Flores en la boca

Flores en la boca
Mariel Manrique
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 104 pp.

por Rubén Sacchi

Indagar para romper. Esa es la premisa del libro, un trabajo que bucea en las estructuras para destruirlas. No en vano, en el capítulo Arizona -que inevitablemente recuerda el desierto- escribe: “No es posible obedecer y ponerse a salvo”, para luego interrogarse: “cuánto se tarda en salir de casa”.
Nacer a la vida (“reemplazamos los rituales sangrientos/ al pie de los altares familiares”) siempre es traumático como todo parto, pero da derechos por eso afirma: “la sed que el dolor ha emancipado”.
La infancia sin la enorme figura paterna, con jerarquía de prócer (“Mirar los pedestales, vacíos”), es otra ruptura, como la que propone de su esquema educativo donde dos más dos suman cinco.
La segunda parte, Anábasis, quizás aluda a aquella épica derrota, repleta de muerte y traición. Aquí el Padre es, además, Dios y la Patria que exigen sacrificios: “El hijo sangra en el nombre del padre” ó “Según la lógica del Padre,/ que hace, de sus hijos, sus soldados”, en clara alusión a la guerra de Malvinas, declarada en medio se una realidad aterradora (“Si el picaporte se mueve, temblar”).
La desaparición de un ser querido es la suma de todas las pérdidas, sobre todo cuando esa contingencia es forzada. La poeta se refiere al secuestro de Ester Silvia del Rosario, hermana de la actriz y cantante Liliana Felipe: “...la hermana que no está se escapa cada día/ para resucitar en todo lo que ella es./ Perdura y persevera”; augura que “los desaparecidos se encuentran entre sí”. Pese a todo, apuesta al futuro: “Mi industria será empujar la rueda,/ pacientemente empujar hasta leer/ al menos una línea del mundo que perdimos”.
En medio de un trabajo repleto de añoranzas del pasado, de pérdidas y despojos, Manrique se afirma en su cuerpo, define su sexo, que le pertenece por convicción: “Mi tajo es un accidente de la naturaleza./ A mí me toca convertirlo/ en una declaración de voluntad”, pero es conciente de la precariedad de esa envoltura pasajera que acumula marcas a lo largo de la vida: “La fragilidad de los cuerpos habla en la cicatriz”.
Por último, este singular volumen dedica un capítulo a Ayrton Senna, el corredor brasilero que murió tras accidentarse en una competencia en Imola. Unos versos denuncian el trabajo infantil: “...no hay azar sino cálculo en las fábricas/ donde tosen los niños”, palabras que afirman el compromiso de la poeta con la realidad.

de reinos y desiertos

de reinos y desiertos
Alvaro Olmedo
Ediciones de autor, 2013
Poesía, 160 pp.

por Rubén Sacchi

Como un tuareg, un beduino rodeado de una soledad tan absoluta como inmensa, el autor plantea este peregrinaje por el interior del alma, “un reino más grande que cualquier desierto”.
La idea de un hombre nuevo domina ese desierto fundacional, donde la palabra es “bañada con voz de iguales” y la mujer el oasis que provoca el “milagro de no caer sediento”. Pero el tiempo deja “aquellos sueños/ bajo cemento y rutina”, esa cruel asesina de besos y proyectos como “un retazo de polvo volándose del puño”.
También explora situaciones límites. Los poemas son figuras y cada lector ve la que su mente le dicta, pero la escritura plástica de Alvaro Olmedo dibuja con maestría sugerente, como en el poema silenciosa, donde sobrevuela la violación; el alcohol “donde rezar al calor/ donde gozar de olvido” de no tan; la soledad que acerca a dos personas “como si ahí estuviera la verdadera palabra que encontramos jamás”, de buscábamos o la prostituta de amante infame.
El poeta explora su interior (“me calcino/ en las dunas innúmeras de la búsqueda”) y halla el lugar del compromiso. No sólo encuentra que la rutina “occidental” roba la magia del sexo, sino que encara temas urgentes, universales. Aborda tanto el fracaso del Mayo Francés (“si los barbados anudan su corbata al calendario sin mayo/ y los sobrevivientes se cuentan en pedazos”) como la heroica lucha de las Madres de Plaza de Mayo, “Las locas” que “seguían girando en un reino que de cuerdo nada”.
Hay también una dura mirada hacia la sociedad intolerante, que privilegia la propiedad privada pidiendo pena de muerte, sin reparar en las miserias que nos rodean, mostrando como el asesinato de congéneres es condecorado al cobrar características de genocidio.
Algunos de estos poemas cuentan con su versión bilingüe en inglés, traducidos por el poeta y traductor Eugenio Polisky que, a mi escaso manejo del idioma, parecieran una suerte de inteligente reescritura.
De reinos y desiertos tiene un mensaje encriptado en sus versos: “hay palabras/ que dejan orificio de salida”. Si abrazamos esa sentencia, que posee la contundencia suficiente de la bala podremos “en este plagio de vivir en blanco”, “...sentir que otro cielo es posible”.

Doce dientes

Doce dientes
Pamela S. Terlizzi Prina
Editorial textosintrusos, 2013
Cuento, 172 pp.

por Rubén Sacchi

De la lectura resulta evidente que al hablar de Doce dientes no se hace referencia alguna a una dentición decidua. Cada pieza resulta una parte indispensable de la dentadura que compone el libro, una boca con capacidad de cortar, desgarrar y triturar, con la contundencia de la voracidad. Apetito que se proyecta en el lector y lo hace devorar las páginas sin solución de continuidad.
La autora juega con metáforas, algunas evidentes como en Una selva, donde expone la pobreza y el desamparo ciudadano en un paisaje tan hostil para el hombre como la naturaleza virgen, en esa analogía un padre transmite a su pequeño hijo los rudimentos del sobrevivir. Otras no lo son tanto, como en Sí, gracias, que transita un terreno donde la antropofagia se va asumiendo como natural para la supervivencia, en un devenir de días y horas idénticos en los que el hecho de comer llega a ser el objetivo de máxima y la conciencia deja lugar a la rutina impuesta por un sistema perverso e inasible.
Hay historias transitadas por heroinas épicas, representando la ruptura de clases como paso necesario al humanismo, tal es el caso de Naila, que cuenta la vida de una mujer burguesa obsesionada por la existencia de su doble húngara, mendiga, pordiosera y anagrama de su vida y de su nombre, por quien ofrece todo cuanto tiene, hasta el final. También están las protagonistas valientes de lo cotidiano, que asumen su condición frente a una sociedad hipócrita, como en La mudanza.
El poder descriptivo de los relatos es un deleite, tanto en el plano físico, expuesto en historias como Náufraga, que detalla magistralmente la agonía humana y la inocencia asesina de la naturaleza, verduga inconsciente y necesaria, como en el aspecto psicológico, que evidencia tanta capacidad para revelar los recónditos intersticios del deseo, en el erótico A pelo; como también los vericuetos del concepto de propiedad privada llevado al paroxismo y la locura de los protagonistas de Los planes.
Los cuentos de Terlizzi Prina son cuentos crueles, pero con esa crueldad que expresaba Abelardo Castillo que es inherente a la vida misma y se encuentra a cada paso, en los momentos complejos o en las circunstancias más sencillas. Esa que aparece cuando miramos la vida sin querer imaginar, a nuestro alrededor, un mundo de hadas.

Guaycurú

Guaycurú
Tierra rebelde
Jorge Luis Ubertalli
MeVeJu Editorial, 2013
Ensayo, 92 pp.

por Rubén Sacchi

En tiempos en que la problemática originaria se encuentra nuevamente en le tapete, cuando la sistemática matanza y desplazamiento de indígenas se da a lo largo y a lo ancho del país, este libro del Pampa Ubertalli hace un interesante y necesario aporte al debate y al conocimiento histórico de esta verdadera ignominia.
Nadie que se interese por la realidad circundante pudo ser ajeno al acampe del pueblo Qom, en pleno centro porteño, como tampoco a la marcha y vigilia sobre la Plaza de Mayo que las comunidades realizaron hace apenas unos meses, sin respuesta satisfactoria.
Guaycurú, que en guaraní significa bárbaro, es el grupo de aborígenes que habitan en el Gran Chaco y que a fines del siglo XIX y principios del XX protagonizaron tres sublevaciones contra el avance de los colonos y la explotación capitalista.
Un profundo trabajo de investigación, muestra la feroz represión y masacre a que fueron sometidos entonces, algo que, con diferentes modalidades, se reitera en el presente.
Guaycurú es un libro necesario, de lectura obligada para todos aquellos que creemos en un mundo mejor, que pueda ser disfrutado por todos.

Córdoba (La luz del centro)

Córdoba (La luz del centro)
Ica Novo
Eden S.R.L., 2011

por Rubén Sacchi

Como buen cordobés, el intérprete arranca con un cuarteto que recorre los barrios y la cultura mediterránea. Pero no abusa; luego dará una clase ecléctica de lo mejorcito que produjo esta Patria Grande en géneros y estilos.
Ricardo Ica Novo, poeta, compositor, músico y cantante, entre otras habilidades, nos deleita con un repertorio de lujo, que atraviesa la zamba y la chacarera (recordemos, nada más, que ha grabado con Peteco Carabajal) hasta recalar en un gato y una balada localista, Córdoba del sentimiento.  El viaje ahí no termina, también nos empuja al Río de la Plata, para degustar un negro candombe: La corralera.
Córdoba -y el país- le deben la fundación de escuelas y conservatorios de música. Comprometido con la realidad de su pueblo, nos dice: “Parece que todavía hay quienes discuten si los indios tienen o no tienen alma, como se hacía para justificar los crímenes cometidos por la ‘civilización’ contra los pueblos originarios”.
En este disco, hace un recorrido musical por La Docta, homenajeando sus distintas regiones, aunque admite que “Es medio difícil ser absolutamente justo y descriptivo de todos”.

El día que mi padre lloró

El día que mi padre lloró
Gito Minore
Clara Beter Ediciones, 2013
Cuento, 120 pp.

por Rubén Sacchi

Se podría apelar a un lugar común para definir el trabajo de Gito Minore. No sería equivocado afirmar que es un libro de lectura fácil. Claro, pero lo interesante, la verdadera profundidad, está en el mensaje que encierra cada uno de sus relatos.
Él mismo escribe en Esperando a la indiada: “Definitivamente la verdadera historia no es la historia que creemos que es la historia...”. Semejante intríngulis está lejos de ser una entelequia; para quien sabe leer entre líneas está el pensamiento de Rodolfo Walsh cuando define la historia que la burguesía reserva para el pueblo, vacía y sin referentes, como recién estrenada.
Un capítulo aparte merece Pascual, el personaje del cuento que da nombre al libro. Los trazos que lo dibujan son finos y, por momentos, trágicos, tanto que lo que lo eleva es el dolor: “Su rostro se volvió luminoso, hermoso, vivo, todo cubierto de llanto”.
Otros nueve relatos conforman el volumen y muestran una prosa interesante, que sabe unir lo dramático a lo grotesco con abundantes referencias al vivir contemporáneo y, sobre todo, compromiso, ese condimento que muchos escribas no cuentan en su alacena.

Ronda de espejos

Ronda de espejos
Diana Sánchez
Ediciones El Mono Armado, 2013
Cuento, 108 pp.

por Rubén Sacchi

Como nos tiene acostumbrados, Diana Sánchez lleva de la mano a personajes que bien podrían ser ­nuestros vecinos, claro que esos moradores protagonizan historias bastante particulares.
Los relatos se centran en situaciones donde las relaciones sociales e incluso familiares son llevadas al extremo, desnudando las facetas menos agraciadas del ser humano. Así, la intolerancia, en La camisa a cuadros o la insolidaridad, en La medianera metaforizan situaciones que pueden vivirse a cotidiano.
Con singular belleza traza frescos de la infancia denunciando, como decía Mario Benedetti, que “no siempre es un paraíso perdido”; el abuso y la traición van a la par de los celos, revelándonos un mundo del que no siempre se sale airoso.
Cuentos como La venganza nocturna de los paquidermos y El desquite contienen escenas donde la pasión no encuentra los límites que sí halla en Experiencia china.
Ronda de espejos es un volumen que refleja y muestra, como en las antiguas ferias populares, los diferentes aspectos que la distorsión nos proporciona y, para hacerlo más soportable, pone de fondo música de jazz y bossa nova.

Soldaditos de nadie

Soldaditos de nadie
Autores varios
Puño y Letra, 2013
Ensayo, 362 pp.

por Rubén Sacchi

Un sistema donde una franja de la población vive a expensas del resto, necesita de determinadas armas para mantener esa relación dominante. Las armas pueden ser diversas, las hay engañosas y menos evidentes, como la publicidad, la prensa o el entramado de códigos que hacen al sistema jurídico. Las otras, las más explícitas, son las que sacan la vida de cuajo.
Entre estas últimas también pueden distinguirse estadios diferentes. Cuando el poder establecido entra en franca disputa con alguna fuerza que cuestiona su legitimidad y lo pone en jaque, apela al enfrentamiento en el plano armado, sin escatimar recursos.
Es así que puede instalarse una dictadura que, luego de eliminar a los actores más expuestos de la contienda, apelando a métodos reñidos con la naturaleza humana, vuelve las cosas a su estado anterior.
En épocas donde los disconformes no están organizados como fuerza en disputa, pero sí como elemento cuestionador, aplica lo que se denomina “control social”, que consiste en la eliminación selectiva, en menor escala, de los elementos que originan la perturbación.
En esos períodos, la represión llega no sólo de la mano de las instituciones estatales, también lo hace desde verdaderos paraejércitos reclutados, muchas veces, en el ámbito social donde se mueven sus víctimas y conviven con estas.
Considerado por la Policía y la Justicia como un “‘ajuste de cuentas entre traficantes de drogas’, sin que haya ninguna necesidad de explicar por qué surgieron ni quiénes los ayudaron a constituirse como ‘bandas armadas’”, el triple crimen de Villa Moreno, en Rosario, evidencia una oscura trama de complicidades entre el poder político, el judicial, las barras bravas y el narcotráfico.
Soldaditos de nadie apunta a desnaturalizar esa realidad, que no debiera cobrarse tantas vidas de pibes jóvenes de las capas más humildes de la sociedad. El caso de Jere, Mono y Patom es nada más que una muestra del cuestionamiento que se menciona más arriba. Tres militantes del Frente Popular Darío Santillán, una organización territorial que le pelea a las mafias del poder un espacio, donde los jóvenes encuentran un futuro más justo del que suele provenir de las cocinas donde se elabora ese veneno del futuro llamado paco.

La cajita infeliz

La cajita infeliz
Eduardo Sartelli
Ediciones Razón y Revolución, 2013
Ensayo, 752 pp.

por Rubén Sacchi

Para definir el libro, nada más concreto que las palabras del autor: “Este es un libro contra el sistema capitalista como tipo de sociedad” y no miente, toda vez que su método de análisis está basado en su opuesto, o sea las teorías que nos dejara el decimonónico filósofo y activista Carlos Marx.
En una interesante analogía, presenta al capitalismo como el legendario Drácula y nos invita a una expedición por una particular Transilvania donde, al decir de Bram Stocker “La fuerza del vampiro está en el hecho de que nadie cree en su existencia”.
Recorre las etapas que la humanidad occidental fue transitando y analiza los diferentes modos de producción de la sociedad burguesa, llegando hasta nuestros días, en que el trabajador está expuesto a la explotación y degradación y donde la mujer pasa a ser “un objeto a disposición de la vista del patrón y de los clientes”.
Para aquellos que creen saber cómo es el mundo en que viven, se encarga de mostrar que la simulación de Matrix es más que una película de ciencia ficción y que en esta Cajita infeliz estamos todos metidos e interactuamos, mientras saboreamos una grasosa hamburguesa.

Estado de espesura

Estado de espesura
Pamela S. Terlizzi Prina
Ediciones Ruinas Circulares, 2012
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Un acápite de Rodolfo Walsh nos remite a Operación Masacre y “unos dedos”, como entidad misma, sin necesidad de cuerpo -y en boca de una grafóloga forense- hablan y, seguramente, dicen mucho.
Y es que Pamela Terlizzi Prina no necesita demasiados artilugios para que sus figuras sean explícitas. Conocedora de la médula misma de la grafía, prescinde de puntos y comas y sólo apela a unos tímidos paréntesis para vestir su poesía. Sin embargo, duda de la expresión, de la certeza de la palabra: “Han dicho que el lenguaje es prófugo/ y es mentira que acaso pueda crear”. Quizás las palabras sean “llaves rotas”, “porque las letras mienten”.
En esa presunción, busca los versos  que desnuden las injusticas: la represión (“...el rebenque no doblega sino a la carne”); la costumbre que opaca los días (“La rutina es un éxodo lejos del rumbo elegido”) o el hambre (“Soy un rostro que no me cabe en las manos/ para llorar.../ (...)// Todos los diablos del estómago me patean”.
En éste primer poemario, la autora demuestra solidez y un estilo definido, la capacidad de escribir “poesía en carne lienzo o leche”.

La Rendición



La Rendición
De Toni Bentley
Teatro Maipo Kabaret
Esmeralda 443, C.A.B.A.
Martes a sábados a las 20 horas – Domingos a las 19 horas

Por Rubén Sacchi
Fotografía: Lino Patalano

“Yo puedo elegir/ (la felicidad no siempre)/ el goce siempre siempre…” Estos versos del poema Libertad, de Pamela S. Terlizzi Prina, podrían sintetizar el argumento de La rendición, unipersonal que la actriz suiza Isabelle Stoffel acaba de estrenar en el Maipo Kabaret, bajo la dirección del realizador cinematográfico Sigfrid Monleón, quien debuta en teatro con esta pieza.


En adaptación de una novela de la escritora norteamericana Toni Bentley, la historia narra las vicisitudes de una precoz bailarina que logra una particular simbiosis entre dolor y placer, situación que de pequeña sólo plasma en la danza, pero será un torrente que buscará su cauce cuando los años la lleven a transitar el camino del sexo.

En La filosofía en el tocador, el Marqués de Sade escribe: “Ya te he dicho mil veces que la naturaleza, que para el perfecto mantenimiento de las leyes de su equilibrio necesita unas veces de los vicios y otras de las virtudes, nos inspira en cada momento el impulso que le es necesario; por consiguiente no cometemos ningún tipo de mal al entregarnos a esos impulsos, como quiera que los imaginemos”. Con esta lógica, aparentemente sencilla y hasta de tinte ecológico, el personaje recorre diferentes variantes del placer sexual, atravesando el trío y recalando en el sexo anal.

Para quien a esta altura haya dejado correr sus ratones, debo hacer una importante aclaración: nada hay de pornográfico ni de humor chabacano en la obra, sólo narra con arte las memorias de una mujer desde su particular punto de vista.

Con notable erotismo, Stoffel sacude más de un principio moral entre los espectadores, arrancándoles por momentos risillas que, aunque divertimento, denotan cierto escozor ante un parlamento transgresor de los esquemas que cotidianamente construye el común de la gente, con confesiones tales como “encontrar a Dios dejándose follar por el culo”. Y, si hablamos del parlamento, hay que remarcar lo notable del trabajo de la actriz, manejando un texto arrollador con la variedad de texturas que las distintas sensaciones ameritan. Con un equipo técnico de primer nivel, hay que destacar el trabajo de luces que, sin grandes artilugios genera los climas propicios donde transcurre el relato.

La rendición encierra una propuesta de vida diferente a través del goce. El sexo como centro centrífugo de todo el entorno. La obsesión de catalogar los encuentros y registrarlos en cintas magnetofónicas para revivirlos una y otra vez. Exhibe una ética de relación bajo la máxima: Entrad por la salida, os espera el paraíso”.


Ficha artística:

Actriz y adaptación: Isabelle Stoffel
Dirección: Sigfrid Monleón
Producción: David Ricondo
Escenografía: Alain Bainée / Omnívoros
Vestuario: Cristina Rodríguez
Maquillaje: Shai Bercovich
Iluminación: Pilar Velasco
Diseño y fotografía: Nacho García (Sweet Media)
Adaptación teatral del libro La rendición de Toni Bentley (Tusquets Editores, La Sonrisa Vertical).
Traducción del libro: Isabel Ferrer y Carlos Milla.
Prensa: Duche&Zárate
Una coproducción del CENTRO DRAMATICO NACIONAL Y TRASPASADA

Los dolores del mundo

Los dolores del mundo
Arthur Schopenhauer
Prometeo Libros, 2013
Ensayo, 104 pp.

por Rubén Sacchi

“Si Dios fue quien hizo este mundo, no me gustaría ser este Dios: la miseria del mundo me desgarraría el corazón”. Sentencias como esta describen la filosofía de Shopenhauer, filósofo polaco que debe su nombre al oportunismo mercantil de su padre y que, sólo después de su suicidio y de que su madre lo desheredara, concibe su obra.
Su pensamiento, de pesimismo profundo, estaba imbuido de misoginia y consideraba a la mujer como “un animal de cabellos largos e ideas cortas” que “padece de miopía intelectual”. No obstante ello, creó una base filosófica en la que abrevaron, entre otros, personalidades de la talla de Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud y Émile Cioran.
Sostiene que el comportamiento humano está regido por los sentimientos de egoísmo, malevolencia o piedad y afirma la inutilidad de la existencia: “...se puede considerar nuestra vida como un episodio que turba inútilmente la beatitud y el reposo de la nada”.
Esa caracterización negativa de la vida, orienta la totalidad de su obra, una visión que lleva a reflexionar profundamente el sentido del hombre hasta su muerte, esa “destrucción violenta del error fundamental de nuestro ser”.

El mundo después

El mundo después
José Ioskyn
Paradiso Ediciones, 2013
Relato, 216 pp.

por Rubén Sacchi

Cuatro relatos componen el libro de José Ioskyn, narraciones escritas de manera cinematográfica, separando escenas y hasta indicando posiciones de cámara y plano que faciliten el guión y planta de una hipotética adaptación al séptimo arte.
Dos de ellas abordan el tema de la represión, donde los genocidas son los actores principales o bien sobrevuelan la trama tornándola opresiva y hasta irrespirable. Las dos restantes pueden inscribirse en la narrativa fantástica o la ciencia ficción, pero los climas generados son también asfixiantes sin demasiado margen para una salida feliz.
Los personajes principales, para bien o para mal, transgreden los límites permitidos de la propia historia. A lo largo de las páginas imprimen su propia lógica, como la muchacha de Agua que intuía “...estar clavando una verdad irrefutable en el ojo de la verdad misma”.
Los dos tiempos que trabaja el autor, presente y futuro, muestran un mundo aciago. No hay una visión positiva del hombre y los sistemas en que se organiza. Sin embargo, la resistencia a esa realidad, aunque no lleve necesariamente a romper con la estructura imperante, genera fisuras que permiten vislumbrar otras posibles realidades.

Céline

Céline
Philippe Sollers
Paradiso Ediciones, 2013
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Médico antisemita, renovador del lenguaje, héroe de guerra, cómico irredento, crítico empedernido. ¿Cuál de todas las definiciones le cabe mejor a este escritor francés, cuyo peor pecado fue decir lo que pensaba mientras otros lo callaban pero lo llevaban a la práctica?
¿Es más coherente un gobierno que lo condecoró como héroe de la Primera Guerra o el que lo declaró Desgracia nacional? Céline lo responde en su novela Viaje al final de la noche: “Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón".
En este volumen, Philippe Sollers agrupa diversos artículos que produjo a lo largo de los años y se refieren a ese escritor, que considera una “mezcla íntima, indisociable, de lirismo y de comicidad”. Propone abordarlo desprejuiciadamente, como víctima de un mundo que no llegó a comprenderlo, y redimirlo de etiquetas.
Brillante ensayo de un intelectual controvertido que afirmaba: “Para mí, todo lo que no canta es mierda. Lo que no canta revela por lo bajo alguna desgracia”.

Sin tiempo, Sin memoria

Sin tiempo, Sin memoria
Pipo Lernoud
Conexión Tierra, 2006
Poesía, 86 pp.

por Rubén Sacchi

Imposible hablar de los años fundacionales del rock nacional sin que aparezca la figura de Pipo Lernoud como uno de sus pioneros y más pertinaces impulsores.
Los escasos medios de difusión de aquella cultura -inspirada en el amor y la paz pero no como algo abstracto, sino como práctica concreta para hacer del mundo algo que merezca la pena ser vivido- contaron con su impulso vital, teniendo en el mensuario Expreso imaginario un referente, ya no del acontecer musical, tanto como de las diferentes alternativas que se daban en el mundo del arte y que las nuevas generaciones pedían a gritos para escapar a la chatura imperante, que era propugnada -de arriba hacia abajo- por el poder militar que se había enseñoreado de la Argentina.
¿Cómo no recordar la Guía práctica para habitar el Planeta Tierra? que se manifestaba como otra zona de lucidez implacable o las peripecias del pequeño Little Nemo in Slumberland, con su bagaje de sueños y humor.
Las experiencias alucinógenas, la vida comunitaria y las prácticas nómades fueron los tránsitos obligados en esos años de búsqueda obsesiva de una salida interior que, a la vez, tuviera que ver con el resto del mundo y con una nueva sociedad.
En ese marco comienza la producción poética volcada en Sin tiempo, sin memoria. Transita todos esos caminos y llega más allá. Los caminos recorridos provocan en el autor una síntesis abrumadora, llega a la conclusión de que “Para misterio, me alcanza el mundo real”.
El libro comienza por el final y el verso que lo abre es un balance lapidario tras cuarenta años de poesía: “No sabemos vivir, no sabemos”. Una reflexión crítica de una existencia que podría ser hermosa y que el ser humano se obstina en malograr. Por eso, la ignorancia ante el ciclo de la vida: “imposible saber adónde vamos/ mientras el mar vuelve al mar/ y la planta a su semilla” que sólo deja una certeza, reproducida en una frase de Silvia Bustamante en el poema Junco a Wang Wei: “Nada nos destruye porque somos lo que nos pasa”.
Todo el trabajo mantiene una línea. Cuatro décadas de experiencias y sueños que llegan a descubrir que “todos somos el mismo,/ no hay nombre ni fecha”, eso que parece tan sencillo pero que se aprehende “...llevando/ (...) todo el subdesarrollado temor/ acumulado pacientemente en noches de comisaría/ y soledad”.

Presentación

Presentación
Conourbano
Estudios Conourbano, 2010

por Rubén Sacchi

Si hay que definir Presentación, diría que es un disco de jazz fusión, claro que para muchos autores, toda la historia del jazz es un proceso de fusión con otras músicas, entonces diría que primordialmente se trata de jazz rock.
El arranque, con el tema Funky, retrotrae al escucha a aquellos míticos discos de Return to Forever, donde el bajo de Stanley Clarke ponía los graves en primera persona, en este caso es la mano de Gustavo Gilles quien procura una sólida base, permitiendo brillar a una guitarra fuerte y distorsionada.
A excepción de Príncipe de las tinieblas, con evidente aire latino y Calles de Bugaloo, casi un ejercicio de impro con marcada base percusiva, el resto de los temas mantienen aquella línea, con ligeras variantes, que en algunos pasajes pueden recordarnos a Béla Fleck and the Flecktones y el potente martilleo de Víctor Wooten.
El disco se compone de nueve hermosos temas, que vale la pena escuchar. Conourbano son: Gustavo Gilles (bajo); Manuel Caizza (batería) y Omar Ciccaroni (teclado). En esta ocasión, cuentan con las guitarras de Luis Márquez y Cesar Silva, más la percusión de Hueso.

Con el estilo del maestro

Con el estilo del maestro
La Pilarcita
Abraham Helu Prod. Fonográficas, 2013

por Rubén Sacchi

Son innumerables los músicos que produce esta prolífica tierra. Los hay dedicados a todas las músicas y estilos, abarcando todo mapa y saciando generosamente todos los gustos.
Si uno tiene la suerte de recorrer otras provincias, más allá de la atiborrada Buenos Aires, podrá dar fe a lo antedicho y afirmar conmigo que la fama y el éxito son dones injustos y que dependen de muchos factores que, en general, no van de la mano del talento.
Este disco llega a mis manos de manera azarosa, porque es de un grupo correntino que conocí en Jujuy. Claro, es un disco de chamamé similar a otros tantos de esa maravillosa música litoraleña, pero lo particular de La Pilarcita es la destreza de sus músicos, liderados por la virtuosa quinceañera Daniela del Pilar Acosta.
Sucede que esta mocita desgrana de su acordeón un torbellino de notas inacabable y vive la música de manera sublime, acompañándola con todo su cuerpo y la frescura de sus cortos años.
Obviamente, el resultado final es mérito de todo el grupo, que se completa con el acordeón de Pilar Acosta, la guitarra y la voz de Rogelio “Kike” Acevedo y el bajo de Claudio González.

El viaje del héroe


El viaje del héroe
Stephen Gilligan y Robert Dilts
Rigden/Grupal, 2013
Ensayo, 320 pp.

por Rubén Sacchi

La Programación Neuro Lingüística aborda la relación de los comportamientos exitosos y las experiencias subjetivas. Los autores de este trabajo, expertos en la materia, fueron alumnos de Milton Erickson, afamado practicante de hipnotismo, cuya principal máxima era “Desarrolla tu propia técnica. No intentes usar la técnica de otra persona... no intentes imitar mi voz o la cadencia de ella. Descúbrete tú mismo naturalmente. Es el individuo respondiendo al individuo".
En esa línea se desarrolló un seminario de cuatro días, donde los participantes exploraron en sí mismos para hallar un sentido fuera de ellos.
Si bien no existen las recetas que indican qué debemos mezclar y en qué proporciones para sentir que la vida nos sonríe o merece ser vivida, también es una realidad que los tiempos que corren empujan al ser humano a una vorágine feroz, donde la meditación y la introspección son prácticamente nulas.
En ese estado de cosas, la angustia y la opresión de los días hace necesario que el apoyo de diferentes terapias contribuya a alivianar el peso que, paradójicamente, provoca el vacío de la existencia. Esta es una de las tantas propuestas.

Como un iceberg

Como un iceberg
Anahí Mallol
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 88 pp.

por Rubén Sacchi

Las cuatro partes en que se divide el poemario se titulan como el poema que las encabeza, a excepción de la última, El acontecimiento, que se encadena al nombre del libro y donde la escritora recrea el amor en un desconocido. Una relación casi maternal en la que “cuando él llora/ de la punta de los pechos brota/ una forma/ perfecta de consuelo”.
La edición se acompaña con ilustraciones de Gabi Rubí, cuyo naïf contrasta con el volcán latente de los versos, una secuencia de amores, desencuentros y rupturas, también ausencias, por el abandono o por la muerte.
Conciente de los límites más terribles de la existencia, tiempo y espacio, busca cómo evadirse. Dice: “detengo el tiempo mientras juego” o “sustraerse/ (...)/ a la amenaza de los días”, segura de que el ser es tan duro y frágil como el legendario Titanic.
Ese torbellino de amor es atravesado por las variantes más disímiles que solo un insaciable amante de la vida puede experimentar. Así el incesto, los celos y la homosexualidad tienen lugar, igual que la infidelidad, interpretada como una forma de conservar la frescura del amor, en la certeza de que “los viajes verdaderos/ no tienen destino”.

Siberia Blues

Siberia Blues (Segunda edición)
Néstor Sánchez
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 148 pp.

por Rubén Sacchi

La toma cinematográfica plantea una imagen apacible, casi bucólica si no fuese por la miseria que domina la ­escena, propia del principio ejercido de “todo esfuerzo embrutece, toda tentativa para incorporarse a la caravana del sudor se relaciona con el resto de la ­ciudad marmota”.
Semejante inicio, barrio marginal en los años 40; muchachos sin rumbo entregados al alcohol y la holgazanería, puede presuponer un final poco feliz.
 Entre ambos puntos, principio y fin, tampoco resultaría difícil, salvo las muchas variables posibles, atinar una trayectoria. Lo que escapa a todo esquema, a toda fórmula literaria, es la manera de contarlo que posee Néstor Sánchez, producto de un estilo que consideraba a lo no marginal "de una pobreza sobrecogedora".
Sus textos remiten a la prosa poética y su hermetismo a la corriente surrealista. Sin embargo, sus personajes son bien autóctonos y, curiosamente, hoy tienen una tremenda vigencia. Amante de la música, la hace habitar sus historias y hasta cobrar vida.
Su eterna búsqueda -o perpetua huída- quedó trunca hace diez años. Hoy sigue siendo un escritor maldito.