cuerpoadentro


cuerpoadentro
Belara Michán
Viajera Editorial, 2011
Poesía, 112 pp.

por Rubén Sacchi

El libro es pura experimentación. Hay una exploración de la palabra como poderosa herramienta, donde su fluir roza, por momentos, los confines de la escritura automática. También procura un reconocimiento del ser, pero no circunscripto a sus contornos, sino que husmea en su interior. Cuerpoadentro, entonces, es un acercamiento a lo que somos: cuerpo y palabra (tan asimilada a eso que llaman alma) que bucea en sus más recónditos rincones: “meterme adentro hasta la médula”.
Hay un momento en que la vida se nos plantea en toda su dimensión y renegamos de “tanta ceguera de tanto haber vivido sin mirar”, es entonces cuando el cuerpo es uno y, a la vez, otro, cuando miramos hacia atrás con nostalgia, extrañando la irresponsabilidad de “bailar sin palabras/ hablar sin coreografía”, pero debemos “cruzar el umbral hasta lo más profundo del concepto” y nos acosa el miedo “de enrollarme en otro/ que no sea yo”.
Esa búsqueda arriba a la adultez, a “tener que ir preguntando mi nombre/ a cada herida y olvidarlo”, “desabrocharse hasta el infinito” y saber que “entonces/ el deseo ya no es deseo/ sino dejar de morirse/ por un rato en el cuerpo”.

Cómo nadar estilo mariposa


Cómo nadar estilo mariposa
Mariel Manrique
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 80 pp.

por Rubén Sacchi

El estilo de natación llamado “mariposa” consiste en brazadas simétricas, donde el cuerpo se sumerge para luego, propulsado por los brazos que van hacia atrás y aprovechan la resistencia del agua, emerger por breves segundos, dando tiempo de respirar antes de volver a hundirse. Basada en esta técnica, Mariel Manrique propone una poética que, a intervalos, ahoga y oxigena. Es el método que encuentra para avanzar en este mar adverso que se llama vida y donde se encuentra “secuestrada/ por el reflejo invertido de una ciudad/ enferma”. Tomás Rodríguez Arias escribió “Debería haber muerto el día que comencé a quedar/ pegado en los hilos de la mente”, similar reflexión sobreviene a la autora, que confiesa “la cultura ya tiene mis libras de carne./ mi déficit de dicha. mi tributo a la comunidad”. En esa carga del conocimiento, enfrenta la autoridad como en un juego de ajedrez en el que el poder supremo todo lo controla: “el Rey no tiene párpados”, y el tiempo implacable se evidencia en “el mecanismo violento de los cronómetros”.
Como una droga apela al olvido, también al origen del ser primitivo, animal, instintivo. El poder se muestra como una bestia, el hombre se convierte en lobo del hombre y sólo la firme determinación de la propia soberanía, como “una bala de plata” llevada al cuello, puede ponernos a salvo, por ello, parafraseando al Principito, no pide el dibujo de un cordero, sino letras afiladas como cuchillos: “cada palabra definida es un puñal/ que con su abrazo aniquila las dudas”.
Ya la nadadora está a medio camino, ese sitio donde retroceder se torna inútil, y avanza (”los trenes obedecen el pulso de las arterias”) entre recuerdos de tiempos mejores, “el recuerdo de un cuerpo/ donde esa cicatriz no estaba/ (...)/ esa incisión implacable de los relojes”. El entorno es cada vez más hostil: “no hago pie en el mundo/ (...)/ las familias(...)/ tiran a la ruta los peros que sobran”. Sumergida en una sociedad egoísta asume que “no puedo sola” y en línea al mayo francés propone un cambio necesario: “lo viable nos ha consumido./ que lo incomprensible haga su tarea”, “viví para experimentar,/ (...)/ no atarás mis tobillos a la pena”.
Toda mudanza supone una ruptura. No hay mundos simultáneos, sino que uno nuevo se erige necesariamente sobra las ruinas del anterior, lo que implica enfrentar el dolor: “no llores porque se parte el alma”.
Nadar estilo mariposa representa la metáfora de la búsqueda: “la mariposa adora lo imprevisto.”, esa candidez la lleva hacia la luz y hacia la muerte. Sin embargo, se trata de sobrevivir, por eso “somos legiones../ (...)/ nuestros cuerpos escitos y marcados/ hacen (...)/ el mismo formidable movimiento/ para sacar la cabeza del agua”.

Crónicas de muertes dudosas


Crónicas de muertes dudosas
Bruno Di Benedetto
Ediciones En Danza, 2011
Poesía, 110 pp.

por Rubén Sacchi

Crónicas de muertes dudosas es una sucesión de relatos de vida en forma de poema. Sin embargo, la obra excede el género y la lírica es sólo una de las tantas estructuras posibles que el autor eligió para plasmarlas. Como sea, el hecho estético se logra maravillosamente.
¿Qué tienen en común las historias que acerca Bruno Di Benedetto? Ellas hablan de personajes que hacen a la Historia, pero la escriben de manera casi anónima, desde sus suburbios, con ese trazo demorado, perezoso de los días de la existencia. También desde la transgresión ya que, en algún momento, hay una pared que se salta. Otra cualidad común es la de estar atravesadas por la desgracia y la muerte.
Los escenarios en que se desarrollan van, desde la ribera bonaerense hasta las costas de la meseta patagónica y el Océano Atlántico es mudo testigo de ellas. El agua siempre presente, como un universo infinito.
¿Por qué las muertes de estos infelices son dudosas? Quizás porque dudosas son sus vidas y solo pueden derivar en esa suerte (pocos o nulos datos encontramos de su paso por este mundo). Tal vez porque sus historias son comunes a otras que se seguirán sucediendo hasta el fin de los días.
También podríamos encontrar una respuesta en las palabras de uno de los personajes del libro, Sir Thomas Doughty, quien dice: “No es cierto entonces/ que el alma es desalojada del cuerpo/ en el momento de morir./ No, el alma es pájaro asustadizo/ y lo abandona un tanto antes./ El cuerpo queda sólo con la apariencia de la vida,/ animado por sus humores y electricidades/ y, temo tener que decirlo,/ por miedo a la inmovilidad,/ su enemiga natural”.
Quince personajes desfilan por este trabajo delicadamente concebido, desde un relojero suizo que, enloquecido, vino con sus engranajes a Carmen de Patagones; un portugués asesino y avaro; una familia de Gales signada por la desgracia, hasta un hachero que escucha las campanas de la muerte. También los hay universales, que en la narración abarcan la suerte que sufrió todo un pueblo, como los esclavos africanos, nuestros originarios o los combatientes revolucionarios; ellos más un hipotético heredero de Jorge Luis Borges, único relato fechado en el futuro (agosto de 2036). Son ellos quince y una pluma que, con maestría, viene a contarnos cómo fue que vinieron por aquí a dejar sus huesos.

Granos de Uva en el Paladar

Granos de Uva en el Paladar
de Susana Hornos y Zaida Rico
Centro Cultural de la Cooperación, Sala González Tuñón
Av. Corrientes 1543, CABA
Jueves de febrero y marzo a las 21 hs.

por Rubén Sacchi

Granos de uva en el paladar es la representación de ochenta años en la historia contemporánea de España, atravesando el drama de la Guerra Civil y la dictadura franquista, pero con un aire de esperanza para las nuevas generaciones, en tiempos en que aún las instituciones están contaminadas de conservadurismo y los últimos días hemos asistido, con asombro, al desafuero del juez Baltasar Garzón, quien impulsaba las investigaciones de los crímenes de la Falange.
Una puesta absolutamente moderna y despojada asombra por su efectividad. En el escenario, sólo media docena de jóvenes actrices y sendos mantones serán lo absolutamente necesario para representar las diferentes historias y componer
el vestuario apropiado para recrearlas. Seguramente, el espectador compartirá que eso es más que suficiente si de buen manejo del oficio se trata.


"Cuando yo me muera, tengo ya dispuesto en el testamento que me han de enterrar en una bodega, al pie de una cuba y con un grano de uva en el paladar” cantan los jóvenes al comienzo y la felicidad es una sola cosa gigante que ocupa corazón y mente de esos jóvenes que van abriendo sus ojos al amor. Claro que nada es tan idílico y la diferencia de clases se evidencia: "al labrador usted sabe que no le gustamos los señores, que como somos dueños de todo, somos distintos".
La historia, guionada por dos mujeres, tiene un inevitable punto de vista femenino y hace hincapié en su papel dentro de la República, ya que quizás fue la protagonista más evidente de los cambios que se producían en el seno de la sociedad y encontraba toda una vida fuera de los límites del hogar y la familia, ya sea estudiando, trabajando o incorporándose a las filas revolucionarias, claro que eso no era bien visto por las capas más altas ni por la Iglesia.
La pieza es conmovedora y quien haya apreciado lo desgarrador de la suprema obra de Pablo Picasso, el Guernica, podrá verlo representado en una escena de gran simbolismo y carga pictórica, para lo que también se echa mano a una iluminación sencilla pero tremendamente efectiva. La música original, a cargo de Gonzalo Morales, sustenta una pieza coreográfica notable.
La obra es la fusión de tres cuentos de Susana Hornos: Chusa, Adelina y La uva en el paladar y refleja hechos históricos de gran similitud con nuestro pasado reciente que conmueve y subleva. El elenco está integrado por actrices que, pese a su edad, reúnen un currículum nutrido y gran experiencia en las tablas.

Elenco:
Arantza Alonso: Miguel.
Lucía Andreotta: Chusa; Presa 1; Monja 1; Carmen.
Marta Cuenca: Paco; Pastora.
Clara Díaz: Paisana; Adelina; Milagros.
Sauce Ena: Doña Esperanza; Presa 2; Monja 2; Luis.
Ruth Palleja: Rosa; Presa 3; Monja 3; Felisa.

Equipo:
Dramaturgia y dirección: Susana Hornos y Zaida Rico
Iluminación: Mariano Arrigoni
Escenografía: Alejanro Mateo
Realización escenográfica: Cinthia Chomsky
Caracterización y vestuario: Néstor Burgos
Banda Sonora: Gonzalo Morales
Diseño de caracterización y vestuario: Néstor Burgos
Coreografía "Paco y Rosa": Antonio Luppi
Producción ejecutiva: Cooperativa "Granos de uva en el paladar"
Productor ejecutivo: Pablo Silva
Fotografía: Akira Patiño
Diseño gráfico: Sergio Calvo

Acerca de las directoras:

Susana Hornos
(La Rioja, España.1972)
Actriz, escritora y directora

Actriz licenciada en la Escuela de Arte Dramático de Zaragoza, complementa su formación con John Strasberg, Bernard Hiller, Assumpta Serna, Mariano Barroso, Helena Pimenta, Augusto Fernándes entre otros.
En España, comenzó en la compañía estable Teatro de La Estación, durante tres años trabajo en numerosos montajes de teatro clásico y contemporáneo. En Madrid trabaja bajo la dirección de R. Ballesteros y Cristina Marsillach y recorre el territorio español. En cine trabajó a las ordenes de Federico Luppi en la película Pasos, con guión de la propia actriz (revelación en el Festival de Toulouse ).
En Argentina en cine actuó en Verano Amargo, de J. C. Desanzo, La patria equivocada de C. Galletini, y La pasión de Verónica Videla de C.D.Pellegrini. En teatro en Buenos Aires estrenó en el 2010 La casa de Bernarda Alba, con dirección de Gonzalo de Otaola, y Don Juan, dirigido por Yoska Lázaro.
Dirigió a Mireia Gubianas y Zaida Rico en “Cómo si fuera esta noche” y recientemente “Ana y el Once de Marzo”, ambos dentro del ciclo Scriptum Est. Actualmente ensaya “La noche del Ángel” dirigida por Federico Luppi.


Zaida Rico
(Madrid, España.1983)
Actriz, dramaturga y directora.

Actriz licenciada en Arte Dramático por la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia. Complementa su formación actoral con Emiliano Bronzino del Piccolo Teatro di Milan; Arístides Vargas; Raúl Serrano; Assumpta Serna; Juri Krasovskij de la Academia de Arte Teatral de San Petersburgo; Jorge Sánchez y Ricardo Bartís.
Recibe la Beca de Casa de América de estudios de dramaturgia y dirección con Rodrigo García, Sergi Belbel, Fernando Rubio, Santiago García y Benjamin Galemiri. Además complementa su formación en dramaturgia con José Sanchis Sinisterra.
Diplomada en Ballet Clásico perfecciona diversas técnicas de danza contemporánea con Marta Carrasco, Butoh con Hisako Horikawa y entrenamiento corporal con Viviana Iasparra.
En España trabaja como actriz bajo la dirección de Cruz Hernández en “La traición en la amistad” y “La sangre de Antígona”; con Ximo Flores en “Parpadeos”; con Yoana López en “Container 26”; con Jorge Sánchez en “Mierdra! Ubu Rey”.
En Argentina trabaja como actriz en “De mí” dirigida por Juan Coulasso y Daniela Cuculiansky. Desde 201o forma parte de AEBA - Actores Españoles en Buenos Aires- y, además de ser parte del equipo de gestión y dirección, realiza diferentes trabajos como actriz: “La casa de Bernarda Alba” por Gonzalo de Otaola; “Don Juan Tenorio” por José Gamo; “Como si fuera esta noche” y “Ana el once de marzo” con Susana Hornos. Su último trabajo como actriz corre a cargo de Dora Milea en “Mujeres de ambas clases”.
Su primera obra como co-dramaturga y co-directora, junto a Susana Hornos, es “Granos de uva en el paladar”.

Fuera!

Fuera!
de Leticia Vetrano
Teatro Timbre 4
México 3554, CABA
Jueves 21:30 hs (hasta el 8 de marzo)

por Rubén Sacchi

Es de agradecer que el temporal que se abatió sobre la ciudad de Buenos Aires ayer por la noche, no quitara mi deseo de asistir a la función de Fuera!, tampoco perdió su entusiasmo un numeroso público que llenó la sala de Timbre 4. Y si digo esto, es porque la obra compensa con creces cualquier mojadura.
El unipersonal de Leticia Vetrano reúne su condición de clown con cierta melancolía, propia de aquellas viejas películas mudas, esas que provocaban más de una carcajada pese al drama que atravesaba el personaje. Es inevitable que desfilen por nuestra memoria las desventuras chaplinescas o las desventuras de Keaton.


La historia que da marco a la actuación no es muy novedosa: una joven que perdió a sus padres pero respeta sus mandatos, como si la presencia de sendos retratos de los progenitores mantuviera la autoridad suficiente para hacer de la pulcritud una obligación y de la virginidad, ley. Hasta su cama conserva el tamaño de una cuna, donde la muchacha debe dormir en posición fetal. Pero si el tema es común a muchas obras, el desarrollo del conflicto es por demás original y permite que la actriz despliegue sus dotes actorales y un manejo corporal sorprendente. Y es que ese día es el de su cumpleaños y María Peligro se regala un aro de ula ula y un muñeco de goma, hornea una torta y se propone romper con su chata realidad.
Fuera! propone una mirada sobre la soledad y los mandatos ancestrales, intenta algunas alternativas al respecto y divierte con su resolución. Con una puesta sencilla, juega con un sonido simple, aunque efectivo. Luces sin estridencias, nada demasiado distractivo para permitir que la protagonista, residente en Bélgica, luzca lo que sabe hacer.

Ficha artística-técnica

Leticia Vetrano (como María Peligro)

Dirección: Micheline Vanderpoel
Coaching: Kevin Brooking
Diseño de luces: Thyl Benies
Vestuario: Natalia Fandiño
Escenografía: Cía. María Peligro Project y Micheline Vanderpoel
Producción: Cía. María Peligro Project
Co-producción: Espace Catastrophe (Bélgica)
Con el apoyo del Ministerio de la Comunidad Wallona Bruselas/Servicio de artes circense y artes de la calle.
Producción en Buenos Aires: Lila Monti
Fotografía: Caroline Frank - Clownin 2010 y Amondine Dooms
Prensa: Marisol Cambre

Bengala Hotel


Bengala Hotel
Eugenia Coiro
Viajera Editorial, 2011
Poesía, 72 pp.

por Rubén Sacchi

Clavo, Bengala, Hotel. Tres palabras que surgen en la autora como posibles directrices de la obra. Un clavo en la pared del Hotel Bengala es la imagen que las agrupa, la excusa explícita, aunque se sitio no exista y sea un no lugar para poder hablar de su yo, de su construcción y sus fronteras.
Eugenia Coiro describe una bola como la metáfora que más se adapta a lo que todo lo abarca y lo engulle. Quizás, el tedio de los días y la ausencia de un amor amarillo (¿otoñal?). De cualquier manera, las explicaciones deben ser escritas “por pensadores, no por poetas”. Frente al naufragio amoroso, implora la salvación de un arca o la alegría de un baile. Atraviesa el canto engañoso de las sirenas y el de las palabras, que se camuflan y engañan, dejándola viva y presa.
Liliana Heer en Hamlet & Hamlet, esribe: “Tenue, muy tenue la frontera que separa el arte del delirio./ Almohada de carne fresca,/ nacimiento perpetuo”. Siguiendo esa imagen kafkiana, se adentra en “un laberinto/ (...)/ donde nos miramos/ pero no nos vemos”.
Bengala hotel es una clara mirada a “esa delgada capa translúcida que opaca y derrite los detalles”.

El saco de Douglas


El saco de Douglas
Denise León
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

El saco de Douglas no aparece en las páginas del libro, sin embargo está allí, encabezando la historia. Tiene una presencia tan sólida como la ausencia; entonces ¿desde qué lugar puede contarse la contingencia de la inmigración? Una manera de hacerlo es hablando del padre ausente. Los poemas siguen un itinerario de dasarraigo y carencias y se dividen en tres momentos representados por sendos protagonistas. El primero corresponde a Luisa y transcurre en 1914. Los indicios hablan de un sitio en Europa, quizás Grecia, atravesado por la Gran Guerra y la opresión del ejército turco sobre la comunidad judía sefaradí, los turcos como sujeto avasallante y temible, con su consecuente secuela de dolor y miseria: “Cada una de las partes iguales en las que se divide el día se me aprieta el corazón...”. El padre huyó abandonando los zapatos, quizás para no ser oído, aunque para el pueblo judío, y en el imaginario popular, esa prenda cobre un valor simbólico mayúsculo a partir de las imágenes que trascendieron de los campos de concentración.
Es en este espacio donde Denise León escribe en dos lenguas, particularidad que no se repite en el resto del libro. Tal vez, una buena manera de referir una cultura que se va perdiendo, tradiciones que, a jirones, quedan en cada sitio por donde el emigrante transita: “escucha, Israel. Yo hablo una lengua muerta”.
Una segunda parte, Klara, se fecha en el 39, año en el que nuevamente resuena en el Viejo Mundo, el metálico ruido de la maquinaria bélica. Es el momento de seguir las huellas del padre y América es un destino posible. Salvar la vida no significa hacerla florecer: “Mi madre tenía sólo veinticinco años cuando escribió por desgracia vivimos todavía”, para agregar “del mismo modo que una herida arroja su propia luz fluyen las imágenes”.
La etapa final se titula Alegre y se ubica en 1971. Aquí, el protagonista es Chocho, el bebé que continúa la línea de sangre. La alegría de un niño, por momentos, modifica la atmósfera densa de los poemas pero, sutilmente y contra todo posible olvido, nos recuerda que “Las cicatrices pican”.
Al fin, la vida gira en un carrousell que la va secando, que le quita su capacidad de emocionarse y hasta pone en tela de juicio la existencia de Dios, o quizás no, pero le resta toda importancia y “el mundo no pesa más que la mano de un chico sobre los hombros”. Puede que la historia se explique en las palabras de George Perec: “ser emigrante era tal vez precisamente eso: ver una espada allí donde el escultor creyó, con total buena fe, poner una antorcha y no haberse equivocado por completo”.

Rostro ajeno


Rostro ajeno
Gustavo Tisocco
Editorial Vinciguerra, 2011
Poesía, 32 pp.

por Rubén Sacchi

¿Qué es un rostro ajeno? ¿El de otra persona? o quizás sea nuestra faz, la que fue en otro tiempo, esa, tan familiar como lejana, que vive en la nostalgia y a la que nos referimos en tercera persona.
El rostro propio, aunque ajeno, nos habita en el recuerdo y uno de sus nombres más comunes es infancia: “la casa sigue ahí/ los fantasmas somos nosotros”. Pueden detenerse al unísimo todos los relojes, pero el tiempo no podrá ser abolido : “Inclementes,/ ríen los almanaques”.
Es que con el tiempo se van los seres queridos, los que acuerdan las reglas de la vida y los que rompen fatalmente toda norma biológica, como la muerte de un niño: “El niño (...)/ se transforma en pez/ y baila en el fondo/ azul y mineral de su dicha”.
Lejos van quedando las reuniones familiares, los juegos y la inocencia, porque “La vida es una fiesta de navidad/ que dura tan poco,/ demasiado poco.” que al siguiente amanecer, de lo que era pura alborada quedan sólo olores, sonidos, sensaciones como única herencia posible. Sólo eso y una sensación de muerte (“Ahora soy tumba”) llevaremos al final.

Léame


Léame
Nicolás Di Candia
Viajera Editorial, 2011
Relato, 138 pp.

por Rubén Sacchi

Léame. Título perentorio, urgente,imperativo. ¿Qué encuentra el lector dentro del libro que justifique la decisión? En primer lugar, un ejercicio de relajación no demasiado recomendable; en segundo, una serie de relatos cuyo primer título, mientras nos adula, acerca una reflexión acerca del lector y la lectura.
El resto de los escritos forman un conjunto desolpilante de historias que pueden arrancar más de una sonrisa, pese a la torridez del verano, en algunos casos rayanas al surrealismo.
En sus páginas encontramos originales versiones de Alicia en el país de las maravillas, El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde y Frankenstein, donde lo absurdo y grotesco se dan cita para satirizar la flema inglesa o la figura insigne de Domingo F. Sarmiento, que regresa de la muerte para volver a morir. Fuera de eso, la vida transcurre entre señores con álamos en su cabeza y ríos de Coca Cola brotando de las canillas.
Léame es el primer título de narrativa con que Viajera Editorial incursiona en el género y lo hace de manera divertida y fresca, ideal para lograr la relajación que el inicio del libro propone sin demasiado éxito.

País de la sal / Libro de los últimos días


País de la sal / Libro de los últimos días
Ramón Minieri
Ed. de autor, 2010
Poesía, 54/82 pp.

por Rubén Sacchi

El volumen se compone de dos obras del poeta patagónico. La primera, País de la sal, se integra de poesía seca, donde “la sed/ es un árbol sin párpados”; que no es la terrible suerte de no poder cerrar los ojos frente a la aridez del mundo, sino algo peor: la ceguera de “las hojas/ tendiendo/ al aire/ las mejillas”.
El paisaje estéril, como línea directriz, acompaña al niño otoñal que “atesora/ muerte más muerte roja/ en la vereda” y deja en claro que el nuevo día “tiene/ toda la edad del sol sobre la/ tierra”, porque “si algo/ amanece/ (...)/ es tu deseo”. Por eso, ante la yerma imagen, la esperanza es voluntad y “se empieza a construir/ (...)/ con la nostalgia de la casa/ que no existe”.
El Libro de los últimos días obedece a una estructura divina: Fin de los tiempos, muertes, juicios, infiernos, glorias. Sin embargo, aborda tópicos más terrenales: la pérdida del tren y sus connotaciones ideológicas “se desarma/ el encordado/ aquel/ de plata// de una/ patria// consonante”; el consumismo “si es posible viajar/ con el bagaje de la golondrina/ (...)/ alguien/ viene equivocándose” y el imperativo de un amor inevitable “las líneas de los mapas/ todas/ se curvan hacia vos”.

Luna Western


Luna Western
Christophe Macquet
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 224 pp.

por Rubén Sacchi

En el prólogo a El cuaderno rojo, de Paul Auster, Justo Navarro afirma: “...cuando el traductor escribe su libro, lo escribe con las palabras de otro hombre que no está en la habitación. Aunque sólo haya un hombre en la habitación, hay dos hombres que hablan en la habitación: cada uno habla en una lengua para querer nombrar las mismas cosas. El traductor se convierte en una sombra, fantasma del hombre que inventó las palabras que ahora inventa el traductor. La traducción es un caso de suplantación de identidad”.
Tal el caso de esta edición de Luna Western, más que traducido, reinterpretado por Lisandro Llano en un particular caso de “doble escritura”. Si bien el cuerpo central de la obra conserva alguna correspondencia con el texto francés, la epigrafía y el epílogo pueden leerse como obras completamente diferentes.
Luna Western puede definirse como un largo poema donde autor y traductor tensionan en un contrapunto expresivo, mientras la fonética (l’Anneau/Lanús) tiene el peso de un diccionario y el axioma italiano “traduttore, traditore” llega al climax en “c’est une traduction” leida como “es una traducción (¿de qué?)”.

La invención de lo real


La invención de lo real
Walter Iannelli
Ediciones Simurg, 2011
Novela, 168 pp.

por Rubén Sacchi

Un hipotético futuro, no demasiado lejano, nos enfrenta con nuestros vecinos chilenos en una especie de guerra fría: espionaje y contraespionaje dan a la novela un tono detectivesco.
Hay guaridas secretas en los Andes, extraños y mutilados personajes y hasta un plan de Oriente en el que María Kodama y Yoko Ono parecen parte de una misma conspiración. También hay amor y literatura.
En ese marco, con mucho de humor y algo de intriga, Iannelli cuestiona la realidad y su construcción, dando sustento a las palabras del poeta belga Henri Michaux: “Se tiene el deseo de escribir una novela y se escribe filosofía”.
Es cierto que hay tantas realidades como pares de ojos que la observen, por y para ello el autor plantea una regla práctica de orientación: “Se vive en el mundo que se puede comprender (...) El otro mundo, el que escapa a la percepción, no es verdad ni mentira. Simplemente no existe”. Y en esa lógica, revoca cualquier conjetura determinista: “Las cosas más terribles o más hermosas no significan nada de nada. No tienen mensaje alguno. Simplemente suceden”.

Economía social y solidaria


Economía social y solidaria
Joaquín Escobar
Ediciones Amaru, 2010
Ensayo, 80 pp.

por Rubén Sacchi

El estudio del lenguaje nos muestra que dos palabras, cualesquiera, pueden combinarse para conformar una oración. No obstante, la práctica muchas veces nos enseña la dificultad o imposibilidad de hacerlo.
Desde hace varias décadas, hay palabras que se divorciaron y las frases que las agrupan pasaron a ser un oxímoron. Así, la palabra economía jamás podría adjetivarse de social y, mucho menos, solidaria.
Pero como se sabe, el lenguaje es algo dinámico, que se adapta a los tiempos y realidades de los grupos que lo hablan. Por ello, en homenaje a la utopía y la movilidad de la historia, Joaquín Escobar retoma esa función primera de la economía en este ensayo que analiza la transformación que se viene dando en los procesos de producción, sobre todo a través de la recuperación de empresas por parte de los trabajadores y el rol del Estado en este nuevo tipo de relación laboral.
De este trabajo escribió el Embajador Eduardo Sigal: “Todo el texto transmite pasión militante, compromiso social y un gran esfuerzo teórico de análisis que lo convierte en una gran herramienta política”.

Tomás y el espejo


Tomás y el espejo
Diana Sánchez
Edición de autor, 2010
Cuento, 16 pp.

por Rubén Sacchi

Un niño, en el duro proceso de aprendizaje, muchas veces genera una relación particular con el espejo, lo que en psicología se llama “el mudo”.
En la historia de Tomás, el espejo es un elemento recurrente y cómplice, que lo ayuda a crecer e identificarse hasta lograr afirmarse a sí mismo y sentirse, en alguna medida, independiente.
El cuento, compuesto de media docena de pequeños relatos, refiere la vida de un pequeño desde sus primeros meses hasta pasado el primer año, y atraviesa los hitos que lo van marcando: las reuniones familiares, las ceremonias religiosas, las vacaciones y sus primeros pasos.
Apela al recurso del lenguaje interior del pequeño, como si la barrera que separa la idea de la palabra fuese solo una cuestión de práctica y su manejo le viniera dado desde el alumbramiento.
De esa manera, nos cuenta en primera persona lo que va sintiendo y qué cosas llaman realmente su atención. La mayoría de las veces, sus proyectos se truncan o fracasan por completo, pero una atmósfera de buen humor nos ubica en la supuesta mentalidad de quien tiene para lograr su cometido toda una vida por delante.

Poetas depuestos


Poetas depuestos
Autores varios
Editorial Punto de Encuentro, 2011
Poesía, 268 pp.

por Rubén Sacchi

¿Qué tienen en común Leopoldo Marechal, María Granata, José María Castiñeira de Dios, Nicolás Olivari, Arturo Jauretche, Fermín Chávez y Alfredo Carlino? ¿y éstos, a la vez, en qué se relacionan a casi otro centenar de poetas? La respuesta es sencilla: todos son peronistas y alguna vez dedicaron sus versos a ese líder, su mujer o al movimiento que éstos representaban. Algo más importante que una iconografía visto que la historia argentina, del 45 a la fecha, se ve atravesada por eso que muchos consideran “un sentimiento” más que una ideología.
Esta antología que, a modo de subtítulo apunta “de poetas peronistas de la primera hora”, conlleva un valor superior: un trabajo de investigación exhaustivo que el poeta Gito Minore llevó a cabo en bibliotecas y archivos pesquisando los autores que la conforman.
Seguramente no se encontrará un nivel literario parejo. Muchos de los poetas fueron simples aficionados motivados por una pasión, sin embargo, cada uno de ellos conformó una manera de pensar y sentir que hoy, gracias a este esfuerzo editorial, sacude el polvo con que el olvido, muchas veces de tufillo gorila, los había ocultado.

El precio


El precio
Andrés Rivera
Ediciones Razón y Revolución, 2011
Novela, 216 pp.

por Rubén Sacchi

Si hay algo cierto en estos tiempos, es que la política ha vuelto a ser tema de debate entre la gente y, lo que resulta más auspicioso, entre los jóvenes; pero es igual de verdadero que el nuevo discurso parece ir en una sola dirección como si el paradigma hubiera mudado y, a la vez, resultara incuestionable.
Es mejor el exceso de aire que su ausencia, pero si ésta asfixia la otra, en una misma dirección, también ahoga y el resultado final sigue siendo el mismo: la muerte. Y cuando lo que se intenta oxigenar son las ideas, lo que muere es el pensamiento como factor cuestionador y constructor de la Historia.
En ese sentido hay que celebrar la aparición de la Biblioteca Militante, que la editorial Razón y Revolución lanza a las librerías en ediciones cuidadas y económicas que pondrán al alcance del lector crítico, 250 títulos divididos en cinco colecciones: Historia Argentina; Arte y Filosofía; Básicos del Socialismo; Problemas Contemporáneos y Literatura en Acción.
Esta última incluye obras casi inhallables, como la que nos ocupa, primera novela de Andrés Rivera de la que el autor casi reniega, pero que aporta una visión acabada del sindicalismo y las relaciones laborales del período pre y post 1945, año en que las masas movilizadas llevan al poder al, entonces, Coronel Juan D. Perón, todo expuesto en un marco social no excento de pasiones humanas, donde lo mejor y lo peor de ellas se evidencia. El trabajo sobre el diálogo interior de los personajes acerca una interesante visión de la psicología de los diferentes actores y la derivación en sus actos.
Hay párrafos memorables que grafican maravillosamente la alienación del obrero en un sistema de producción capitalista: “Son las ocho de la mañana. Dentro de seis horas termino el turno. Seis horas más tendrán estas paredes, seis horas más de electricidad en el reloj, treinta metros más de tela; (...) seis horas se habrán desvanecido en el tiempo, en mis venas, (...) en las venas del mundo”. Y ¿qué sociedad puede construirse bajo ese sistema que genera desasosiego y angustia en sus habitantes?: una violenta e insolidaria, y Rivera la pincela así: “Un hombre iba a morir en Buenos Aires. Un hombre. Apenas eso: un hombre. ¿Cuántos mueren, desaparecen, son devorados por la ciudad, en silencio, sin ruido, sin protesta?”.

Duff McKagan’s Loaded

Duff McKagan’s Loaded
El Teatro Colegiales
Federico Lacroze 3455, CABA

por Diego Luis Forte

Si bien los ex – Guns ’N’ Roses no tienen el mismo grado de exposición mediática que tenían en la primera mitad de los noventa parecen mantener una legión de fanáticos treintañeros que sostienen su fidelidad a base de tickets. A ellos se suma una nueva generación de niños (hermanos, sobrinos e hijos de la primera generación gunner) que, si bien molestan constantemente y entorpecen el disfrute del show, también pagan sus entradas y son los principales responsables de que el rock mantenga su glamour.
En cuanto a los músicos, el menor grado de exposición mencionado al parecer les brinda un espacio más amigable para trabajar. Tanto los discos como los shows de Duff y Slash suenan más espontáneos ahora de lo que lo hacían en los noventa cuando la banda tenía que cumplir una rigurosa agenda. La experiencia también se nota, tanto en el desarrollo en vivo como en estudio y el sonido es contundente.


Durante el show de tres horas Duff no para de correr. Canta, salta, sube y baja del escenario. Habla con la gente, esquiva escupitajos y vasos de cerveza con una habilidad increíble y a la vez domina la escena sin ningún tipo de esfuerzo haciendo que Angus Young parezca una abuela cansada. Le revolean corpiños, cigarrillos e incluso una camiseta de la selección que se pone durante el único momento en el que para cuatro segundos para tomar un Red Bull.
La banda suena compacta y se muestran sólidos sobre el escenario. En tres horas sin descanso Loaded ofreció un show impecable. Sin sorpresas, es cierto, pero sin decepciones. Veintisiete temas de los discos de Loaded, GNR y Duff sin pausa para calmar a un público que a la medianoche se negaba a dejar el lugar.

Estado de ira

Estado de ira
de Ciro Zorzoli
Teatro Metropolitan
Av. Corrientes 1342, C.A.B.A.
Lunes, 21 hs.

por Rubén Sacchi

Muchas versiones se hicieron de Hedda Gabler, de Henrik Ibsen. Daniel Veronese la recreó el año pasado en Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, pero esta puesta de Ciro Zorzoli resulta por demás original. Al mejor estilo de las cajas chinas (o, para quien prefiera, las muñecas rusas) pone una obra dentro de la otra en el contexto de un ensayo, que hace las veces de marco para desarrollar un sinfín de situaciones desopilantes.
Un viejo teatro ha sido recuperado por la función pública para la preparación de obras auspiciadas por el gobierno. A él llega una primera actriz que intentará preparar a Ibsen con la ayuda de un equipo que, con escaso tiempo y sin recursos, tornará la placentera situación en un caos.


Todos hacen todo. Ninguna escena es terminada por quien la comienza y los actores rotan los papeles y las tareas para convertirse en apuntadores y, eventualmente, en utileros. Claro que, como buenos empleados estatales trabajan a reglamento y no titubean en dejar un cuadro a medias si de la hora del almuerzo se trata. El elenco es numeroso e incluye una becaria, figura infaltable en la administración pública.
La obra es, entre otras cosas, una reflexión acerca de la relación entre arte y oficio, lo común que hay en ellos y cómo, llegado el caso, pueden ubicarse en las antípodas. Con excelentes interpretaciones y una Paola Barrientos impecable, la pieza proporciona una buena dosis de humor que invita a más de una carcajada, todo abarcado por un trabajo de marcación actoral sin fisuras, como hace rato no se ve en obras de tamaña dinámica.


Equipo:

Asistencia artística: Gabriel Baigorria
Iluminación: Eli Sirlin
Escenografía y vestuario: Oria Puppo
Fotografías: Ernesto Donegana
Prensa: Duche & Zárate
Asistencia de producción: Gabriel Bitterman
Coordinación de producción: Romina Chepe
Dramaturgia y dirección: Ciro Zorzoli

Elenco:

Paola Barrientos
Pablo Castronovo
Carlos Defeo
Marina Fantini
Valeria Lois
Vanesa Maja
Cecilia Meijide
Dalila Romero
Diego Rosental
Gabriel Urbani
Diego Valenzuela

Escritos musicales V


Escritos musicales V
Theodor W. Adorno
Ediciones Akal, 2011
Ensayo, 880 pp.

por Rubén Sacchi

De la corriente de teoría crítica denominada Escuela de Frankfurt, surgió una generación de filósofos de gran lucidez, como Max Horkheimer, Herbert Marcuse y Georg Lukács. Entre ellos, Theodor Adorno, que abordó diferentes tópicos y dejó memorables y profundos escritos acerca de las principales disciplinas del arte, sobre todo de la música. Él mismo compositor, desgranó en cientos de artículos y conferencias, las partituras que componen las piezas sobresalientes en la historia musical. En este volumen, quinto en la materia, encara sus distintos estilos, desde la docta hasta la popular.
No es un texto sencillo pero, siguiéndolo con atención, modificará nuestra manera de oír y disfrutar música, lo que define como la formación musical en un sentido más digno del hombre que el meramente informativo...
Admirador de Arnold Schönberg, dice de su música que es ...el más riguroso y extremo cumplimiento de la idea compositiva centroeuropea, del estilo (...) exhaustivamente formado, en el que todos los elementos están relacionados entre sí.
Un texto de avanzada que además alerta y anticipa que “La reificación del arte es el resultado de una evolución socioeconómica que transforma todos los bienes en mercancías”.

Ruedas en los palos

Ruedas en los palos
Presenta Trío
Producción independiente, 2010

por Rubén Sacchi

Un bajo cacheteado al mejor estilo de Víctor Wooten y dedos que recorren su diapasón como si de un stick se tratara; parches que parecen contrapuntear en actitud sincopada, ambos instrumentos para recibir el despertar de una guitarra ecléctica “vidaleando“ Por eso vengo, tema que da comienzo al CD Ruedas en los palos, del grupo Presenta Trío.
El segundo trabajo de estos singulares músicos cordobeses incluye doce temas del cancionero popular, no sólo folklórico, Carlos Gardel y el Flaco Spinetta se dan cita en la placa, empaquetada con un arte de tapa que remite al “jackeano” mundo de Tim Burton.
Si el disco resulta un producto destacable, el show en vivo de la banda es un lujo: desde un tango con aire de bossa nova hasta La que se queda, del Dúo Salteño con exótico vuelo punk. Presenta Trío no versiona temas, sus arreglos novedosos hacen que cada una sea varias versiones posibles de la misma canción, en un sinfín de matices rítmicos.
Los músicos, que niegan ser rebeldes pero se asumen como power trío, se ubican “siguiendo la línea de la exploración de la música popular, sin repetir fórmulas, lo que resulta enriquecedor”. Confiesan haber enfrentado alguna que otra incomprensión de parte de oyentes apegados a formas tradicionales pero que, en líneas generales, han tenido buena recepción, algo habitual en los casos en que se rompen esquemas.
El filósofo Theodor W. Adorno manifestaba en sus Escritos musicales, a propósito de la “nueva música” y sus detractores: “...el intento de contrastar entre sí dos mundos históricos de la música totalmente independientes el uno del otro es tan infructuoso como la ceguera para lo esencial que ha cambiado”.
El conjunto, cuya producción fue llevada a la pantalla como banda sonora de diversos documentales, lleva casi diez años en los escenarios e integra la organización UPA, Músicos en Movimiento, de la provincia de Córdoba, que nuclea músicos independientes.
La placa, netamente eléctrica a diferencia de su anterior (Free folklore, 2007), los encuentra en la siguiente formación: Marce Martina: batería y coros; Maxi Bressanini: voz y bajo y Bachi Freiria: guitarra y coros.