La Rendición



La Rendición
De Toni Bentley
Teatro Maipo Kabaret
Esmeralda 443, C.A.B.A.
Martes a sábados a las 20 horas – Domingos a las 19 horas

Por Rubén Sacchi
Fotografía: Lino Patalano

“Yo puedo elegir/ (la felicidad no siempre)/ el goce siempre siempre…” Estos versos del poema Libertad, de Pamela S. Terlizzi Prina, podrían sintetizar el argumento de La rendición, unipersonal que la actriz suiza Isabelle Stoffel acaba de estrenar en el Maipo Kabaret, bajo la dirección del realizador cinematográfico Sigfrid Monleón, quien debuta en teatro con esta pieza.


En adaptación de una novela de la escritora norteamericana Toni Bentley, la historia narra las vicisitudes de una precoz bailarina que logra una particular simbiosis entre dolor y placer, situación que de pequeña sólo plasma en la danza, pero será un torrente que buscará su cauce cuando los años la lleven a transitar el camino del sexo.

En La filosofía en el tocador, el Marqués de Sade escribe: “Ya te he dicho mil veces que la naturaleza, que para el perfecto mantenimiento de las leyes de su equilibrio necesita unas veces de los vicios y otras de las virtudes, nos inspira en cada momento el impulso que le es necesario; por consiguiente no cometemos ningún tipo de mal al entregarnos a esos impulsos, como quiera que los imaginemos”. Con esta lógica, aparentemente sencilla y hasta de tinte ecológico, el personaje recorre diferentes variantes del placer sexual, atravesando el trío y recalando en el sexo anal.

Para quien a esta altura haya dejado correr sus ratones, debo hacer una importante aclaración: nada hay de pornográfico ni de humor chabacano en la obra, sólo narra con arte las memorias de una mujer desde su particular punto de vista.

Con notable erotismo, Stoffel sacude más de un principio moral entre los espectadores, arrancándoles por momentos risillas que, aunque divertimento, denotan cierto escozor ante un parlamento transgresor de los esquemas que cotidianamente construye el común de la gente, con confesiones tales como “encontrar a Dios dejándose follar por el culo”. Y, si hablamos del parlamento, hay que remarcar lo notable del trabajo de la actriz, manejando un texto arrollador con la variedad de texturas que las distintas sensaciones ameritan. Con un equipo técnico de primer nivel, hay que destacar el trabajo de luces que, sin grandes artilugios genera los climas propicios donde transcurre el relato.

La rendición encierra una propuesta de vida diferente a través del goce. El sexo como centro centrífugo de todo el entorno. La obsesión de catalogar los encuentros y registrarlos en cintas magnetofónicas para revivirlos una y otra vez. Exhibe una ética de relación bajo la máxima: “Entrad por la salida, os espera el paraíso”.


Ficha artística:

Actriz y adaptación: Isabelle Stoffel
Dirección: Sigfrid Monleón
Producción: David Ricondo
Escenografía: Alain Bainée / Omnívoros
Vestuario: Cristina Rodríguez
Maquillaje: Shai Bercovich
Iluminación: Pilar Velasco
Diseño y fotografía: Nacho García (Sweet Media)
Adaptación teatral del libro La rendición de Toni Bentley (Tusquets Editores, La Sonrisa Vertical).
Traducción del libro: Isabel Ferrer y Carlos Milla.
Prensa: Duche&Zárate
Una coproducción del CENTRO DRAMATICO NACIONAL Y TRASPASADA

Los dolores del mundo

Los dolores del mundo
Arthur Schopenhauer
Prometeo Libros, 2013
Ensayo, 104 pp.

por Rubén Sacchi

“Si Dios fue quien hizo este mundo, no me gustaría ser este Dios: la miseria del mundo me desgarraría el corazón”. Sentencias como esta describen la filosofía de Shopenhauer, filósofo polaco que debe su nombre al oportunismo mercantil de su padre y que, sólo después de su suicidio y de que su madre lo desheredara, concibe su obra.
Su pensamiento, de pesimismo profundo, estaba imbuido de misoginia y consideraba a la mujer como “un animal de cabellos largos e ideas cortas” que “padece de miopía intelectual”. No obstante ello, creó una base filosófica en la que abrevaron, entre otros, personalidades de la talla de Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud y Émile Cioran.
Sostiene que el comportamiento humano está regido por los sentimientos de egoísmo, malevolencia o piedad y afirma la inutilidad de la existencia: “...se puede considerar nuestra vida como un episodio que turba inútilmente la beatitud y el reposo de la nada”.
Esa caracterización negativa de la vida, orienta la totalidad de su obra, una visión que lleva a reflexionar profundamente el sentido del hombre hasta su muerte, esa “destrucción violenta del error fundamental de nuestro ser”.

El mundo después

El mundo después
José Ioskyn
Paradiso Ediciones, 2013
Relato, 216 pp.

por Rubén Sacchi

Cuatro relatos componen el libro de José Ioskyn, narraciones escritas de manera cinematográfica, separando escenas y hasta indicando posiciones de cámara y plano que faciliten el guión y planta de una hipotética adaptación al séptimo arte.
Dos de ellas abordan el tema de la represión, donde los genocidas son los actores principales o bien sobrevuelan la trama tornándola opresiva y hasta irrespirable. Las dos restantes pueden inscribirse en la narrativa fantástica o la ciencia ficción, pero los climas generados son también asfixiantes sin demasiado margen para una salida feliz.
Los personajes principales, para bien o para mal, transgreden los límites permitidos de la propia historia. A lo largo de las páginas imprimen su propia lógica, como la muchacha de Agua que intuía “...estar clavando una verdad irrefutable en el ojo de la verdad misma”.
Los dos tiempos que trabaja el autor, presente y futuro, muestran un mundo aciago. No hay una visión positiva del hombre y los sistemas en que se organiza. Sin embargo, la resistencia a esa realidad, aunque no lleve necesariamente a romper con la estructura imperante, genera fisuras que permiten vislumbrar otras posibles realidades.

Céline

Céline
Philippe Sollers
Paradiso Ediciones, 2013
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Médico antisemita, renovador del lenguaje, héroe de guerra, cómico irredento, crítico empedernido. ¿Cuál de todas las definiciones le cabe mejor a este escritor francés, cuyo peor pecado fue decir lo que pensaba mientras otros lo callaban pero lo llevaban a la práctica?
¿Es más coherente un gobierno que lo condecoró como héroe de la Primera Guerra o el que lo declaró Desgracia nacional? Céline lo responde en su novela Viaje al final de la noche: “Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón".
En este volumen, Philippe Sollers agrupa diversos artículos que produjo a lo largo de los años y se refieren a ese escritor, que considera una “mezcla íntima, indisociable, de lirismo y de comicidad”. Propone abordarlo desprejuiciadamente, como víctima de un mundo que no llegó a comprenderlo, y redimirlo de etiquetas.
Brillante ensayo de un intelectual controvertido que afirmaba: “Para mí, todo lo que no canta es mierda. Lo que no canta revela por lo bajo alguna desgracia”.

Sin tiempo, Sin memoria

Sin tiempo, Sin memoria
Pipo Lernoud
Conexión Tierra, 2006
Poesía, 86 pp.

por Rubén Sacchi

Imposible hablar de los años fundacionales del rock nacional sin que aparezca la figura de Pipo Lernoud como uno de sus pioneros y más pertinaces impulsores.
Los escasos medios de difusión de aquella cultura -inspirada en el amor y la paz pero no como algo abstracto, sino como práctica concreta para hacer del mundo algo que merezca la pena ser vivido- contaron con su impulso vital, teniendo en el mensuario Expreso imaginario un referente, ya no del acontecer musical, tanto como de las diferentes alternativas que se daban en el mundo del arte y que las nuevas generaciones pedían a gritos para escapar a la chatura imperante, que era propugnada -de arriba hacia abajo- por el poder militar que se había enseñoreado de la Argentina.
¿Cómo no recordar la Guía práctica para habitar el Planeta Tierra? que se manifestaba como otra zona de lucidez implacable o las peripecias del pequeño Little Nemo in Slumberland, con su bagaje de sueños y humor.
Las experiencias alucinógenas, la vida comunitaria y las prácticas nómades fueron los tránsitos obligados en esos años de búsqueda obsesiva de una salida interior que, a la vez, tuviera que ver con el resto del mundo y con una nueva sociedad.
En ese marco comienza la producción poética volcada en Sin tiempo, sin memoria. Transita todos esos caminos y llega más allá. Los caminos recorridos provocan en el autor una síntesis abrumadora, llega a la conclusión de que “Para misterio, me alcanza el mundo real”.
El libro comienza por el final y el verso que lo abre es un balance lapidario tras cuarenta años de poesía: “No sabemos vivir, no sabemos”. Una reflexión crítica de una existencia que podría ser hermosa y que el ser humano se obstina en malograr. Por eso, la ignorancia ante el ciclo de la vida: “imposible saber adónde vamos/ mientras el mar vuelve al mar/ y la planta a su semilla” que sólo deja una certeza, reproducida en una frase de Silvia Bustamante en el poema Junco a Wang Wei: “Nada nos destruye porque somos lo que nos pasa”.
Todo el trabajo mantiene una línea. Cuatro décadas de experiencias y sueños que llegan a descubrir que “todos somos el mismo,/ no hay nombre ni fecha”, eso que parece tan sencillo pero que se aprehende “...llevando/ (...) todo el subdesarrollado temor/ acumulado pacientemente en noches de comisaría/ y soledad”.

Presentación

Presentación
Conourbano
Estudios Conourbano, 2010

por Rubén Sacchi

Si hay que definir Presentación, diría que es un disco de jazz fusión, claro que para muchos autores, toda la historia del jazz es un proceso de fusión con otras músicas, entonces diría que primordialmente se trata de jazz rock.
El arranque, con el tema Funky, retrotrae al escucha a aquellos míticos discos de Return to Forever, donde el bajo de Stanley Clarke ponía los graves en primera persona, en este caso es la mano de Gustavo Gilles quien procura una sólida base, permitiendo brillar a una guitarra fuerte y distorsionada.
A excepción de Príncipe de las tinieblas, con evidente aire latino y Calles de Bugaloo, casi un ejercicio de impro con marcada base percusiva, el resto de los temas mantienen aquella línea, con ligeras variantes, que en algunos pasajes pueden recordarnos a Béla Fleck and the Flecktones y el potente martilleo de Víctor Wooten.
El disco se compone de nueve hermosos temas, que vale la pena escuchar. Conourbano son: Gustavo Gilles (bajo); Manuel Caizza (batería) y Omar Ciccaroni (teclado). En esta ocasión, cuentan con las guitarras de Luis Márquez y Cesar Silva, más la percusión de Hueso.

Con el estilo del maestro

Con el estilo del maestro
La Pilarcita
Abraham Helu Prod. Fonográficas, 2013

por Rubén Sacchi

Son innumerables los músicos que produce esta prolífica tierra. Los hay dedicados a todas las músicas y estilos, abarcando todo mapa y saciando generosamente todos los gustos.
Si uno tiene la suerte de recorrer otras provincias, más allá de la atiborrada Buenos Aires, podrá dar fe a lo antedicho y afirmar conmigo que la fama y el éxito son dones injustos y que dependen de muchos factores que, en general, no van de la mano del talento.
Este disco llega a mis manos de manera azarosa, porque es de un grupo correntino que conocí en Jujuy. Claro, es un disco de chamamé similar a otros tantos de esa maravillosa música litoraleña, pero lo particular de La Pilarcita es la destreza de sus músicos, liderados por la virtuosa quinceañera Daniela del Pilar Acosta.
Sucede que esta mocita desgrana de su acordeón un torbellino de notas inacabable y vive la música de manera sublime, acompañándola con todo su cuerpo y la frescura de sus cortos años.
Obviamente, el resultado final es mérito de todo el grupo, que se completa con el acordeón de Pilar Acosta, la guitarra y la voz de Rogelio “Kike” Acevedo y el bajo de Claudio González.

El viaje del héroe


El viaje del héroe
Stephen Gilligan y Robert Dilts
Rigden/Grupal, 2013
Ensayo, 320 pp.

por Rubén Sacchi

La Programación Neuro Lingüística aborda la relación de los comportamientos exitosos y las experiencias subjetivas. Los autores de este trabajo, expertos en la materia, fueron alumnos de Milton Erickson, afamado practicante de hipnotismo, cuya principal máxima era “Desarrolla tu propia técnica. No intentes usar la técnica de otra persona... no intentes imitar mi voz o la cadencia de ella. Descúbrete tú mismo naturalmente. Es el individuo respondiendo al individuo".
En esa línea se desarrolló un seminario de cuatro días, donde los participantes exploraron en sí mismos para hallar un sentido fuera de ellos.
Si bien no existen las recetas que indican qué debemos mezclar y en qué proporciones para sentir que la vida nos sonríe o merece ser vivida, también es una realidad que los tiempos que corren empujan al ser humano a una vorágine feroz, donde la meditación y la introspección son prácticamente nulas.
En ese estado de cosas, la angustia y la opresión de los días hace necesario que el apoyo de diferentes terapias contribuya a alivianar el peso que, paradójicamente, provoca el vacío de la existencia. Esta es una de las tantas propuestas.

Como un iceberg

Como un iceberg
Anahí Mallol
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 88 pp.

por Rubén Sacchi

Las cuatro partes en que se divide el poemario se titulan como el poema que las encabeza, a excepción de la última, El acontecimiento, que se encadena al nombre del libro y donde la escritora recrea el amor en un desconocido. Una relación casi maternal en la que “cuando él llora/ de la punta de los pechos brota/ una forma/ perfecta de consuelo”.
La edición se acompaña con ilustraciones de Gabi Rubí, cuyo naïf contrasta con el volcán latente de los versos, una secuencia de amores, desencuentros y rupturas, también ausencias, por el abandono o por la muerte.
Conciente de los límites más terribles de la existencia, tiempo y espacio, busca cómo evadirse. Dice: “detengo el tiempo mientras juego” o “sustraerse/ (...)/ a la amenaza de los días”, segura de que el ser es tan duro y frágil como el legendario Titanic.
Ese torbellino de amor es atravesado por las variantes más disímiles que solo un insaciable amante de la vida puede experimentar. Así el incesto, los celos y la homosexualidad tienen lugar, igual que la infidelidad, interpretada como una forma de conservar la frescura del amor, en la certeza de que “los viajes verdaderos/ no tienen destino”.

Siberia Blues

Siberia Blues (Segunda edición)
Néstor Sánchez
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 148 pp.

por Rubén Sacchi

La toma cinematográfica plantea una imagen apacible, casi bucólica si no fuese por la miseria que domina la ­escena, propia del principio ejercido de “todo esfuerzo embrutece, toda tentativa para incorporarse a la caravana del sudor se relaciona con el resto de la ­ciudad marmota”.
Semejante inicio, barrio marginal en los años 40; muchachos sin rumbo entregados al alcohol y la holgazanería, puede presuponer un final poco feliz.
 Entre ambos puntos, principio y fin, tampoco resultaría difícil, salvo las muchas variables posibles, atinar una trayectoria. Lo que escapa a todo esquema, a toda fórmula literaria, es la manera de contarlo que posee Néstor Sánchez, producto de un estilo que consideraba a lo no marginal "de una pobreza sobrecogedora".
Sus textos remiten a la prosa poética y su hermetismo a la corriente surrealista. Sin embargo, sus personajes son bien autóctonos y, curiosamente, hoy tienen una tremenda vigencia. Amante de la música, la hace habitar sus historias y hasta cobrar vida.
Su eterna búsqueda -o perpetua huída- quedó trunca hace diez años. Hoy sigue siendo un escritor maldito.

Silencio en la nada luz

Silencio en la nada luz
Eugenio Polisky
textosintrusos, 2013
Poesía, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Palabra, silencio, nada, luz. Cuatro temas que Eugenio Polisky aborda en su primer libro de poesía y, para hilvanarlos, elige un hilo que los enhebre, ese elemento unificador es el ojo: “ojos sin párpados/ (no los necesitan:/ están siempre abiertos una vez abiertos)”.
No obstante, si el lector contrasta esos tópicos con el título del libro, resaltará una ausencia, el vocablo palabra, faltante de la tapa pero con pleno dominio de los poemas. La palabra viva, como entidad latente, donde el lector “cree tener el poder de abrirnos porque cree leernos/ (...)/ en su interior estamos/ (...)/ más adentro que la sangre o la esperanza de salvación”.
Entonces, ojo y palabra se emparentan, “un pensamiento se oculta en el rabillo de la palabra”, la palabra es un ojo que nos mira y nos lee.
El poeta juega con el tamaño de la tipografía, hay versos con caracteres más pequeños, como si el tono del discurso bajara y llegara a niveles de susurro o de confidencia.
Silencio en la nada luz, transita un mundo falso: “los de la casa (...) miran televisión simulan/ (...) algo blando como la felicidad”, donde “cantar es ahogar el olvido”.

El pasado en el presente

El pasado en el presente
Paula Rodríguez Marino
Prometeo Libros, 2013
Ensayo, 176 pp.

por Rubén Sacchi

Durante la última dictadura militar, en una reunión en casa de una amiga, conocí a los integrantes del grupo chileno de música andina Mitimaes. Ese término, que en quechua significa esparcir, ellos lo asumían por considerarse trasplantados, es decir que sus raíces no se hallaban en su tierra.
Desde el bíblico peregrinar del pueblo hebreo, el destierro de Ovidio en los albores de esta era hasta los cientos de palestinos o nigerianos que huyen de la muerte y la pobreza, el exilio parece ser un castigo común a todos los seres humanos.
El pasado en el presente, recorta ese universo a nuestra Patria y se cierne a la producción fílmica y literaria aparecida entre los años 60 y principios de milenio, destacando que esa práctica es “una de las primeras técnicas represivas utilizadas contra enemigos políticos”, según exponen Daniel Parcero y otros en La Argentina exiliada.
El ensayo es un indispensable aporte a cómo se podría elaborar la memoria colectiva devenida del terrorismo de Estado. Hecho de singular importancia si, como dijo Juan José Saer, “Toda la literatura argentina del siglo XX ha sido escrita por exiliados”.

El hilo de la bobina

El hilo de la bobina
Liliana Guaragno
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 136 pp.

por Rubén Sacchi

La novela de Liliana Guaragno viene a conjurar un pasado. A saldar una herencia de sangre, un mandato ancestral.
La historia es universal y se repitió hasta el hartazgo a lo largo del siglo XX, donde el autoritarismo paterno sumía a la familia en un clima de miedo y ­resignación.
La brutalidad, más que la ignorancia, destruye las vidas que pasan por esa familia, acompañada por la obsecuencia cobarde de la madre quien, en vez de oir gallos de riña, dice escuchar pájaros y, por no asumirse dueña de su cuerpo, prefiere enfrentar la dura experiencia del aborto.
El relato atraviesa tres generaciones que mantienen relaciones complejas. Hay mandatos y desobediencias. También sueños y una gran dosis de locura. Era la época del caudillo conservador de Avellaneda, Alberto Barceló, la militante socialista Alicia Moreau de Justo y el radical Hipólito Yrigoyen y las ideas populares se dividían y enfrentaban desde esas parcialidades.
El hilo de la bobina, mientras se consume, agota las vidas de personajes que se marchitan, y lo hacen solos, en la certeza de que .
“La soledad no se comparte, crece solo para uno, para adentro”

Viaje de la ilusión primaria

Viaje de la ilusión primaria
Julio Roberto Srur
Arkadia International Bookshop, 2013
Cuento, 128 pp.

por Rubén Sacchi

Como José, el personaje que encarna Héctor Alterio en el film de Marcelo Piñeyro, Caballos Salvajes, el protagonista de La indemnización, arma en mano, recupera del sistema lo que éste le quitó. Este relato, ganador del premio Nuevo Sudaca Border, otorgado por la Editorial Eloísa Cartonera en 2010/2011, abre el fuego de Viaje de la ilusión primaria, un compendio de catorce historias que, editadas en Helsinki, aterrizan en estas pampas.
Algo en común tienen algunas de las figuras que habitan estas páginas, y es que manejan un razonamiento demasiado original para que el común de los mortales lo considere “normal”.
Julio Srur habla de lo cotidiano, pero lo hace de manera novedosa y hasta da espacio a la autocrítica, cuando cuestiona el sadismo que ejercía en la niñez en Perdón a los escarabajos y desnuda la hipocresía en El segundo de un canalla.
El libro se divide en tres partes, siendo la última, que incluye entre sus cinco relatos el que da nombre al volumen, la de lenguaje más hermético y de mayor contenido poético.
Una interesante ópera prima de este joven narrador argentino que ha pasado gran parte de su vida en Finlandia.

La maldición de la literatura

La maldición de la literatura
Liliana Díaz Mindurry
Ediciones Ruinas Circulares, 2012
Ensayo, 164 pp.

por Rubén Sacchi

Nada tan controversial como la palabra. Desde los albores de la humanidad, el hombre descubrió su esencial poder y es así que, según la cultura hebrea, el nombrar apropia lo nombrado. De ahí que Dios sea el innombrable y, a la vez, se lo aluda como El Verbo, siendo así la palabra la que todo lo crea.
La autora parte de la imprecisión de la palabra como alumbradora del pensamiento, de esa manera, ese mal-decir es a la vez la maldición que el ser humano carga, cual pecado original o condena babélica.
Escribe: “Es posible que el ideal de la literatura sea hablar para no decir nada” mientras, más adelante, afirma: “El hombre al crear el lenguaje y al atravesarlo por los signos del arte (...), se crea a sí mismo”. Quizás en esa encrucijada fue que Pablo Picasso dijera que “al público le corresponde ver lo que quiera”.
El ensayo se sostiene en su mismo desarrollo, plagado de signos de pregunta que llevan a nuevas tesis, derivadas de aquella. Tal vez“El lenguaje es interrogación. No afirma ni niega: pregunta y ni siquiera la pregunta es comprensible además de no tener respuesta”.
encuentre su síntesis en el párrafo que afirma:

El cerco rojo de la luna

El cerco rojo de la luna
Silvia López
Paradiso Ediciones, 2013
Novela, 256 pp.

por Rubén Sacchi

Hay libros suaves y también duros. Los encontramos impregnados de perfume, sangre o pólvora, pero El cerco rojo de la luna es una novela tormentosa. Es que ese fenómeno natural la atraviesa de la portada al índice pero, además, subyace en todos sus personajes y sus relaciones.
Como en su anterior trabajo, Cálculo y presentimiento, lo evidente puede incorporarse a “la disputa de los filósofos sobre el ser y el parecer”, con mucho de fantasía.
Silvia López delinea muy bien el perfil psicológico de los personajes, sus obsesiones, fobias y manías, aunque varios de ellos pueden resumirse en la frase “Querría parecerme a las computadoras, que tienen mucha memoria y ningún recuerdo”.
Hervé, el protagonista, vive sumergido en un ambiente decimonónico, donde la aparición de una Cenicienta contemporánea sacude su apatía y, cual príncipe azul, cree ver en ella la redención idílica e irracional de una vida sobrecargada de intelecto.
A partir de allí y entrecruzando historias, la novela se desencadena a un final imprevisible, porque “Hay cosas que ocurren aunque uno no lo sepa”.

Obra reunida

Obra reunida
Pablo Ohde
Paradiso Ediciones, 2013
Poesía, 328 pp.

Por Rubén Sacchi

Tuve noticia de Pablo Ohde en 2010, cuando recibí un ejemplar de si Hamlet duda le daremos muerte, ­editado por Libros de la Talita Dorada. Ese volumen se subtitulaba Antología de poesía salvaje y reunía autores que no superaban los 40 años, muchos de los cuales eran platenses. Entre ellos, Ohde, con los tres trabajos inciales de su tercer poemario, que publicaría al año siguiente: La Eva de las tres ­muertes.
Entonces, nadie pensaba que ese libro, más otro de cuentos, Los cuentos del señor Cornely, y un buen puñado de inéditos iban a completar la totalidad de su obra, ya que la muerte lo sorprendió en 2012, a la edad de 42 años.
Libros de poca difusión y, en general, inhallables, se agrupan en esta edición bajo el cuidado de Fernando Alfón.
Ohde, fundador de la Editorial Turkestán, consideraba sobrantes los pies de imprenta, la paginación y hasta el nombre de los autores. Asumía la obra poética como un único poema universal y a los autores como uno solo. Quizás, esa fuese la visión más solidaria del arte, la de poner ladrillos en una construcción colectiva que nos aísle del odio, pero hacerlo en el anonimato.

La meta de Gregorio

La meta de Gregorio
Diego Recalde
Viajera Editorial, 2012
Novela, 194 pp.

por Rubén Sacchi

En la conocida obra de Franz Kafka, La metamorfosis, Gregorio, el ­protagonista, despierta de un mal sueño y se descubre convertido en un insecto. Aquí, la mutación es otra muy distinta: el protagonista amanece convertido en aquel autor que, a la sazón, es su ­idolatrado fetiche. Todo en la vida de Gregorio tiene que ver con el escritor checo, hasta el nombre de su ­enamorada.
Diego Recalde acude a la humorada para desarrollar una suerte de metáfora en la que condena la imitación a ultranza, no ya por plagio, sino por mímesis obsesiva.
La novela expone, entre el sarcasmo y el grotesco, la vida de un estudiante de letras, estereotipado, que no encuentra el rumbo para expresarse con originalidad y apela al cúmulo de conocimientos adquirido como espejo y no como fuente donde abrevar.
Hay un interesante desarrollo de la lucha interna en que se debaten las influencias del creador, sin obviar los celos que los atormentan.
En un entorno, donde aborda también la religión y el sexo, demuestra que una copia, por perfecta que sea, siempre será una caricatura.

Matar a la niña

Matar a la niña
Agustina María Bazterrica
Editorial ­textosintrusos, 2013
Novela, 222 pp.

por Rubén Sacchi

Matar a la niña es una novela kafkiana. ¿Qué otra cosa podría ser una historia que recorre intrincados pasadizos que parecen no tener salida? ¿qué son, en definitiva, el cerebro y la burocracia sino dos construcciones laberínticas -natural y cultural- donde el ser humano se pierde? No en vano, un pasaje de la novela recrea la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot aunque, sugestivamente, el esperado es DOG, perro en inglés, inverso de Dios en esa lengua y apócope de aquel personaje.
La autora, educada bajo preceptos religiosos, refleja su fuerte rechazo a ese pasado mediante la sátira, estilo cuidadosamente elegido para atravesar no sólo el relato, sino también los agradecimientos finales.
Infinidad de citas explícitas y guiños a autores, como Luis Buñuel, Antoine de Saint Exupery o el mismo Albert Einstein recorren las páginas intentando un análisis filosófico de la existencia, en el que el individuo es quien construye el cielo o el infierno y “Uno siempre tiene que crear lo que lo va a intentar destruir”. El bien y el mal confundidos en un mismo personaje, de características demenciales, que asume que “el séptimo día maté por aburrimiento”, refleja el punto culminante del absurdo, en un mamarracho celestial de cartón piedra.
Hay dos lecturas, al menos, de Matar a la niña; la jocosa, que divierte y lleva a leerla de un tirón y la trágica, en la que “Sabemos de Dios sólo lo que necesitamos saber y Dios no sabe nada acerca de nosotros porque le somos indiferentes” y entendemos que “El terror verdadero, real, era existir para siempre”, pero sea cual fuere el camino elegido, la conclusión siempre resulta la misma: si buscamos el paraíso, debemos hacerlo, sin lugar a dudas, en ésta, nuestra única vida.

Palabras en diálogo, Lectura puesta en acto

Palabras en diálogo
Lectura puesta en acto

Araceli Mariel Arreche
Editorial Leviatán, 2013
Teatro, 166 pp.

por Rubén Sacchi

La creación artística es posible cuando el ser humano rompe las paredes que fue construyendo a su alrededor a lo largo de su vida, y recobra la libertad necesaria e ilimitada para dicho acto. ¿Cómo vuelve a ese estado original de soltura? Quizás regresando a ese estadio maravilloso que es la niñez. No ya por su inocencia, sino por la ductilidad y la búsqueda constantes que la caracterizan.
Los niños, es sabido, aprenden y aprehenden jugando, y a eso se parece el proceso creativo. Tal es el método empleado por Araceli Arreche para la concreción de este trabajo.
Los artistas enrolados en el Surrealismo solían ejercitar una práctica lúdica, a la que llamaban Cadáver Exquisito, esta experiencia arrojaba resultados interesantes. Ellos generaban obras colectivas, que eran el producto de diferentes partes realizadas por sendos autores y luego unidas. El Frankenstein resultante solía ser sorprendente.
Algo de esa práctica tiene Palabras en diálogo, ya que existe a partir de un método de aporte colectivo donde, según palabras de la compiladora, “El autor eligió un material literario no dramático y se lo entregó a un actor. El actor leyó el material y transformó su lectura en un relato verbal para el autor. El autor reelaboró poéticamente el relato de esa lectura en un monólogo breve. El material volvió al actor, y su juego en situación de representación dramática fue abierto al espectador”.
Veinte criaturas son el resultado de iguales cirugías, con un producto más que atractivo. Un trabajo de reescritura que sorprende y es digno de celebrar.

Molicie

Molicie
Esteban Rubinstein
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 256 pp.

por Rubén Sacchi

Cada situación que se vive integra una historia mayor que, a la vez, conforma la gran historia de la vida. Desde esa línea de razonamiento, que puede extenderse al infinito, cualquier final es abierto, pero en el caso de Molicie, todo queda a la espera de la imaginación del lector.
La molicie es algo blando, pero esa palabra nos remite a un estado de relax, un remanso donde reina la calma. En esa situación pretenden existir los protagonistas, que asumen una posición cómoda y egoísta, creyendo vivir en una isla, donde sus intereses resulten inalterables.
La historia tiene un particular tratamiento de los personajes, los muestra de características bien marcadas, inestables, con­tradictorios e inmaduros. Pese a contar con ­formación académica, de reacciones ­primarias.
Por el libro desfilan temas demasiado actuales para soslayarlos, como son la discriminación, la transculturización, la corrupción y el derecho de los pueblos originarios a las tierras que ancestralmente les pertenecieron.
Sin embargo, tras esa estructura, subyace una interpelación ideológica. Un replanteo de la vigencia de ciertos pensamientos, que exuda una atmósfera pesimista, aunque insinúa pequeñas luces entre las sombras. La memoria y el pasado como objetivo y lastre, se expresan como elementos en tensión.

La búsqueda eterna

La búsqueda eterna
Paramahansa Yogananda
Self-Realization Fellowship, 2012
Ensayo, 570 pp.

por Rubén Sacchi

Paramahansa Yogananda fue, en vida, un ferviente propagador del yoga en occidente, desde su lugar de yogui y gurú. Su figura llegó a ser muy reconocida entre los seguidores de esta práctica, contando entre sus discípulos a Mahatma Gandhi.
Promulgaba la experiencia directa de la verdad, contra la práctica de la fe ciega: “La verdadera base de la religión no es la fe, sino la experiencia intuitiva. La intuición es la capacidad del alma de conocer a Dios. Para saber lo que es realmente la religión hay que conocer a Dios”, sostenía.
En La búsqueda eterna, se compilan una serie de conferencias, clases informales y escritos inspirativos, publicados originalmente por separado, en 1925.
Notoriamente, el autor no llevaba nota de sus exposiciones, pero su extensa obra sobrivive gracias a la ­dedicación de su principal colaboradora y discípula, Sri Daya Mata, quien ­registró taquigráficamente todas sus charlas, tanto académicas como informales, dadas a pequeños grupos de discípulos y buena parte de sus consejos personales.
Una alternativa interesante para quienes abrazan las filosofías de Oriente.

La extraviada

La extraviada
de Alejandro Viola
Sala Siranush
Armenia 1353, CABA
Domingos, 19:30 hs

por Rubén Sacchi

Si, como reza el programa de la obra en palabras de Víctor Hugo, "lo sublime es una combinación de lo bello y lo grotesco", de la mixtura entre drama y comedia se obtiene un atractivo resultado, siempre que las cantidades se mezclen en las proporciones adecuadas, tal como ocurre en el caso de La extraviada.
La obra recrea un ambiente laboral para-artístico, donde hace falta mucha habilidad y precisión pero no se requiere un especial talento. La creatividad deja paso a lo rutinario y lo cotidiano hierve en su propio caldo, dando como resultado un brebaje peligroso.


Mientras en el escenario de un viejo teatro estatal se suceden las arias de La traviata, de Giuseppe Verdi, un grupo de vestuaristas trabajan preparando los atuendos que lucirán los actores. Ese mundo es demasiado pequeño, pero es su mundo. Allí están sus expectativas laborales y también las sentimentales.
La atmósfera es densa y, vaya figura, se corta con una tijera. Las tijeras son el instrumento que representa su vida, pero también su muerte. La soledad y la insatisfacción serán otro condimento y la traición la frutilla del postre.
El desempeño actoral es parejo y de gran nivel, con capacidad para alternar lo cómico y lo trágico sin romper el clima. La puesta propone dos piezas en una. Por un lado, el relato de los trabajadores, sus expectativas y miserias; por el otro, una exhibición operística de alto vuelo que reproduce, en vivo, algunos pasajes de la memorable ópera, en el 160º aniversario de su estreno en París y cuando su autor cumpliría dos siglos.
Junto a una escenografía y vestuario al mejor estilo del teatro clásico, la iluminación divide las historias unidas por el hilván de la majestuosa música de Verdi. Gran apuesta de Alejandro Viola y, aunque distante, con varios puntos de encuentro con las puestas de sus míticos Amados.



Elenco:
Rodolfo: Carlos Moreno
Olga: Alicia Muxo
Zulema: Vivian el Jaber
Marcelo: Ariel Gangemi
Graciela: Alejandra Ríos

Cantantes líricos:
Violeta Valéry: Natalia Raselli
Alfredo Germond: Santiago Sirur

Pianista: Santiago Rosso

Equipo:
Diseño de escenografía y vestuario: Cristina Villamor
Realización de vestuario: Lisandro Trevi
Realización de escenografía: Majo Crivella y Marina Apollonio
Puesta de luces: Gustavo Dimas
Operador de luces: José Luis Calvo
Diseño de sonido: Santi Lesca
Operador de sonido: Akio Takata
Diseño gráfico: Silvia Balsi
Prensa: Duche&Zárate
Producción: Equipo La extraviada/Sala Siranush
Asistente de producción: Valeria Leiva
Dramaturgia y dirección: Alejandro Viola

Matate, amor

Matate, amor
Ariana Harwicz
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 112 pp.

por Rubén Sacchi

En La vida nueva, el Premio Nobel turco Orhan Pamuk cuenta la historia de dos jóvenes, unidos por un extraño libro, que recorren el país en ómnibus, esperanzados en sufrir accidentes de tránsito. Por su parte, el cineasta canadiense David Cronenberg describe, en su film Crash, la obsesión de un grupo de muchachos por estrellar sus coches y resultar heridos en ese trance. Esos dos antecedentes vinieron a mi memoria al leer la novela de Ariana Harwicz, una historia de autodestrucción, y locura.
“...el sol que calienta la palma de mi mano me dio la impresión de llevar un cuchillo con el que iba a desangrarme de un corte ágil en la yugular”. Este comienzo marca la conducta constante de la protagonista, que pareciera llegar a ese punto debido a la insatisfacción permanente de su vida, que no alcanza a mitigarse con una familia, ni con el paisaje bucólico que la rodea. Tampoco el pequeño bebé de ambos le produce la ternura que contrarreste la violencia que la invade. En ese contexto sólo el sexo, como algo instintivo y animal, puede sosegarla.
Una pluma excelente que trabaja de maravillas el diálogo interior y la psicología de los personajes.

Escuela de marionetas

Escuela de marionetas
Luis Cano
Libro Disociado Editores, 2012
Teatro, 496 pp.

por Rubén Sacchi

En los últimos años tuve la suerte de presenciar diversos trabajos del dramaturgo Luis Cano. Todos maravillosos, ninguno de esa clara sencillez a la que nos acostumbra el teatro tradicional. Su obra trae a mi mente viejos ensayos de Antonin Artaud y su frase: “Parece que en ella se hubiese concentrado un drama de alta importancia intelectual, como una repentina concentración de nubes que el viento, o una fatalidad mucho más directa, ha reunido para que midan sus truenos”.
Supongo que no es una asociación demasiado subjetiva, ya que el autor confiesa sentirse identificado con la figura y la obra del irlandés Samuel Beckett y, tanto éste como aquel, trabajaron sobre el teatro como algo vivo, experimentando nuevas formas y estéticas.
Y las piezas de Cano respiran un aire propio, lo demuestran los escritos compilados en este volumen, que incluye varias obras y algunos textos poéticos de profunda intensidad.
Sus trabajos interpelan la existencia y su propuesta es ambiciosa: “Escribo para insistir, para seguir preguntando. También puedo decir que escribo para no olvidar algo. Tomo notas, escribo para recordar”

Pies de lana II y III

Pies de lana II y III
Norma Francomano
Ediciones Uñum Hue, 2012
Novela, 150 pp.

por Rubén Sacchi

Oscar Wilde escribió que: "Los seres humanos no solamente destruyen lo que aman, sino que sobre todo aman lo que los destruye", y esa es una posible explicación para comprender el comportamiento de la especie que, en Pies de lana, lo lleva casi a su desaparición, provocándole una serie de cambios biológicos y organizativos para lograr su supervivencia.
Convirtiendo la historia en una saga, este segundo libro de la serie parece concluirla incluyendo su segunda y tercera entregas y viene a cerrar el final abierto en la primera.
El mundo, poco a poco, regresa a su cauce y el futuro permite vislumbrar, entre las ruinas de la debacle, un lugar propicio para vivir. Claro que el dinero y las armas, emblemas mismos del desastre, aún proyectan su sombra sobre la nueva raza.
Bien escrita y de trama atrapante, Francomano vislumbra, a través de la utopía un ideal de vida, quizás un tanto naif, ya que imagina una única ideología que surgiría de la confluencia de las tendencias de derecha e izquierda, algo así como los planteos, ya rebatidos en la práctica, del posmoderno Francis
Fukuyama.

La mancha de los adioses

La mancha de los adioses
Isabel Steinberg
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 80 pp.

por Rubén Sacchi

La historia comienza en 1975, año emblemático para los luchadores populares; punto de inflexión entre los
sueños de una Patria Socialista y la dictadura asesina. Bisagra que pivotea en las acciones represivas de la Triple A y otros grupos parapoliciales que, desde las sombras del gobierno, ejercían la represión.
El cementerio judío de La Tablada es el telón de fondo donde David, un militante del PRT-ERP, es inhumado y el hecho, un disparador en la mente de Elvira, su compañera embarazada que carga la convicción de “que ella ya estaría siempre un poco muerta con él. O sea sin él”.
En adelante, un deambular genealógico por la memoria. La dureza con la que su familia, judía sefaradí, debió sortear la inmigración y los años de vida en un conventillo porteño, para volver a 1905 y el fracaso revolucionario de lo que Vladimir Lenin consideró el “ensayo general” de la Revolución Rusa.
El libro, que toma como eje un hecho real de nuestra historia reciente, intenta un acto de justicia, que recuerda la canción de León Gieco: “si un traidor puede más que unos cuántos/ que esos cuantos no lo olviden fácilmente”.

Poesía bajo la autopista

Poesía bajo la autopista
Antología poética
Clara Beter Ediciones, 2012
Poesía, 144 pp.

por Rubén Sacchi

Podrá discutirse la importancia o utilidad de las autopistas, pero las de la Ciudad de Buenos Aires nos recuerdan las páginas más negras de nuestra historia reciente. Construídas en medio de un gran negociado, fueron útiles para que los grupos de tareas recorrieran velozmente la geografía ciudadana. Incluso, a su vera, funcionó el Centro Clandestino de Detención Club Atlético. Por eso, la importancia simbólica que cobra la presencia de la poesía en su ámbito, bajo ese bloque impersonal de cemento.
La antología que nos ocupa, idea de Gito Minore, reúne 23 poetas de los que, jueves a jueves, a lo largo del año, se dieron cita en el Centro Cultural La Imaginería, que el poeta dirige y formaron parte del tercer ciclo de poesía que él orienta, luego de Poesía en el Umbral y En La Libre, Poesía.
Centro Cultural versus Centro Clandestino: contrapunto y debate imprescindibles donde tercia esta antología y en el que los artistas deben intervenir de manera decidida.
Poesía bajo la autopista, en definitiva, resulta mucho más que un libro, es un acto militante de la cultura y de la memoria.

Sonomama

Sonomama
Néstor Cheb Terrab
Viajera Editorial, 2012
Poesía, 200 pp.

por Rubén Sacchi

Sonomama: no hacer ni pensar, ser. Ese es el significado que en sánscrito o en japonés se obtiene de la palabra. Sin embargo, el libro muestra una exploración constante del idioma, un jugar con las palabras, estirarlas, truncarlas, invertirlas, inventarlas.
Su poética, colmada de imágenes y referencias, más que al hermetismo, nos remite a un estado onírico o bien bajo el dominio del subconciente que recuerda el proceso de escritura surrealista, casi confeso en “descalzo de fronteras/ (...)/ atravieso la puerta de sigmund”.
Hay en la obra del poeta una clara búsqueda de su yo: “sueños/ que se
repiten/ hombres rebuscan el odot”
. La alusión constante al Sion, antigua fortaleza conquistada por el rey David, representa además la utopía de la paz y la libertad, pero también una clara referencia a su origen, que explicita en: “mis sueños/ en el paso adecuado/ despiertan conmigo/ persuadido por la tijera/ que cortó el prepucio”.
Los poemas sostienen la memoria en un estado de alerta constante, cotidiano: “observar protege/ un olvido que espera”, y llevan a pensar que Sonomama es a Cheb Terrab como Rosebud a Citizen Kane.

El partener

El partener
De Mauricio Kartun
Teatro Del Pueblo: Av. Roque Sáenz Peña 943, CABA
Funciones: viernes a las 21 y sábados a las 22.30
Duración: 80'

por Rubén Sacchi

Un pueblito perdido en esa maraña de rutas y caminos que es el interior de la provincia de Buenos Aires, lugares que la mística construye como ansiados paraísos, pero la realidad de los lugareños como infiernos difíciles de abandonar. Allí no pasa nada, a excepción de la peña: evento social que se espera con ansiedad, aunque no modifique la chatura reinante.



A ese paraje, dejado de la mano de Dios, llega Pacheco, un recitador criollo que huye de demasiadas cosas: cuentas pendientes de todo tipo, su hijo y hasta de su propia historia. No obstante, su vástago es hueso difícil de roer y sabe dar con su osamenta que, en este caso, descansa en un cuartucho del bodegón donde cambia arte por hospedaje y sexo por comida.
Su arribo no es bien recibido, pero el muchacho, que se crió a su sombra, aprendió a ser su partener y no concibe su vida desde otro lugar. Difícil será volver a deshacerse de él. Mientras, la aparición de una tercera figura, la profesora de danzas Nydia, una joven frustrada que deja sus mejores años al lado de un padre hemipléjico, cruel y manejador, dará un giro insospechado al relato y significará el punto de ruptura que el joven necesita para crecer, mientras el padre permanece en una permanente inmadurez que se insinúa sin remedio posible.
La historia es una más de las tantas que se suceden a diario en pensiones y hoteluchos para viajantes, pero la magia de Mauricio Kartun la motoriza para exponer las difíciles relaciones familiares, sus afectos y omisiones. También pincela con maestría el clima reinante en esos poblados, tan cerrados en sí mismos y en sus tradiciones y, aunque ansiosos de algo nuevo, ariscos a los cambios; esos sitios donde el tiempo parece no transcurrir y el día y la noche conforman una línea contínua que se repite hasta el cansancio.
El género de comedia dramática permite reirnos de situaciones terribles, sin dejar de conmover con una gran dosis de ternura que, a su manera, transmite cada uno de los personajes maravillosamente interpretados.
La destacada dirección de Manuel Vicente y un equipo técnico al pie del cañón complementan un paquete digno de desatar y disfrutar.

Elenco:

Juan Palomino: Pacheco
Ana Yovino: Nydia
Rodrigo Alvarez: Nico

Equipo:

Coreografía: Mara Linari
Diseño de sonido: Araceli Matus
Diseño de luces: Gonzalo Córdova
Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte
Operación técnica: Nayla Perisse
Asistente de dirección: Alan Darling
Fotos: Male & Dapa
Prensa: Duche&Zarate
Producción: Cristina Fridman
Dirección: Manuel Vicente

La noche del ángel

La noche del ángel 
de Furio Bordon 
Teatro Picadero
Pasaje Discépolo 1857, CABA
Domingos 18.30 hs.; lunes 21 hs.

por Rubén Sacchi 

El ego, esa fuerza que, según algunas teorías del psicoanálisis, dismunuye durante el proceso creativo, parece regresar con renovados bríos después de concluído éste y cuando la obra tomó estado público. De ese estigma adolece el padre (Federico Luppi) que vive atesorando glorias pasadas y a quien encuentra la hija en su departamento, practicando una obra. Una corona ciñe su cabeza, él la interroga acerca de qué rey representa. Luego de un intercambio, el padre se aleja murmurando que él hubiera preferido a Lear. La cita no es inocente ya que parece interpelar su propia relación filial.


A partir de allí, toda una catarata de emociones se exponen y reprimen. El incesto y el fantasma de Edipo sobrevuela la estancia y se pone en tela de juicio el rol de la sociedad respecto al cuidado de su niñez y adolescencia.
La noche del ángel, metaforiza lo que aún no se ha manchado, lo puro, eso que en este mundo hostil no tiene futuro alguno. Pese a su caída su ánima atina el retorno y, en un alegato ejemplar, intenta modificar algo, si no en los hombres, al menos en la vida de Ana y su padre.
La obra transcurre sin alteraciones de escenografía, pero el frecuente movimiento de Ana le da dinamismo al cuadro. La actriz, que supo deslumbrarnos con su dramaturgia en Granos de uva en el paladar, nos muestra aquí que también sabe del oficio sobre las tablas.
Un buen trabajo técnico acompaña al elenco y refuerza el dramatismo que contiene la historia. Interesante obra de Furio Bordón, a quien Luppi está traduciendo y adaptando en otras piezas, para montarlas en los meses venideros.
El dramaturgo, director y novelista italiano Furio Bordon comenzó su carrera como escritor a los 20 años en la RAI. Escribió para teatro, televisión y radio. Entre sus obras se destacan: Querido Elvis, querida Janis, con la cual ganó el premio a mejor pieza teatral del año otorgado por el Instituto de Teatro Italiano, la obra Las últimas lunas con la cual se despediría de los escenarios Marcello Mastroianni poco antes de fallecer en París, y La noche del ángel con la que conquistó los grandes escenarios europeos. Al respecto, Federico Luppi sostiene: “Hace muchos años que leí esta pieza y decidí que quería hacerla; el autor, Furio Bordon siempre me ha resultado de una sensibilidad y un coraje sincero en sus obras. Decidí que este texto y lo que trae a escena merecían la pena ser contados”.


Elenco:

Federico Luppi: El padre
Susana Hornos: Ana 
Nehuen Zapata: El adolescente

Equipo:

Dramaturgia: Furio Bordon
Traducción y adaptación: Federico Luppi
Escenografía y vestuario: Nicolás Nanni
Música: Iván Nilson
Iluminación: Adriana Antonutti
Títere: Gustavo Garabito
Fotografía: Akira Patiño
Peinado: Néstor Burgos
Maquillaje: Estela Cáceres
Diseño Gráfico: Sergio Calvo
Prensa: Marisol Cambre
Producción ejecutiva: Pablo Silva y Susana Hornos
Asistencia: Tony Chávez, Eliana Sánchez
Asistencia de Dirección: Milagros Plaza Díaz
Dirección: Federico Luppi

Pueblos fugaces

Pueblos fugaces
Carlos Aprea
Libros de la Talita Dorada, 2012
Poesía, 76 pp.

por Rubén Sacchi

Definir el libro de Carlos Aprea como una bitácora o un cuaderno de viaje sería incompleto. Tampoco decir que es una suma de postales del interior más profundo de nuestra tierra. Lo que el libro nos presenta es un tratado de magia, que sólo se interpreta si se lee con los otros ojos, esos que están detrás de los evidentes.
Cada poema es una geografía, pero de un mapa interior que, quizás en ocasiones, coincide con la hoja que prolijamente trazara un cartógrafo, aunque dotados de suficiente subjetividad como para hacer, de esos sitios, lugares inhallables para otros visitantes.
En la conciencia de ser viajero, el poeta posee los paisajes sin apropiarlos, los hace suyos con la fugacidad del instante que define el título y que reproduce en palabras de Thomas Radcliffe: “Toda maravilla es, por definición, apenas perceptible y pasajera”.
Luego de compartir paisajes y vivencias con habitantes de los más diversos sitios, de aprehender otras cosmovisiones, Pueblos fugaces nos lleva nuevamente a casa, pero con la impresión de que, como cantaba Daniel Viglietti: “Siempre el mundo será ancho, pero ya no será ajeno”.

Habla Clara

Habla Clara
María Pía López
Paradiso Ediciones, 2012
Novela, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Un muerto. ¿Suicidio, asesinato, accidente? La instrucción, a manos de la justicia, deberá develarlo. Para ello, cuenta sólo con el testimonio de los vecinos.
Todo ocurre en todas partes y la historia rompe, una y otra vez, el mito de que en algunos barrios nunca pasa nada. Sin embargo, sus moradores mantienen esa actitud de sorpresa, típica del “yo no fui”.
Lo particular de la historia no consiste en ella misma, sino en la manera de narrarse y que alude al título con un juego de palabras: Clara habla, pero su habla no es clara, como tampoco lo es la del resto de los personajes.
Hay un manejo por demás interesante de las formas de expresión. Si bien los personajes habitan un mismo sitio y pertenecen, obviamente con matices, a una misma clase social, sus palabras suenan muy diferentes entre sí, ya sea por cuestiones generacionales o culturales, lo que no puede ser casual en la pluma de una socióloga.
Ahí reside el fundamento del libro, en ese trabajo sobre los actores que vuelven la trama como algo secundario, que plantea problemáticas actuales y puede, sin mella, quedar irresuelta.

Greek

Greek
de Steven Berkoff
Centro Cultural de la Cooperación
Sala González Tuñón
Av. Corrientes 1543, C.A.B.A.
Viernes y sábados, 22:45 hs

por Rubén Sacchi

No son los parajes de la antigua Tebas, tampoco corren los tiempos en que los seres humanos recurren a oráculos,  sacerdotes o pitonisas para vislumbrar su futuro. Greek, contrariamente a su nombre, es la historia de un Edipo londinense, aggiornado hacia fines del siglo XX, cuando la segunda Gran Guerra había terminado y una Europa semidestruída y miserable intentaba levantar cabeza de la mano del capitalismo.


La tragedia de Sófocles gira, en la puesta de Analía Fedra García, alrededor de una mesa y cuatro sillas, prescindiendo de otros elementos que el espectador debe imaginar en complicidad y permitiendo a los actores poner el cuerpo y jugarlo. La economía excede el mobiliario y ocupa a los actores en más de un personaje. Esa aparente escasez, amén de los protagónicos, se sostiene por una interesante utilización de las luces, que refuerza o parcializa sin invadir.
La particular versión de Edipo Rey, apunta a mostrar los valores de una sociedad decadente, donde  racismo y egoísmo son moneda corriente y los hooligans instalan acciones y lenguaje impregnados de violencia. La natural alteración del tiempo y espacio hace que la utilización de flashbacks se asimile con total naturalidad.
Lo particular de la adaptación es la vuelta de rosca acerca de los patrones morales en las distintas generaciones, que atraviesan lo privado y la reivindicación del placer y los sentimientos como derechos inalienables del hombre. Plantea cuestionamientos que proponen un debate amplio en un mundo que, cada vez más, aspira a la universalización de las libertades civiles, como el peso de lo cultural en las relaciones sexuales y la contundencia e importancia de la palabra y su función como arma.
Con maravillosas actuaciones, vale la pena ver esta escatológica y desenfadada propuesta de la vieja tragedia griega.


Elenco:

Ingrid Pelicori: La madre apropiadora, La Esfinge
Horacio Roca: El padre apropiador; El padre biológico.
Martín Urbaneja: Eddy
Roxana Berco: La hermana; La esposa y madre biológica.

Equipo:

Diseño y realización de escenografía y vestuario: Pía Drugueri
Diseño de luces: Marco Pastorino
Asistente de vestuario: Cinthia Benítez
Entrenamiento corporal: Florencia Rapan
Diseño coral de voces: Miguel Angel Pesce
Fotografía: Néstor Barbitta
Comunicación visual: Claudio Medin - Estudio M
Prensa: Duche&Zárate
Traducción: Rafael Spregelburd
Dramaturgia:  Ingrid Pelicori - Analía Fedra García
Asistente de dirección: Marcio Barceló
Dirección: Analía Fedra García