Molly Bloom puesta en boca

Molly Bloom puesta en boca
James Joyce
Adap. y Traducción Cristina Banegas y ot.
Editorial Leviatán, 2012
Teatro, 72 pp.

por Rubén Sacchi

Una noche de insomnio. Molly se revuelve en la cama sin poder conciliar el sueño. Mientras intenta contar, sus pensamientos recorren su vida amorosa. Una serie de ideas, aparentemente inconexas, se van desarrollando y forman el entramado de una relación, con sus frustraciones y algún que otro recuerdo feliz. También hay un repaso de las infidelidades y los deseos insatisfechos que hacen de ella un ser triste.
Molly Bloom, el personaje que cierra el hermético Ulises, de James Joyce, acerca la intimidad de una mujer joven de la burguesía inglesa bajo preceptos rígidos de moral, pero invadida de las urgencias con que la naturaleza nos dotó desde el origen de los tiempos.
Una buena pieza para ser representada sobre las tablas. Tarea que desarrollaron Cristina Banegas, Laura Fryd y Ana Alvarado en una excelente adaptación, supervisada por Carlos Gamerro, escritor que deconstruyó la novela y dejó escrita una especie de exégesis en la que abrevan quienes quedaron a mitad de camino en la comprensión de ese texto onírico.
Con producción fotográfica de Andrés Barragán esta traducción, que tuvo su puesta en febrero de 2012 en el Centro Cultural de la Cooperación, evidencia lo que puede lograrse con un buen trabajo en equipo.

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