Imágenes de una novela


Imágenes de una novela
Luis Cano
Ediciones Artes del Sur, 2010
Teatro, 152 pp

por Rubén Sacchi

La brevedad, en ocasiones, ejemplifica un universo más vasto, y lo que hallamos en estas seis piezas cortas es la representación de esos estratos infinitos que hacen al todo y a los que solemos aludir como la vida.
Mauricio Kartun escribió acerca de Imágenes de una novela que es “la novela enhebradora de imágenes íntimas que (...) constituyen el relato mítico que nos expresa”, vale decir que le adjudica carácter autobiográfico. Como sea, estas instantá­neas personales cobrarán la condición de generales en el momento que el público las enfrente, tal la función especular del arte.
Hay en las historias personajes absurdos de tan reales; situaciones donde la apariencia de no ocurrir nada deja pasar la existencia, porque ¿es la vida una cadena eslabonada de historias alucinantes? La respuesta de Luis Cano pareciera sostenerse en la máxima sartreana “Para que el suceso más trivial se convierta en aventura es condición, necesaria y suficiente, contarlo”. Y el autor lo hace con maestría angustiante, porque proyecta en la cotidianeidad todo el peso del vacío existencial, perfectamente acompañado por esa crueldad, tan única, de la especie humana.

Clepsidra


Clepsidra
Martín Andrade
Univ. Católica de Córdoba, 2005
Poesía, 60 pp.

por Rubén Sacchi

Escribe Marcos Silber en el prefacio: “EL TIEMPO, la ecuación de la vida y la muerte, los dos términos entre los que acontece el TODO, que abarca el TODO y que TODO lo contiene”. En ese derrotero, Martín Andrade comienza a andar (o desandar) su libro: “Abrir y cerrar los párpados:/ entre uno y otro gesto/ la vida”.
Con sabia mirada anuncia el reino de la noche al que nos llevarán “hombres sin rostro” que “juegan con fuego”, a “la crucifixión del hombre por el hombre”.
Por ese gigantesco reloj de arena que se desgrana lento pero inexorable, va a pasar la vida por única vez, para no regresar, dejándonos “huérfanos, sombríos,/ en los pozos de la soledad”; y se interroga, no por no aceptar la finitud, sino por no comprenderla lo que es, quizás, la interpelación más antigua que ocurre entre los hombres y los dioses: “Sereno o agitado, recorro/ la pregunta sin respuesta de la vida”.
Ante lo inevitable, la mejor estrategia es desposeerse del ego, unificarse al semejante, en una única humanidad, para que otro continúe nuestros pasos “Sobre la tierra silenciosa” donde “yacen, esparcidas,/ las semillas del amor”, en la esperanza de que “el tiempo y la lluvia/ las hagan germinar”.

Viento de fuego


Viento de fuego
Iván Yauri
Hipocampo Editores, 2007
Poesía, 46 pp.

por Rubén Sacchi

Hay en estos versos una poesía que iguala: “Somos todos transparentes/ como viento tórrido del monte”, que hace las veces de rasero y nos remite a ese momento en que un hombre no era más que otro hombre. Donde, sin embargo, la fuerza multiplicadora de las raíces se potencia en la diversidad.
En ese devenir, los desposeídos van dejando atrás la explotación, “los mugrientos bordes de los techos/ donde el día muere en su relave”, el pueblo se subleva a la precaria suerte: “Pero así somos madeja/ destejiendo el miedo”.
Si el flujo de las masas tiene una forma, Yauri describe su geometría desde que “Eres un puntito que trepa/ con terquedad”, para crecer luego “porque somos un punto/ y además segmento/ crepitando ahora“.
Mientras, deja que la física y la aritmética de los oprimidos apliquen sus propias leyes “...estridentes decibeles/ a nueve metros/ por segundo/ al cuadrado (...) somos/ nuestro más/ exorbitante/ mínimo común/ múltiplo”.
En resumen, nos muestra que el hombre es el único que puede construir su destino, a golpes de voluntad: “porque somos/ nuestro origen final./ Esta furiosa luz/ sobre el abismo”.

La salidera


La salidera
Sebastián Kirzner
Tren en Movimiento, 2010
Relato, 96 pp.

por Rubén Sacchi

La palabra salidera, hoy por hoy y en nuestro país, lleva a pensar en esa modalidad de robo a la salida de un ban­co, pero atinar una definición desde la óptica de Kirzner es un asunto más arriesgado. Quizás también se trate de una sustracción, pero de información -frases inconclusas, sugerencias truncas, ambigüedades-, también de la serenidad, esa que en el texto inicial, Anatomía, se expresa a través de las manos de Susan Sontag, pero que en realidad va acompañada de una actitud fuerte y nos cuenta la historia de una construcción lésbica, en donde hay lugar para hablar de religión y política, sutilmente, mostrando que todo, aunque sea un suceso personalísimo, no escapa al universo único que lo contiene.

Esa metodología de escamoteo se expone en Reclusión: “Nunca, en toda mi vida, he podido terminar de leer o escribir un libro, las últimas páginas simplemente no están”, o en Exceso y excedente: “Tal vez, yo no debería hablar”. Será que en estos relatos, llenos de sexo, dolor y atrocidades, la esparanza es una posibilidad remota en un final abierto, o como reza el epígrafe de Scott Fitzgerald en La internación: “Toda vida es un proceso de demolición”.

Inventarios

Inventarios
de Philippe Minyana
Ciudad Cultural Konex
Sarmiento 3131, CABA
Viernes y sábados a las 20:30 y domingos a las 19

Por Rubén Sacchi

Un marco de candilejas encuadra la pantalla donde se suceden las imágenes. Una tras otra, pasan fotos que hablan de las participantes pero, sobre todo, el objeto que cada una de ellas eligió como paradigma de su vida. ¿Quienes son? Tres mujeres francesas que intervienen en una competencia de la palabra. Todas con una historia dura -la guerra signó sus días- y gran experiencia de vida: logros y fracasos van desfilando acompañados de una palangana, una lámpara y un vestido. Sin tapujos para narrar hasta los detalles más oscuros, se expresan a su turno hasta perder el aliento; en los relatos se evidencia que también otras cosas han perdido, menos las ganas de seguir viviendo, esa fuerza interior que nos subleva a la adversidad y suele llamarse "instinto de conservación". ¿Por qué compiten? ¿Cuál es el premio? Tal vez sea sólo una manera de dejar testimonio de su paso por el mundo.


Una obra entretenida, dinámica y con maravillosas actuaciones. Los cuatro protagonistas dan lo mejor de sí en esta extraña competencia con formato de enlatado televisivo. El equipo técnico acompaña a la perfección, con buena iluminación y sonido.

Elenco:

Malena Solda: Angela Rougeot
Verónica Pelaccini: Jacqueline Mettetal
María Laura Santos: Bárbara Fesselet
Alfredo Staffolani: Eva-Igor

Equipo:

Dirección: Gonzalo Martínez
Asistente de dirección: Carolina Balbi
Iluminación: Ricardo Sica y Matías Sendón
Diseño de vestuario: Pablo Ramírez
Asistente de vestuario: Gonzalo Barbadillo
Diseño de escenografía: Alicia Leloutre
Fotografía: Alejandra López
Video y sonido: Ian Kornfeld
Peinados: Ale Granado
Maquillaje: Dolores Giménez
Traducción: Alicia Migdal
Prensa y difusión: Duche&Zárate
Diseño gráfico: Estudio Papier
Producción ejecutiva: Florencia Flores – Romina Chepe
La imagen es cortesía de Alejandra López

El convite de Lola Mora


El convite de Lola Mora
Amanda Patarca
Deldragón, 2008
Teatro, 114 pp

por Rubén Sacchi

La imagen de Lola Mora apoyada en la balaustrada que da al río y una voz que dice: “Cada tanto vuelve. Recorre los lugares en donde desplegó su vida”, dan comienzo a esta pieza de teatro que, a través de un ágape imaginario, expone la imagen de esta mujer de carácter y creatividad notables, atributos ambos que parecieran estar moldeados con la consistencia del mismo material pétreo que usaba para sus figuras.
El banquete, al que Lola ha convocado para dar paz a su alma (o para reafirmar su inmortalidad) cuenta con la presencia de disímiles invitados, media docena de personajes que marcaron su vida. La nómina, a la que fueron cursadas tarjetas escritas con sangre, incluye a Baldomero Fernández Moreno, Gabriel D’Annunzio, Julio A. Roca, María Magdalena, Luis Hernández Otero, su ex esposo, y al mismísimo Demonio, quien no fue convocado directamente pero que, mediante un artilugio, se coló en la reunión.
El texto junta buena prosa con una visión personal de la historia íntima de la artista, pero resulta demasiado benigno con la figura de quien estuvo a cargo del genocidio aborigen, mal conocido como Conquista del Desierto.

La camisa hawaiana


La camisa hawaiana
Carlos Aprea
De la Talita Dorada, 2010
Poesía, 52 pp.

por Rubén Sacchi

El título de este volumen remite a un clima de alegría, festivo; de atmósfera cálida y sensual. Sin embargo, no bien abrimos su primera página, hallamos “el invierno” que “consume las derrotas”, y quizás haya que prestar atención a una vocal que, modificada, cambiaría por completo el significado de la frase. Sólo trocando la a por la e de consume, muy otro sería el mensaje.
Tal vez, para adentrarme en esas sutilezas de la escritura de Carlos Aprea, cuento con un comodín, tres líneas más que cualquier otro lector del libro, una dedicatoria de su puño y letra que reza: “Por las épicas que/ perduran en el corazón/ y serán parte del futuro”.
Esa épica la personifica un imaginario maestro que guía sus pasos para desandar las derrotas, para compartir con los compañeros de ese extraño viaje, sabiendo que “la verdadera confianza/ tiene los ojos abiertos”.
Este libro habla de pérdidas pero también de retoños, en el lento y trabajoso proceso de volver a amar. Cuando creemos que el “amor es una roca ajada”, de pronto una “mujer me rehace hombre” cuando “ella aire mis pulmones tiemblan/ ella mar surca mi barca/ ella tierra a labrar”.

adagios réquiems allegros


adagios réquiems allegros
Jeu Azarru
Arandurá Editorial, 2006
Poesía, 76 pp.

por Rubén Sacchi

Jeu Azarru es el pseudónimo de Juan E. de Urraza, poeta argentino nacido en la ciudad balnearia de Mar del Plata y que los vientos, o la vida, llevaron a residir en el vecino Paraguay. De esas tierras proviene el presente volumen de poemas, cuyo título remite al universo de la música y reúne la obra poética del autor hasta 2006.
En sus páginas encontramos in­quie­tudes espirituales sobre el hombre y su entorno. Una visión cósmica lo lleva a reflexionar: “No somos más que un planeta dando vueltas en círculos”. Ese tono metafísico recorre Adagios, su primer capítulo.
Réquiems está cargado de fatalidad. De atmósfera más intimista, nos habla de desencuentros amorosos e inequidades sociales: “y allí me di cuenta que/ a pesar de las barreras sociales,/ políticas, ideológicas o del idioma,/ de las creencias religiosas,/ (...)/ hay algo que unifica nuestros países.../ Y es que los pobres son todos iguales”.
Por último, Allegros asume un clima eufórico, como para elevar el espíritu con un final a toda orquesta: “y los pensamientos fluyen/ como la letra que emana de mi puño/ y como siempre lo viejo se renueva/ y los sueños se hacen realidad”.

Conjeturas sobre la escritura poética


Conjeturas sobre la escritura poética
Julio Bepré
Ediciones Ultimo Reino, 2008
Ensayo, 112 pp.

por Rubén Sacchi

Antes de comenzar la lectura del presente volumen debemos tener en cuenta el texto que, con el título de Descargo, el autor escribió a modo de advertencia. En él aclara que no pretendió un trabajo exhaustivo, ni la confección de un manual de instrucciones y sólo tuvo la intención de, mediante ideas y experiencias, generar disparadores motivantes para lectores y escritores.
En el capítulo Entidad de la lectura, Bepré afirma: “el hombre continuamente habla, incluso cuando no pronuncia palabra alguna” y a esa expresión vital se refiere, incursionando en los diferentes vínculos con la realidad que posee el arte en general y la poesía en particular, en tanto construcción de un paralelismo que interactúa con ella y la modifica.
El autor aborda las relaciones , o su ausencia, entre la lírica y otras cuestiones del pensamiento humano, tales como política y religión considerando, además, otras disciplinas inherentes a la literatura, como la traducción y la ­crítica porque, como nos recuerdan las palabras de Goethe: “Se llega a la poesía incluso a través del estudio de la mineralogía”.

El padre muere


El padre muere
Ana Emilia Lahitte
Editorial Vinciguerra, 2006
Poesía, 36 pp.

por Rubén Sacchi

La muerte del padre es lo más natural que puede acontecernos aunque no por eso menos traumático. El dolor ante la muerte es atávico; sin embargo, no terminamos de aceptar esa inapelabilidad. ¿Cómo enfrentar el trance, entonces? Mediante la catarsis de la palabra.
La autora exorcisa el desconsuelo mediante la poesía y lo hace de manera magistral y minuciosa, tanto, que los detalles nos llevan a participar del momento necrológico acariciados por el bálsamo de los versos.
Pocas veces lo terrible puede resultar bello, pasa sólo cuando ocurre esa maravillosa alquimia practicada por el arte. Lahitte describe la agonía: “Viejos olores/ músicas unciones/ se mezclan con sudor./ Sólo la muerte abierta/ huele a parto./ A humanidad./ A llaga cancelada”.
Esa lenta despedida produce una ruptura inevitable “Quien muere/ quiebra el tiempo de los vivos”, pero todo caos se equilibra, es ley natural que cada esquema se reacomode con las piezas restantes cuando “El vacío/ del pulso/ nos deslumbra./ Es la serenidad.// Ya nada existe/ sino esa extraña máscara/ dormida”.

A dónde van los muertos (Lado B)

A dónde van los muertos (Lado B)
de Grupo Krapp
Espacio Callejón
Humahuaca 3759, CABA
Jueves 3, 4, 10, 11, 16, 23, 30 de marzo y 6 de abril, 21 hs.

por Eva De Bartolo

¿Qué es la muerte? ¿qué se siente al morir? ¿hay otra vida después de la muerte? ¿cómo pensamos que vamos a morir? Todas estas preguntas que no tienen respuesta y otras, muchas, sobre el mismo tema se plantea y plantea al espectador el Grupo Krapp en éste, su nuevo espectáculo, entablando un diálogo que no tiene fin, donde cada uno de los interrogados trata de acercarse a un tema del que nadie tiene certeza alguna. No hay palabras, éstas no alcanzan para explicar la muerte, y el grupo intenta dar, si no respuesta, por lo menos una interpretación a través del cuerpo y el movimiento, en esta obra que refiere a otra que se está ensayando y que trata de la muerte.
Cuando no alcanzan las palabras para expresar lo inexplicable, el cuerpo puede llegar a articular la aceptación ante lo irreversible, pero también el deseo y la esperanza. Una vuelta de tuerca, no premeditada -pero que apareció y produce un efecto vital ante un tema que, generalmente, se prefiere evitar- es que mientras presentan este espectáculo, una de sus intérpretes, Luciana Acuña, que es además quien ejerce la dirección conjuntamente con Luis Biasotto, esté embarazada. Es la vida que resurge siempre, a pesar de todo, en medio de la angustia existencial y de este caminar hacia el inexorable fin.
Este es un destacado trabajo conceptual, en el que el grupo demuestra un certero conocimiento de su arte y solvencia profesional, con una coreografía ajustada y excelente manejo corporal. Muy buena la música y la integración de sonidistas en escena, con lo que desmitifican y exponen la trastienda del espectáculo, evidenciando el artificio de la actuación, la producción y sus mecanismos.



Creación GRUPO KRAPP: Luciana Acuña, Gabriel Almendros, Luis Biasotto, Edgardo Castro, Fernando Tur.

Dirección: Luciana Acuña, Luis Biasotto
Música original en vivo: Gabriel Almendros, Fernando Tur
Escenografía y vestuario: Mariana Tirantte
Asistente escenográfico: Gonzalo Córdoba Estévez
Iluminación: Matías Sendón
Dirección video y montaje: Alejo Moguillansky
Operación video en vivo: Alejo Moguillansky y Ignacio Masllorens
Sonido video y sonido en vivo: Rodrigo Sanchez Mariño y Gabriel Barredo
Imágen video: Agustín Mendilaharzu
Asistecia edición de video: Santiago Esteves
Entrevistados: Julián Tello, Gabriel Barredo, Horacio Barredo, Rodrigo Sanchez Mariño, María Villar, Alejandro Karasik, Nele Wohlatz, Luciana Kirschenbaum, Sebastián Lingiardi, Maitina De Marco, Ambra Maniscalco, Ivan Rudnitzky, Claudia Schijman, Natalí Claut, Gaston Claut, Nicolás Claut, Luis Fernandez Arroyo, Ema Fernandez Arroyo, Martín Sandoval, Guilherme Morais.

Las chicas de ahora lo hacen oral


Las chicas de ahora lo hacen oral
Autores varios
Zediciones, 2010
Poesía, 15 audiotextos.

por Rubén Sacchi

Este CD, atendiendo a su título, debiera hacer las delicias de los caballeros, y en efecto las hace, pero no solo; también logra dar placer a las damas, que disfrutan de esta completa entrega de lo más profundo que las chicas poseen: su poesía.
¿Qué tienen en común las rapsodas? Amén de su condición de género, todas apuestan a la producción independiente y, salvo excepciones, deambulan por Cuyo y los barrios porteños. Luego, no debe buscarse parentesco alguno entre sus artes orales.
Abordan diferentes temáticas y los diversos estilos de escritura y lectura conforman un delicioso caleidoscopio, agradable al oído y despabilador de ideas. Si debiéramos buscar un hilo conductor entre las diversas autorías, podríamos coincidir en la libertad creativa.
Las autoras son: Flora Nativa, Patricia Jawerbaum, Débora Benacot, Rocío Navarro, Meck, Violeta Percia, María García, Madame Barfly, Patrica Pietrafesa, Griselda García, Romina Freschi, Anahí Ferreyra, Dafne Mociulsky, Ledem y Luli a Secas.
Destacable el diseño y armado del art-book a manos de Meck, que incluye fotos y biografías de las autoras.

Estros perdidos


Estros perdidos
Rodolfo Virginio Leiro
Creadores Argentinos, 2011
Poesía, 108 pp.

por Rubén Sacchi


No es común encontrarse con un libro de poesía compuesto de sonetos, mucho menos que estos guarden una correcta estructura y puntillosa métrica; es inhabitual, salvo que hablemos del poeta Rodolfo V. Leiro, ese casi nonagenario escritor juninense, a quien ASOLAPO (Asociación Latinoamericana de Poetas, Escritores y Artistas) propusiera como candidato 2010 al Premio Nobel de Literatura.
De este prolífico autor escribe en el prólogo Nieves Lorenzo Córcoba: “Su poesía es un diálogo con el mundo que lo rodea, sincero, desgarrante, implicado en la sociedad, en la igualdad, en la paz, en la justicia...”, tópicos que uno descubre al sumergirse en la lectura.
Estros perdidos nos remite al celo del animal, vinculado a su potencialidad. La fuerza del verbo, no obstante, en el poeta no decayó, aún asumiendo el inevitable trance: “Cuando no quede nada de mi Nada”, rechaza a quienes auguran el cielo hipócritamente: “y arribando al final, premonitorio,/ me arrojen sin piedad al crematorio/ ¡prohíbo un vil repique de campana!”, para augurar: “me encontrarán quizás en el nectario,/ en mi predio de verso proletario/ que brincará en la página del libro”.

Disculpas del irascible


Disculpas del irascible
Néstor Mux
De la Talita Dorada, 2008
Poesía, 96 pp.

por Rubén Sacchi

Esta antología de Libros de la Talita Dorada incluye la producción poética de Néstor Mux, a excepción de sus tres primeros trabajos, escritos durante su juventud. En contrapartida de esas ausencias, el editor agregó algunos trabajos aparecidos en la revista de poesía El espiniyo y el sitio de Internet Aromito.
El poeta describe con maestría pasajes de la vida que asumen el carácter de universales. Escenas sencillas pero poseedoras de detalles, movilizadores de esos resortes que llevamos en nuestra mente -y el corazón- a los que muy pocas cosas tienen la capacidad de accionar.
Mux asume la poesía como compromiso vital: “Si la poesía no alcanzara revelaciones/ y apenas fuese ademán inconcluso/ porque depusimos armas ante el desaliento/ (...)” habla de una cuestión ética y se embandera con ella al titularla Identidad.
Sería injusto obviar el prólogo que Mario Arteca escribió para la edición, titulado Diez miradas acerca de Disculpas del irascible y que constituye una suerte de exégesis de la obra del autor. Un verdadero micro-ensayo que disecciona todos los tópicos incluidos en su producción literaria.

Manhattan song


Manhattan song
Cinco poemas occidentales

Luis Benítez
El Fin de la Noche, 2010
Poesía, 62 pp.
.
por Rubén Sacchi

Manhattan, ciudad enigmática de enormes torres que arañan el cielo del Dios Dinero y pozos nocturnos, dominios de su opuesto en el infierno del jazz. Escenario del delicioso cine de Woody Allen y del demencial apocalipsis del World Trade Center.
Benítez escribió estos versos hace casi dos decenios, según sus palabras: “en una isla famosa, que la codicia europea le compró por 24 dólares a la codicia americana, esta última convencida de que los compradores eran unos idiotas, porque ¿quién puede creer que la tierra es algo que se compra o se vende?”. De este intríngulis y aquel absurdo surgen estas historias un poco despiadadas, de pura vida, con un dejo de literatura beatnik y otro de policial negro.
En ese entorno, se desarrolla una lírica fantástica: “Desde una mota de polvo que tal vez sea el sol” y aleccionadora: “No hay que quejarse despierto/ de las miradas que toleramos en sueños”. Contiene cinco poemas duros, que nos recuerdan que “La vida es algo que siempre/ hay que cuidar de las polillas”, y ha de ser nomás, porque bien lo saben los veteranos de Vietnam en el quinto piso del Garbo’s Building: aquí “Nadie recuerda nada eso es lo bueno de este país”.

Recuérdate que no sabes recordar


Recuérdate que no sabes recordar
Carlos Sánchez
Edizioni Librati, 2010
Poesía, 142 pp.
.
por Rubén Sacchi

Luego de La poesía, las nubes y el ajo, nos llega este nuevo volumen de Carlos Sánchez, en deliciosa edición bilingüe que nos permite sumergirnos en sus profundos pensares, a la vez que repasar, en mi caso, la lengua paterna, repleta de imágenes queridas y adobadas con at­mós­feras de ollas humeantes que convocan los afectos.
Escribe Alessandro Centinaro en el prólogo, que el autor es un poeta de “... regiones hechas de espacios amplios y abiertos, (...), no ama las jaulas...” lo que resulta una verdad incuestionable, ya que no hay mayor libertad que la poesía, y el hombre, y cualquiera de los sistemas que éste imaginó, no ha logrado fabricar los barrotes capaces de encerrarla.
Carlos Sánchez habla de la memoria, cuya materia prima son los recuerdos, y que necesita para desarrollarse de ese espacio intangible que llamamos tiempo, “el gran saboteador de sueños”, el que empuja a que “el misterio se haga pedazos”. El tiempo y su imparable transcurso que nos enfrenta a ese momento culminante de la vida llamado muerte y que trae conciencia de la inutilidad de proyectar hacia el futuro pero, y por eso mismo, otorga plenitud al presente; “el tiempo es un reloj de arena/ vacío”.

La historia del señor Sommer

La historia del señor Sommer
de Patrick Suskind
Belisario Club Cultural
Av. Corrientes 1624, C.A.B.A.
Viernes y Sábados, 21 hs
Domingos, 20 hs

por Rubén Sacchi

Dicen que todo perseguidor es, a la vez, un perseguido. Pero lo habitual no es ser acosado por aquel o aquello que procuramos. Sin embargo, el señor Sommer cumple con esa condición, que conscientemente o no arrastramos todos los humanos: mientras huimos de la muerte, nos aproximamos inexorablemente a ella.
Esa es la parábola central de la historia, aunque el libro no se agota allí: el hermoso fresco de la campiña alemana reproduce un paisaje bucólico que enmarca la historia de un niño hasta su madurez, sus alegrías y frustraciones. Sus ansias de volar y la acartonada educación que, una y otra vez, se ocupa en cortarle las alas.
La historia del señor Sommer es una pieza trágica, a cuyo narrador el director catalán Xicu Masó reubica en una especie de café concert para quitarle algo de tensión. En ella se van desarrollando las interminables caminatas de ese enigmático personaje, quien rehusa la utilización de cualquier vehículo así como todo tipo de ayuda en general. La música de samba acompaña el relato, alternada con acordes de Alfonsina y el mar, que le otorgan una atmósfera anticipatoria.
Este unipersonal es brillantemente interpretado por Pep Tosar, actor catalán que se conociera profesionalmente en los 90 por su participación en series televisivas, aunque también trabajó en diversos largometrajes y, fundamentalmente, en teatro. Su muy buena dicción, no deja perder detalle de la riqueza literaria del texto de Suskind.

Narrador: Pep Tosar
Dirección: Xicu Masó
Traducción al catalán: Lluís Massanet
Traducción al castellano: Ana María de la Fuente
Fotografías: Blai Tomás
Diseño gráfico: Montse Lapuyade
Prensa: Duche & Zárate

Código de familia

Código de familia
de Ponciano Funes
Teatro del Globo
Marcelo T. de Alvear 1155, CABA
Funciones: Miércoles a Sábados 21,30 hs.
Domingos 21 hs

por Rubén Sacchi

La inauguración o apertura de una sala teatral siempre resulta un hecho auspicioso, máxime cuando se realiza mediante una puesta de alto nivel. Esta conjunción sucedió el lunes 10 del corriente con el estreno de Código de familia en el reinaugurado Teatro del Globo.
La pieza en cuestión, con libro de Ponciano Funes y la dirección de la prestigiosa Eva Halac, toca un tema casi oximorónico: la justicia en la dictadura militar. Quienes, por entonces, atravesamos los tediosos pasillos de algún tribunal sabemos que el “extravío” de alguna foja, o de un trámite completo, era algo más que el argumento de una comedia y que una cuestión del fuero civil bien podía derivarse a lo penal.
Un abogado novato, con ansias de progresar en su profesión, aunque un tanto iluso, se hace cargo de un caso curioso de separación. No se trata de la típica disputa de bienes, cuota alimentaria o tenencia de los hijos, sino de la intención del marido de que la esposa mantenga el vínculo matrimonial. Maravillosamente representado por Tomás Fonzi, el letrado logrará su fin pero, para hacerlo, casi deberá pactar con el Diablo.


Con excelentes actuaciones, algo esperable si se atiende al elenco, la obra se desarrolla en un escenario que combina los diferentes ámbitos de acción con un hábil cambio de luces. Tal vez, como contrapartida, haya que advertir que el sonido por micrófonos inalámbricos empasta un poco los diferentes planos sonoros.
El Teatro del Globo vuelve a engalanar la noche porteña bajo la tutela de la Biblioteca de la Asociación de Mujeres, con nuevas programadoras. La periodista Rosario Lufrano, junto a la asociación Armar Artes Escénicas (Graciela Rodríguez y Silvia Pritz) y la directora Eva Halac estarán al frente del proyecto. Detrás de escena, trasunta un segundo propósito, idea de Margarita Biondi, hija del recordado Pepe: parte de la recaudación irá a financiar la actividad del Programa Solidario Pepe Biondi - Tearapia de la risa, que permite que un grupo de payamédicos lleve alegría a niños hospitalizados.

Elenco:

Tomás Fonzi: Dr. Ponciano Funes
Arturo Bonin: Amado Mubarak
Raúl Rizzo: Comisario
Alejandra Darin: Stella
Gabo Correa: Portero, Empleado judicial, Mozo y Empleado Morgue.

Equipo:

Dirección: Eva Halac
Asistentes de dirección: Silvio Lang y Victoria Rodríguez Monte
Asesor de dramaturgia: Silvio Lang
Dirección de arte: Micaela Sleigh
Música original: Negro García López
Diseño iluminación: Ernesto Bechara y Eva Halac
Diseño gráfico: Adrián Alvarez
Fotografía: Photomonteleone.com
Asesor de vestuario: Jorge García
Diseño técnico de sonido: Gonzalo Berdes
Asistente de escena: Iván Stilman
Comercialización: Roberto Lufrano y Luciana Llermanos
Prensa y difusión: Ana Albarellos
Producción ejecutiva: Graciela Rodríguez - Armar Artes Escénicas
Producción general: Rosario Lufrano

De Alfonsín al menemato



De Alfonsín al menemato
(1983-2001): literatura argentina
siglo XX, Tomo 7
Director: David Viñas
Compiladores: Rocco Carbone y Ana Ojeda
Paradiso Ediciones, 2010
Ensayo, 360 pp.

por Rubén Sacchi

De Alfonsín recuerdo su negativa de recibir a Julio Cortázar, en la que sería su última visita al país luego de un largo exilio; de Menem, sus libros de cabecera, las Obras Completas de Sócrates. Ambos, por desidia o ignorancia, contribuyeron con una palada de tierra para la sepultura de la literatura argentina. Era evidente que de ninguno de ambos podía esperarse una respuesta comprometida con la cultura. Todo fueron parches y medidas más o menos improvisadas, no para el fomento sino más bien para la canalización de múltiples expresiones, que se desarrollaban en el hombre tan naturalmente como éste.
Entre esos dos momentos, muchos acontecimientos signaron nuestras letras, que apenas asomaban luego de una feroz dictadura y una guerra demencial: el primer juicio a los represores, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los decretos de indulto.
Este libro agrupa interesantes ensayos que nos acercan a aquella realidad y la relacionan con la producción artística de entonces. Con un criterio amplio en cuanto a lo literario, incluye cine, historieta, ensayo, entrevista, periodismo de investigación y otras formas de la palabra escrita.
Cada trabajo toma en profundidad un icono del período y lo desmenuza de manera inteligente, embebido de un componente ideológico que viene a ser un pequeño acto de justicia contra aquellos representantes políticos y en reivindicación de piezas fundacionales de la literatura de esas dos décadas. Acompañados todos de textos complementarios seleccionados muy adecuadamente.
Compilado por Rocco Carbone y Ana Ojeda y bajo la dirección del escritor David Viñas, nos llega este 7º volumen de una colección que, sin pretensiones de faro, contribuye a iluminar lo que ocupa los anaqueles de las bibliotecas.

Carnalval


Carnalval
Hernán Jaeggi
Babel Editorial, 2010
Poesía, 80 pp
.
por Rubén Sacchi

Carnalval es un neologismo formado por las palabras carnal y carnaval, pero ¿pueden esas palabras separarse, diferenciarse?
El carnaval es lujuria, desenfreno. Momo, con su burla, se toma de la mano de Baco y, junto a los sátiros, inauguran la fiesta de la alegría del cuerpo, la celebración de la carne y el reinado del sexo. Por eso, la comparsa recorre los cuerpos en la carroza del deseo.
Carnalval es la cópula hecha verso, la poética del erotismo donde “van mis deseos/ como vacas/ a abrevar/ en tu ojo/ de agua oscura”.
Hay una suerte de canibalismo bienechor que habita en las palabras; órganos que se fagocitan de deseo, se entrelazan y absorben sus jugos en un “amor medieval”,
Hernán Jaeggi hace de la poesía un ritual festivo donde Dios es el gran ausente: “Dios solo,/ mirando./ Gran voyeur/ insatisfecho/ por toda/ la eternidad/ se pregunta/ ¿qué hice mal?/ ¿por qué me/ han abandonado?”. Allí, las imágenes se suceden con contundencia orgásmica dejando en claro que “sexo/ es una palabra/ que le pone/ el cuerpo/ a la muerte”.