Duff McKagan’s Loaded

Duff McKagan’s Loaded
El Teatro Colegiales
Federico Lacroze 3455, CABA

por Diego Luis Forte

Si bien los ex – Guns ’N’ Roses no tienen el mismo grado de exposición mediática que tenían en la primera mitad de los noventa parecen mantener una legión de fanáticos treintañeros que sostienen su fidelidad a base de tickets. A ellos se suma una nueva generación de niños (hermanos, sobrinos e hijos de la primera generación gunner) que, si bien molestan constantemente y entorpecen el disfrute del show, también pagan sus entradas y son los principales responsables de que el rock mantenga su glamour.
En cuanto a los músicos, el menor grado de exposición mencionado al parecer les brinda un espacio más amigable para trabajar. Tanto los discos como los shows de Duff y Slash suenan más espontáneos ahora de lo que lo hacían en los noventa cuando la banda tenía que cumplir una rigurosa agenda. La experiencia también se nota, tanto en el desarrollo en vivo como en estudio y el sonido es contundente.


Durante el show de tres horas Duff no para de correr. Canta, salta, sube y baja del escenario. Habla con la gente, esquiva escupitajos y vasos de cerveza con una habilidad increíble y a la vez domina la escena sin ningún tipo de esfuerzo haciendo que Angus Young parezca una abuela cansada. Le revolean corpiños, cigarrillos e incluso una camiseta de la selección que se pone durante el único momento en el que para cuatro segundos para tomar un Red Bull.
La banda suena compacta y se muestran sólidos sobre el escenario. En tres horas sin descanso Loaded ofreció un show impecable. Sin sorpresas, es cierto, pero sin decepciones. Veintisiete temas de los discos de Loaded, GNR y Duff sin pausa para calmar a un público que a la medianoche se negaba a dejar el lugar.

Estado de ira

Estado de ira
de Ciro Zorzoli
Teatro Metropolitan
Av. Corrientes 1342, C.A.B.A.
Lunes, 21 hs.

por Rubén Sacchi

Muchas versiones se hicieron de Hedda Gabler, de Henrik Ibsen. Daniel Veronese la recreó el año pasado en Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, pero esta puesta de Ciro Zorzoli resulta por demás original. Al mejor estilo de las cajas chinas (o, para quien prefiera, las muñecas rusas) pone una obra dentro de la otra en el contexto de un ensayo, que hace las veces de marco para desarrollar un sinfín de situaciones desopilantes.
Un viejo teatro ha sido recuperado por la función pública para la preparación de obras auspiciadas por el gobierno. A él llega una primera actriz que intentará preparar a Ibsen con la ayuda de un equipo que, con escaso tiempo y sin recursos, tornará la placentera situación en un caos.


Todos hacen todo. Ninguna escena es terminada por quien la comienza y los actores rotan los papeles y las tareas para convertirse en apuntadores y, eventualmente, en utileros. Claro que, como buenos empleados estatales trabajan a reglamento y no titubean en dejar un cuadro a medias si de la hora del almuerzo se trata. El elenco es numeroso e incluye una becaria, figura infaltable en la administración pública.
La obra es, entre otras cosas, una reflexión acerca de la relación entre arte y oficio, lo común que hay en ellos y cómo, llegado el caso, pueden ubicarse en las antípodas. Con excelentes interpretaciones y una Paola Barrientos impecable, la pieza proporciona una buena dosis de humor que invita a más de una carcajada, todo abarcado por un trabajo de marcación actoral sin fisuras, como hace rato no se ve en obras de tamaña dinámica.


Equipo:

Asistencia artística: Gabriel Baigorria
Iluminación: Eli Sirlin
Escenografía y vestuario: Oria Puppo
Fotografías: Ernesto Donegana
Prensa: Duche & Zárate
Asistencia de producción: Gabriel Bitterman
Coordinación de producción: Romina Chepe
Dramaturgia y dirección: Ciro Zorzoli

Elenco:

Paola Barrientos
Pablo Castronovo
Carlos Defeo
Marina Fantini
Valeria Lois
Vanesa Maja
Cecilia Meijide
Dalila Romero
Diego Rosental
Gabriel Urbani
Diego Valenzuela

Escritos musicales V


Escritos musicales V
Theodor W. Adorno
Ediciones Akal, 2011
Ensayo, 880 pp.

por Rubén Sacchi

De la corriente de teoría crítica denominada Escuela de Frankfurt, surgió una generación de filósofos de gran lucidez, como Max Horkheimer, Herbert Marcuse y Georg Lukács. Entre ellos, Theodor Adorno, que abordó diferentes tópicos y dejó memorables y profundos escritos acerca de las principales disciplinas del arte, sobre todo de la música. Él mismo compositor, desgranó en cientos de artículos y conferencias, las partituras que componen las piezas sobresalientes en la historia musical. En este volumen, quinto en la materia, encara sus distintos estilos, desde la docta hasta la popular.
No es un texto sencillo pero, siguiéndolo con atención, modificará nuestra manera de oír y disfrutar música, lo que define como “la formación musical en un sentido más digno del hombre que el meramente informativo...”
Admirador de Arnold Schönberg, dice de su música que es “...el más riguroso y extremo cumplimiento de la idea compositiva centroeuropea, del estilo (...) exhaustivamente formado, en el que todos los elementos están relacionados entre sí”.
Un texto de avanzada que además alerta y anticipa que “La reificación del arte es el resultado de una evolución socioeconómica que transforma todos los bienes en mercancías”.

Ruedas en los palos

Ruedas en los palos
Presenta Trío
Producción independiente, 2010

por Rubén Sacchi

Un bajo cacheteado al mejor estilo de Víctor Wooten y dedos que recorren su diapasón como si de un stick se tratara; parches que parecen contrapuntear en actitud sincopada, ambos instrumentos para recibir el despertar de una guitarra ecléctica “vidaleando“ Por eso vengo, tema que da comienzo al CD Ruedas en los palos, del grupo Presenta Trío.
El segundo trabajo de estos singulares músicos cordobeses incluye doce temas del cancionero popular, no sólo folklórico, Carlos Gardel y el Flaco Spinetta se dan cita en la placa, empaquetada con un arte de tapa que remite al “jackeano” mundo de Tim Burton.
Si el disco resulta un producto destacable, el show en vivo de la banda es un lujo: desde un tango con aire de bossa nova hasta La que se queda, del Dúo Salteño con exótico vuelo punk. Presenta Trío no versiona temas, sus arreglos novedosos hacen que cada una sea varias versiones posibles de la misma canción, en un sinfín de matices rítmicos.
Los músicos, que niegan ser rebeldes pero se asumen como power trío, se ubican “siguiendo la línea de la exploración de la música popular, sin repetir fórmulas, lo que resulta enriquecedor”. Confiesan haber enfrentado alguna que otra incomprensión de parte de oyentes apegados a formas tradicionales pero que, en líneas generales, han tenido buena recepción, algo habitual en los casos en que se rompen esquemas.
El filósofo Theodor W. Adorno manifestaba en sus Escritos musicales, a propósito de la “nueva música” y sus detractores: “...el intento de contrastar entre sí dos mundos históricos de la música totalmente independientes el uno del otro es tan infructuoso como la ceguera para lo esencial que ha cambiado”.
El conjunto, cuya producción fue llevada a la pantalla como banda sonora de diversos documentales, lleva casi diez años en los escenarios e integra la organización UPA, Músicos en Movimiento, de la provincia de Córdoba, que nuclea músicos independientes.
La placa, netamente eléctrica a diferencia de su anterior (Free folklore, 2007), los encuentra en la siguiente formación: Marce Martina: batería y coros; Maxi Bressanini: voz y bajo y Bachi Freiria: guitarra y coros.

Las malas palabras


Las malas palabras
Ariel C. Arango
ACA Ediciones, 2010
Ensayo, 236 pp.

por Rubén Sacchi

Si suponemos la palabra como representación de una idea, necesariamente nos preguntamos: ¿existen las malas palabras o hay solo malas ideas? o, lo que es más, ¿no es la subjetividad individual la que les da tal categoría?
Un recorrido por el catálogo de vocablos prohibidos por las convenciones sociales nos lleva inevitablemente a dos territorios clave: el sexo y lo escatológico, sus combinaciones y variantes.
La cuestión es abordada por el Licenciado Ariel C. Arango, quien de manera casi lúdica nos propone un paseo por las diferentes culturas y sus temas considerados tabú. La descripción de grandes obras de la plástica y la literatura, profusas en alusiones o, más aún, en explicitudes al respecto, sazona las páginas del libro, mostrando a respetados autores proferir palabras hoy cuasi criminalizadas, aunque aceptadas en otros tiempos u otras latitudes como correctas y hasta de buen gusto.
Hace un par de meses, el libro fue llevado al teatro en una magistral interpretación, casi literal; sin embargo, una cosa no quita la otra. Nada reemplaza el deleite de pasar las hojas en esa íntima ceremonia de la lectura que, una vez concluída, nos permita llegar a tiempo a la sala.

La biblioteca de mi padre


La biblioteca de mi padre
Diana Sánchez
Edición de autor, 2010
Cuento, 20 pp.

por Rubén Sacchi

Cierta vez, mi nieto Agustín, de tres años, pidió que le contara un cuento. Era tarde y estaba cansado por lo que apelé a mi memoria para evitar salir de la cama. Ni bien comencé me dijo: “Ese no, uno de veras”, ante mi sorpresa agregó: “uno de pasar las hojas”. No hubo más remedio que bajar las escaleras y escoger un volumen impreso. A partir de entonces, comprendí que la culpa era nuestra, que lo habíamos estimulado con libros desde la cuna. Ese contacto con el objeto-libro lo marcó para siempre.
En esta historia, Diana Sánchez habla de una niña pequeña, que no sabe leer. Sin embargo, clandestina en la biblioteca paterna, toma un libro, lo abre, lo acaricia e imagina una historia, la ve, casi la vive. Ese lugar pasa a ser escenario mágico de sucesivas complicidades entre ambos personajes.
La historia incluye otros relatos que, encadenados, componen una especie de diario de vida. Con sus capítulos alegres y de los otros, los que abundan, aunque no nos percatemos porque, como decía Eduardo Galeano: “Requiere más coraje la alegría que la pena. A la pena, al fin y al cabo, estamos acostumbrados".

El rock de los limbos


El rock de los limbos
Carmen Iriondo
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Ni cielo, ni infierno. El limbo es el sitio donde van las almas que no alcanzaron estado de gracia. El lugar de los parias celestiales, con menos derechos que los pasajeros del purgatorio. En medio de ese flotar (como en la barca de Caronte) El rock de los limbos aparece como oxímoron; o como un punto de ruptura con aquel fluir pasivo.
La vida y la muerte en disputa, debajo “el lago de hielo” donde “una patinadora/ corre riesgos”, mientras “un cuervo sobrevuela”, condice con la apertura del libro: cuando uno testa para que esa última voluntad se la coman las ratas, “no hay nada que decir”.
La metáfora pone en el cementerio “coronas de primavera falsa” y viste a la violinista Jacqueline Du Pré de amarillo, color de “agüero/ umbrío para el allegro en floración de tus tendones”.
La niñez arropada en la clásica siente irrumpir una juventud de rock y mayo francés: “aspiraban a todo en tiempos juveniles/ …/ cruzaban el puente cubierto de ignorancia”. Las notas de Manuel Rego dejan paso al “inmanente sonido rabioso de ser joven/ y crearle ruidos a la violencia”, pero la maravilla musical provoca la inevitable fusión y “saint saëns besa a Pappo antes de acabar”.

El amhor, los orsinis y la muerte


El amhor, los orsinis y la muerte
Néstor Sánchez
Paradiso Ediciones, 2011
Novela, 296 pp.

por Rubén Sacchi

Con este volumen, la editorial Paradiso completa la reedición de la obra del escritor Néstor Sánchez que, si bien no entra en la categoría de “escritor maldito”, no es merecidamente valorado.
El amhor, los orsinis... retoma la línea narrativa y la atmósfera de Siberia blues, quizás su trabajo más emblemático. Dueño de una prosa harto metafórica, alardea, como quien baila un tango, de maravillosos firuletes para plasmar una situación que, de otra manera, resultaría
trivial, como el hombre que apoya a una mujer en el colectivo.
Estudios en profundidad del trabajo intentan desentrañar el hermetismo de ese estilo distante, como visto de afuera, y explicar detalles que parecen caprichosos, como la “h” de “amhor”. Al respecto, escribió Osvaldo Lamborghini (Revista Periscopio, 1969): “Un análisis desde el punto de vista fonológico (...) podría estudiar el valor de esas dos haches silenciosas, la de marihuana y la de amhor: el sostenido rigor de la novela impide pensar que esa relación es puramente casual”.
Tamaña afirmación, permite al lector intentar una mirada de tinte alucinógeno, que no por tal evitará la tragedia, casi como ropaje de los protagonistas.

Un año


Un año
Jean Echenoz
Mardulce, 2011
Novela, 80 pp.

por Rubén Sacchi

¿Cómo es despertar y hallar a nuestro lado, en la misma cama, un muerto? Esto le pasó a Victoire y si bien la historia no pareciera escapar al común con otros cientos de ellas que se plantean de igual forma, no es precisamente el caso de Un año.
Es que esta bella mujer no atina a recordar nada y, ante la duda de su ­posible culpabilidad en el deceso, hace su maleta, toma un taxi hasta la estación de Montparnasse y comienza, en un tren, un viaje que tiene algo de huida y vagabundeo.
Con un lenguaje moderno, Echenoz describe al personaje como alguien que escapa continuamente, mudando de lugares mientras deja en el camino parte de sus bienes personales. Esa reducción, voluntaria o contingente, la acorrala en la indigencia. Una historia posible en un mundo en el que la realidad parece resbalar por la epidermis sin lograr penetrar los poros.
El periplo ocupa doce meses, un ciclo que, como tal, vuelve al origen, al París en que dejó un cadáver sobre la cama. Allí, un encuentro casual pone las cosas en otro orden. Maravilloso e inesperado final que hará que nuestra mente siga buscando las explicaciones posibles.

Combatientes de Perón, herederos de Cristo


Combatientes de Perón, herederos de Cristo
Humberto Cucchetti
Prometeo libros, 2011
Ensayo, 436 pp.

por Rubén Sacchi

“Con el fusil en la mano y Evita en el corazón, Montoneros, ¡Patria o muerte! para la liberación”, retumbaba el cántico de la columna que, bajo pancartas de Montoneros, arribaba a Plaza de Mayo. La letra explicitaba una interpretación del peronismo que difería sustancialmente de la de otros sectores cercanos al viejo líder; la música, coincidía con la legendaria Marcha Peronista. Ambas facciones estaban decididas a dar el aliento por Perón y los unos cobraron las vidas de los otros. Dos proyectos de país bajo una misma bandera.
Estas relaciones, difíciles de explicar, son parte de la materia que aborda el libro de Cucchetti. Partiendo de la Resistencia Peronista, la formación de Guardia de Hierro y la Organización Unica del Trasvasamiento Generacional, recorre las diferentes experiencias armadas, no sólo de ese signo, sino también las de origen y praxis marxista, como fue el Partido Revolucionario de los Trabajadores y su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo, que compartiera operaciones con organizaciones peronistas.
Para echar luz sobre esa porción de la historia y la dinámica que la caracterizó, acude a una abundante bibliografía especializada, cuyas conclusiones al respecto no son siempre coincidentes, motivo que hace más rica la información al poder visualizar gran parte del abanico de ideas que nacieron de los diferentes estudios, como también de testimonios de los actores contemporáneos a los sucesos. Tales fuentes difícilmente resulten asépticas, sino que inevitablemente estarán teñidas de ideologías contrapuestas que propondrán una interesante variedad de lecturas.
La idea del ensayo, de vincular aquella práctica con la religión secular, en ocasiones obedece a la relación directa de los protagonistas con organizaciones religiosas (Acción Católica, Juventud Universitaria Católica, etc.) y en otras, a la sacralización de la lucha, cuya evidencia quizás más fuerte se halle en la consigna acuñada por entonces de “Patria o Muerte” o en el panfleto anónimo que se reproduce en el libro: “... solamente Nostros mismos nos salvaremos a Nosotros Mismos, así la victoria estará próxima, tanto como el amanecer lo está de lo más oscuro de la noche”, donde las mayúsculas santifican la pluralidad.
Un interesante recorrido entre el militante de base devenido en cuadro, que supone un “profesionalismo” de la práctica política.

La ingratitud


La ingratitud
Matilde Sánchez
Mardulce, 2011
Novela, 176 pp.

por Rubén Sacchi

La ingratitud es materia de las relaciones humanas. Difícilmente las haya sin que, en algún momento, pensemos que no merecíamos esa devolución.
En la novela de Matilde Sánchez, las situaciones en general llevan a ese resultado: la relación de la protagonista con su lejano padre; la de Ramón y Georgia con su país natal; la de aquella con el turco y la de éste con su familia; también la de los vecinos polacos y la de ella con el perro de los mexicanos. Quizás, opera en todos una inercia contagiada del marco de soledad que da el paisaje del duro invierno alemán, interior y exterior y, concede el personaje: “aceptar siempre es más sencillo que negarse”.
Largas cartas a un padre que responde algunas líneas, todo inmerso en una lengua “que sirve solo para dar órdenes”, la búsqueda del teléfono como alternativa arroja similar resultado. Quizás, su propia reflexión acerque una respuesta: “...so­mos seres parlantes. Por eso, enmudecer es la primera condición para permanecer al margen”.
La sombra de Nietzsche sobrevuela la historia, aunque solo se lo aluda como el Filósofo y es ante su tumba donde atina una respuesta: “....todo el tiempo, mi padre y yo hemos estado viviendo en un mismo lugar".

7º Encuentro de Escritores Eldorado 2009


7º Encuentro de Escritores Eldorado 2009
Autores varios
Th Barrios Rocha Ediciones, 2011

por Rubén Sacchi

Todos los años, la localidad misionera de Eldorado recibe calurosamente la visita de escritores de todo el país. No faltan, además, visitantes extranjeros que se adentran en los misterios de esa querida selva para dar testimonio de su quehacer literario y artístico, ya que disciplinas como la plástica, la música y el teatro son invitados de lujo a la fiesta y evidencian cuán cerca se encuentran los creadores.
Cada año, también, de esa maravillosa reunión surge una antología, que reúne los trabajos de los participantes al evento, que es difundida en diferentes medios de comunicación.
En todas las oportunidades, los encuentros llevan una consigna que los identifica del resto. En el caso que nos ocupa (año 2009) la misma fue: Leyendo leyendas y se ocupó de socializar distintas historias de tinte local, que la tradición oral hizo recorrer por varias generaciones, llegando hasta nuestros días y formando parte de nuestro más rico acervo cultural.
Los encuentros son organizados por Theo Barrios y el próximo tendrá lugar del 4 al 6 de noviembre del corriente, bajo el lema Página en blanco. Será una buena oportunidad para escribirla.

Otro amanecer


Otro amanecer
Nuri Escorza
De los cuatro vientos, 2005
Poesía, 88 pp.

por Rubén Sacchi

El libro de Nuri Escorza es un álbum de instantáneas que retratan imágenes precisas, recortes de un paisaje más vasto pero igual de representativo y, en estos pantallazos, la escena siempre incluye la presencia del hombre.
Los poemas son, en ocasiones, brevísimos. No derraman palabras en largas disquisiciones, sin embargo, poseen un gran poder descriptivo. La síntesis es uno de sus mayores atributos.
Entre esa síntesis, sus versos se muestran contradictorios y pasean a la poeta entre la esperanza y la desesperanza. Escribe en Barrilete: “Sola, empecinada como el viento,/ encumbro barriletes,/ tenso los hilos de mis sueños/ para alcanzar altura”, para agregar en Sin esperanza: “La bruma de la mañana/ invade los espacios colmados de nada./ .../ y la ceguera del corazón/ palpita sin esperanza”. Esa posición filosófica la lleva a hablar de “nefastas utopías” y más tarde a abrazarlas “negando la cercanía del horizonte”, motor de los ideales.
Quizás esa visión del destino provenga de la fe evidenciada en Clamor: “Estalla el lamento que requiere justicia/ y se siente -estruendoso- el clamor del hombre.// La rebelión abre sus brazos.// En cruz”.

Pies de lana


Pies de lana
Norma Francomano
Ediciones Uñum Hue, 2010
Novela, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Pies de lana no refiere, como la picardía popular puede suponer, a un caso de adulterio, sino a otro tipo de tragedia menos personal, abarcativa de toda la especie humana.
En la novela, el hombre tiró demasiado de la soga y provocó un cataclismo tal, que dividió virtualmente el planeta en dos mitades que coexisten de manera independiente. O no tanto.
Es que Rómulo -nombre perfecto para una fundación- munido de zancos, transpone el límite de esos mundos buscando, no otra vida, sino la vida misma, y la encuentra.
Lindando con la tradición de la novela utópica, desarrolla el paradigma de “volver a empezar”; de la búsqueda de una tierra prometida donde vivir sea el objetivo diario y el amor y la solidaridad la moneda de cambio.
A través de sus páginas hay una tremenda interpelación a la sociedad posmoderna y el papel de la ciencia, poniendo a la clonación y la energía atómica en medio de la escena.
Escribe Walter Ianneli: “esta novela nos invita a hacer un recorrido en el que las facturas de luz y de gas, el noticiero y las cuentas bancarias ya no tienen demasiado sentido”.

Alquilé tu vientre


Alquilé tu vientre
de Eduardo Grilli
Paseo La Plaza, Espacio Colette
Corrientes 1660, CABA
Sábados 21 hs.

Por Diego Forte

Pablo Rodríguez Albi dirige esta puesta de la comedia de Eduardo Grilli en el Paseo La Plaza. La obra presenta una situación disparatada, sólo posible a comienzos del siglo XXI: una hija divorciada y con hijos (Susana Giannone) ve su vientre súbitamente alquilado por un extranjero rico (Gonzalo Bendelé), merced a un trato con su madre (Jorge Sosa). La dinámica de la obra recuerda por momentos la estructura de sitcom norteamericana. Las escenas entre madre e hija construyen un frágil equilibrio que el inquilino tiende a demoler aún cuando no aparezca en escena.
Susana Giannone se muestra muy desenvuelta en un papel que parece escrito para ella. Si bien el personaje de Jorge Sosa abunda en elementos conocidos, él se las ingenia para volverlos muy graciosos, aún cuando habían dejado de serlo hace mucho tiempo. Igualmente no puede dejar de notarse el hecho de que el travestismo casual es un valor agregado a la actuación.
Gonzalo Bendelé se suma a la transgresión de barreras por medio de la ropa, creando un personaje que acelera la acción de la comedia.
Con una trama divertida y actuaciones a la altura, la obra ofrece una muy buena forma de comenzar temprano una noche de sábado.


Elenco:

Susana Giannone
Jorge Sosa
Gonzalo Bendelé

Equipo:

Fotografía: Daniel Bericua
Maquillaje: Silvia Del Curto
Sonido: Ernesto Giannone
Diseño Gráfico: Pablo Rodríguez Albi.
Asistencia General: Vanesa González Gallo
Asistencia de Dirección: Gonzalo Bendelé
Dramaturgia: Eduardo Grilli
Dirección: Pablo Roríguez Albi

Una mujer en campaña

Una mujer en campaña
de Mariano Moro
Moliére Teatro-Concert: Balcarce 682, CABA
Viernes 20:30 hs.

por Rubén Sacchi

Tiempos hubo en que la política era algo corporal. La militancia en las bases suponía litros de transpiración para lograr votantes y los hechos concretos debían acompañar la palabra. Hoy, esa práctica se ejerce de manera muy diferente, el marketing lo es todo y una buena o mala campaña publicitaria puede definir resultados.
También los políticos son hoy otra cosa: modistos, peluqueros y cirujanos plásticos pasan por ellos antes que éstos por las tribunas. No interesa tanto qué se dice, sino cómo y a quién, aunque los anales de la campaña puedan reunir las peores burradas, evidenciar ignorancia supina y hasta posiciones reñidas con la convivencia y la tolerancia, principios mínimos a tener en cuenta si se quiere una sociedad donde puedan convivir sus distintos actores. Todo eso puede taparse con una sonrisa pícara y ojos azules.


Ese es el eje de Una mujer en campaña, unipersonal de María Rosa Frega (La suplente) que incursiona sarcásticamente en el áspero terreno del poder. Con buena carga de ironía, desnuda una clase política ajena a las necesidades de las masas y obnubilada por los flashes fotográficos. La vocera, mediante un monólogo hilarante, relata un pasado de lo más oscuro y exhibe su gran carga de discriminación y xenofobia.
La protagonista no sólo revela una fabulosa plasticidad expresiva, sino que también incursiona en el canto, y lo hace muy bien, claro que manteniendo el clima jocoso de la pieza. Completan la propuesta, la sencillez en la puesta y las luces -la circunstancia no exige gran despliegue- y un sonido que llega con nitidez a cada una de las mesas de la sala.
Vale la pena intentar divertirse con algo que, urna mediante, manejará el resto de nuestros días.

ELENCO:

La mujer: María Rosa Frega

EQUIPO:

Produccion: Sebastian Ezcurra y Juan Iacoponi
Diseño de luces: Mariano Moro
Escenografia: Edgardo Aguilar
Vestuario: Maria Rosa Frega
Fotografia: Juan Borraspardo
Prensa: Duche&Zarate
Diseño grafico: Punto Ahi
Dramaturgia y dirección: Mariano Moro

Aún el viento. El nudo de sangre

Aún el viento. El nudo de sangre
de Máximo Salas,
sobre idea de Silvia Kalfaian y Máximo Salas
Teatro Pata de Ganso
Zelaya 3122, CABA
Sábados 20:30 hs.

por Rubén Sacchi

Un lugar en Latinoamérica, cordillera de Los Andes. A un refugio de montaña llegan un chamán, una hechicera y una mujer blanca, que no es cautiva sino una europea que ha sido infiel a su esposo: un conquistador.


La blanca está embarazada y a punto de parir, hecho que le cuesta la vida, la que sólo conservará mediante un artilugio milagroso por parte del hechicero, quien confía el niño a la población autóctona. A partir de ahí, invasión española mediante, ese refugio pasará a ser una especie de escondite, donde los tres convivirán con los dioses antiguos, con fantasmas de otros tiempos.
Los diálogos nos llevarán por la suerte de un pueblo pacífico que solo quería vivir en armonía con su tierra, pero que la codicia y el odio empujó hasta diezmarlo y lo obligó a mudar de hábitat. Sin embargo, ellos ansiaban seguir el camino del jaguar azul que, "como el viento, viene de muy lejos".
La obra apunta a mostrarnos el entorno mágico en que se desarrollaba esa cultura y logra recrear ese clima en el espectador. Las muy buenas actuaciones pueden transportarnos en ese encantamiento, evidenciando, sobre todo en las miradas, gran consustanciación con el personaje. Hay buen aprovechamiento de los recursos, lo que hace que la sencilla escenografía contenga la pieza sin fisuras distractivas, elementos que se apoyan en luces y sonido propicios.


ELENCO:

Nicté: Mirta Demestri
Ella: Silvia Kalfaian
Hechicero: Enrique Oliva Zanibelli
Coliquma: Enrique Canellas
Octú: Javier Ferri

EQUIPO:

Foto y Video: Pablo Tesoriere
Diseño Gráfico: Lado Visual
Diseño Sonoro: Enrique Landea
Diseño de Iluminación: Oscar Salorio
Realización escenográfica: Sebastián Fertitta
Escenografía y Vestuario: Julio Suárez
Prensa: Fabiana Angeloni
Asistencia de Dirección: Florencia Carboni
Dirección: Máximo Salas

Uno y todos los posibles


Uno y todos los posibles
Enrique Campos
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Este segundo poemario de Enrique Campos se presenta profuso de figuras, signos y metáforas. A partir de allí, al lector le corresponden las múltiples interpretaciones posibles. Una de ellas es la vida, que es de uno y todos los posibles.
Hay en la primera mitad, Fingiendo alegría, un paisaje de infancia: un osito y una cigüeña, “...la cara del ángel que fue en los comienzos” y el lenguaje secreto de los mayores velado a nuestros oídos. Un tiempo donde el domingo es “sólo un día más” y todo lo cubre la magia.
A partir de allí, el crecimiento y la búsqueda personal en medio de una sociedad que ha fabricado ya los moldes donde los jóvenes deben acomodarse: “Suelto en una cárcel de ideas que acepta como propias, intenta distraer a un instinto que lo llama a los gritos”, dejando “que el alma juegue con las posibilidades que el destino guardó para otras vidas”. Sin embargo, la omnipotencia porpia de esos años lo hacen expresar: “No habrá vejez. No habrá muerte”. Por momentos se percibe el desánimo: “Su lápiz, su mente, su hacha, todo ha perdido ya su filo en un mundo que guarda a los hijos bajo tierra” y “Todo se ha vuelto un cuento”.
La segunda mitad, Fingiendo horror, remite a la rutina: “Se levantan temprano y solo se enteran de la hora a la que deben partir”; “Sobre el diván descansan sus piernas sin haber dado un solo paso/.../ Un fantasma en ese hogar de ciegos sólo parece cobrar vida con los tiembres chillones de los teléfonos...”. También a la vejez: “Las ovejas grises que se hacen blancas con la nieve del invierno/.../ una primavera cada vez más corta”.
La denuncia “Juegan los burgueses oliendo sus copas, masticando despacio las comidas y las palabras” se consuela con la sentencia que rasa “La noche fría cae para todos alguna vez...” Hacia el final, el necesario balance: “De un lado la vida, y del otro se desatan las posibilidades perdidas en el tiempo./.../ Con la boca seca ve la fuerza de la culpa golpeando...”.
Finaliza con un desenlace, en secuencia casi cinematográfica: “El cuerpo que lo transporta/.../ comienza a fallar”; “De golpe el vacío. El miedo, un escalofrío en la espalda”; “Desde arriba, las voces temblorosas de los ángeles cantan”; “El alma se desprende de un corazón abarrotado de dudas”; “A sus pies descansa el cuerpo quen no logró explicarse”; “Sobre el calendario, el código que encriptaron sus padres”.

Isla de edición


Isla de edición
Rodrigo Alvarez
Paradiso Ediciones, 2011
Poesía, 64 pp.

por Rubén Sacchi

Para leer este libro es necesario tener en cuenta las palabras de Waly Salomão, que el autor elige para abrir su obra: “a memoria é uma ilha de edição”.
Así resulta que todo recuerdo es un punto de vista particular del autor, un recorte de la realidad y, como tal, dista de ser verídico pero no alcanza a ser falso, remitiendo al pensamiento shakespeareano: “Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira".
El poeta divide el trabajo en dos partes bien defnidas; la primera, donde los empalmes de la edición incluyen tomas de una infancia en el Tigre, un padre ausente, el accidente en un tobogán que le acarrea un sinfín de trastornos, el paso por la enseñanza religiosa y dos más, que actúan como punto de inflexión: el mítico disco que Vinicius de Moraes grabara en La Fusa, allá por el año 71 y la muerte de un ser querido.
La segunda, pega imágenes que remiten a la pérdida del amor, tema excluyente, desarrollado en diferentes escenarios: España, Francia, Brasil.
Como confesión de parte, termina admitiendo la parcialidad: “sin bozal/ mi cabeza/ tiempo todo ladraría// no quieras saber/ qué muerde este silencio...”.

Lejana y oscura


Lejana y oscura
Susana Aguad
Paradiso Ediciones, 2011
Novela, 318 pp.

por Rubén Sacchi

Lejana y oscura es la historia de una familia cordobesa: un médico pródigo, que despilfarra el dinero en mesas de “juego fuerte” en el Jockey Club y un ama de casa que, en la pasividad, cría a sus cuatro hijas. También es la historia de un tiempo convulso, devenido tragedia, circunstancia que, en mayor o menor medida, atravesaron los paises del Cono Sur con sendor gobiernos dictatoriales, agrupados en el nefasto Plan Cóndor.
No es una imagen grosera, sutiles pinceladas delinean un paisaje generoso en promesas, el de la juventud -“Al menos ahora teníamos ese refugio al que podíamos volver cuando quisiéramos y sentir, cada vez, que éramos jóvenes y que nunca moriríamos”-, donde colores luminosos se mezclan a los pastel, para terminar cubiertos por el negro más negro.
Ese proceso en la paleta de Susana Aguad desemboca en el exilio, como única alternativa de revertir aquel tono sombrío.
Con una notable capacidad descriptiva, casi de cartógrafo, nos permite recorrer las calles, bares y edificios parisienses por los que deambulan los personajes en el duro oficio de sobrevivir en ese clima adverso, donde todo les es ajeno y lo único que les pertenece son ellos mismos y el drama que los contiene en la unidad.