Idiota Útil - Maquillaje (breve absurdo nacional)

Idiota Útil
De Marcelo Galliano
Maquillaje (breve absurdo nacional)
De Daniel Cinelli
Teatro La Máscara. Piedras 736, CABA.
Sábados 18:00 hs.

por Eva Candendo

En el marco del ciclo Teatro Desocupado, se estrenaron el sábado 6 de octubre pasado, en el teatro La Máscara, dos obras breves: Idiota útil, de Marcelo Galliano, y Maquillaje (breve absurdo nacional) de Daniel Cinelli.


El ciclo comenzó en el año 2017 con la finalidad de dar a conocer la otra cara de la moneda social, de mostrar los males que, a partir de la llegada de este gobierno que se dice neoliberal y que el doctor René Favaloro llamaría neofeudal, pero al que simplemente podríamos denominar capitalista salvaje, se suceden día a día dejando sumergido al pueblo en la desocupación y la miseria. Frente al desprecio de los poderosos, Teatro Desocupado se define como una barricada teatral, para mostrar lo que los medios “desinformativos” ocultan.

Al igual que Teatro Abierto, quienes asumieron la tarea de poner sobre el tapete las injusticias sociales, especialmente en lo relativo a la falta de trabajo, porque ellos mismos se definen trabajadores, son hombres y mujeres de coraje, en estos tiempos en que se avanza de manera brutal sobre el estado de derecho, y se reprime a quien piense distinto y además sea capaz de expresarlo. El Gran Hermano nos vigila.

En Idiota útil, la más breve de las dos piezas teatrales, una pareja sufre por su hijo, enfermo de violencia, al que no han podido tratar porque, como dice el padre, los pobres no tienen acceso a la salud. Sin embargo, esa violencia no parece ser sólo patrimonio del joven, sino consecuencia de una sociedad desigual en la que el elemental derecho a ganarse el pan le está vedado. Y no sólo eso, sino que, en un desenlace terrible y humillante, el poder se aprovecha y usa en su beneficio la desgracia ajena.

Maquillaje (breve absurdo nacional) es una obra que comienza con mucho humor y al ir desarrollándose aparecen diferentes características sociales, diferentes necesidades que llevan al individualismo y al sálvese quien pueda. La figura de la Patria, agonizante pero no muerta, les devuelve la fe y la unidad en la lucha.

Las actuaciones son parejas en calidad y demuestra que los actores están compenetrados, no sólo con los textos sino con las ideas y sentimientos de sus personajes. Actores, actrices, directores y dramaturgos son trabajadores comprometidos con su tiempo, luchadores contra las injusticias sociales y a favor de una cultura para todos, inmersos en la realidad que les toca vivir. Muy buenas la iluminación y la música.

Excelente ejemplo de La Máscara y su director Norberto Gonzalo, que estuvieron siempre al servicio del teatro de y para el pueblo.



Ficha Técnica:
 
Idiota Útil
Dramaturgia: Marcelo Galliano
Actúan: Roberto Gianelli y Corina Mangino
Asistente de dirección: Luis Latella
Dirección: Walter Ferreyra Ramos

Maquillaje (breve absurdo nacional):

Dramaturgia: Daniel Cinelli
Actúan: Pablo Palacio, Víctor Anakarato, Patricio Gonzalo, Eleonora de Rueda
Música: Gerardo Amarante
Asistente de dirección: Luis Latella
Dirección: Norberto Gonzalo

Madagascar

Madagascar
Luis E. Benítez
Editorial Vestales, 2017
Novela, 320 pp.

por Rubén Sacchi

Como lector empedernido de Benítez, justamente desde aquellos lejanos días de Poemas de la tierra y la memoria, me sumergí en las páginas de Madagascar. Mi formación atraviesa un recorrido que coincide en muchas paradas con sus lecturas y esa puede ser una explicación de mi atracción hacia sus obras. La fantasía y el clima denso de su prosa resultan atrapantes.
¿Qué llevó al autor a escribir sobre corsarios? Tal vez esa vieja deuda que tenemos con nuestra primera edad aunque, si bien la novela puede emparentarse con las historias de Sandokán, se percibe una pluma que apunta a otra cosa, un mensaje más maduro que aquellos viejos relatos de piratas.
Hay pasajes que, particularmente, resultan exquisitos. Tal el de la ballena, émulo de Moby Dick, que lleva, atados a su destino, infinidad de lanzas y arpones, reflejo de la codicia y la maldad humanas, convirtiendo a la pobre bestia en una criatura sufriente.
Enmarcada en la corriente utópica, la narración hace un paralelo con la fundación, ascenso y caída de Libertatia y las pujas religiosas entre católicos y protestantes, imponiendo creencias a sangre y fuego, tan lejos del amor y la piedad predicados. Deambulan personajes extraños, como un catador de agua o un cura anarquista. Este dominico, desarrolla un planteo libertario, pero de corte religioso. Con postulados de justicia social más igualdad y fraternidad, la propuesta se emparenta a la del internacionalismo revolucionario, notoriamente cercano al proceso de la Revolución Comunista.
La ideología supone un esfuerzo intelectual, así como la creación literaria. Benítez es la prueba viviente de que la "fatiga o cansancio" puede quebrarse por la propia voluntad.
El autor es un utópico empedernido, aunque se autodefina como pragmático, ya que éste no podría arribar, como él, a la maravilla. Bienvenida su contradicción. Va mi agradecimiento a Vestales, por seguir apostando a las supuestas causas perdidas.

El último viaje



El último viaje
de Mathieu Orcel
Colegio de Abogados
Corrientes 1441, CABA
Documental, 61’
Kôn Sud Productions, 2018

por Rubén Sacchi

El filósofo francés y padre del existencialismo, Jean-Paul Sartre dijo que “para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es condición necesaria y suficiente contarlo”. La película de Mathieu Orcel, compatriota de aquél, recorre esa sentencia con toda la subjetividad que la misma conlleva. Hablo de subjetividad, más allá de la que acompaña todo hecho artístico, la menciono en relación al hecho narrado, ese que va a representar diferentes cargas, dependiendo del individuo que lo experiencie. Esas particularidades se reflejan en las tres protagonistas del film, pese a la aparente uniformidad que las agrupa (territorio, religión, nivel económico, etc.). Sin embargo, un proyecto las motoriza por igual: conocer el mar antes de, eufemísticamente, partir.


El mediometraje es un documental antropológico, que explora en la vida de Marta, Elena y Angélica, tres salteñas septuagenarias y jubiladas que se postulan en un programa de turismo social y resultan seleccionadas para viajar al complejo de Chapadmalal. El trabajo sobre los protagonistas evidencia el dominio sobre la materia y un buen manejo de la cuestión actoral, quienes se desempeñan con una naturalidad y una soltura admirables. El hermoso texto que se recita en off durante el film le confiere ribetes poéticos.

El manejo expresivo de los tiempos, ubica claramente el peso del viaje sobre el itinerario –algo más de dos mil kilómetros- y pone la carga religiosa como otro pilar en el que apoyarse, llevando a la reflexión de cómo una organización estatal vulnera el laicismo indispensable para que el beneficio otorgado sea realmente universal. Tal vez, el pequeño flash de La canción del carcelero, que suena en un momento del viaje, nos dé alguna metafórica pista.

La cinta está atravesada por la tensión generacional que provoca la tecnología y la inevitable reflexión acerca de un programa social tan necesario pero que, en manos del neoliberalismo, deja de ser un objetivo de gobierno y está condenado a la desaparición.

El film obtuvo las distinciones de: Ganador Premio del Público, Competencia Mejor Documental Internacional Festival Cine de las Alturas 2018; Selección F.I.P. Ventana Sur – Le Marché du Film de Cannes y Film de Apertura Muestra Otros Cines IX 2018.

FICHA

Director: Mathieu Orcel
Dirección de fotografía: Alejandro Reynoso
Sonido: Christian Gremes
Productor: Agustín Muñiz
Varios: Laura Larrosa
Música: Lucy Patané
Guión: Mathieu Orcel
Montaje: Alejandra Almirón
Prensa: Marcos Mutuverría


ACERCA DE MATHIEU ORCEL



Nació en Francia y estudió Filosofía y Antropología en París. Con su productora KÔN SUD (www.konsud.com), Mathieu Orcel desarrolla proyectos de cine documental para las salas de cine y numerosas señales de televisión, de ambos lados del Atlántico como Arte, Canal +. Al Jazeera english, BBC, AJ+, France Télévisions, Planète +, INCAA, Cine.Ar, Canal Encuentro, TDA y la TV Pública Argentina.
Su serie documental, “Salida de Emergencia”, recibió varios premios como "Construyendo Ciudadanía" del AFSCA, o "Mejor Director" del Festival Libercine 2013. Su documental, “Para los Pobres Piedras” fue parte de la Competencia oficial del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México: 7 DocsDF y Selección oficial del #32 Festival International du Film d’Amiens, del 25 Ciné Latino de Toulouse y de los Regards d’Ailleurs, en Francia. “El último pasajero” filmado en Mar del Sur fue Selección Oficial del BAFICI, MARFICI, Ventana Andina, y Ventana Sur- Le Marché du film de Cannes. Su último trabajo es “El último viaje”, Ganador del Premio del Público en el Festival Internacional Cine de las Alturas 2018, Film de Apertura de la Muestra Otros Cines y parte de la Selección oficial F.I.P. de Ventana Sur - Le Marché du Film de Cannes.

Palacio de olvido

Palacio de olvido
Alberto Tabbia
La Bestia Equilátera, 2018
Narración, 176 pp.

por Rubén Sacchi

El rescate literario es esa tarea silenciosa y constante que algunas editoriales asumen con la firmeza de una decisión. Este nuevo libro de La Bestia Equilátera, fiel a esa premisa, nos acerca las páginas inéditas de alguien que, sin esa voluntad, hubiese quedado sepulto en ese Palacio de olvido en el que moran muchos nobles escritores que, por las circunstancias que fueren, no llegaron a plasmar sus trabajos a través de la industria gráfica.
Se interroga Luis Chitarroni en el prólogo “¿La felicidad y la gratitud de los lectores puede parecer hoy una recompensa insuficiente?”. Vaya uno a saberlo. Aquí, creo, lo que interesa no es la utilidad que los lectores puedan sacar de este libro. O sí, pero no es lo más importante. Aquí, lo que se debe tener en cuenta es el acto de justicia -al mejor estilo de Max Brod- que tuvo el buen tino de acercarnos a estas letras.
El libro reúne una buena cantidad de historias en las que ­prevalecen los rasgos biográficos, por lo que tiene ese doble valor de lo testimonial. Hay personajes de lo más pintorescos, algunos mundialmente conocidos, pero también oscuras celebridades, cuyas vidas y circunstancia son descriptos de manera atrapante.
Juega con una forma de relatar que, sin perder su propio estilo, remite a las aguafuertes arltianas. Tabbia describe los carnavales del 41 y los disfraces usados con un tono desopilante pero también, y más gravemente, relata la masacre de obras de arte a manos del nazismo.
Nuestro autor no confiaba en el valor de su escritura, decía en Roma: “Esta acumulación de impresiones me anestesia y posterga la angustia siempre presente de mi inutilidad”. En una función de Esperando a Godot, ante esa espera infinita se interrogaba “¿Una imagen de mi vida? Tal vez de cualquier vida”. Nos toca a nosotros penetrar en estos escritos cargados de vivencias, y darles el peso que indiscutiblemente conllevan, el de los recuerdos transformados en buena literatura.

Gstaad, 1996

Gstaad, 1996
Mirta Ovsejevich
Ediciones Del Dragón, 2018
Novela, 160 pp.

por Rubén Sacchi

Gstaad es una pequeña ciudad del sudoeste de Suiza. Una estación invernal donde vacaciona gente de altos recursos económicos. En la novela, esa palabra sumada a la fecha 1996 es apenas la referencia detrás de una fotografía. También es la historia de un joven, en ese período de la vida en que deja la adolescencia y, más allá de su crianza, siente la necesidad de convertirse en adulto. En ese derrotero, su historia y sus raíces pasan a ser fundamentales, como cimientos que sostengan la construcción de su identidad.
La única persona a la que puede acudir es a su madre, pero ella está demasiado ocupada de su propia vida para poder ocuparse de la de su hijo. Sin embargo, la necesidad de encontrarse con su pasado lo hará acudir a otros ámbitos, donde innumerables personajes matizarán este relato que, si bien se plantea en un estrato social que condiciona parámetros y posibilidades, es común al que atraviesan los jóvenes enfrentando sus miedos e inseguridades.
“Al tener todo, te falta la falta (...) te falta el deseo”, dice un artesano con dotes de filósofo, y esa realidad sintetiza el ambiente familiar en el que las necesidades, tanto materiales como ­afectivas, son atendidas con chequeras y tarjetas de crédito.
La novela es a la vez una muestra al desnudo de la alta burguesía, donde el trabajo no representa la preocupación cotidiana y donde muchas veces el día a día está marcado por el aburrimiento y el tedio que provoca esa sensación de quietud, carente de los sobresaltos que la vida conlleva y sólo puede ser alterado por el capricho.

Siniestra

Siniestra
de Javier Daulte
Espacio Callejón, Humahuaca 3759, CABA
Viernes, 20:30 hs

por Eva Candendo

El título de la obra remite a la complejidad que se planteará durante su desarrollo. Según Sigmund Freud lo siniestro es aquello en que lo familiar se vuelve terrorífico y conlleva extrañeza y temor. Como dice Schelling, lo ominoso es lo destinado a permanecer oculto y que sale a la luz, provocando angustia. Es aquello que está en uno mismo, lo reprimido que regresa de distintas formas en distintos momentos de la vida.


Esta nueva obra de Javier Daulte, en la que se unen el padre del psicoanálisis y la ciencia ficción, es un díptico cuya primera parte se titula, no casualmente, Cronoterapia. En la mitología griega el titán Cronos, al que se representa con una hoz en la mano, destronó y castró a su padre Urano, relato ligado a lo siniestro en la temprana edad. El dios Chronos, también en la mitología griega, es el incorpóreo conductor del eterno paso del tiempo, quien guía su inevitabilidad y, por lo tanto, su imposible regreso. En un “no lugar” como dice uno de los personajes, una cabina con ambientación minimalista que hace pensar en la realidad virtual, transcurre una terapia del futuro, una pareja de cinco años de convivencia se enfrenta a sí misma en una etapa anterior, la de recién casados. Allí esperan encontrar la solución a sus problemas. Una mesa, dos sillas y un desfibrilador serán los únicos muebles que estarán seguros de ver los cuatro. Luego, cada uno tendrá sus propias visiones de lugares transitados en otros momentos y aparecerá la realidad oculta con su carga de angustia. Allí verán tambalear sus certezas y tendrán que resolver cómo continuar.

En la segunda parte, El actor, la misma cabina deviene en una oficina en la que una mujer facilita el encuentro con un actor que hace las veces del ser amado que ya no está, al que otros personajes quieren recordar. Los hilos psicológicos se unen en la búsqueda de ahondar en el conflicto interno y, a través de ese mediador, encontrar una respuesta.

Javier Daulte bucea en lo más perturbador del interior humano con varias líneas conflictuales que sumergen al espectador en pensamientos sobre los “abismos existenciales”, “los laberintos y los acertijos sin solución”, en las paradojas de la existencia y el conocimiento de sí mismo.

Es notable el desempeño de los actores en los que se pone de relieve el gran trabajo como equipo, con una excelente dirección del propio Daulte. La adecuada escenografía, sobre todo en la primera parte, se corresponde claramente con la visión futurista de la terapia.


Ficha Técnica:

Actúan:
Silvia Gómez Giusto, Federico Buso, Carla
Scatarelli, Matías Broglia
Escenografía: Julieta Kompel
Iluminación: Sebastián Francia
Vestuario: Jam Monti
Videoarte y Gráfica: Franco Gabreil Verdoia
Postproducción video: Lemon Drop
Producción Ejecutiva: Matías Luna
Prensa: Duche&Zárate
Asistencia de Dirección: Rocío Literas
Dramaturgia y dirección: Javier Daulte

Papushkas


Papushkas
de Melisa Freund
(La Pausa) Teatral. Av. Corrientes 4521, CABA
Sábados 19hs.

Por Rubén Sacchi

Una habitación. De la soga de la ropa penden objetos variopintos, cual si fueran recuerdos colgando de los hilos de la mente. El (ella) aparece en escena. Allí se nos muestra un ambiente frugal, dotado de esos pocos objetos y algunas valijas, fiel reflejo de permanentes traslados. La luz cálida pero pobre recrea un ambiente inmerso en la melancolía.


Sabemos que la estructura socio familiar judía es patriarcal, de allí que el machismo, tan cuestionado en estos tiempos, sea una expresión dominante en sus tradiciones. El padre, figura respetada y venerada, es el eje de las relaciones y sus hijos lo honran, de acuerdo al cuarto mandamiento que Moisés recibiera en el Monte Sinaí. Una de las ceremonias que se practican en ese sentido es el kadish, plegaria que el hijo varón debe leer en público en homenaje su progenitor fallecido. Sin embargo, el amor filial atraviesa también a las hijas mujeres, por lo que nuestra protagonista inicia la obra disfrazada de hombre, dispuesta a recitar su propio kadish, con la esperanza confesa de engañar a Dios.

La palabra papushka es, al lenguaje patriarcal, el equivalente de mamushka, esas tradicionales muñecas rusas que contienen en su interior otra más pequeña, ésta a otra y así hasta llegar a una casi diminuta. La obra se estructura de esa manera, abarcándose a sí misma. Una escena encierra a otra y a otra y a otra, como el día más triste de la vida al que refiere la protagonista, que va variando en motivos pero todos se ubican entre dos puntos determinantes: el ascenso de Hitler y la muerte del padre, lapso temporal en el que se sitúa la pieza.

La historia desgrana la vida de Juan Freund, un sobreviviente del holocausto judío oculto en el Colegio Don Bosco, de Niza y, en ella, se retratan cientos de vidas. Realidad y ficción se entrecruzan en una narración alterna que pone al espectador en la tensión de asistir a terribles confesiones que se perciben como un reflejo de la vida misma de los protagonistas y que trancienden al personaje, mediante la vivencia de la persecución nazi.

Interesante propuesta que escapa a la dramaturgia tradicional. Enmarcada en un estilo brechtiano, hay un permanente distanciamiento que nos recuerda que estamos asistiendo a una obra de teatro, que los actores son eso, a la vez que personajes que representan mucho de su propia vida. Excepcional trabajo de Freund y Marticorena que se muestran sólidos en una tarea que los involucra visceralmente y atraviesa sus emociones de manera directa.


Intérpretes:

Melisa Freund y Julio Marticorena

Ficha técnica:

Diseño espacial: Lola Gullo
Diseño de vestuario: Ana Julia Figueroa
Arreglos musicales: Sebastián De Marco
Iluminación: Ricardo Sica
Asistencia de iluminación: Diego Becker
Prensa: Duche&Zárate
Diseño gráfico: Gonzalo Fontao
Asistencia de dirección: Carla Fontao
Dirección: Melisa Freund / Analía Mayta


¿El por qué de esta obra?

Por Melisa Freund

Debido a que mi padre formó parte de la última generación de sobrevivientes del exterminio Nazi, mi idea es acercar, por medio del teatro, testimonios reales de sobrevivientes a las nuevas generaciones, y cómo se pueden reconstruir los vínculos y el deseo de comenzar de nuevo, a pesar de todo.
Tuve el vital impulso de generar un material teatral que dé cuenta de la memoria.
El tema de la memoria y la identidad, fragmentado por la guerra, será lo que sirva de excusa para esta suerte de homenaje y reconstrucción.


El título es “Papushkas” haciendo referencia a las clásicas muñecas rusas que cada una contiene en su interior a una más pequeña; jugando con el sentido de la palabra “Papá”.
El proyecto consiste en una obra documental que pone en cuestión permanentemente los límites de la ficción, para lo cual, yo, Melisa Freund, estaré en escena con un actor mayor que hará de mi padre. Este actor, Julio Marticorena, protagonizó la obra “Infancia y exilio” que mi padre (el real) escribió sobre su propia vida, encarnando el rol de mi propio padre en la niñez.
La obra es un recorrido por la vida de mi padre, focalizando en esta relación padre/hija singular, para dar cuenta de la relación tan compleja padre/hija, universal. Estará dividida en episodios que narrarán las distintas facetas de este vínculo, incluyendo la real enfermedad y su muerte.
Como el proyecto es muy personal, yo, Melisa Freund, estaré en escena durante todo el espectáculo, cuya codirectora es Analía Mayta, quien entiende perfectamente el desafío de corromper los límites de la ficción.

Poemas de antología 1974 - 2017



Poemas de antología 1974 - 2017
Fernando Sánchez Sorondo
Editorial Vinciguerra, 2017
Poesía, 216 pp.

por Rubén Sacchi

La poesía, expresión cuasi atávica de la especie humana y piedra basal de la literatura, es la gran exiliada de los canales de difusión y los anaqueles de bibliotecas y librerías. Esto sucede toda vez que el canon es establecido por el mercado, un mercado cada día más frívolo y renuente a profundizar en el alma de los pobres mortales. Dada esta pauta, la aparición de Poemas de antología, de Fernando Sánchez Sorondo, es un hecho para celebrar con bombos y platillos, y largos y gratos momentos de lectura.
Una antología personal supone una mirada desde el que hoy somos hacia todos los que fuimos. También una declaración de la perspectiva que mantenemos tras los años; es la renovación de nuestro contrato con la vida y sus valores. Es ese deseo que expresa diciendo “Me gustaría (...)/ tener casa edificada/ sobre roca y no sobre palabras”.
La lucha para derrotar al ego, “perder (...)/ la primera persona del singular”, abandonarlo “como quien se va de viaje de sí mismo”, le otorga una mirada abstracta del mundo, como entidad punible en sí misma: “el mundo sin escarmiento”, asumiendo en esa metáfora la dispensa a todos quienes hicimos de él lo que es.
La pérdida atraviesa sus versos. La nostalgia en Días de Moreno, donde todo se construía con el “barro aquel elemental y divino”, abona la partida del ser amado: “Se fueron tantas cosas con ella,/ que (...)/ no atino a recordar cómo era el mundo” o la de su hermano que “Ahora es un silencio que nos mira/ desconcertado desde una foto” y concluye en la idea soportable que “la muerte son casitas/ adonde se mudan/ los parientes”.
Lo personal troca en lo social. La contingencia vital lo lleva a interpelar al sistema: “...otra vez hay/ seres humanos/ durmiendo en pleno centro/ como si nada como si fueran/ seres humanos como si/ nosotros también lo fuéramos”. Esa mirada empática, y crítica a la vez, es la que atraviesa y da sentido a toda la obra y así, aunque el autor quiera evitarlo, Fernando observa a Fernando.