Todos contra todos y cada uno contra sí mismo

Todos contra todos y cada uno contra sí mismo
Bob Chow
La Bestia Equilátera, 2016
Novela, 208 pp.

por Rubén Sacchi

Quizás decir que esta novela habla de la humanidad, de lo que fue y en lo que se convirtió, sea insuficiente porque, además, abre un inmenso interrogante hacia el porvenir de la misma, si es que lo hubiese. Una tensión permanente entre lo arcaico y un futuro automatizado sobrevuela la vida del ingeniero informático Martín Orlog, sobre la suya y la de un puñado de personajes de lo más singulares, en un escenario poco trabajado por los narradores: el Estado Plurinacional de Bolivia.
La historia transcurre en un futuro inmediato, lo que le aporta ribetes de una realidad siempre sujeta a las hipótesis. El enfrentamiento del hombre y la máquina y la noción de inmortalidad acompaña un relato que lleva la acción a sus extremos. ¿Qué son el amor, la vida y la muerte, sino exageraciones para la percepción de un simple mortal? Tanto como la selva, los montes o, más aún, el Universo y las profundidades de la Tierra. Tampoco descarta pequeños mensajes subyacentes, como la crítica a la sociedad de consumo que expone “afiches de productos para nuevas necesidades”.
Hay una distancia morosa en la mirada del protagonista. Analiza con resignación la realidad, como si esta pasara por su lado sin rozarlo pues, sostiene: “La angustia solo parasita el alma de los que albergan una mísera esperanza”. Pero no resuelve el viejo dilema de la existencia humana, mientras que profetiza que “esos pensamientos de sangre que caen igual que piedras de una montaña no serán eternos”, asume que “ninguna otra especie derrama lágrimas emotivas”, mientras se interpela “¿por qué perpetuar una especie que no sabe para qué existe?”.
Afirmando cierto hermetismo del texto, cita a Rainer M. Rilke: “prefiero estar con los que conocen cosas secretas; si no prefiero estar solo”, y marca el derrotero planteado, como la canción que suena en la radio: “encontré lo que quería,/ pero lo volví a esconder”. Hay muchas puntas que asoman y se esconden, un gran manejo de la información, un exhibir escamoteado que obliga al lector a participar decididamente con su imaginación.

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