el azar en los dados, profanan el cuarto de la señora ausente. Lo que no dejan librado a la suerte es la cantidad de gotas de veneno que van a utilizar: diez, no menos porque pueden no alcanzar, ni más, que la hagan vomitar. Planean eliminar a su ama. Y el juego va a gobernar la obra, ya que practican un cambio constante de roles, donde nada es lo que parece ni nadie podría afirmar una identidad.
Si bien el parlamento plantea un status decimonónico y soberbio, la escena recrea un ambiente carcelario, pobre y sucio, donde los protagonistas manejan las jerarquías propias de una prisión y desarrollan sus relaciones en una atmósfera incestuosa y cargada de los opuestos amor-odio.
La disputa por el poder (real e imaginario) que asumen puede traducirse como un odio de clase que adquiere ribetes cuasi sagrados cuando, en un pacto mortal, ambas hermanas comparten la mordida de una manzana.
La puesta es muy interesante, ya que provoca en el espectador un permanente trabajo mental y lo obliga a reubicar los roles en función de la situación. El distanciamiento brechtiano, propuesto desde una suerte de caja china, aporta en esa dirección representando una obra dentro de otra y sugiriendo que todo puede ser mentira.
Las actuaciones son excelentes, evidenciando una minuciosa preparación. Buen trabajo de luces y sonido completan esta singular pieza, muestra cabal de lo que puede lograr el teatro independiente.


Elenco
Clara: José Postorivo
Solange: Fernando Schor
La Señora: Hernán Crida


Equipo
Dirección: Nora Goldberg
Asistente de dirección: Natalia Gatabria
Diseño de escenografía: Alejandro Sklar
Diseño y realización de vestuario: Laura Poletti
Composición Musical: Jorge Sad
Diseño de iluminación: Víctor Carreira
Prensa: Octavia Comunicación y Gestión Cultural
Promoción: En clave escénico