Vértigo (Siempre distinto)



Vértigo (Siempre distinto)
de Marcelo Katz
Espacio Aguirre
Aguirre 1270, CABA
Funciones: jueves a las 21 hs.

por Rubén Sacchi

Quizás la vieja cultura educativa, rígida y acartonada de nuestros ancestros, sintetizada en la amonestación “dejate de payasadas” fue lo que generó el imaginario donde la gracia o el absurdo eran impensables en una vida “seria”. Para entonces, la figura del clown era relegada al circo a través de personajes que atravesaban, sin mayores diferencias, un esquema de actuación similar, creando verdaderos estereotipos expresados en un ser generalmente triste y desafortunado, resultando que el infortunio de uno hacía las delicias del resto.
La aparición de una corriente de bufos en la pantalla, tales los casos de Keaton, Chaplin, Laurel & Hardy o, más acá en el tiempo, The three stooges y Benny Hill, modificaron parcialmente esa lógica pero el medio en donde aparecían hacía que se mantuvieran en otro plano, como actores cómicos fuera de aquel mundo payasesco.
Hoy, el teatro atraviesa una etapa de refundación, que incorpora elementos de diversas corrientes artísticas. Mientras podemos ver cómo la danza o el video participan de las tablas, otras disciplinas provenientes del ámbito circense se suman generando resultados sorprendentes y por demás agradables, tales como la acrobacia y el clown.
Esta última expresión, por sí sola, dejó de ser la hermana olvidada de la actuación para empezar a considerarse en su verdadera dimensión y Marcelo Katz conduce un semillero de caricatos en el Espacio Aguirre, definido como Teatro y Escuela de Clown.
La obra que nos ocupa hace honor a su título, pero no por su ritmo sino porque carece de esquemas o guiones. Todo lo que acontece es fruto de la improvisación, aunque los resultados asombren de tal manera que parezcan seguir una línea de hierro, de allí que el vértigo, seguramente, más lo vivan los propios creadores.




Siete payasos, bajo la mirada de un director omnipresente que interactuará con ellos, interpretan al compás de una excelente música, también sin partitura, distintos cuadros donde abordan temáticas sensibles insertas en situaciones desopilantes. El amor, la sexualidad, la injusticia y el hambre son algunos de los tópicos propuestos que actúan como disparador de la obra.
La pieza, pese a la ausencia absoluta de marcación, no tiene baches ni altibajos. Todo el equipo hace lo suyo con profesionalismo y cada uno aporta un personaje diverso, con personalidad y particularidad bien marcadas que lo diferencian de su partenaire. Las situaciones se suceden mientras los músicos acompañan la acción con la naturalidad de lo ensayado y el Director capitanea el barco con la experiencia de quien domina la deriva.
La risa, se sabe, es sanadora. No sólo porque el buen humor predispone la psiquis convenientemente, sino porque es generadora de endorfina, sustancia que acelera los procesos curativos. Toda una corriente de la medicina la recomienda como terapia y propicia que haya payasos en los hospitales. Vértigo, funciona en ese sentido aunque es una obra que hace llorar… pero de risa.


FICHA TECNICA

Clowns:
Cecile Caillon
Lourdes Herrera
Gastón Jeger
Damián Luna
Diego Elmo Pérez
Mariano Russo
Agustín Saiegh

Músicos: Cami Ibarra y Tano López
Diseño Gráfico: Romina Salerno
Fotografía: Ana Katz, Daniela Cascante y Phillipe Caillon
Prensa: Marcos Mutuverría - Duche&Zarate
Operación de luces: Stefanía Piotrkowsky
Asistente de dirección: Luis Cagnacci
Dirección en vivo: Marcelo Katz


PALABRAS DEL DIRECTOR
Después de más de 25 años en el mundo del clown, con VERTIGO, hemos dado en el clavo para conocer y entender el corazón de la experiencia clownesca. Sus lógicas y delirios. Sus riesgos y sus amplias posibilidades, que generan las emociones más intensas y las risas más explosivas.

MARCELO KATZ transita el clown, el bufón y las máscaras desde el año 1986, como intérprete, director y maestro.
Tiene una amplia formación en Teatro, Danza, Clown, Máscaras, Música y Circo.
Integró la compañía de danza contemporánea de Teresa Duggan.
Fue actor del Teatro Municipal General San Martín de Buenos Aires, entre los años 1987 y 1992.
De 1993 a 1997, junto a Gerardo Hochman, crea y dirige “La Trup”, primera compañía de Nuevo Circo de Argentina.
Como Director montó espectáculos en teatros reconocidos de Buenos Aires: Teatro Metropolitan, Teatro Municipal General San Martín, Teatro Nacional Cervantes, Centro Cultural de la Cooperación, Teatro Regina, La Trastienda, Teatro Broadway, Ciudad Cultural Konex, entre otros.
Fue merecedor de los principales premios y nominaciones de su medio teatral: Premio “ACE”(Asociación de Críticos de Espectáculos), “Premio Teatro XXI” (del grupo de investigación teatral GETEA), Premio “Teatros del Mundo” (de la Universidad de Buenos Aires), Premio “Pregonero” ( de la Fundación el Libro), entre otros.
Fue docente en la escuela de Danza de Julio Bocca, de la Escuela de Arte Dramático de la Universidad del Salvador, y lo es actualmente en el Teatro Municipal General San Martín.
Dicta regularmente cursos en diversas ciudades de Argentina, en San José (Costa Rica), Montevideo (Uruguay), Lisboa (Portugal), Paris (Francia), Barcelona, Bilbao, Durango, Arrigorriaga, Navarra, Murcia, Zaragoza, Valencia, Alicante, Palencia, Ibiza, Avilés, Gijón, Madrid (España), Parma (Italia), entre otras.
Dirige Espacio Aguirre en Buenos Aires, escuela de clown, bufón y máscaras en la que se han formado más de 3000 alumnos argentinos y extranjeros.
 

Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno)

Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno)
de Guillermo Balbuena y Ana Friedlmeier
Mimoteatro Escobar Lerchundi
Defensa 611. San Telmo

por Eva De Bartolo

Las Historias de un Corazón (Relatos de Saturno) poseen la magia de transportarnos a un
mundo onírico y misterioso, del que participamos apenas se apaga la luz y en la caja
negra se despliega el sortilegio. Cada gesto es una historia que da cuenta tanto de la vida
cotidiana como de las más íntimas reflexiones y sentimientos del protagonista, el miedo, la
soledad, el amor, la belleza del universo, todas enlazadas por la poesía gestual, compleja
y bella. Todo puede resumirse en una caricia o en oler una flor y no hace falta más.


El mimo, al decir de los grandes maestros, es un artista silencioso, plástico y profundo,
capaz de expresar al hombre en toda la magnitud de su mundo interior, en cada acto, por
pequeño que sea, de todos los días. La complejidad expresiva del cuerpo, llevada a este
arte, logra exquisitos cuadros poéticos en los que lo no dicho es más fuerte que la
palabra.
Guillermo Balbuena se formó con los maestros Roberto Escobar e Igón Lerchundi, quienes
se encuentran entre los más reconocidos del mundo, hecho que se nota a la hora de
poner el cuerpo en escena de manera precisa. Ana Friedlmeier proviene de la danza y
esto produce una excelente combinación, acentúa el dramatismo y le da una mayor
plasticidad, enriqueciendo la obra con la mixtura de técnicas.
Una obra digna de verse, que levantará nuevamente el telón en los próximos meses.

 
Ficha técnico artística:

Intérpretes: Guillermo Balbuena, Ana Laura Ana Friedlmeier
Iluminación: Stefany Briones Leyton
Musicalización: Stefany Briones Leyton
Producción: Sebastián Coronel
Dirección: Guillermo Balbuena

Clavelina

Clavelina
Eduardo Kovalivker
Hojas del Sur, 2015
Novela, 144 pp.

por Rubén Sacchi

No es un clavel, con su evidente belleza y prestancia, la clavelina es una flor pequeña, que se exhibe casi con timidez en medio de un ramillete y su hermosura posee el tono de lo salvaje. Ese quizás sea su mayor atractivo.
La novela de Kovalivker comienza en un escenario romántico, con el que los amantes de la literatura y el conocimiento siempre soñamos: una biblioteca frente al mar; y ese gigante líquido es el nexo que lleva a Juan, cincuenta años después, a otro teatro de similares características pero impregnado de gran turbulencia vital.
El autor logra construir un personaje muy interesante, plagado de contradicciones, que puede despertar en el lector tanto la empatía como el desprecio. Su pasión por una joven aldeana arrojada a la prostitución, lo lleva a enfrentar al proxenetismo, mientras por otra parte lo alimenta y construye una relación que bien puede considerarse incestuosa.
La trama se desarrolla plena de tensión y recorre una isla caribeña, en la que puede identificarse a Cuba aunque en ningún momento se la nombre y se exponga una visión bastante particular del proceso político revolucionario que atravesara la ínsula.
Las creencias y supersticiones ponen de la mano peces, que pueden ser demonios, con el conocimiento de pócimas y brebajes ancestrales, más efectivas que la medicina occidental.
El protagonista, a la saga escritor, desmitifica la visión idealizada de la profesión. No resulta un humanista preocupado por los avatares de los mortales, sino que está dotado del suficiente egoísmo necesario para cargar con un asesinato innoble y poder continuar, sin mayores sobresaltos, disfrutando de una buena vida.

Desde la muralla



Desde la muralla
Jorge Andrade
Umbrales Ediciones, 2015
Novela, 250 pp.

por Rubén Sacchi

Hace casi 170 años que Carlos Marx y Federico Engels hablaban de un fantasma que recorría el mundo. La imagen utilizada pareciera haber producido un efecto inverso al buscado; pese a proponer una teoría socio-económica más justa y ecuánime, el comunismo provocó lo que todo fantasma logra en una mente propensa a las supersticiones: un susto.
Hoy, ese fantasma sigue siendo la utopía de muchos, pero otro es el espectro que logró corporizarse más rápidamente y, aunque mortal en extremo, goza de la simpatía de amplios sectores de la sociedad, obnubilados por su brillo y el dulce canto de sirena que emite. Se trata del neoliberalismo.
Desde la muralla propone un escenario en donde esta corriente se desarrolla, y lo hace de manera premonitoria ya que, escrito en 2010 retrata, sin mayores diferencias la Argentina actual, realidad extensible a gran parte de la vecindad latinoamericana y mundial.
Con un lenguaje rico y certero –el escritor es, además, economista- va describiendo el proceso de acumulación de capital en toda su perversión, dejando al descubierto toda una enorme trama atada a la lógica del poder por el poder en sí.
El autor, también docente especializado en el campo sociocultural, analiza las posibles respuestas del resto de los estratos sociales que quedaron fuera del festín de la clase dominante y desarrollaron métodos alternativos de supervivencia.
Con una gran dosis de actualidad, en tiempos de crisis y holdouts, la novela se presenta como una guía esclarecedora de a dónde iremos a parar de continuar en este derrotero.
A pesar de sus negacionistas, la lucha de clases continúa su desarrollo histórico, y la muralla es la figura que divide claramente a sus actores, describiéndola en toda su crudeza.

Desde el fondo

Desde el fondo
Eugenio Polisky
Editorial textosintrusos, 2015
Poesía, 108 pp.

por Rubén Sacchi

El nuevo libro de Eugenio Polisky describe el proceso de escritura: desde la inspiración hasta la praxis, pasando por situaciones propias del desarrollo creativo. Dicho así, resultaría una obra rayana en la vulgaridad, casi un ensayo para taller literario o un manual de principiantes, pero nada más lejos de esa simpleza que el libro de este interesante autor, tanto por su propuesta como por su contenido.
Es que todo desarrollo creativo atraviesa infinitas fases. Se direcciona y redirecciona permanentemente y, también de manera constante, es atravesado por la vida del creador, y es justamente este elemento un protagonista primordial en el libro.
El poeta toma todos los elementos habitualmente perturbadores del hecho artístico y los convierte en poesía. Cada contingencia, interior o exterior, se resume en versos, porque “las palabras/ (...)// no viven/ una vida/ banalmente/ cotidiana”. El simple proceso de preparar una sopa instantánea funciona como disparador y metáfora.
Dicho esto, se puede inferir que el trabajo de Polisky es profundamente vital y terreno, despega al poeta de ese Olimpo ideal que suele imaginarse y lo arroja entre los mortales, casi como uno más. Casi, porque ese individuo logró sacar lo oscuro que lo habita desde el fondo y sublimarlo en luz.

Las horas fuera de los márgenes

Las horas fuera de los márgenes
de Bruno Schulz
Patio de Actores
Lerma 568, CABA
Sábados 21:30 hs.

por Rubén Sacchi

Julio Cortázar decía que "después de los cuarenta, la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente hacia atrás". Es que en esa bisagra de la existencia, tanto lo vital como lo emocional se parte en dos mitades asimétricas en las que, generalmente, hay más por detrás que por delante.
No es que se trata de abonar la teoría Manriquista de que "todo tiempo pasado fue mejor" sino que, en lo concreto, el declive de aptitudes se pronuncia y los afectos que nos rodearon e hicieron de la vida un tránsito soportable, van desapareciendo en el maremágnum de los años, sumiendo en la más absoluta soledad al dudosamente afortunado sobreviviente.


De eso habla Las horas fuera de los márgenes, de la soledad; pero no de cualquiera, sino de la que sobreviene con la vejez, fiel retrato de la mítica balada de Sui Generis, Confesiones de invierno.
La obra, basada en un trabajo del polifacético y trágicamente desaparecido artista polaco Bruno Schulz, delinea magistralmente la vida lenta y frugal de un anciano que, asumido en lo absoluto y concreto de su condición de geronto, la transita con altura y creatividad.
No llora los recuerdos que anida, los convive y desempolva, como quien busca mantener el aliento ritual que le diera sentido a los días de plenitud. Su vida está llena de poesía y en poesía se resuelve.
La pieza, dirigida por Javier Margulis, se logra en ese sentido, imprimiendo de lírica la atmósfera que supo montar como responsable de la música original y la cálida escenografía que compartió con Oscar Trussi, ésta última trabajada con originalidad y detalles que hacen a lo entrañable de la historia. Vestuario e iluminación precisos completan un trabajo acertado y recomendable. Con ese soporte, debemos destacar la labor de Fidel Vitale, que compone un personaje de una sola pieza, sin fisuras ni titubeos. Logra esa mezcla de ternura y complicidad que poseen solamente quienes asumen el momento que les toca vivir. Sus movimientos, gestos y hasta su voz poseen una carga y un equilibrio perfectos.
La obra se desarrolla en una hora escasa y colma al espectador de un gratificante aire de magia, donde el retorno a la niñez es más que una alternativa, es la salida liberadora para enfrentar lo inevitable.



FICHA TECNICA

Actuación: Fidel Vitale
Asistencia de dirección: Pablo García Tuma
Escenografía: Javier Margulis y Oscar Trussi
Realización de escenografía: Duilio Della Pittima
Vestuario: Lili Piekar
Asistencia de vestuario: Julieta Heiderscheid
Realización de vestuario: Stella Giorgio
Iluminación: Marco Pastorino
Asistente de iluminación: Matías Luciano Tinganelli
Operadora de luces: Julieta Carrillo
Música original: Javier Margulis
Colaboración en arreglos: Adrián Odriozola
Estudio de grabación: La cuerda
Prensa: Duche&Zarate
Coordinación de producción: Rosalía Celentano
Dramaturgia y dirección: Javier Margulis
Agradecimientos: Javier Beresiarte y Nelson Segovia del Teatro Nacional Cervantes / Ana Minujín y Liliana Vitale.

Los colores secundarios

Los colores secundarios
Alexander Theroux (*)
Traducción de Ariel Dilon
La Bestia Equilátera, 2015
Ensayo, 352 pp.

por Rubén Sacchi

Los colores, esas frecuencias de radiación electromagnética a las que nuestra mente otorga diferentes tonalidades, son parte inseparable de nuestra existencia. No ya vitales, pero sin los que cuesta imaginarse la vida.
¿Nos tentaría morder una frutilla negra presentada sobre un plato gris? Esa y otras disquisiciones integran el sinfín de interrogantes que, sin duda, obedecen a un hecho natural-cultural: el color de las cosas, ya que, como nos enseñaban en la carrera de cinematografía: “los objetos no son en sí mismos, sino en función de la luz que reflejan”.
Alexander Theroux nos acerca a ese inacabable universo, en este caso, de Los colores secundarios, complemento de su anterior trabajo Los colores primarios, mediante un ensayo por demás original.
El escritor caracteriza los colores, pero los pone en contexto de los diversos órdenes de la vida. Enumera inacabables hechos y situaciones donde éstos imponen su presencia y reproduce citas, versos, canciones y diálogos creados bajo su dominio absoluto.
Estructura su trabajo en estilo enciclopédico, pero sin el riguroso ordenamiento académico. De manera caprichosa, por no decir anárquica, va desarrollando distintos tópicos que hacen a la historia, la mitología, el arte en sus diversas expresiones, la política o la cultura farandulesca, entre otros. Es, en definitiva, un compendio de cultura general innovador y pincelado de matices diversos, donde el lector hallará el origen naranja de Halloween, la condena púrpura de los leprosos y la verde y prohibida historia del ajenjo.
Documentado obsesiva y exhaustivamente, es un derroche de erudición e información en un lenguaje ameno y coloquial que obliga a seguir leyendo.

(*) Alexander Theroux nació en Massachusetts, Estados Unidos, en 1939. Ha enseñado en Harvard, en el MIT y en la Universidad de Virginia, donde obtuvo su doctorado en 1968. Es el autor de novelas admirables: Three Wogs (1972), Darconville’s Cat (1981), An Adultery (1987), Laura Warholic or, The sexual intellectual (2007) y de libros de viajes, ensayos y poesía.
The Strange Case of Edward Gorey (2010), el libro que narra su relación de amistad con el genial ilustrador, ha sido elogiado por escritores de la talla de Cormac  McCarthy. Sus últimos libros publicados son The Grammar of Rock (2013) y Collected Poems (2015).

Con el alma dividida

Con el alma dividida
Nahuel
Producción Independiente, 2015
Folklore, 11 pistas

por Rubén Sacchi

Cantaba don Atahualpa Yupanqui esa zambitatriste que musicalizó Nabor Córdoba y que se llamó La añera: “Cuando se abandona el pago/ y se empieza a repechar,/ tira el caballo adelante/ y el alma tira pa' trás”, y ese sentimiento de desgarro es el que sobrevuela el tema que nombra y abre el disco de Carlos Porcel de Peralta (Nahuel).
Con el alma dividida es un disco de canciones suaves en su melodía y profundo en sus letras. Además de temas propios, incluye media docena de poemas adaptados de otros grandes, como Alfredo Zitarrosa, Juan L. Ortiz, Jorge Boccanera y Juan Carlos Muñiz, que el cantautor musicaliza.
Buen compositor, Nahuel es un poeta con compromiso. Sus letras profundizan en la problemática social y política. Desde los desaparecidos hasta el desastre ecológico de Yaciretá, plasma en el paisaje cotidiano del
terruño la universalidad y la pertenencia “pequeña patria para el bolsillo/ del lado zurdo que no es casual”.
El trabajo participa de algunos invitados especiales, como Franco Luciani, Francisco Romero, Luis Mejía Godoy, Ignacio Copani y Diego Rolón, quien estuvo a cargo de la producción musical, grabación y mezcla. También intervinieron Federico Núñez, Agustín Barbieri, Néstor Acuña y Fernando Correa, quedando las
guitarras acústicas y criollas a cargo de Nahuel.

Sólo pido que sea presentable

Sólo pido que sea presentable
Mirta Ovsejevich
Ed. Deldragón, 2015
Novela, 120 pp.

por Rubén Sacchi

El libro, es la primera novela de la autora, aunque no su primer trabajo narrativo, ya que precedentemente ha experimentado el guión de largometraje cinematográfico.
De estilo fluido, pinta un personaje interesante: mujer en la cincuentena, hija de familia de tradición judía y posición burguesa, no se le conoce trabajo pero detenta un holgado pasar económico que proviene de la renta que le deja el alquiler de inmuebles. Reside en Las Cañitas y exhibe un buen abanico de frivolidades que van desde una colección de perfumes importados hasta el deambular entre centros de estética y alta costura y, si el nene aprueba, le paga un viaje al Caribe, allí no pierde oportunidad para decir que “en la Argentina las mujeres nos cuidamos mucho, (...) envejecer está mal visto” en obvia reducción del análisis a su clase social. Su entorno es acorde: la felicidad es en función del triunfo económico y su hija adolescente es una consumista compulsiva.
Sin embargo, acepta el devenir del tiempo con estoicismo, rechaza todo tipo de cirugías y tratamientos invasivos, dice: “el espejo es la ciencia al servicio de la realidad”. Su vida amorosa intenta ser independiente, pero encuentra el límite en el mandato paterno, que maneja su vida y pretende arreglar su segundo matrimonio con alguien de la colectividad. A partir de allí, una serie de acontecimientos le ponen sal a la historia y precipitan el final.

La que va

La que va
Patricia Díaz Bialet
Editorial Atuel, 2015
Poesía, 228 pp.

por Rubén Sacchi

Como en su anterior poemario, Agualava (Ed. Atuel, 2009), los poemas poseen sendos acápites y notas al pie. Estas sitúan en tiempo y espacio la experiencia que ofició de disparador del hecho poético, sin obedecer a un patrón determinado ni unidad cronológica alguna, lo que da al libro cierto carácter de antología de poesía selecta, pero no caprichosa, ya que también las citas pueden incorporarse al poema como parte integrante de él.
El trabajo conserva una unidad temática: el deseo, pero la variedad y riqueza de las figuras da conciencia de las infinitas formas que este puede adoptar. La metáfora es la gran invitada, prodigando figuras de gran belleza, tales como “me desenhebro del mundo”, de sencillez contundente.
El amor en todas sus formas se da cita, el audaz clandestino, en el que “la cama esculpe las fauces de sus huéspedes” o el del ocaso, donde “ya casi no hay sol en este atardecer en este pueblo en esta entrepierna”, pero siempre los sexos en igualdad de condiciones mostrando “ambas nervaduras de los falos”.
Omnipresente, el amante, es la suma del sentido, “sin él la vida será coartada insegura” porque es “faltante de todo lo áspero”, pero siempre renovado, ya que “lo letal consiste en creer que todo se repite”, pues “el amor será un hervor de flujos atávicos”.
Una frase de Gonzalo Rojas abre la segunda parte de la obra: “Inútil escribir y escribir,/ (...)/ ¿Para qué tanta tinta, si el mundo sólo nos pide fuego?”, sin embargo, a lo largo de más de 200 páginas, la poeta derrocha litros de tinta encendida; en actitud sacrificial, desafía: “Engarza tu colmillo en mí/ Yo me ofrezco”. En su derrotero amoroso, los hombres son hitos que conforman el mapa del cuerpo y comparten el goce con múltiples rostros pero en definitiva poseen una única identidad.
También pinta vivencias de sus primeros años, de la inocencia de los niños “que no saben/ que sabrán más adelante”. De los descubrimientos y pérdidas tempranas, de la terca juventud en los años de plomo. Tampoco olvida hablar de pérdidas, de adioses y de muerte, “porque el que muere se funde en el otro/ y nada holgadamente en sus fluidos”.

A qué sabe el deseo?

A qué sabe el deseo?
Daniel Reyes
Editorial Quelión, 2015
Poesía, 60 pp.

por Rubén Sacchi

En el primer poema, una larga enumeración intenta explicar lo que el título del volumen alude. Tan vasta y variopinta es la lista que lleva a la conclusión de formar una entelequia. Lo inexplicable del deseo, aún
con Freud, lleva al autor a asimilarlo al gusto, y la multiplicidad de tópicos conduce invariablemente al lector a una definición: es el sabor de la vida.
Daniel reyes concluye: “...cuatro manos que se agitan como banderas muertas/ sobre el campo de batalla”. Una batalla donde ambos contendientes comparten destino, declinando banderas, para acabar fundiéndose en un mismo final que los confunde y aúna.
Entre ese largo peregrinar de sabores, dulces y amargos, que contienen la imagen deseada, la distancia es de las más acerbas, en ella los amantes quedan “...muertos de olvido/ sin epitafios”. También la ausencia gravita en la densidad de los versos, la ausencia y la percepción de la relatividad del tiempo en el amor: “¿Cuántos días eran uno mientras nos bebíamos/ nuestros cuerpos?” y “...la distancia/ es un hueco oscuro en las entrañas”, cuando el deseo sabe a soledad.
El poeta, en definitiva, ensaya sobre esa pulsión vital y permanente que ocupa nuestras acciones y motoriza la vida.

Poesía Militante

Poesía Militante
Antología personal (1958-2014)
Saúl Ibargoyen
Editorial Serapis, 2015
Poesía, 124 pp.

por Rubén Sacchi

“Qué sangre encontrarás que sea/ solamente la tuya?”, tal es la línea rectora de la poética de Saúl Ibargoyen, vate de la vecina orilla que, como tantos otros de allí y de aquí, debió exiliarse para poder seguir escribiendo; se interroga: “Quién eres tú/ Después de todos los año/ Usados en pensarte?”.
El poeta, crítico del sistema capitalista imperante, arremete contra la farsa “Pensando en la Democracia/ Que a cada individuo da lo justo:/ Miseria coca-cola o dividendo” y desnuda a la clase política y eclesiástica disparandole duras metáforas, porque “Los templos masacran neuronas/ Y siegan orejas y torpes conciencias”.
Recorre pasados desolados, como el Japón devastado por la bomba atómica o los campos de concentración nazis, pero su palabra se emparenta en tiempo y geografía cuando, rememorando las jornadas de diciembre de 2001 en Argentina, pregunta: “¿Quién se pondrá/ la ropa rajada de los muertos?”. También denuncia, a través de la catástrofe de Haití, el “pretexto de conquista actualizada” encarado por las Naciones Unidas y la hipocresía del aséptico televidente con su “lamento vacío en pantallas sangrientas”.
En estas páginas no encontraremos la palabra dicha desde un pedestal, el hombre habla desde el llano y se confunde entre otros hombres, aprehende de ellos cuando determina: “Debo salir a buscar entre nosotros/ El alimento que todos necesitan”. Se carga de desesperanza cuando afirma que “en los fulgurantes fotones de cada mañana/ Hay coágulos de luto que no dejan de caer”, para inmediatamente decidir que “Ni existen soberbios poderes/ Que un viento de abajo no destruya”, en relación al genocidio en Palestina.
Poesía militante, un título tan directo disparado al corazón de una sociedad frívola y desideologizada, nombra un libro necesario contra esa corriente de pensamiento que nos habla de la felicidad hueca, para unos pocos seres humanos, mientras a nuestro alrededor “Suceden niños con ojos/ Adónde nunca llegará el mar”.

Pequeño circo casero de los hermanos Suárez

Pequeño circo casero de los hermanos Suárez
de Gonzalo Demaría
Sala: AB del Centro Cultural Gral. San Martín
Sarmiento 1551, CABA
Martes y miércoles 21 hs.
(Hasta el 2 de diciembre)

por Rubén Sacchi

“Circo, circo/ de los hermanos Suárez./ Circo, circo/ pero sin malabares”, sincera el jingle que el elenco en pleno canta y musicaliza agregando la ausencia de leones, payasos o equilibristas, y es que el pequeño circo casero no es más ni menos que la vida en un pueblito perdido de la mano de Dios; o simplemente la vida, a secas.
Tras la estructura circense, la obra expone una terrible historia de vida que, de no ser por lo desopilante de los cuadros arrancaría más de una lágrima y haría del público pura congoja, cosa inevitable en toda historia de perdedores que no se contrapese con un formato de comedia.
Cada uno a su vez relata el devenir de la familia Suárez, o lo que sobrevive de ella: dos hermanos que hace años no se ven y, acorde a sus diferentes capacidades y sentires, desarrollaron vidas muy distintas en apariencia. Ambas, sin embargo, signadas por la miseria, la violencia y la carencia de afectos.
El retorno del hermano mayor sacude el precario esquema fraternal y fuerza un desenlace donde la impronta de un padre golpeador y alcohólico, más una madre sometida y desalmada ocupan una presencia casi concreta y ejercen, aún después de muertos, un poder real en la familia.
La obra emite opiniones diversas, desde la violencia doméstica y de género hasta la policial. También se toma un tiempo para hablar de la institución familiar, la amistad y la fidelidad. Aporta, además, una mirada sobre la propiedad privada y la relación con el mundo animal, siendo los perros una metáfora siempre presente y de diversa interpretación.
El trabajo actoral es destacable y parejo, de gran versatilidad. Es notable el manejo de la voz de Gonzalo Suárez, Calandria, que logra atrapar la atención de la audiencia con sus desafinados trinos. La puesta, con gran economía de elementos, cumple muy bien con la dualidad que se propone: circo-pueblo, y el sonido e iluminación la acompañan y resaltan de manera correcta.
En síntesis, una interesante propuesta, tanto divertida como profunda, por la que vale la pena apostar.

Elenco:

Fernando Sansiveri: Maestro de Ceremonias
Matías Teres: Cirquito
Marita Ballesteros: Gladys
Gonzalo Suárez: Calandria
Luciano Castro: José Suárez
Marco Antonio Caponi: Andrés Suárez

Ficha tecnica:

Asistente de Dirección: Martín Coman
Producción: María Vélez
Realización Escenografía: Agustín Garbellotto
Realización Vestuario: Ana Chispy Leiva
Diseño Iluminación: Gonzalo Córdova
Música Original: Gerardo Gardelín
Dirección de Arte: Eugenio Zanetti
Prensa: DucheZarate
Dirección: Luciano Cáceres

Desde el aire

Desde el aire
Mariela Ghenadenik
Díaz Grey Editores, 2012
Novela, 150 pp.

por Rubén Sacchi

Hay diferentes tipos de violencia, puede ser física o verbal; también psicológica. Se puede desarrollar en el ámbito social, laboral o sexual. En Desde el aire, el lector asiste a todas esas variantes, con la carga de perversión y sumisión que suelen conllevar tales situaciones. La protagonista argumenta: “Una vez, un vendedor de rezagos militares le dijo que los seres humanos se acostumbran a todo”.
La novela es la historia de Laura, una joven mujer con la autoestima apenas visible, que soporta un trabajo absurdo bajo la tiránica dirección de Malena, una encargada perversa. Completa el cuadro una relación amorosa en la que “sólo podía haber persianas bajas por donde se colara la luz sobre un secreto”. Una infidelidad que justifica casi filosóficamente: “Mantener dos identidades no es una estafa, es tal vez la sincera expresión de quien necesita vivir dos vidas que suceden a la par, para ser algo más que un testigo sedentario del paso del tiempo”.
Para Laura, todo transcurre como en una película ya filmada, mientras se dice que “si la vida no tuviera música de fondo todo sería menos interesante”. Pero siempre ocurre algo que puede torcer el curso de nuestra historia, algo que confirma que “hay personas que vuelven a visitar ciudades, que miran otra vez una película o reviven un amanecer sólo para ver la emoción en los ojos del otro”.